La murga “Las niñas republicanas” le cantan en 1932 al alcalde Sánchez Prado

      El que fuera alcalde y diputado por nuestra ciudad durante la Segunda República, el doctor Antonio López Sánchez Prado, también fue enjuiciado en las coplas. La Murga se llamaba “Las niñas Republicanas”, cuyo director era Francisco Zumaquero Padial y tal vez, fue cantada en los carnavales de 1932. Esta Murga estaba integrada por gente de la mar, su vestimenta era muy llamativa todos vestidos de niñas muy pintadas, con una banda con los colores de la República, fajín y vestido en color rosa y el sombrero republicano. Cuando se paraban en cualquier plaza de la ciudad y lo ceutíes le pedían alguna copla desplegaban una gran bandera tricolor que metían dentro de unas canastas. Sus repertorios era muy crítico y cuando terminaban decían: “Y las niñas republicanas cogen la bandera y se ponen a llorar…”

La copla donde se criticó la labor del alcalde tenía su razón tras su discurso el día de la toma de posesión y terminó con un muy comprometedor: “Si veis que no cumplo con mi deber, que me aparto del camino recto, debéis arrojarme de este puesto, con el cual me habéis honrado pero no por la puerta, sino por el balcón”. La copla cantada por esta agrupación decía: “La huelga de los pescadores, lo que el alcalde quería, para tapar un desfalco, que en la caja fondo, de menos tenia, se ahogaron esos hombres, y ahora sus hijos estarán, muertos de hambre y miseria, sin tener padre que les dé pan, a ti, a ti, compañeros pescadores, las niñas republicanas, están dispuestas a tirar, a nuestro alcalde por la ventana”.

La proclamación de la II República en nuestro país trajo consigo una mayor libertad de lo cual los autores de Murgas se vieron beneficiados, recordemos que la dictadura del general Primo de Rivera (1923), había traído censura y grandes trabas para poder escribir sus coplas con total libertad. 

Tras las elecciones del 12 de abril de 1931, y la proclamación de la II Republica   sería designado Alcalde de Ceuta el jefe de los Republicanos, el doctor Antonio López Sánchez Prado. Los años treinta hasta su prohibición la fiesta de carnaval logró uno de sus mayores niveles de participación. La hemeroteca del diario El Faro es testigo de los bailes y eventos que se organizaron en estos años bajo este régimen democrático. También contribuyeron a este esplendor los muchísimos peninsulares sobre todo de la baja Andalucía que llegaron a nuestra ciudad para trabajar y llegado el mes de febrero formaban sus murgas como hacían en sus pueblos, sumándose a las ya existente en la ciudad.

Recordemos que en Ceuta en la década de los años veinte, la población aumentó de una forma a veces alarmante. Con la creciente intervención militar y económica de España en el protectorado, la ciudad se convirtió en tribuna, retaguardia y frente de esta aventura. 

En Ceuta, desde 1900 a 1910, aumentó la población en 10.638 habitantes, de 1910 a 1920, el ritmo de crecimiento es aún mayor, 11.312 habitantes, son los años de la guerra de África, el comienzo de las obras portuarias ó inauguración de la línea férrea con Tetuán.En los albores de la proclamación de la II República, ya cuenta con unos 50.000 habitantes y una gran presión obrera en paro, son muchos los peninsulares que se trasladan al protectorado a trabajar, sirviendo Ceuta de base.

Las murgas desde por la mañana durante los tres días de carnaval estaban recorriendo las calles y sobretodo los bares de la época como El Preferido, Bar King, La Perla, Hispania, Campanero Chico, Casa Julián y por la noche la visita a los bailes públicos, no podía faltar al Teatro Cervantes, que antes de la Republica se llamaba Del Rey… Algunos de los componentes de la murga fallecieron en el naufragio del pesquero “El Lobo”, en los Isleños, detrás del Monte Hacho…”.

El carnaval de 1936 fue todo un éxito de participación, pese a salir de una campaña electoral que desembocó en la celebración el 16 de febrero de las elecciones generales para el Congreso de los Diputados, donde el candidato por el Frente Popular de Izquierda Manuel Martínez Pedroso (PSOE) obtuvo el acta parlamentaria y el concejal Republicano Sánchez-Prado volvió a ser designado alcalde de Ceuta. A últimos de febrero se celebran los carnavales y las diferentes asociaciones recreativas y políticas se vuelcan organizando sus actividades.

Las murgas y comparsas fueron muy numerosas, el gran autor de letras Roque Guerrero del Peñón contribuyó a este carnaval con la titulada “Los Rumbistas Mexicanos”, y también se pudieron a las comparsas “Los vendedores del Fli” y “Los Piratas” entre otros. Seguramente fueron muchas más pero debido a que no existía ningún concurso de Murgas, ni la prensa en aquellos años prestaba mucha atención a estas agrupaciones tan solo hemos podido saber las que algunos ceutíes que vivieron aquellos carnavales nos han contado. Y en este capitulo quisiera agradecer la gran ayuda de Antonio Duran Valencia por su colaboración ofreciéndome, fotos, datos y coplas de aquella época, que el escuchó y cantó en la tienda de comestibles de Pedro Calvo en la calle Linares.

Entre las  asociaciones tendríamos que destacar el baile de carnaval en el Teatro Cervantes  “Blanco y Negro” de la Asociación de la Prensa que presidía Antonio Martín de la Escalera,  organizado por el diario El Defensor, los precios para poder asistir no eran nada barato: ocho pesetas el caballero y dos cincuenta señoras y señoritas. Estableciéndose varios premios, al mejor traje, al grupo más original, al más numeroso que postule por las calles esos días de carnaval y al mejor traje de papel. Los regalos que se entregaran a los premiados se exhibieron en los escaparates de Casa Molina y en el establecimiento de muebles de Aurelio Fernández.

También estaban los bailes de mascaras del Casino Africano, Centro de Hijos de Ceuta, Casino de Suboficiales (hoy Banco Popular), Casino Militar y tantas otras.  Una asociación que destaco en este carnaval de 1936, tal y como hemos podido ver en la prensa, y en fotos de la época fue el Partido de Izquierda Republicana, quien tenia su amplia sede en plena calle Real, en sus locales celebró dos bailes uno a media tarde para los más jóvenes y ya por la noche para adultos.

Como apuntes históricos sobre este Partido señalar que se creo tras fusionarse en   abril de 1934, los partidos Acción Republicana, de Manuel Azaña, el Partido Radical-Socialista, de Marcelino Domingo y la Organización Republicana Gallega Autónoma, de Santiago Casares Quiroga. En la ciudad los primeros pasos para la creación de Izquierda Republicana, los proporcionó el Catedrático del Instituto Hispano-Marroquí, y Presidente de Acción Republicana en Ceuta Luís Abad Carretero, con anterioridad ostentaba el cargo el maestro Ángel Grande Pérez.

El primer comité estuvo presidido por Luís Abad, vicepresidentes Salvador Pulido López y Juan Rueda Lara. En 1.936 tras el triunfo del Frente Popular y la toma de la presidencia de la República por Manuel Azaña, Izquierda Republicana cobra un gran protagonismo en la vida política del país. En Ceuta se produjeron varios cambios, tras la celebración de una asamblea el día 20 de abril de 1936, eligiéndose presidente al abogado Salvador Fossati Puente.

Ensayaban entre el patio de las gaseosas, propiedad de Alba, en el callejón del Lobo, y la calle la Estrella y el Patio de la Tahona, en la Plaza de Azcarate. Los diferentes grupos que saco Roque Guerrero fueron: “Marineros en seco con los ases de la pantalla” ,“Los representantes del yoyo”, “Los profesores del baile”, “Los jugadores del Golf” ,”Los del Wonder-Bar” y los “Rumbistas mexicanos”. 

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Carnaval de Ceuta en la memoria

Si no tuviéramos esta pandemia nuestras calles se inundarían de coplas y disfraces, el carnaval tomaría los rincones de nuestra ciudad. Aquella fiesta recuperada tras el franquismo, tuvo su comienzo hace más de un siglo, los datos más antiguos que hemos podido conseguir están fechados a finales del siglo XIX, concretamente en 1886.

Pero aquel carnaval tuvo un gran pasado consiguiendo su mayor esplendor durante la Segunda República (1931-1936). La proclamación del nuevo régimen en nuestro país trajo una mayor libertad, de lo cual los autores de murgas se vieron beneficiados, recordemos que la dictadura del general Primo de Rivera (1923-1930), había traído censura y grandes trabas para poder escribir sus coplas con total libertad.

Información de estos libros: http://www.edicioneslibrosdeceuta.es/

En Ceuta, desde la llegada de la dictadura, el Ayuntamiento se regia por una Junta municipal cívico-militar, su primer presidente fue el comandante general, Agustín Gómez Morato, continuándole el coronel de Infantería José García Benítez y ya entre 1928 a 1931, el Ingeniero del puerto José Rosende Martín.

Tras las elecciones del 12 de abril de 1931, y la proclamación de la II República sería designado alcalde de Ceuta el jefe de los Republicanos, el doctor Sánchez Prado.

Los años treinta hasta su prohibición en 1937, la fiesta de carnaval logro uno de sus mayores niveles de participación. La hemeroteca del diario El Faro es testigo de los bailes y eventos que se organizaron en estos años. También contribuyeron a este esplendor los muchísimos peninsulares sobretodo de la baja Andalucía que llegaron a nuestra ciudad para trabajar y llegado el mes de febrero formaban sus murgas como hacían en sus pueblos, sumándose a las ya existente en la ciudad.

Recordemos que en Ceuta en la década de los años veinte, la población aumentó de una forma a veces alarmante. Con la creciente intervención militar, de España en el protectorado, la ciudad se convirtió en tribuna, retaguardia y frente de esta aventura.

En Ceuta, desde 1900 a 1910, aumentó la población en 10.638 habitantes, de 1910 a 1920, el ritmo de crecimiento es aún mayor, 11.312 habitantes, son los años de la guerra de África, el comienzo de las obras portuarias ó inauguración de la línea férrea con Tetuán. En el decenio 1920 a 1930, la población aumenta de forma vertiginosa en 15.395 personas. En los albores de la proclamación de la II República, ya cuenta con unos 50.000 habitantes y una gran presión obrera en paro, son muchos los peninsulares que se trasladan al protectorado a trabajar, sirviendo Ceuta de base.

La mayor pujanza obrera se puso de manifiesto en dos núcleos muy determinados. En primer lugar, en las importantes concentraciones de asalariados en algunas obras (especialmente el puerto), en segundo lugar, entre aquellos trabajadores con un oficio, que resultaban muy necesarios en momentos de acrecentada actividad constructora que abundaban en la ciudad; carpinteros, plomeros, electricistas, etc.

En estos años junto al autor de carnaval Roque Guerrero del Peñón, también habría que reseñar a José Moreno, su hijo Eduardo hace unos años me relato como organizaba su padre las Murgas. “El año que sacaron los Rumbistas Mexicanos, me acuerdo que faltaba una semana para comenzar el carnaval y tenían todas las coplas preparadas y ensayadas desde hacia bastantes meses, pero tenían problema con el tipo (disfraz), ya que la cosa estaba cortita de presupuesto y se dirigieron al Patio de la Tahona, en la Plaza Azcárate, y la mujer de uno de los componentes llamado Palmones que era modista, les dio la idea y se fueron a Casa Bentata, compraron unos retales por quince pesetas y con mucha imaginación se lo hicieron…  Desde por la mañana durante los tres días de carnaval estaban recorriendo las calles y los bares de la época como El Preferido, Bar King, La Perla, Hispania, Campanero Chico, Casa Julián y por la noche la visita a los bailes públicos, no podía faltar al Teatro Cervantes, que antes de la República se llamaba del Rey… Algunos de los componentes de la murga fallecieron en el naufragio del pesquero “El Lobo”, detrás del Monte Hacho…”.

LAS SOCIEDADES CULTURALES

En el último cuarto de siglo XIX, los bailes que organizaban los distintos centros culturales, giraban en torno al teatro El Principal, que se encontraba en la calle Galea. Las sociedades culturales tanto civiles como militares se volcaban con estas fiestas llenas de coloridos y alegría. Es digno de destacar la gran cantidad de entidades que colaboraban con esta fiesta anual como, El Casino Africano, El Liceo de Ceuta, La Peña, Ateneo de Sargentos, Circulo Africano, La Juventud Africana, Circulo Popular, Club Abilense, Peña Africana y las musicales, de las cuales a buen seguro salían grupos de calle, Sociedad Filarmónica, El Instituto Popular de Música ó la Peña Musical. Todas estas sociedades recreativas estuvieron presente, en más o menos medida, en las últimas décadas del siglo XIX organizando bailes y actos relacionados con el carnaval según hemos podido saber de la información que hemos sacado de los escasos diarios de la época.

EL SIGLO XIX SE DESPIDIÓ CON UN GRAN CARNAVAL

Los cerca de catorce mil ceutíes de la última década del siglo XIX vivieron un gran carnaval, según cuenta el diario El África los diferentes bailes organizados por las sociedades culturales se vieron muy animados y el paseo del Rebellín  fue el centro de los paseos de las mascaras y coches de caballos engalanados.  Los diferentes bailes se celebraban preferentemente en el Teatro Principal, en la calle Galea y algunos en el Variedades en el paseo del Rebellin.

Una de las sociedades más activa en estos años fue la creada en enero de 1893 Circulo Africano, el diario El África publica  una crónica sobre este carnaval: “ Primer día, estaba bastante desanimado, pero seguramente debido al fallecimiento de Manuel Ortiz-Villajos, persona muy querida y apreciada en la ciudad, el segundo día, creció la animación y el tercer aún más, no hubo mascaras notables  pero llamó la atención dos que imitaban con bastantes propiedad a cierto persona que ocupa el onceno lugar  y dice estar representado en esta localidad por seres pensantes y andantes”.

En otro artículo también se realiza un crónica de estos días: “El Rebellín es el lugar mas bullicioso de las máscaras, en algunos balcones hubo hermosas heroínas que se defendían tenazmente de los bruscos ataques que desde la calle les dirigía enemigo de sexo feo arrojando lluvias de metralla…”.

Los establecimientos dedicados a tejidos y sastrería se vuelcan con estas fiestas, son muchos los anuncios que se pueden leer en los diferentes diarios, como el ofertado por “La Sultana”  donde explica con todo detalles  que poseen telas de todos colores y adornos como bastones, sombreros y demás utensilios.

La Magnolia, era otro de los establecimientos que ofertaban sus vestimentas, no en vano estaba regentado por el gran modisto Enrique Gabarrón, quien una vez llegado el mes de febrero realizaba los mejores trajes para los bailes de mascaras.

Su establecimiento se encontraba en plena calle Real. Por otra parte el gran artesano de los dulces Cristóbal Lavado, adornaba sus escaparates con alegorías referidas al carnaval. El semanario irónico-festivo The Moour Uno, del 26 de febrero de 1899 publica esta curiosa nota: “El próximo domingo tendrá lugar un baile con los fondos que le han sobrado del pasado carnaval y piensan celebrar la popular sociedad “la nata del boquerón”, no habrá cotillón pero durante el descanso se obsequiará a la concurrencia con cacahuetes y gaseosas”.

El último carnaval del siglo XIX, se presentó con muchas penurias económicas tal y como lo anuncia la sociedad El Casino Africano, quien hace público días anteriores al carnaval que no realizara baile alguno. Pero a los pocos días anuncia que debido al trabajo de los más jóvenes, se pueden llevar a cabo. Los bailes se realizaron en el Teatro Variedades, en el Paseo del Rebellín, y en las sociedades de aquella época, Circulo La Unión, Liceo Africano, La Peña, El Liceo o el Club Abilense entre otros.

Varias carrozas fueron las presentadas por las distintas sociedades, el diario El África, el 28 de febrero de 1899, anuncia que la carroza representando a un ciclistas fue la más aplaudida por su belleza plasticidad y comicidad, otorgándole un premio.

Dando nuevamente un salto en el tiempo, si una persona destacó entre los disfraces individuales que recorrían nuestras calles en los años treinta fue, Antonio Ruiz de Conejo, cariñosamente conocido como “La Coneja”, este caballero regentaba una sala de fiesta en la calle Peligro, al final de la calle Real, era una persona conocedora de la vida y sobre todo con un gran sentido del humor e ironía.

Antonio Ruiz de Conejo todos los años se disfrazaba y sus mascaras eran esperada como un acontecimiento dentro de los tres días de carnaval, año tras año, su presencia en las calles fueron de novia, niña bebé… pero sobre todo en los carnavales de 1936 dio el verdadero “pelotazo”, su disfraz causó la admiración y aplauso de cuantos le vieron por las calles. Antonio se vistió de muñeca, se metió en una caja de cartón de casi dos metros, cogido por el cinto, unos tirabuzones, muy pintada como las muñecas antiguas de Torreluna y tan solo salían de la caja las piernas para caminar, y le acompañaba un señor que iba junto a él vendiendo papeletas para rifarla, el sorteo se efectuaba ante la multitud de ceutíes que le estaban acompañando desde su casa en la Plaza Azcárate, hasta el Rebellín, donde se efectuaba la rifa.

Muchos fueron los personajes populares que han dejado huella en aquellos carnavales de los años treinta. Aquella Ceuta de patios, aportaba muchos personajes anónimos que se lanzaban a las calles sin más, con muchas ganas de divertirse y de reírse de la “hambre” que pasaban y cambiar la realidad de lo cotidiano. Otros muchos personajes que nos han llegado podía ser aquel que disfrazado de chacha y un cochecito donde llevaban a un bebe, que en realidad era una persona mayor, portando un gran biberón lleno de vino.

Las casas comerciales colaboraban con el carnaval regalando sus productos: michelín, repartía balones, Constantino López y Nestlé, chocolatinas, y Casa Borras colocaba una cuba en plena calle Real e invitaba con un jarillo a beber gratis. Muy populares eran los disfraces anónimos o “destrozona” que así se denominaba las mascaras que se vestían con lo primero que pillaban en casa, las calles se transformaban de mascaras y alegría, todo estaba permitido y reinaba el buen humor.

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CARNAVAL DE CEUTA DURANTE LA SEGUNDA REPÚBLICA

El carnaval durante la República fue una explosión de colorido y de festividad donde los bailes y las murgas por las calles se multiplicaron. Aquel de febrero de 1936, según cuentas las hemerotecas, tuvo un éxito de participación, pese a salir de una campaña electoral que desembocó en la celebración el 16 de febrero de las elecciones generales para el Congreso de los Diputados, donde el candidato por el Frente Popular de Izquierda Manuel Martínez Pedroso (PSOE) obtuvo el acta parlamentaria y el concejal Republicano Sánchez Prado volvió a ser designado alcalde de Ceuta. A últimos de febrero se celebran los carnavales y las diferentes asociaciones recreativas y políticas se vuelcan organizando sus actividades.

Información de estos libros: http://www.edicioneslibrosdeceuta.es/

En el último carnaval antes del golpe militar del 36, las murgas fueron muy numerosas, el gran autor de letras Roque Guerrero del Peñón contribuyó a este carnaval con la titulada “Los Rumbistas Mexicanos”, y también se pudieron ver a “Los vendedores del Fli” y “Los Piratas” entre otros. Seguramente fueron muchas más pero debido a que no existía ningún concurso de Murgas, ni la prensa en aquellos años prestaba mucha atención a estas agrupaciones tan solo hemos podido saber las que algunos ceutíes que vivieron aquellos carnavales nos han contado.

Entre las  asociaciones tendríamos que destacar el baile de carnaval en el teatro Cervantes  “Blanco y Negro” de la Asociación de la Prensa que presidía Antonio Martín de la Escalera,  organizado por el diario El Defensor, los precios para poder asistir no eran nada barato: ocho pesetas el caballero y dos cincuenta señoras y señoritas. Estableciéndose varios premios, al mejor traje, al grupo más original, al más numeroso que postule por las calles esos días de carnaval y al mejor traje de papel. Los regalos que se entregaran a los premiados se exhibieron en los escaparates de Casa Molina y en el establecimiento de muebles de Aurelio Fernández en la plaza de Azcárate.

También estaban los bailes de máscaras del Casino Africano, Centro de Hijos de Ceuta, Casino de Suboficiales (hoy Banco Popular), Casino Militar y tantas otras.  Una asociación que destacó en este carnaval de 1936, tal y como hemos podido ver en la prensa, y en fotos de la época fue el partido de Izquierda Republicana, quien tenía su amplia sede en plena calle Real, en sus locales celebró dos bailes uno a media tarde para los más jóvenes y ya por la noche para adultos.

Como apuntes históricos sobre este partido en Ceuta señalar que se creó tras fusionarse en abril de 1934, los partidos Acción Republicana, de Manuel Azaña, el Partido Radical-Socialista, de Marcelino Domingo y la Organización Republicana Gallega Autónoma, de Santiago Casares Quiroga. En la ciudad los primeros pasos para la creación de Izquierda Republicana, los proporcionó el Catedrático del Instituto Hispano-Marroquí, y Presidente de Acción Republicana Luís Abad Carretero, con anterioridad ostentaba el cargo el maestro Ángel Grande Pérez.

El primer comité estuvo presidido por Luís Abad, vicepresidentes Salvador Pulido López y Juan Rueda Lara. En 1.936 tras el triunfo del Frente Popular y la toma de la presidencia de la República por Manuel Azaña, Izquierda Republicana cobra un gran protagonismo en la vida política del país. En Ceuta se produjeron varios cambios, tras la celebración de una asamblea el día 20 de abril de 1936, eligiéndose presidente al abogado Salvador Fossati Puente.

Sánchez Prado en las coplas de las murgas

El que fuera alcalde y diputado por nuestra ciudad durante la Segunda República, el doctor Antonio López Sánchez Prado, también fue enjuiciado en las coplas. La Murga se llamaba “Las niñas Republicanas”, cuyo director era Francisco Zumaquero Padial y tal vez, fue cantada en los carnavales de 1933. Esta Murga estaba integrada por gente de la mar, su vestimenta era muy llamativa todos vestidos de niñas muy pintadas, con una banda con los colores de la República, fajín y vestido en color rosa y el sombrero republicano. Cuando se paraban en cualquier plaza de la ciudad y lo ceutíes le pedían alguna copla desplegaban una gran bandera tricolor que metían dentro de unas canastas. Sus repertorios era muy crítico y cuando terminaban decían: “Y las niñas republicanas cogen la bandera y se ponen a llorar…” La copla donde se criticó la labor del alcalde tenía su razón tras su discurso el día de la toma de posesión y terminó con un muy comprometedor: “Si veis que no cumplo con mi deber, que me aparto del camino recto, debéis arrojarme de este puesto, con el cual me habéis honrado pero no por la puerta, sino por el balcón”. La copla cantada por esta agrupación decía: “La huelga de los pescadores, lo que el alcalde quería, para tapar un desfalco, que en la caja fondo, de menos tenia, se ahogaron esos hombres, y ahora sus hijos estarán, muertos de hambre y miseria, sin tener padre que les dé pan, a ti, a ti, compañeros pescadores, las niñas republicanas, están dispuestas a tirar, a nuestro alcalde por la ventana”.

Las murgas cantaron en 1928 la visita de Alfonso XIII

Años antes de la llegada de la Segunda Republica, recordar la repercusión que tuvo en los carnavales de 1928 la llegada de Alfonso XIII y Doña Victoria Eugenia a Ceuta un 5 de octubre de 1927.

Los autores de las murgas como Roque Guerrero del Peñón, Corinto, José Benítez Orive, Joaquín Rodríguez Romero y tantos otros se esforzaban todas las noches con sus murguistas para ir insistiendo con las nuevas coplas, y todo esto regando las cuerdas vocales con los buenos caldos de la España Vinícola o de Casa Cosio. Los lugares de aquellas reuniones eran los patios como la Tahona, Páramo, Don Juan, Bisagra, Centenero, Cigarra, y tantos otros donde ultimaban sus tipos y letras.

Tras esta visita Real los murguistas tomaron buena nota de todo aquello que aconteció para plasmarlo en los carnavales de 1928. No sería nada fácil escribir en aquellos tiempos, por la censura establecida, recordemos que desde septiembre de 1923, el general Primo de Rivera se pronunció contra la legalidad constitucional, declaró el Estado de guerra y exigió que el poder pasase a manos de los militares. En Ceuta se estableció una Junta municipal presidida por el teniente coronel José García Benítez.

Recordemos que aquella visita, duró varios días visitando también lo que fue el Protectorado Español en Marruecos.  La ciudad se engalanó para tal ocasión con varios arcos de flores repartidos por la ciudad. Los Reyes llegaron en el buque Jaime I, y tras cumplimentar a las autoridades en el puerto partieron hacia el acuartelamiento legionario de Dar Riffien, donde Doña Victoria Eugenia entregó al coronel del Tercio Eugenio Sanz de Larín la enseña nacional.

Tras este acto partieron hacia Ceuta y el Rey inauguro la empresa petrolífera de Ybarrola y más tarde de forma oficial el palacio municipal. Fueron muchas las coplas que ironizaban aquella visita, pero una quedó para siempre grabada en la memoria de los ceutíes, “Todavía estamos recordando…” y termina evocando que una vieja que vende estropajo puso una bandera que está todavía.

Parece ser que el autor de ella fue el murguista Joaquín Rodríguez Romero, este era propietario de una zapatería en la calle Jaúdenes, su comercio era lugar señalado de tertulias carnavaleras. Una vez cerrado el establecimiento se reunía con su grupo en la calle Obispo Barragán. Aunque no era de Ceuta, ya que nació en Los Barrios, a los pocos meses de nacer, sus padres se trasladaron a nuestra ciudad y aquí echó raíces y aprendió a conocer y querer el carnaval.

Entre los grupos que sacó destacar a “Los huérfanos de la guerra” en 1925, esta murga quiso homenajear con sus coplillas a los fallecidos en la Guerra de Marruecos. Sus tipos eran muy atractivos y llamativos., con una capa negra, grandes sombreros oscuros y botines blancos.

Al año siguiente, su murga satirizaba a las niñas que trabajaban en una sala de fiesta de la calle Larga llamada “El Kursal” y la copla decía: “Presentamos al cocinero, don Arturo y don Jaral, Casimiro y don teclo, camarero del Kursal, la Lola y Beatriz, si si, Amparito y Leonor, jugadoras de ruleta, si si, y señorita encarnación….”

No hemos podido saber todos los componentes de aquella murga que dirigía con maestría Joaquín Rodríguez Romero, pero si al menos, conocemos que entre otros estaban, Manuel Barrientos, llamado cariñosamente “el cojo”, Joaquín Rodríguez Viso, Baldomero y Juan Rodríguez, y la encargada de trasladar a la tela lo imaginado por este grupo de murguistas era la abuela de Barrientos.

Les puedo asegurar que si existe algo que identifique nuestro carnaval con las Murgas y si tuviéramos que nombrar a un autor este sería sin duda Roque Guerrero del Peñón, persona amante y sabedora de cómo hacer una copla para sus agrupaciones.

El nombre de Murga empieza a verse reflejado en los periódicos de la ciudad en la primera década  de 1900, con este dato es fácil deducir que desde primero de siglo a las agrupaciones callejeras ceutíes se les denomine Murga, entendiendo a esta como un grupo de músicos que recorren las calles  cantando coplas, que en general suelen ser similar a lo que hoy entendemos en el mundo del carnaval como cuplé y algunos temas mas serio pasodobles, pero nunca las murgas interpretaban un popurrí. Los instrumentos eran laúd, guitarra y bandurria sin caja ni bombo, y los miembros de estas agrupaciones eran siete, con su inseparable postulante siembre acompañado de una caja de madera  con una ranura en la parte superior para ir echando las “perras gordas” que los ceutíes les daban por cantarles alguna copla.

Los componentes de sus murgas variaban muy poco y cada año eran prácticamente los mismos, donde habría que destacar a Francisco Navarro que tocaba el laúd y la guitarra con maestría, de él salían los arreglos y la música de las coplas, otro miembro muy destacado era Enrique Lara, guitarrista, Juan Pozo, José Moreno y como postulante Eugenio encargado de pasar el calcetín y gritar aquello de “Primera parte una chica, segunda parte una gorda…”.

Ensayaban entre el patio de las gaseosas, propiedad de Alba, en el callejón del Lobo, y la calle la Estrella y el patio la Tahona, en la plaza de Azcarate. Los diferentes grupos de Roque Guerrero fueron: “Marineros en seco con los ases de la pantalla”, “Los representantes del yoyo”, “Los profesores del baile”, “Los jugadores del Golf”,”Los del Wonder-Bar” y los “Rumbistas mexicanos”.  Tras la prohibición del carnaval, siguió reuniéndose con su grupo en la bodega que existía en el callejón del Lobo,  “La Alicantina”. Vivía próximo a ella donde estuvo hasta hace poco la marisquería Silva. La sabiduría de Roque nunca se apagó y mientras vendía sus dulces llamado “Monas” siempre se le podía escuchar alguna coplilla. En 1972, volvió a reunir a su grupo, a petición del historiador Alberto Baeza, para la elección de Maja de España que se celebraba en Ceuta en ese año.

Estas son las murgas que nos han llegado, pero a buen seguro, el grupo que capitaneaba Roque Guerrero sacaron otras muchas mas agrupaciones. El motivo de no saber el nombre de las demás, es muy sencillo, estas agrupaciones no concursaban tan solo salían a la calle a cantar sus coplas de una forma anárquica sin programa establecido y en ningún diario de la época se les entrevistaba o se hacían eco del nombre de sus grupos.

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