UGT, el último del Primero

El 1º de Mayo de 1936 organizado por la UGT y la Alianza Obrera se vivió con una multitudinaria participación en Ceuta, el diario el Faro, nos cuenta que cerca de 15.000 personas se dieron cita. Pero, tuvieron que pasar cuatro décadas para que las calles volvieran a recibir los aires de libertad. Aquella manifestación venía precedida del triunfo del Frente Popular, es muy generalizada la opinión de que en las elecciones del 16 de febrero se midieron dos bloques antagónicos, representativos de las dos Españas, que meses después se iban a enfrentar tras el golpe militar.

La UGT ceutí como depositaria de los valores de la lucha obrera, no volvió a  recorrer las calles de Ceuta hasta 1977. Tendríamos que recordar a sus secretarios generales como Francisco Muro, Alejandro Bodas, Soledad Ruiz, Alejandro Curiel, y el actual regidor de la organización Antonio Gil y como no a todos los afiliados que nuevamente están luchando por los intereses de los trabajadores ceutíes.

Por otro lado, éste de 1977 fue un año rico en acontecimientos para el mundo sindical. Las principales centrales actuaban abiertamente y el Gobierno hacía la vista gorda, mientras en el Parlamento se discutía un Decreto-Ley de Relaciones Sindicales, que se aprueba el 30 de marzo, y que reconocía la libertad de asociación sindical. El 28 de abril se legalizan los sindicatos UGT, CC.OO. y USO.

Cuando intentamos reconstruir la historia de la UGT ceutí, nos faltan datos, fechas, ejecutivas, ¿Quiénes fueron esos secretarios generales?, libros de actas… Pero sobre todo nos faltan personas, con nombres y apellidos, esos nombres que fueron arrojados a la fosa del cementerio ceutí y se llevaron la memoria histórica de esta organización.

Durante la primera década del siglo XX, UGT experimenta un período de desarrollo ideológico y organizativo, por toda España y es en esta primera década cuando el movimiento obrero se hace patente en Ceuta, la ciudad sirve de punta de lanza de la ocupación del Protectorado Español en Marruecos. En dos décadas se había pasado vertiginosamente de presidio, recordemos que fue clausurado en 1910, fuimos plaza militar y posteriormente en la década de los años treinta ciudad.

Todo ese flujo de peninsulares a la ciudad, produjo la demanda de una gran cantidad de mano de obra, dando lugar a una avalancha de población civil. Estos primeros conflictos sociales en la Ciudad fueron coetáneos de la implantación de los intereses políticos y económicos desarrollados al compás de la ocupación económica y militar, con el inicio del Protectorado en Marruecos, las sociedades de socorro, las corporaciones de ebanistas, albañiles, peones, metalúrgicos, estibadores, cargadores portuarios, cocineros…

Los primeros mítines, las primeras denuncias de la corrupción económica y las primeras expulsiones de la ciudad, algo muy habitual en aquella Ceuta, sobre todo en los trabajadores que más se destacan en la defensa de sus compañeros. En estas décadas nacen por todo el país los centros educativos y de esparcimiento, como las casas del pueblo, en Ceuta tuvimos una que tras la guerra civil fue expoliada.

Con la llegada al poder de Miguel Primo de Rivera en 1923, mediante un golpe de estado, acrecienta las protestas obreras entre los ugetistas ceutíes, el poder civil en el Ayuntamiento es cambiado por una Junta, y los derechos de los obreros pasan a un segundo plano. Años después tras la caída de la Dictadura, en 1930, y ya en los albores de la proclamación de la II República, Ceuta ya cuenta con 50.000 habitantes y lo más preocupante una gran presión obrera sin trabajo.

La caída de la dictadura y la celebración de elecciones municipales para el 12 de abril de 1931, hace que la izquierda se una, tanto el PSOE como la UGT secunda ésta unión con los republicanos ceutíes liderados por el médico Sánchez Prado concentrándose en la llamada Conjunción Republicano-Socialista. En éstas elecciones los ceutíes se decantaron por esta unión, obteniendo el 80% de los votos, con 22 concejales de los 35 que formaban la corporación municipal en 1931.

ENTREGAN MEMORÁNDUM

 

Las distintas asociaciones y partidos políticos locales que participaron en la manifestación del 1º de Mayo de 1936, elaboraron un memorándum donde aconsejaban al Gobierno varios cambios que debían realizarse en algunos estamentos oficiales en Ceuta. Este escrito surtió efecto y el nuevo gabinete de Azaña, mayoritariamente republicano, comienza a realizar cambios. Los nuevos nombramientos no se hacen esperar, siendo designado jefe de Seguridad en Ceuta el teniente de Regulares Tomás de Prada. Otro cese importante fue el del comandante general Gregorio de Benito, destinándolo a Huesca, y en su lugar se nombró a Oswaldo Capaz. Y la sustitución del jefe de las tropas en el norte de África, Emilio Mola, destinándolo a Pamplona, y en su lugar se nombró al general Gómez Morato, de reconocida lealtad constitucional. Mola, antes de marcharse de Ceuta, ya tenía estudiado el golpe, y comprometidos a los generales Queipo de Llano, López Ochoa y Cabanellas, además de contar con apoyos en muchas guarniciones, canalizados a través del coronel Galarza, conocido como “el Técnico” por su papel coordinador.
Los falangistas, por su parte, incrementaban el potencial de sus milicias. En marzo de 1936 suponían unos 10.000 hombres en toda España, en Ceuta estaba liderada por Emilio Pelegrina. En el Protectorado también se suceden los cambios. El Alto Comisario, Rico Avelló, es cesado, regresando Juan Moles aunque el 15 de mayo es nombrado ministro de la Gobernación, sucediéndole con carácter interino su secretario, Álvarez-Buylla. Como jefe de las fuerzas aéreas, con sede en el aeródromo de Sania Ramel en Tetuán, el comandante De la Puente Bahamonde, fiel republicano y primo del general Franco.

1º DE MAYO DE 1936, QUINCE MIL MANIFESTANTES

El poder de convocatoria de la UGT en aquella Ceuta republicana, se hace patente en el 1º de Mayo de 1936, donde cerca de 15.000 ceutíes, según el diario El Faro. Aquella manifestación se gestó en la Casa del Pueblo, en la calle Agustina de Aragón, allí el líder sindical  Sebastián Ordóñez (tras el golpe fue ejecutado y su cuerpo arrojado a la fosa común). Los días anteriores al 1º de Mayo, se celebraron varias charlas y conferencias, con la finalidad de concienciar a todos los trabajadores del carácter reivindicativo de esta fecha.

El 29 de abril, se celebró una reunión donde confirmaron la asistencia: Orquesta Sinfónica, Comité Alianza Obrera, Izquierda República, Unión Republicana, Juventudes Socialista, Comunista y Sindicalista, Federación Universitaria de Estudiantes, UGT, PSOE, Radio Comunista de Ceuta, Agrupación Sindicalista, Sindicato de autobuses de Correos y Telégrafos, Sociedad de chóferes, Agrupación de dependientes, Sociedad de estibadores, Asociación de Magisterio, Sindicato de vendedores del mercado, Asociación de empleados del Estado, Asociación de la prensa y Alianza de labradores.

A todas las asociaciones y partidos, se les entregó la siguiente octavilla: «Al llegar la cabeza de la manifestación al lugar comprendido entre la Farmacia Zurita y el Precio Fijo, (Aquí se ha instalado un arco de flores y en su parte superior en grandes letras se podía leer UHP. Se hará alto procurando las juventudes de los partidos, resistir la presión de la columna proletaria al objeto de que solamente la presidencia se destaque a entregar las conclusiones al Delegado del Gobierno, mientras la presidencia entrega las conclusiones, los abanderados se abrirán paso entre la multitud para pasar a ocupar un sitio en la tribuna que se haya en la Plaza de la República, la música se colocará al pie de la tribuna, una vez entregada las conclusiones la presidencia pasará a la tribuna y acto seguido se organizará el desfile ante la tribuna y público en general. Las juventudes socialistas, comunistas y sindicalistas, al pasar ante la tribuna, levantaran el puño en saludo proletario. Al objeto de que la calle Camoens no quede taponada, los manifestantes, una vez rebasada la tribuna, se disolverá por, González de la Vega y Riego».
Desde muy temprano los manifestantes se fueron congregando en el muelle de la República, para después recorrer el Puente (hoy Puente del Cristo), Fermín Galán, Puente 14 de abril, Libertad, Méndez Núñez, García Hernández, Maestranza, Soberanía Nacional, hasta llegar a la Plaza de la República (actual, Plaza de los Reyes). La manifestación se abría con una sección ciclista, integrada por afiliados a las juventudes comunistas y socialistas. Sobre las doce del mediodía llegó la cabeza de la manifestación a la plaza de la República y una delegación formada por el diputado socialista, Manuel Martínez Pedroso.

El Alcalde, Sánchez Prado, asistía a ella como un ciudadano más, acompañado de sus dos hijos pequeños. Terminado el acto el diputado por Ceuta, Martínez Pedroso pronuncio un discurso, desde la tribuna instalada en la Plaza de la Republica: «Camaradas, acaban de celebrar un acto imponente, por su contenido revolucionario, e imponente por la gran masa que en él ha tomado parte y su ejemplar disciplina. Queremos que este triunfo de hoy, conseguido por las calles de Ceuta, se consiga también en el camino de las justas aspiraciones del proletariado español, gritar conmigo.  ¡Viva la Unificación del Proletariado!”.

Tras proclamarse la Segunda República, las manifestaciones del 1º de Mayo alcanzaron relevancias dispares. Los dos primeros años fueron numerosas, pero desde 1933, con el gobierno radical, estas se limitaban a mítines y conferencias. Tras el triunfo del Frente Popular, en febrero de 1936 las organizaciones de izquierda recobran un claro protagonismo.

En la noche del 30 de abril, el Alcalde Sánchez Prado, se dirigió a todos los ciudadanos a través de Radio Ceuta: «La máxima preocupación mía, desde que fui elegido para ocupar el cargo que ostento, ha sido, procurar el bienestar del humilde pueblo que había puesto en mi su confianza.  Desde el primer día de mi actuación como alcalde vengo dedicando todos mis esfuerzos a resolver, dentro de lo posible, la crisis de trabajo que existe, pero al mismo tiempo que he acudido a la búsqueda de remedios, que reconozco que son por ahora insuficientes. La fiesta del trabajo ha de transcurrir sin incidentes, toda vez que la Alianza Obrera integrada por miembros que saben medir su responsabilidad y orden. Pondrán una vez mas de relieve su valioso espíritu ciudadano, animó a todos los ceutíes, para poner en acción una labor provechosa en beneficio de la Ciudad».

El Frente Popular

 

La UGT, en el 1º de Mayo de 1936, entregó unas bases para luchar contra el paro y sobre todo para detener los rumores de sublevación. Pero la suerte estaba ya echada, pese a los traslados y ceses promovidos por el comité  del Frente Popular en Ceuta. El 29 de mayo, en Pamplona, el general José Sanjurjo aceptó a Emilio Mola como director del golpe. Queipo de Llano se entrevistó con él con el pretexto de un viaje de inspección y los generales Luis Orgaz, Enrique Varela, Fanjul y Saliquet, entre otros, hacen lo propio. Los contendientes están en sus puestos ultimando los preparativos.

Otros jefes africanistas no habían sido cambiados de lugar y seguían organizando la sublevación, entre otros Juan Yagüe en Ceuta y el coronel Luis Solans o el teniente coronel Juan Seguí en Melilla, y en Tetuán los tenientes coroneles Sáenz de Buruaga y Asensio o el comandante de la Legión Antonio Castejón.

Los partidos conservadores liderados por la CEDA de José María Gil-Robles insistían en identificar al Frente Popular como un pacto revolucionario bolchevique que liquidaría a la nación a causa de las disputas regionalistas o la influencia de la nueva potencia comunista, la URSS.

A las elecciones también se presentó una tercera opción “centrista” encabezada por el presidente del gobierno Portela Valladares y auspiciada por quien le había nombrado, el presidente de la República Niceto Alcalá-Zamora, que pretendía consolidar un centro republicano que superara la bipolarización surgida de la Revolución de Octubre. Esta fue una de las razones que les decidieron a convocar elecciones.

Las elecciones del 16 de febrero se produjeron con relativa calma a pesar de la crispación progresiva de los últimos años. Se movilizaron aproximadamente unos 34.000 guardias civiles y 17.000 guardias de asalto que garantizaron el orden.

Las elecciones registraron la participación más alta de las tres elecciones generales que tuvieron lugar durante la Segunda República (el 72,9%), lo que se atribuyó al voto obrero que no siguió las habituales consignas abstencionistas de los anarquistas.

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AQUEL 12 DE ABRIL…

Con el resultado de las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, se daba paso a un cambio de régimen que duraría hasta el golpe militar del 36. Aquel claro triunfo de las candidaturas republicanas en Ceuta y en el resto del país, iban a suponer el desmoronamiento pacífico del régimen monárquico. La abdicación de Alfonso XIII  era el último acto —tras siete años de lapsus constitucional a cargo del general Primo de Rivera — en la crisis profunda de un sistema político, el de la Restauración , que fue definido acertadamente por el estudioso Joaquín Costa  como «oligarquía y caciquismo», y era reflejo del subdesarrollo característico de la sociedad española de aquellos años. El país, con el triunfo de la alternativa republicana, intentaba el tránsito hacia la modernización política, que en muchos aspectos se consiguió.

Unos meses antes de aquel 12 de abril, los republicanos y socialistas ceutíes, resuelven ir juntos a las elecciones municipales, para ello celebraron varias reuniones, por parte republicana el médico, Sánchez Prado y por el PSOE su presidente Conrado Lájara.

Tras varias reuniones se unifican bajo las siglas Conjunción Republicano-Socialista, las 24 candidaturas se las distribuyen a partes iguales. La ley electoral solo ofrece la posibilidad del voto masculino, para el femenino se debe esperar a las futuras cortes republicanas, el voto es obligatorio la junta electoral divide la ciudad en ocho distritos[1]. Aunque por Real Decreto de 10 de abril de 1930, se restableció el régimen municipal, la Junta Municipal siguió actuando.

La jornada electoral fue de total tranquilidad, los ceutíes  se decantaron por la Conjunción Republicana-Socialista  obteniendo 6.325 votos, el 80%, con 22 concejales repartidos en 12 escaños para los republicanos y 10 los socialistas. Únicamente en tres distritos se inclinaron por el promonárquico y conservador partido Defensa de Ceuta, obteniendo 7 concejales y 1122 votos,  los reformistas 4, y 2 Independientes, que hacen el total de 35 concejales. Cuando se tiene la certeza del triunfo republicano, el Rey abandonó el país por Cartagena.

Los servicios de comunicaciones y transmisiones del Estado se habían decantado por el nuevo régimen, transmitiendo desde las tres de la tarde del 14 de abril a toda España, el cambio de régimen. La realidad todavía no era así, pese a la muchedumbre que ocupaban las calles. La central de telégrafos de Ceuta, recibió desde Madrid la comunicación de la proclamación del nuevo Estado y en las puertas de este edificio, se agolpan un buen número de ceutíes,  desde las cinco de la tarde del 14 de abril ondea, por primera vez en la ciudad la bandera tricolor.  

El 15 de abril de 1931, los nuevos concejales toman posesión de sus cargos, proclamándose la Segunda República desde el balcón principal del Ayuntamiento. En el salón de plenos se encuentra la corporación saliente, con su presidente José Rosende al frente, entregando el bastón de alcalde al miembro de Unión Republicana Manuel Olivencia, quien lo recibe de forma provisional, su titular sería el más votado doctor Sánchez Prado.

     Los cambios prometidos se producen con prontitud, se nombra un delegado del Gobierno civil,  Rafael Vegazo, obteniendo a posibilidad de elegir un diputado y depender directamente del Gobierno Central, con una total desvinculación de la Alta Comisaria. Tras tomar posesión la nueva corporación, dicta varios decretos con el fin de rebajar el paro. Y así fue como el 10 de mayo celebraron en el salón de plenos una reunión, sindicatos, empresarios y partidos para estudiar las medidas más urgente.

Para el cargo de Alto Comisario se barajan varios nombres, uno de los que más sonó fue el del general Francisco Franco, el diario ABC lo da por hecho, incluso reproduce un retrato suyo. Pero no fue así, y es el propio general,  quien envía una carta al diario negando esa posibilidad. Al final fue nombrado otro general, Sanjurjo, no fue del agrado de los republicanos y socialistas. Tras las muchas críticas, y a escasos treinta días fue cesado y se nombró al africanista y conservador Luciano López Ferrer.

Paradójicamente, ejerció su cargo durante el llamado bienio reformista. Llevó a cabo numerosas destituciones —especialmente de masones— Pese a las numerosas protestas por carta y personalmente en las visitas del ministro de Instrucción Pública, Fernando de los Ríos, —destacado masón—, en diciembre de 1931.

AYUNTAMIENTO REFORMISTA (1931-1933)

Varias prioridades se fijó el Gobierno Provisional de la República: la convocatoria de elecciones al Parlamento y la redacción de la Constitución que diera forma definitiva al Estado republicano con la elaboración de una legislación que amparase la introducción de reformas democratizadoras. El 4 de junio el alcalde republicano Sánchez Prado, presenta su dimisión por motivos personales. Le sucede el abogado y segundo teniente de Alcalde Manuel Olivencia. El Gobierno fijó para el 28 de junio, las elecciones para el Congreso de los diputados, algunos partidos que no estaban afincados en Ceuta comienzan a desembarcar, el primero en celebrar una asamblea constituyente fue el Partido Republicano Radical-Socialista. También se apresuró el partido Social Revolucionario, que designó presidente al director del semanario Renacimiento Enrique Porres. El partido Radical de Lerroux se implanta en Ceuta, presidido por Andrés Trova. El PSOE con larga trayectoria en la ciudad, y apoyado por la UGT, celebra una asamblea en la Casa del Pueblo y anuncia que presentará a las elecciones al abogado, Conrado Lájara. El 28 de junio las elecciones se celebraron con total normalidad, obteniendo el escaño el militante del partido Republicano Radical-Socialista doctor Sánchez Prado. Con un censo de 9.358 personas votaron 5.445 (58,19%) y se abstuvieron 3.913 (41,80%). En esta ocasión los partidos de izquierda no realizaron ninguna coalición, y en conjunto obtienen 3.866 votos (41,30%) por 1.544 (16,50%) el partido conservador de Lerroux. El PSOE sufrió un duro golpe, cesaron al presidente Conrado Lájara y en su lugar al funcionario de telégrafos Rafael Jiménez Cazorla.

PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA EN CEUTA  

    El Presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, visita Ceuta el 31 de octubre de 1933.  A los cinco días se convocaron elecciones para noviembre. Los partidos comienzan a poner su maquinaria política en marcha. La campaña electoral presenta la novedad por primera vez del voto femenino. El diputado Sánchez Prado no volverá a presentarse y regresa a ocupar su escaño de concejal. Su partido designa al abogado y miembro de la masonería tetuaní, José Alberola. Por otra parte, el PSOE busca alguno de contrastada personalidad política, optando por el catedrático de derecho de la Universidad de Sevilla, Manuel Martínez Pedroso.

El Partido Radical presentó al abogado, ex diputado por Huesca y amigo personal de Juan March, Tomás Peiré Cabaleiro. La derecha local, tutelada por el Partido Acción Popular (CEDA), presenta a Trinidad Matres, y como candidato independiente, el profesor del Instituto Hispano-Marroquí José Figueroa.

El 19 de noviembre se celebraron las elecciones. Debido a la abstención promulgada por la CNT, se produjo una reducción en el número de votantes con relación a otras convocatorias. La población de Ceuta, según el estudio realizado en 1932 por el Instituto Geográfico Catastral, es de 50.614 habitantes. De este censo, 16.305 tienen derecho al voto, de los cuales sólo 6.447, esto es, el 39,54%, lo ejercieron, alcanzando  la abstención el 60,46%. El mayor número de votos lo consiguió el candidato socialista  Pedroso, con 2.458 votos, seguido del radical Peiré, con 2.258.

La derecha de Matres, obtiene unos resultados más que discretos, con 1.312 votos; Alberola, 265, y el independiente Figueroa, 121. Pero al no obtener ningún candidato un mínimo del 40 % de los votos se tuvo que celebrar una segunda vuelta señalada para el 3 de diciembre. En esta segunda vuelta, se eleva el número de votantes a 6.849. Tal y como habían promulgado los dos partidos, los electores bipolarizan esta vuelta. El gran triunfador fue el Partido Radical, ya que consigue la suma de los que en la primera vuelta votaron a los republicanos conservadores y a la coalición de derecha.

El 1 de abril de 1934 se funda en Ceuta Izquierda Republicana, los primeros pasos para la creación de este partido en la ciudad, fue realizado por el catedrático del Instituto Hispano-Marroquí, Luis Abad Carretero”, tras su constitución y la elección del primer comité deciden crear un medio de comunicación, el 12 de junio sale a la calle el diario Hoy.

Durante el verano de 1934, en la corporación municipal se vivieron unos momentos muy tensos, ya que el 19 de julio de  1934, el Gobierno, decretó una serie de normas de subordinación alrededor del Alto Comisario. Éstas no sentaron nada bien en la ciudad, y más cuando este asunto ya quedó claro en el decreto de mayo de 1931 y posteriormente en el artículo 8º de la Constitución, donde la ciudad sólo dependería del poder central.

Con este decreto se impusieron criterios más próximos a la dictadura de Primo de Rivera, que al régimen republicano, Salvador Pulido y José Lendínez reiteran que la única salida es la dimisión, terminando sus palabras censurando al diputado por no defender los derechos de la ciudad.  El tiempo les da la razón, ya que se decretó unos días después que el Alto Comisario tendría las atribuciones que las leyes otorgan a los gobernadores civiles. A los pocos días el Gobierno anuló lo relativo a Ceuta.

El 9 de diciembre de 1935 Gil-Robles, líder de la CEDA, provocó la dimisión del jefe del Gobierno. Con el Partido Radical al borde de la desintegración cree que será llamado para formar nuevo Gobierno, pero el presidente, Alcalá-Zamora, no se fiaba de su lealtad a la República y dado el grado de inestabilidad gubernamental en el cual se encuentra el país cree que es necesaria la convocatoria de nuevas elecciones.

Se convocaron para el 16 de febrero de 1936. La izquierda, tras el anuncio, se coaliga en el llamado Frente Popular. En Ceuta formaban dicha coalición Izquierda Republicana representado por el concejal Salvador Pulido, Unión Republicana con el también concejal y masón Moisés Benhamú, al frente de los socialistas el presidente de la Casa del Pueblo, Sebastián Ordóñez; por el PCE, con José Blond, y por el partido Sindicalista, Luis Castillejo.

FRENTE POPULAR EN 1936

La victoria holgada del Frente Popular en Ceuta fue consecuencia de una inversión de los términos de la lucha si se la compara con las elecciones de noviembre de 1933, tras obtener 7.998 votos, el 70,93 %, y su oponente 3.243, un 28,76% de los emitidos. Estudiando las cifras de los 19.562 electores con derecho al voto se abstuvieron 8.286. La ciudad estaba dividida en ocho secciones, los frentepopulistas lograron la victoria en todas menos en dos, y su mejor resultado en la sección de la Almadraba, con 5,86 votos por cada voto del Bloque conservador. El triunfo se debe en parte a la movilización de los anarquistas, que abandonaron su tradicional absentismo electoral. Uno de los principios en el cual se basó la campaña del Frente Popular fue la excarcelación de los presos políticos. El 21 de febrero de 1936, salieron en libertad sindicalistas y políticos que se encontraban en la  fortaleza del Hacho. Los cambios que se están produciendo también afectan al Ayuntamiento, donde los concejales que fueron depuestos por el anterior delegado del Gobierno, en octubre 1934, son rehabilitados, David Valverde, Salvador Pulido, Lendínez Contreras, Valentín Reyes, Domingo Vega, Becerra Bravo, Pascual Abad, Sertorio Martínez y José Torres. El alcalde, Victori Goñalóns, del Partido Radical, ante los cambios que se están produciendo presenta su dimisión. A continuación se lee un oficio enviado por el doctor Sánchez Prado solicitando se le autorice su vuelta como concejal. Se realiza una votación entre los concejales asistentes y acuerdan reponerlo de su cargo. Pasado unos minutos entra en el salón de plenos, ocupando su escaño. Nuevamente tomó la palabra el portavoz del PSOE David Valverde, explicando que todos los concejales presentes -sólo asisten los que formaron el Frente- desean que tome nuevamente posesión como alcalde el repuesto concejal, lo que así se realizó.

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