UGT DE CEUTA, MEDALLA PARA LA MEMORIA…

Cuando reconstruimos su historia nos faltan datos, fechas, ejecutivas, actas, pero sobre todo nos faltan los nombres de esos sindicalistas que fueron arrojados a la fosa común del cementerio ceutí y se llevaron su/nuestra memoria…

Hoy 2 de Septiembre recibirá la Medalla de la Autonomía de Ceuta, por su compromiso con la Ciudad… de los escasos datos que se tiene de su historia podemos recordar que tras el último 1º de Mayo en 1936, los ugetistas no volvieron a  recorrer las calles de Ceuta hasta 1977. Tendríamos que recordar a sus secretarios generales como Francisco Muro, Antonio Gómez Cazorla, José Maso, Francisco Roldan, Alejandro Bodas, Soledad Ruiz, Alejandro Curiel, Antonio Gil y al actual Juan Carlos Pérez. Aquel año estuvo pleno de acontecimientos para el mundo sindical. Las principales centrales actuaban abiertamente y el Gobierno hacía la vista gorda, mientras en el Parlamento se discutía un Decreto-Ley de Relaciones Sindicales, que se aprueba el 30 de marzo, y que reconocía la libertad de asociación sindical. El 28 de abril se legalizan los sindicatos UGT, CC.OO. y USO.

Durante la primera década del siglo XX, UGT experimenta un período de desarrollo ideológico y organizativo, por toda España y es en esta primera década cuando el movimiento obrero se hace patente en Ceuta, la ciudad sirve de punta de lanza de la ocupación del Protectorado Español en Marruecos. En dos décadas se había pasado vertiginosamente de presidio, recordemos que fue clausurado en 1910, fuimos plaza militar y posteriormente en la década de los años treinta ciudad.

Todo ese flujo de peninsulares a la ciudad, produjo la demanda de una gran cantidad de mano de obra, dando lugar a una avalancha de población civil. Estos primeros conflictos sociales en la Ciudad fueron coetáneos de la implantación de los intereses políticos y económicos desarrollados al compás de la ocupación económica y militar, con el inicio del Protectorado en Marruecos, las sociedades de socorro, las corporaciones de ebanistas, albañiles, peones, metalúrgicos, estibadores, cargadores portuarios, cocineros…

Los primeros mítines, las primeras denuncias de la corrupción económica y las primeras expulsiones de la ciudad, algo muy habitual en aquella Ceuta, sobre todo en los trabajadores que más se destacan en la defensa de sus compañeros. En estas décadas nacen por todo el país los centros educativos y de esparcimiento, como las casas del pueblo, en Ceuta tuvimos una que tras la guerra civil fue expoliada.

Con la llegada al poder de Miguel Primo de Rivera en 1923, mediante un golpe de estado, acrecienta las protestas obreras entre los ugetistas ceutíes, el poder civil en el Ayuntamiento es cambiado por una Junta, y los derechos de los obreros pasan a un segundo plano. Años después tras la caída de la Dictadura, en 1930, y ya en los albores de la proclamación de la II República, Ceuta ya cuenta con 50.000 habitantes y lo más preocupante una gran presión obrera sin trabajo.

La caída de la dictadura y la celebración de elecciones municipales para el 12 de abril de 1931, hace que la izquierda se una, tanto el PSOE como la UGT secunda ésta unión con los republicanos ceutíes liderados por el médico Sánchez Prado concentrándose en la llamada Conjunción Republicano-Socialista. En éstas elecciones los ceutíes se decantaron por esta unión, obteniendo el 80% de los votos, con 22 concejales de los 35 que formaban la corporación municipal en 1931.

ENTREGAN MEMORÁNDUM

 Las distintas asociaciones y partidos políticos locales que participaron en la manifestación del 1º de Mayo de 1936, elaboraron un memorándum donde aconsejaban al Gobierno varios cambios que debían realizarse en algunos estamentos oficiales en Ceuta. Este escrito surtió efecto y el nuevo gabinete de Azaña, mayoritariamente republicano, comienza a realizar cambios. Los nuevos nombramientos no se hacen esperar, siendo designado jefe de Seguridad en Ceuta el teniente de Regulares Tomás de Prada. Otro cese importante fue el del comandante general Gregorio de Benito, destinándolo a Huesca, y en su lugar se nombró a Oswaldo Capaz. Y la sustitución del jefe de las tropas en el norte de África, Emilio Mola, destinándolo a Pamplona, y en su lugar se nombró al general Gómez Morato, de reconocida lealtad constitucional.

Mola, antes de marcharse de Ceuta, ya tenía estudiado el golpe, y comprometidos a los generales Queipo de Llano, López Ochoa y Cabanellas, además de contar con apoyos en muchas guarniciones, canalizados a través del coronel Galarza, conocido como “el Técnico” por su papel coordinador.

Los falangistas, por su parte, incrementaban el potencial de sus milicias. En marzo de 1936 suponían unos 10.000 hombres en toda España, en Ceuta estaba liderada por Emilio Pelegrina. En el Protectorado también se suceden los cambios. El Alto Comisario, Rico Avelló, es cesado, regresando Juan Moles aunque el 15 de mayo es nombrado ministro de la Gobernación, sucediéndole con carácter interino su secretario, Álvarez-Buylla. Como jefe de las fuerzas aéreas, con sede en el aeródromo de Sania Ramel en Tetuán, el comandante De la Puente Bahamonde, fiel republicano y primo del general Franco.

1º DE MAYO DE 1936, QUINCE MIL MANIFESTANTES

El poder de convocatoria de la UGT en aquella Ceuta republicana, se hace patente en el 1º de Mayo de 1936, donde cerca de 15.000 ceutíes, según la prensa aquella manifestación se gestó en la Casa del Pueblo, en la calle Agustina de Aragón, allí el líder sindical  Sebastián Ordóñez (tras el golpe fue ejecutado y su cuerpo arrojado a la fosa común). Los días anteriores al 1º de Mayo, se celebraron varias charlas y conferencias, con la finalidad de concienciar a todos los trabajadores del carácter reivindicativo de esta fecha.

El 29 de abril, se celebró una reunión donde confirmaron la asistencia: Orquesta Sinfónica, Comité Alianza Obrera, Izquierda República, Unión Republicana, Juventudes Socialista, Comunista y Sindicalista, Federación Universitaria de Estudiantes, UGT, PSOE, Radio Comunista de Ceuta, Agrupación Sindicalista, Sindicato de autobuses de Correos y Telégrafos, Sociedad de chóferes, Agrupación de dependientes, Sociedad de estibadores, Asociación de Magisterio, Sindicato de vendedores del mercado, Asociación de empleados del Estado, Asociación de la prensa y Alianza de labradores.

A todas las asociaciones y partidos, se les entregó la siguiente octavilla: «Al llegar la cabeza de la manifestación al lugar comprendido entre la Farmacia Zurita y el Precio Fijo, (Aquí se ha instalado un arco de flores y en su parte superior en grandes letras se podía leer UHP. Se hará alto procurando las juventudes de los partidos, resistir la presión de la columna proletaria al objeto de que solamente la presidencia se destaque a entregar las conclusiones al Delegado del Gobierno, mientras la presidencia entrega las conclusiones, los abanderados se abrirán paso entre la multitud para pasar a ocupar un sitio en la tribuna que se haya en la Plaza de la República, la música se colocará al pie de la tribuna, una vez entregada las conclusiones la presidencia pasará a la tribuna y acto seguido se organizará el desfile ante la tribuna y público en general. Las juventudes socialistas, comunistas y sindicalistas, al pasar ante la tribuna, levantaran el puño en saludo proletario. Al objeto de que la calle Camoens no quede taponada, los manifestantes, una vez rebasada la tribuna, se disolverá por, González de la Vega y Riego».

Desde muy temprano los manifestantes se fueron congregando en el muelle de la República, para después recorrer el Puente (hoy Puente del Cristo), Fermín Galán, Puente 14 de abril, Libertad, Méndez Núñez, García Hernández, Maestranza, Soberanía Nacional, hasta llegar a la Plaza de la República (actual, Plaza de los Reyes). La manifestación se abría con una sección ciclista, integrada por afiliados a las juventudes comunistas y socialistas. Sobre las doce del mediodía llegó la cabeza de la manifestación a la plaza de la República y una delegación formada por el diputado socialista, Manuel Martínez Pedroso.

El Alcalde, Sánchez Prado, asistía a ella como un ciudadano más, acompañado de sus dos hijos pequeños. Terminado el acto el diputado por Ceuta, Martínez Pedroso pronuncio un discurso, desde la tribuna instalada en la Plaza de la República: «Camaradas, acaban de celebrar un acto imponente, por su contenido revolucionario, e imponente por la gran masa que en él ha tomado parte y su ejemplar disciplina. Queremos que este triunfo de hoy, conseguido por las calles de Ceuta, se consiga también en el camino de las justas aspiraciones del proletariado español, gritar conmigo.  ¡Viva la Unificación del Proletariado!”.

 

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