EL HISTORIADOR JOSÉ LUIS MORRO Y EL EXILIO REPUBLICANO EN EL NORTE DE ÁFRICA

El exilio republicano en el norte de África”, libro imprescindible para conocer la intrahistoria de lo acontecido en este todavía poco conocido exilio republicano. Un buen número de españoles tras la guerra civil emprendieron el exilio mexicano, otros hacia Orán, Tánger, Casablanca o Rabat. El historiador segorbino, José Luis Morro Casas, presentó su último libro sobre los campos de concentración franceses en el norte de África, titulado: “Campos africanos. 

Recupero otro reportaje de los que he escrito sobre la historia de Ceuta, este del 2014, pretendo que en el confinamiento, os entretengáis con su lectura…

Cabe recordar que la primera publicación de José Luis Morro, dentro de esta colección se centró en el Campo de Vernet d’Àriège, sobre la tragedia vivida al final de la Guerra Civil por miles de españoles que atravesaron la frontera hacia Francia; su hacinamiento en playas y campos de concentración, el trato vejatorio que recibieron por parte del gobierno francés, la huida a países de acogida de algunos, la participación de otros en la II Guerra Mundial, la muerte de muchos de forma despiadada. De este libro ya se han realizado dos ediciones y en este momento se encuentra agotado.

El segundo libro, trata sobre el Campo de Gurs, también agotado en estos momentos. “Campos africanos. El exilio republicano en el norte de África”, hace mención a la salida de Max Aub del campo argelino de Djelfa y, su posterior embarque en el puerto de Casablanca, el 10 de septiembre de 1942 en el vapor portugués Serpa Pinto rumbo a México, meses antes de que se cerrase definitivamente el campo de concentración de Djelfa.

Se encontraron sólo con este navío mercante que sólo pudo salvar a unos cuantos miles, en los últimos días de la guerra. El barco, con una capacidad para 800 personas, llegó a cargar a casi 3.000 refugiados rumbo a Orán, al frente del buque estaba el capitán Dickson. No obstante, José Luis Morro desarrolla la historia centrándose en el barco inglés “Stanbrook”, que partió desde el puerto de Alicante hacia Orán. De hecho, en el anexo reproduce una relación nominal de los pasajeros embarcados, recopilada por el profesor Juan Bautista Vilar, en el que aparecen 2.620 pasajeros. El barco que hace 75 años sacó de España a miles de refugiados.

El puerto de Alicante fue escenario de la tragedia que se vivió, cuando miles de republicanos llegaron desde todo el país con la esperanza de escapar de la represión. Este puerto al final de la contienda, fue una tabla de salvación para cientos de republicanos, ya que caídos los puertos de Cataluña, el de Alicante era el único que quedaba libre, allí se reunieron unas 20.000 personas huyendo, entre las que había familias, cargos públicos, campesinos, maestros, militares en derrota, a quienes les habían prometido que habría barcos que les sacarían de España.

El destino de este éxodo fue Orán y su región: la Argelia occidental limítrofe con Marruecos. Las cifras que recoge el historiador Juan B. Vilar son las siguientes: 8.000 asilados en Argelia, a los que se suman 4.000 en Túnez y 1.000 aproximadamente en Marruecos. Las mujeres y los niños eran conducidos a centros de albergue mientras que la gran masa de excombatientes y los varones en edad militar fueron internados en campos de trabajo, de los que destacamos los argelinos de Morand y Suzzoni, el oranés de Rélizane. Se crearon también campos de castigo como el de Merijda y Djelfa.

En las décadas de los años ochenta este prestigioso historiador estuvo en nuestra ciudad realizando el servicio militar. Y desde entonces guarda con gran cariño aquella Ceuta que lo acogió.  Son numerosas sus conferencias y estudios sobre el todavía desconocido exilio en el norte de África. La pasada semana intervino en el Ateneo de Madrid, dentro del marco del 75º aniversario del Exilio Republicano, Organizada por la Asociación de Descendientes del Exilio español.

Contando con Ludivina García, Bechir Yazidi, profesor de la Universidad de Manoubade, Túnez, y especialista en el exilio en el Norte de África. Victoria Fernández Díaz, investigadora, y autora del libro: El Exilio de los marinos de la República, hija de refugiado en el Norte de África.  También son de destacar su trabajo sobre Max Aub, en Guerra Civil, exilio y literatura; Anna Seghers y Max Aub: dos destinos unidos por Gilberto Bosques; El exilio cultural de la guerra civil (1936-1939). Max Aub, ¿un exilio diferente?; El exilio literario español de 1939; Literatura y cultura del exilio español de 1939 en Francia, entre otros. Y sus últimos libros, Campo de Vernet d’Àriège, Campo de Gurs y este último Campos africanos. El exilio republicano en el norte de África.

De Orán a la fosa común de Ceuta

El 18 de agosto de 1944, a la siete de la mañana, fueron fusilados los tres jóvenes alicantinos. Un camión militar transportó sus cuerpos al cementerio, siendo enterrados en la fosa común. Pero, cinco años después, el 15 de noviembre de 1949, José Guerrero Garrido abonó el traslado de los restos de estos tres republicanos desde a un nicho. Como detalle significativo, en la lapida donde se tallaron sus nombres, se dibujó en grande y justo encima una gran estrella de cinco puntas, símbolo de las Juventudes Socialistas Unificadas, que todavía continúa en el cementerio de Ceuta.

En torno al exilio español en el Magreb existe un gran desconocimiento, a pesar de los años transcurridos, esa aventura humana que vivió una parte del exilio español en el norte de África: cárceles, campos de concentración, compañías de trabajos forzados y represión. Cuando llegaron frente a Orán, el puerto de la costa argelina, empezó un verdadero calvario. La aventura de esta España peregrina no terminó oficialmente hasta que iniciada la transición democrática en España, la nueva Constitución, refrendada por una inmensa mayoría de españoles, puso fin a la realidad y la dialéctica de las dos Españas, iniciándose un periodo de reconciliación y de consenso democrático. La información sobre el exilio republicano, ha sido notoriamente insuficiente en los medios de comunicación de masas, de modo que la mayoría de la población, especialmente los jóvenes, lo desconocen.

Miles de españoles se encontraban el 28 de marzo de 1939 en el puerto de Alicante, entre ellos tres jóvenes, Antonio Reinares Metola, José Congost Plá y Ramón Valls Figuerola, ellos aguardaban un barco que les permitiese abandonar España, camino del exilio lo que realizaron en el buque Stanbrook, zarpando hacia Orán (Argelia). Cinco años después estos tres alicantinos fueron fusilados ante los muros de la fortaleza del Monte Hacho y enterrados en la fosa común, a los pocos años sus cuerpos fueron trasladados a un nicho.

Pudieron abandonar Argelia, tras muchas penurias, y establecerse en el Marruecos francés, concretamente en Casablanca, donde organizan una resistencia al régimen, con la creación de la denominada Unión Nacional Antifascista (U.N.A.). Estudian la posibilidad de establecerse en Tánger, como cabeza de lanzadera. El 10 de agosto de 1941 se desplaza a la ciudad internacional José Congost. Realizó el viaje en ferrocarril, escondido en un cajón y protegido por el jefe de estación.  Comienzan a recibir desde Casablanca el boletín Reconquista de España, que lo adaptarían con el nombre de Liberación de España, escrito a máquina, y lo reparten por la ciudad.

Como el trabajo de captación va en aumento, el recién llegado José Congost requiere nuevamente de Casablanca el envío de otro delegado más y a los pocos meses llegó por el mismo conducto Antonio Réinales Metola, este tiene en sus planes inmediatos el trabajo de reorganizar las Juventudes Socialistas Unificadas. Al cabo de algunos meses formó un comité, integrado por Amalia Guerrero, Sebastián Mesa, León Azulay, Jacob Cuby y Rubén Bengio.

 En septiembre de 1941 se envían dos nuevos dirigentes desde Casablanca, Adelo Aguado Hidalgo y Ramón Valls Figuerola; éstos asumen mayores y más amplias atribuciones y, sobre todo, el propósito de abrirse camino hacia Ceuta, entrevistándose con Demetrio Valentín, quien sirve de enlace para hablar con Pedro Rodríguez, dirigente socialista, quien hacía pocos meses había salido del Hacho. También asistieron el secretario político del PSOE Juan Traverso, y los cenetistas Agustín Álvarez y López Infante.

 Debido a los nuevos proyectos deciden que el dirigente recién llegado desde Casablanca, Adelo Aguado, viaje a Madrid para mantener algunas reuniones y obtener más información. Pero fue detenido y llevado a la Dirección General de Seguridad, en la Puerta del Sol, y tras duros interrogatorios se le acusó de “atentar contra la seguridad del Estado y fomentar la organización de partidos políticos”.

Tras un consejo de guerra sumarísimo, fue ejecutado a garrote vil el 28 de mayo de 1942 en Madrid. La detención de Adelo Aguado origina que las autoridades franquistas comiencen a encarcelar a los demás miembros que se encontraban en Ceuta y Tánger. En total son noventa y un detenidos. Todos son enviados a Ceuta, los hombres a la fortaleza del Hacho y las mujeres a la prisión del Sarchal. Se celebró el consejo en el cuartel de Sanidad, habilitándose una gran sala especial, comenzando el 9 de marzo de 1944. Después de siete días de vistas y declaraciones se aprobaron las múltiples condenas, destacando las penas de muerte a los alicantinos, José Congost Plá, Antonio Reinares Metola y Ramón Valls Figuerola, acusándoles de un delito contra la seguridad del Estado.

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EN 1936 SE PLANEÓ ASALTAR EL HACHO Y LIBERAR A LOS PRESOS REPUBLICANOS

Dentro de sus angostas murallas, como se puede apreciar en esta magnífica fotografía que acompaña al artículo de Jesús Valle, pasaron muchas noches grandes personajes, libertadores de las colonias latinoamericanas, o el alcalde de Cádiz, Fermín Salvochea, y tras la sublevación del 36, sindicalistas, políticos, incluso en los albores de la democracia a miembros de la Unión Militar Democrática…

Recupero otro reportaje de los que he escrito sobre la historia de Ceuta, este del 2014, pretendo que en el confinamiento, os entretengáis con su lectura…

En 1936 se planeó asaltar el Hacho y liberar a los presos republicanos 

Otro de los sucesos que guardan la historia de la fortaleza del Monte Hacho, fue la planificación de un asalto a sus dependencias y liberar a los presos que fueron detenidos tras el golpe de 1936, sus celdas se habían llenado de políticos, sindicalistas, miembros de la masonería ceutí, militares…

Tras leer un voluminoso consejo de guerra, al que he tenido acceso, es uno de los sucesos más ignorados. Consabido es que la tropa, en gran número, estaba contra el golpe, varios soldados de artillería y automovilismo intentaron abortar la sublevación. La fecha elegida para el asalto estaría en torno al 15 de agosto de 1936. Los jefes de este complot, eran el cabo de automovilismo Julián del Barrio y el soldado Urbano Bautista, su disconformidad con sus jefes fue evidente. En un primer momento intentaron concienciar a sus compañeros y realizando dos tipos de octavillas escritas a mano, una contra sus jefes y la otra dirigida al pueblo de Ceuta, tal y como manifestaron en el consejo de guerra.

Otro de los implicados el joven soldado Jesús López, que trabajaba en las oficinas de automovilismo y fue el encargado de pasar lo escrito a mano a máquina de escribir. Tras tener, realizadas numerosas octavillas se las entregaron al soldado ceutí Manuel Sevilla, de 19 años y vecino de la popular barriada del Sardinero. Antes de ser fusilado explicó en el consejo de guerra como se hizo la entrega: “Si entregué unas octavillas al soldado de artillería que estaba de centinela en el muelle de la Puntilla”. El encabezamiento de las octavillas decía: “Soldados, rebelarse contra vuestros jefes, contra el Facio nos tenemos que unir todos”.

Una vez que ya han conseguido la adhesión de varios cabos y soldados, organizaron una reunión en la chatarrería del cuartel de automovilismo. A este llamamiento asisten los cabos Julián Del Barrio, Secundido Valdés, los soldados Higinio Guerrero, Regino Oset, José Crespo y Francisco Juan López, y acordaron la planificación del asalto a la fortaleza, para liberar a los presos políticos.  El soldado de artillería José María Castillo Ramírez, explicó en el consejo de Guerra cómo se preparó el asalto:

      «El telefonista de la fortaleza del monte Hacho, Navarro, me dijo que había un complot formado entre soldados de artillería y automovilismo para asaltar la Fortaleza y encerrar a los oficiales y liberar a los presos políticos. Me preguntó si conocía algunos soldados que estaban de servicio dentro del Hacho, o al llavero de “Puerta Ceuta” y si con tres ametralladoras se podía batir a la tropa que allí había. Me encontré con Joaquín Lluch y otros dos y el primero le repitió las mismas cosas que a Navarro, tanto Lluch como los otros dos le daban la razón y decían que la cosa era fácil. El jefe de este complot era el sargento Morales, que le había dicho a Carbonell que todavía no era tiempo de sublevarse, pues había mucha fuerza del Tercio y Regulares. Al salir del Regimiento me encontré con el soldado de automovilismo Viernes quien me dijo si estaba enterado del asalto y que todo estaba preparado para el 15 de agosto de 1936».

El encargado de ultimar este asalto fue el soldado de automovilismo José Viernes quien habló con el soldado de artillería Castillo, para pedirle la posibilidad de coger tres ametralladoras de su cuartel. Otro de los implicados, el artillero Juan Persiva, habló con el soldado destinado en la fortaleza Juan Costa Jiménez, para que hiciera propaganda dentro de las dependencias del Hacho, y no les disparasen cuando vayan a tomarlo. Contactaron con los paisanos, Salvador Peña Guerrero, Tomas Aguilar Rodríguez, Pedro Clavijo Rodríguez y Salvador Gutiérrez.

Cuando faltan pocos días para el asalto, las octavillas llegan a manos de sus jefes. En pocas horas todos son detenidos. El 19 de agosto en el cuartel de Artillería situado en la Plaza de África, bajo la presidencia del teniente coronel Peris Vargas se celebró el consejo de guerra, los miembros del tribunal son implacables y tras varias horas se dictaminó condenar a la pena de muerte a los cabos de automovilismo Julián del Barrio, Secundido Valdés y los soldados Urbano Bautista y el joven ceutí vecino de la barriada del sardinero Manuel Sevilla García. El soldado de Artillería, José Cortes y los demás a 30 años de cárcel. A las siete de la mañana del 24 de agosto, fueron trasladados a la playa del Tarajal y fusilados. El sargento de Artillería, también implicado en los preparativos Miguel Hernández Morales, fue fusilado en el mismo lugar el 30 de septiembre de 1936.

Conjunto histórico

La larga historia entre ciudad y Hacho devino compulsa, sometida entre el amor y el odio. Por su singularidad, como un símbolo de relación, propiciaron que todos sus moradores desde la Antigüedad, la consideraran como lugar de privilegio. No obstante, la salvaguarda del extenso litoral de las partes de la Almina y del Hacho se antojaba igualmente necesaria, circunstancia que motivó su fortificación por lo menos desde el Medievo.

Sobre este conjunto histórico y si queremos ser riguroso tenemos que referirnos a lo publicado por Pedro Gurriarán, Ángel Sáez y Salvador en la Revista Almoraima. Como es fácil de imaginar, las vicisitudes experimentadas por estas construcciones militares han sido muy diversas, de modo que las reformas y transformaciones han sido permanentes. Muy destacadas fueron las sucesivas campañas de fortificación que se emprendieron a lo largo del siglo XVIII, una vez finalizado el duro sitio dirigido por el alauí Muley Ismail (1694-1727). De esta época son las principales construcciones que se conservan de la defensa costera del Hacho, ya fuera de servicio, las cuales configuran un conjunto heterogéneo de obras de muy diversa categoría y morfología, desde simples garitas hasta emplazamientos artilleros.

La refortificación dieciochesca del Hacho vino a reforzar un sistema defensivo ya existente, pero obsoleto en su capacidad militar. De este modo, se pudo poner al día un sistema cuya finalidad era evitar cualquier posibilidad de desembarco en la retaguardia, tal y como ya consiguió en su día, el monarca portugués Juan I. Los historiadores locales Fernando Villada y José Antonio Hita identifican el topónimo Yabal al-Mina con el Monte Hacho y sus estribaciones hasta la actual Cortadura del Valle. Sería una zona ocupada tanto por tierras comunales, dedicadas a la recogida de leña, el pastoreo del ganado, y la recogida de frutos silvestres, como por algunas propiedades privadas.

Éstas habían de conformar un hábitat disperso a base de residencias y de pequeñas parcelas cultivadas. Está situado, a unos 190 metros de altura y 800 de distancia del casco urbano, el castillo tiene un origen antiguo, probablemente romano o bizantino; en el año 534 ya existía en el lugar que ahora ocupa la ciudad una guarnición de Bizancio. Sus mayores dimensiones las alcanzó durante el período Omeya de la conquista árabe, aunque en esa época no existía aún. En 1597, el corregidor de Gibraltar, Iñigo de Arroyo Santisteban, hizo que el ingeniero Cristóbal de Rojas pasase por Ceuta para visitar el Castillo y reformar el puerto de la ciudad. A mediados del siglo XVIII (1773) se construye la actual fortaleza, según una propuesta de Juan Caballero que proyectaba para el fuerte cuarenta torreones, un nuevo cuartel para doscientos soldados y un polvorín para doscientos quintales.  En 1870 se convirtió en penal.

La Ley de Prisiones de 1849 disponía que los castigados a cadena perpetua cumplieran su condena en Ceuta y otros presidios africanos menores. El Hacho se ha ampliado desde entonces con recintos para distintos usos según las necesidades de cada momento.  Tiene una construcción de planta hexagonal que ocupa una superficie de 10 hectáreas. Las murallas que forman la fortaleza contienen seis baluartes para vigilar sus flancos. Actualmente en el interior de la fortaleza se encuentra el Grupo de Artillería de Costa de Ceuta y el Grupo de Artillería Antiaérea VI.

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UGT… AQUEL 1º DE MAYO DE 1936 EN CEUTA

Recupero otro reportaje de los que he escrito sobre la historia de Ceuta, este del 2013, pretendo que en el confinamiento, os entretengáis con su lectura…

En torno a 15.000 personas se dieron cita  en aquel 1º de Mayo de 1936 organizado por la UGT y la Alianza Obrera. Aquella manifestación venía precedida del triunfo del Frente Popular, es muy generalizada la opinión de que en las elecciones del 16 de febrero se midieron dos bloques antagónicos, representativos de las dos Españas, que meses después se iban a enfrentar tras el golpe militar.

Las distintas asociaciones y partidos políticos locales que participaron en la manifestación de aquel 1º de Mayo del 36, elaboraron un memorándum donde aconsejaban al Gobierno varios cambios que debían realizarse en algunos estamentos oficiales en Ceuta. Este escrito surtió efecto y el nuevo gabinete de Azaña, mayoritariamente republicano, comienza a realizar cambios.

Los nuevos nombramientos no se hacen esperar, siendo designado jefe de Seguridad en Ceuta el teniente de Regulares Tomás de Prada. Otro cese importante fue el del comandante general Gregorio de Benito, destinándolo a Huesca, y en su lugar se nombró a Oswaldo Capaz. Y la sustitución del jefe de las tropas en el norte de África, Emilio Mola, destinándolo a Pamplona, y en su lugar se nombró al general Gómez Morato, de reconocida lealtad constitucional. Mola, antes de marcharse de Ceuta, ya tenía estudiado el golpe, y comprometidos a los generales Queipo de Llano, López Ochoa y Cabanellas, además de contar con apoyos en muchas guarniciones, canalizados a través del coronel Galarza, conocido como “el Técnico” por su papel coordinador.

Los falangistas, por su parte, incrementaban el potencial de sus milicias. En marzo de 1936 suponían unos 10.000 hombres en toda España, en Ceuta estaba liderada por Emilio Pelegrina. En el Protectorado también se suceden los cambios. El Alto Comisario, Rico Avelló, es cesado, regresando Juan Moles aunque el 15 de mayo es nombrado ministro de la Gobernación, sucediéndole con carácter interino su secretario, Álvarez-Buylla. Como jefe de las fuerzas aéreas, con sede en el aeródromo de Sania Ramel en Tetuán, el comandante De la Puente Bahamonde, fiel republicano y primo del general Franco.

15.000 manifestantes

El poder de convocatoria de la UGT en aquella Ceuta republicana, se hace patente en el 1º de Mayo, donde asitieron cerca de 15.000 ceutíes. Aquella manifestación se gestó en la Casa del Pueblo, en la calle Agustina de Aragón, allí el líder sindical  Sebastián Ordóñez (tras el golpe fue ejecutado y su cuerpo arrojado a la fosa común). Los días anteriores a la manifestación se celebraron varias charlas y conferencias, con la finalidad de concienciar a todos los trabajadores del carácter reivindicativo de esta fecha.

El 29 de abril, se celebró una reunión donde confirmaron la asistencia: Orquesta Sinfónica, Comité Alianza Obrera, Izquierda República, Unión Republicana, Juventudes Socialista, Comunista y Sindicalista, Federación Universitaria de Estudiantes, UGT, PSOE, Radio Comunista de Ceuta, Agrupación Sindicalista, Sindicato de autobuses de Correos y Telégrafos, Sociedad de chóferes, Agrupación de dependientes, Sociedad de estibadores, Asociación de Magisterio, Sindicato de vendedores del mercado, Asociación de empleados del Estado, Asociación de la prensa y Alianza de labradores.

 A todas las asociaciones y partidos, se les entregó la siguiente octavilla:

«Al llegar la cabeza de la manifestación al lugar comprendido entre la Farmacia Zurita y el Precio Fijo, (Aquí se ha instalado un arco de flores y en su parte superior en grandes letras se podía leer UHP. Se hará alto procurando las juventudes de los partidos, resistir la presión de la columna proletaria al objeto de que solamente la presidencia se destaque a entregar las conclusiones al Delegado del Gobierno, mientras la presidencia entrega las conclusiones, los abanderados se abrirán paso entre la multitud para pasar a ocupar un sitio en la tribuna que se haya en la Plaza de la República, la música se colocará al pie de la tribuna, una vez entregada las conclusiones la presidencia pasará a la tribuna y acto seguido se organizará el desfile ante la tribuna y público en general. Las juventudes socialistas, comunistas y sindicalistas, al pasar ante la tribuna, levantaran el puño en saludo proletario. Al objeto de que la calle Camoens no quede taponada, los manifestantes, una vez rebasada la tribuna, se disolverá por, González de la Vega y Riego».

Desde muy temprano los manifestantes se fueron congregando en el muelle de la República, para después recorrer el Puente (hoy Puente del Cristo), Fermín Galán, Puente 14 de abril, Libertad, Méndez Núñez, García Hernández, Maestranza, Soberanía Nacional, hasta llegar a la Plaza de la República (actual, Plaza de los Reyes). La manifestación se abría con una sección ciclista, integrada por afiliados a las juventudes comunistas y socialistas. Sobre las doce del mediodía llegó la cabeza de la manifestación a la plaza de la República y una delegación formada por el diputado socialista, Manuel Martínez Pedroso.

El Alcalde, Sánchez Prado, asistía a ella como un ciudadano más, acompañado de sus dos hijos pequeños. Terminado el acto el diputado por Ceuta, Martínez Pedroso pronuncio un discurso, desde la tribuna instalada en la Plaza de la Republica: «Camaradas, acaban de celebrar un acto imponente, por su contenido revolucionario, e imponente por la gran masa que en él ha tomado parte y su ejemplar disciplina. Queremos que este triunfo de hoy, conseguido por las calles de Ceuta, se consiga también en el camino de las justas aspiraciones del proletariado español, gritar conmigo.  ¡Viva la Unificación del Proletariado!”.

 Tras proclamarse la Segunda República, las manifestaciones del 1º de Mayo alcanzaron relevancias dispares. Los dos primeros años fueron numerosas, pero desde 1933, con el gobierno radical, estas se limitaban a mítines y conferencias. Tras el triunfo del Frente Popular, en febrero de 1936 las organizaciones de izquierda recobran un claro protagonismo.

En la noche del 30 de abril, el Alcalde Sánchez Prado, se dirigió a todos los ciudadanos a través de Radio Ceuta:

«La máxima preocupación mía, desde que fui elegido para ocupar el cargo que ostento, ha sido, procurar el bienestar del humilde pueblo que había puesto en mi su confianza.  Desde el primer día de mi actuación como alcalde vengo dedicando todos mis esfuerzos a resolver, dentro de lo posible, la crisis de trabajo que existe, pero al mismo tiempo que he acudido a la búsqueda de remedios, que reconozco que son por ahora insuficientes. La fiesta del trabajo ha de transcurrir sin incidentes, toda vez que la Alianza Obrera integrada por miembros que saben medir su responsabilidad y orden. Pondrán una vez mas de relieve su valioso espíritu ciudadano, animó a todos los ceutíes, para poner en acción una labor provechosa en beneficio de la Ciudad». 

El Frente Popular

La UGT, en aquel 1º de Mayo entregó unas bases para luchar contra el paro y sobre todo para detener los rumores de sublevación. Pero la suerte estaba ya echada, pese a los traslados y ceses promovidos por el comité  del Frente Popular en Ceuta. El 29 de mayo, en Pamplona, el general José Sanjurjo aceptó a Emilio Mola como director del golpe. Queipo de Llano se entrevistó con él con el pretexto de un viaje de inspección y los generales Luis Orgaz, Enrique Varela, Fanjul y Saliquet, entre otros, hacen lo propio. Los contendientes están en sus puestos ultimando los preparativos. Otros jefes africanistas no habían sido cambiados de lugar y seguían organizando la sublevación, entre otros Juan Yagüe en Ceuta y el coronel Luis Solans o el teniente coronel Juan Seguí en Melilla, y en Tetuán los tenientes coroneles Sáenz de Buruaga y Asensio o el comandante de la Legión Antonio Castejón.

Los partidos conservadores liderados por la CEDA de José María Gil-Robles insistían en identificar al Frente Popular como un pacto revolucionario bolchevique que liquidaría a la nación a causa de las disputas regionalistas o la influencia de la nueva potencia comunista, la URSS.

A las elecciones también se presentó una tercera opción “centrista” encabezada por el presidente del gobierno Portela Valladares y auspiciada por quien le había nombrado, el presidente de la República Niceto Alcalá-Zamora, que pretendía consolidar un centro republicano que superara la bipolarización surgida de la Revolución de Octubre. Esta fue una de las razones que les decidieron a convocar elecciones. Las elecciones del 16 de febrero se produjeron con relativa calma a pesar de la crispación progresiva de los últimos años. Se movilizaron aproximadamente unos 34.000 guardias civiles y 17.000 guardias de asalto que garantizaron el orden. Las elecciones registraron la participación más alta de las tres elecciones generales que tuvieron lugar durante la Segunda República (el 72,9%), lo que se atribuyó al voto obrero que no siguió las habituales consignas abstencionistas de los anarquistas.

 

 

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AL-MANSURA, LA CIUDAD OLVIDADA DE CEUTA

Recupero otro reportaje de los que he escrito sobre la historia de Ceuta, este del 2013, pretendo que en el confinamiento, os entretengáis con su lectura…

Era la gran desconocida de nuestra historia, ahora seguro un poco menos, por el gran trabajo realizado por el Museo de Ceuta exponiendo estudios e investigaciones para conocerla más y mejor.

Me viene a la memoria un poema de ese gran poeta sevillano Luis Cernuda,  Donde habite el olvido: “En los vastos jardines sin aurora, donde yo solo sea, memoria de una piedra sepultada entre ortigas, sobre la cual el viento escapa a sus insomnios…” el poeta nos parece hablar de nuestra Ciudad olvidada popularmente conocida como Ceuta la Vieja, edificada por el sultán mariní en una loma dominando el mayor puerto medieval del Estrecho, recordemos que recibió dos nombres: Al-Mansura o Afrag.

Fortificación encomendada por el sultán Abu Said en el siglo XIV durante la etapa mariní, constituye un magnífico ejemplo de arquitectura defensiva medieval que coincide con un periodo de gran relevancia para Ceuta, en el cual se testimonia un importante desarrollo urbanístico, comercial, cultural y social.

Según el arqueólogo Fernando Villada, no existen dudas sobre el momento de su construcción y su autoría. En el catálogo de la muestra hace referencia a la minuciosa descripción de Ceuta redactada en 1422 por al-Ansari quien precisa que entre los seis arrabales de Ceuta se encuentra el Afrag, integrado ya en el siglo XV como un barrio más de la ciudad y contiguo al arrabal de afuera, albergando el palacio real que los reyes mariníes habían destinado a su residencia. También nos indica que mucho más explícito es ibn Jaldún cuando indica que Abn Said, al partir para la capital, ordenó construir una ciudad sobre la parte más elevada de Ceuta denominada Afrag que fue comenzada en 729 (1328-1329).

Concluye el arqueólogo municipal en el catálogo Al-Mansura, la Ciudad Olvidada. Sus restos parecen hablarnos de una ciudad injustamente olvidada, perdida en la memoria de muchos ciudadanos. El arquitecto municipal Javier Arnaiz, aporta en su magnífica exposición, y con una mirada rápida, la ocupación y formalización de los espacios y lugares en el Campo Exterior de la ciudad de Ceuta, primordialmente, los ligados al entorno del conjunto del Afrag meriní desde finales del siglo XIX.

El ámbito del Afrag de Ceuta, se identificaba con un territorio dedicado al cultivo, origen de la palabra cultura, ligada a la noción de comunidad y por consiguiente a la tierra. Era un lugar, palabra, que en una de sus diversas utilizaciones, podía identificarse en esta época de hipótesis románticas, a la dependencia constructiva respecto a conceptos como la identidad local. Tierra, cuya propiedad estuvo en litigio con los vecinos cabileños marroquíes hasta 1860. Arnaiz, nos indica que tiene que ser el ingeniero militar Federico Mendicuti, quien en el proceso de la delimitación parcelaria que efectuó en el Campo Exterior, en el año 1868, recurrirá a los restos de la estructura geométrica del tapial meriní para realizar el fraccionamiento de la zona, acto donde resuenan ciertos valores agrarios, “Huerta de la Guarnición” sujetados al concepto de tierra, de enraizamiento.

Con suave pendiente hacia el estrecho de Gibraltar, la huerta, iba a suponer con el específico cultivo de patatas, a un mayor sostenimiento alimenticio de las tropas acantonadas al sur de dicha parcela. En el comienzo del siglo XX, con el aumento de efectivos y en el proceso ligado a la deslocalización de unidades militares del interior de la población, el recinto, se consolidará como acuartelamiento estable construido ya con barracones aislados para alojar al Mixto de Artillería y posteriormente también a tropas indígenas Regulares. Su acceso, “El camino de Terrones”, que recorría de norte a sur el territorio del Afrag, era y es, perpendicular a un corredor, que conecta la ciudad con las ensenadas de Benítez y Benzú, describe perfectamente Javier Arnaiz.  Recomiendo la lectura del catálogo realizado para esta exposición donde prestigiosos investigadores e historiadores nos desvelan datos hasta ahora inéditos de esta “Ciudad olvidada”.

Construcción de la fortificación

El arquitecto y miembro del Instituto de Estudios Campogibraltareño Pedro Gurriarán, tras un exhaustivo trabajo de investigación nos descubre las claves, donde a pesar de que tres de los cuatro frentes del Afrag están prácticamente arrasados, los vestigios conservados y la información cartográfica y fotográfica existente permiten hacer una idea muy clara de cómo era originariamente esta fortificación y cómo se configuraba constructivamente.

En la actualidad, aún se puede contemplar en pie parte del frente occidental de la muralla, que se organiza mediante seis tramos longitudinales, independientes y escalonados en rediente, con nueve cubos de flanqueo conservados y una puerta de acceso al recinto, la conocida como de Fez. La longitud total de los restos conservados en esta parte es de 417 metros lineales. El tramo que mira a levante, se encuentra casi arruinado y con escasos restos visibles, mientras que otros vestigios desmochados se han identificado en este mismo frente y en el meridional, con una longitud aproximada de 45 y 10 ml respectivamente.

Pedro Gurriarán continúa con su magnífica exposición detallando que las autoridades meriníes recurrieron a un modelo defensivo de larga tradición en el marco geográfico del Mediterráneo desde los tiempos de Roma, consistentes en un espacio protegido por esbeltos muros o paños de muralla reforzados, cada cierto trecho, mediante torres de flanqueo proyectadas al exterior. Sorprende en esta fortificación ceutí la ausencia de ciertos sistemas o elementos poliorcéticos de refuerzo, comunes en otras obras bajomedievales, que dificultaban las posibilidades de expugnación.

En su dilatado estudio el miembro del IEC se detiene en las recientes excavaciones arqueológicas practicadas en el año 2008 en la Puerta de Fez, la única conservada de las tres originales, donde explica que se han permitido verificar el trazado original en codo simple de su desaparecida estructura interior, no obstante, se trata nuevamente de un modelo muy básico, bastante alejado de otras puertas coetáneas meriníes o nazaríes, más complejas debido a la multiplicación de quiebros en su acceso. Los lienzos defensivos son muy esbeltos, pues tienen una altura máxima próxima a los 9 m, mientras que el ancho total arroja 1,50 m de media.

Rematan en un paso de ronda continuo que salva los desniveles mediante grupos de escalones tallados en los propios cajones de tapia. Este adarve superior está protegido por un parapeto perimetral coronado por merlones prismáticos sin albardilla. Una de las características más destacadas de esta fortificación consiste en que las torres sobresalen de forma destacada por encima de los lienzos, al igual que sucede en el recinto de la Chellah meriní de Rabat, llegando a los 13 m de altura en el caso de la Puerta de Fez. Estas torres se distribuyen en la muralla de forma regular, en tramos que rondan los 20 m de separación, aunque extrañamente, en ocasiones no se disponen defendiendo ángulos o vértices de la muralla, como suele ser habitual.

También el arquitecto Pedro Gurriarán detalla que todas las torres son rectangulares, huecas e inaccesibles, y sus muros perimetrales bastante débiles, ya que su espesor es de unos escasos 80 cm. Los alarifes responsables de la construcción del Afrag realizaron un replanteo en planta trapezoidal tendiente al rectángulo, que tenía en cuenta el sistema técnico empleado, el tapial. De este modo, si se contempla el trazado de los restos conservados, se puede ver cómo existen grandes paños lineales y otros más pequeños transversales, que crean un modelo de muralla en cremallera o rediente, muy útil además para salvar los desniveles o dificultades topográficas que pudieran existir.

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ISNARDI, INDEPENDENTISTA VENEZOLANO, EN CEUTA

Francisco Isnardi, fue uno de los protagonistas de los acontecimientos que marcaron la historia de la primera República de Venezuela en 1811, de la que fue secretario del Congreso Nacional y con tal calidad estampó su firma al final del texto de la Constitución. Tras fracasar esta aventura independentista fue hecho prisionero y deportado al presidio de Ceuta, permaneciendo preso hasta 1820, que quedó en libertad, continuó en la ciudad, y dada su preparación, fué nombrado secretario del Ayuntamiento y posteriormente del comandante general. Y fue uno de los fundadores de la logia masónica “Antorcha de Ismael” en Ceuta.

En aquella fracasada empresa separatista en Venezuela no empuño las armas, sino que combatió ardosamente en las filas revolucionarías con su palabra y su pluma. Según la historiadora Marisa Vannini, ya desde 1807 se consta su presencia en Caracas dedicado a importantes actividades políticas integrándose junto con los patriotas venezolanos a la consecución de mayores objetivos. Seguirán los sucesos del 19 de abril de 1810.

Isnardi nació en Cádiz el 27 de abril de 1775, cursó sus estudios hasta 1800. A continuación llevó a cabo los dos años de práctica en los buques de la Armada hasta su llegada a Venezuela que ocurrió seguramente en el año de 1804. Fue éste su primer cargo,  de médico cirujano, en Caracas. Inicio su labor periodística en los albores del movimiento independentista. Alternó como muchos de los intelectuales de su tiempo, la acción valerosa y decidida con la pluma, siempre empeñado en divulgar sus ideas y orientar al país que lo acogió años antes. El conjunto de sus escritos, en los cuales se refleja como un brillante periodista, lo sitúa entre las figuras de mayor brillo en el panorama intelectual venezolano de la emancipación.

Colaboró en el prospero diario El Lucero (1809), fue fundador, responsable y redactor del Mercurio Venezolano (1811); le fue confiada la dirección de El Publicista de Venezuela; colaboró ampliamente con la Gaceta de Caracas, principal órgano oficial. Desde las páginas de su propio diario El Mercurio Venezolano, dedicaría en el primer número, los motivos que le impulsaron y las medidas necesarias para sustentarla y concluir la gesta emancipadora. La historiadora venezolana Vannini, lo define en esta época como “Isnardi era un espíritu libre, puro y deseoso de dar lo mejor de si”. Se publicaron tres números todos en 1811. Había sido nombrado secretario del Congreso Constituyente en Venezuela y éste decide encargarse de la edición de un órgano propio, dedicado especialmente a la divulgación de la vida parlamentaria en el país: El Publicista de Venezuela.

La fuerte impronta de su pensamiento ha sido reconocida por los historiadores venezolanos donde Isnardi marcó su ideología en el periódico de la Primera República, su presencia, sus palabras, sus escritos, su labor periodística, su inspiración y redacción oficial. Su participación en la redacción del Acta de la Independencia documento fundamental de la nacionalidad es indiscutible. Su lucidez y su pensamiento liberal dejaron huellas profundas en la formación y evolución de la ideología venezolana de la emancipación. Supo percatarse con toda claridad de que era necesario abrirse a las nuevas ideas de la modernidad e incorporar el territorio venezolano a la ágil marcha del mundo. Su actuación política fue fulgurante, decisiva y de extraordinaria importancia para el movimiento independentista.

Toda esta aventura independentista tuvo su final el 25 de julio de 1812, fue detenido y junto a siete compañeros más partieron en una goleta hacia Cádiz en octubre, llegando tras cuarenta y tres días de navegación. En abril de 1813, el Consejo de Regencia de España ordenó su traslado al presidio de Ceuta. La fecha como secretario del Ayuntamiento de Ceuta tuvo lugar en marzo de 1820 y unos meses más tarde el 15 de diciembre se le nombra secretario del comandante general el Mariscal de Campo Fernando Gómez de Butrón. El documento llegó con la firma de Agustín Arguelles, compañero de Isnardi en el presidio de Ceuta años anteriores.

Brutón ya había estado en este puesto desde la proclamación de la Constitución de 1812 hasta 1814. En esta nueva etapa ocupaba la silla episcopal ceutí todo un personaje Fray Rafael de Vélez, severo conservador y fiel seguidor de la política absolutista de Fernando VII. El nuevo Comandante General aportó a su nueva administración todo su bagaje liberal de antaño y bastante experiencia y aires de renovación para la ciudad.

El 31 de julio de 1820, envía varios informes al Gobierno titulado: Medidas que deben adoptarse para hacer a Ceuta un puerto libre y franco de comercio… “Yo veo nacer un conjunto de beneficios y ahorros para la Nación de adoptar este plan en toda su extensión. Puede ser que me engañe mi imaginación pero pregunto ¿Qué se pierde en planificarlo? Supóngase que no se vean todos los felices resultados que yo indico. ¿No resultará siempre el ahorro de gastos a la Nación? Pero debe tenerse presente que estando tan íntimamente enlazadas todas las partes de este Plan es necesario que la guarnición, empleados, presidiarios y demás clases estén exactamente pagados en metálicos con preferencia a los de la península como se practica en Gibraltar, que se consigne una cantidad anual, aunque sea corta para reparar los edificios de la Nación en especial el muelle. Que a los gobernadores y demás autoridades políticas, militares y eclesiásticas que les contravinieren con sus providencias, bajo de cualquier pretexto que sea se les exija responsabilidad de la Ley y que la entrada del Foso esté siempre libre y franca a toda clase de personas”.

Con todos estos proyectos Ceuta comenzaba el trienio liberal con buena voluntad pero reducidos medios. Los objetivos trazados por Butrón acabarían tropezando irremediablemente a la hora de las realidades, de donde no le quedaba otra alternativa que luchar por imponer la ideología, punto éste en el que tampoco le sería posible un acuerdo con la autoridad eclesiástica ceutí, encargada en el Obispo Fray Rafael de Vélez que, quisiera o no, ostentaba buena parte del refrendo popular a la hora de calibrar actitudes y criterios.

Huir del Hacho hacia Gibraltar

Todos pensaban en huír de la fortaleza del monte Hacho, pero Isnardi y tres compañeros más no lo tuvieron tan claro y tan sólo se atrevieron a ello cuatro Roscio, Cortés de Madariaga, Paz del Castillo y Ayala. Contaron con la ayuda del comerciante Thomas Richard, en la noche del 17 de febrero de 1814, lograron embarcarse en un navío inglés y refugiarse en Gibraltar. Su fuga fue muy accidentada. A los tres días de su llegada a la colonia inglesa el gobernador de la plaza, general Campbell, los entregó a las autoridades ceuties. Pero a lo5s pocos meses el gobierno Inglés protestó por la suerte de estos venezolanos y tras varias gestiones el 15 de septiembre de 1815, fueron puestos en libertad. Isnardi y sus tres compañeros más seguían en prisión en Ceuta, enviando súplicas en busca de la libertad. Continúan pasando los años y mientras las Cortes y la regencia deliberan, en 1817, uno de los compañeros de Isnardi logró la libertad. Otro hecho historico hizo ilusionarlo con salir de la celda del hacho, el matrimonio entre el rey Fernando y su sobrina Isabel de Portugal, la boda se celebró en 1816, se decidió con el objetivo de reforzar las relaciones entre España y Portugal. Por el mismo motivo también se concertó el matrimonio entre el infante Carlos María Isidro, hermano del rey Fernando, con la princesa María Francisca de Portugal, hermana de Isabel. Se produjo un Real indulto, pero ni Isnardi ni su compañero Manuel Ruiz quedan libres.

De confinado a secretario del comandante general

Tendría que llegar la sublevación de Rafael de Riego en 1819, para que Isnardi consiguiera la libertad, y llegó por fin el 8 de marzo con un Real Decreto tras la implantación del régimen político constitucional. Los levantamientos se fueron extendiendo por el resto de España. Todos los confinados en Ceuta regresaron a América, pero Francisco Isnardi prefirió quedarse. Nuestro protagonista de esta curiosa historia, tras conseguir su libertad fue nombrado secretario del Ayuntamiento y posteriormente del Comandante General, y como en Venezuela, desplegó una intensa actividad periodística en Ceuta, que se manifestó principalmente en los periódicos el Liberal Africano, o el Eco Constitucional entre otros.

Recordemos que  el pronunciamiento liberal se llevó a cabo en las Cabezas de San Juan (Sevilla) donde estaba acantonado el ejército para marchar hacia América  a luchar contra independentistas, el teniente coronel Riego se puso al frente de este contingente y proclamó la Constitución de 1812. Tras diferentes avatares la insurrección se generalizó. Fernando VII, atemorizado, juró la Constitución. Por primera vez, se aplicaba la Constitución de 1812 en una situación de paz y con el monarca en el país. Fernando VII, convencido absolutista, trató de obstruir desde un principio la labor de los gobiernos liberales y el normal funcionamiento constitucional. Por un lado, los “doceañistas” pretenderán modificar la Constitución buscando una transacción con el Rey. Para ello, defendieron la concesión de más poder al monarca y la creación de una segunda cámara reservada a las clases más altas. Tras 1833, los “doceañistas” se convertirán en los moderados. Por otro lado, los “veinteañistas” pedían simplemente la aplicación estricta de la Constitución de 1812. Conocidos también como los exaltados, serán denominados progresistas tras 1833.

La división de los liberales introdujo una gran inestabilidad política durante el Trienio.  Los liberales en el poder durante el Trienio van a aplicar una política claramente anticlerical: expulsión de los jesuítas, abolición del diezmo, supresión de la Inquisición, desamortización de los bienes de las órdenes religiosas… Todas estas medidas trataban de debilitar a una poderosísima institución opuesta al desmantelamiento del Antiguo Régimen. El enfrentamiento con la Iglesia será un elemento clave de la revolución liberal española. Alentados por las conspiraciones del rey y espoleados por la grave crisis económica pronto surgieron movimientos de protesta contra el gobierno liberal en Madrid.  La contrarrevolución realista se concretará en la aparición partidas de campesinos fuertemente influenciados por la Iglesia en el País Vasco, Navarra, Aragón y Cataluña. Alentados por estas protestas, la oposición absolutista se aventuró a crear Regencia Suprema de España en Urgel, cerca de la frontera francesa. Trataban así de crear un gobierno español absolutista, alternativo al liberal de Madrid El fracaso de la Regencia de Urgel hizo evidente para Fernando VII y los absolutistas que la única salida para acabar con el régimen liberal era la intervención de las potencias absolutistas europeas.

El 7 de abril de 1823 un ejército francés, conocido como los “Cien Mil Hijos de San Luis”, entró y, sin encontrar resistencia popular, conquistó fácilmente el país. El 1 de octubre puso fin al último foco de resistencia del gobierno liberal en Cádiz y repuso como monarca absolutista. El mismo día en que Fernando VII fue liberado promulgó un decreto por el que anulaba todo lo legislado durante el Trienio. El monarca trataba de nuevo de volver al absolutismo y al Antiguo Régimen. Inmediatamente se inició la represión contra los liberales Riego fue ahorcado en Madrid en noviembre y, aunque la Inquisición llegó a ser restablecida, se crearon Juntas de Fe que ejercieron la función inquisitorial y represiva. Pese a la represión, las conspiraciones militares liberales continuaron. El monarca pidió a Francia que se mantuvieron los Cien Mil Hijos de San Luis mientras se reorganizaban las fuerzas armadas. En torno a 22.000 soldados franceses se mantuvieron en nuestro país hasta 1828.  Paralelamente, el régimen absolutista abordó la depuración de la administración, lo que llevó a la expulsión de miles de funcionarios, especialmente docentes.

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MANUEL MERLO, MÁS DE MEDIO SIGLO EN EL TEATRO

Recupero este reportaje de los que he escrito sobre la historia de Ceuta, este del 2014…

El actor y director de teatro Manuel Merlo, cumple sus primeros 50 años en las tablas, nos resulta una personalidad llena de genialidad creativa e interpretativa. Cerramos los ojos y lo imaginamos en ese “viaje a ninguna parte”, que escribiera el gran Fernando Fernán Gómez.

Sólo actores como él, se forman a partir de un sedimento, lejano en el tiempo y complejo en sus fuentes culturales. En sus numerosas obras como actor y director, siente el teatro como útiles instrumentos para la edificación de una ciudad y el barómetro que marca su grandeza o su descenso cultural.

Hace unos días se celebró el aniversario de la creación del CDC, Manuel Merlo, con sus palabras nos emocionó, llegó a sacarnos unas risas y también algunas muecas.  Habló de sus emociones, recuerdos, sentimientos y experiencias. Mientras escuchábamos sus reflexiones en voz alta, seguro que todos los asistentes pensamos en la suerte que tiene Ceuta de poseer a esta personalidad del teatro, tan entusiasta y conocedora de este arte. Él siempre huye de homenajes y reconocimientos, de eso puedo dar muchas pruebas, practica algo tan inimaginable en estos tiempos como la humildad y la amistad.

Su magnífico trabajo en el teatro, es el resultado, de noches en vela, sin sabores… y por supuesto, a pesar de tener esos cinco segundos de querer tirarlo todo y dejarlo, siempre, afortunadamente prevalece el corazón de ese “viaje a ninguna parte”.

Pero siempre tras la perseverancia y personalidad de figuras como Merlo, existen unos actores muy importantes que no suben al escenario “físicamente”, pero que siempre están ahí, los que han hecho y hacen que todo salga a escena y llegue a su fin, no aparecen en las fotografías, ni en los medios de comunicación: Los familiares, su mujer, sus hijas… Ellos son los auténticos protagonistas de su fuerza, para estar durante 50 años consecutivos lleno de ilusión como el primer día. Merlo lo explicó perfectamente: “ellos son los que no nos ven a la hora de la cena, los que suspenden algún viaje o lo realizan sin nosotros, los que aguantan nuestro mal humor cuando las cosas no van bien, los que ven que no descansamos lo suficiente porque nos quedamos estudiando textos hasta altas horas de la madrugada, a ellos son a los que les fastidiamos algún fin de semana que otro sin estar con ellos porque estamos cerca de un estreno y ya el tiempo es escaso… Y ellos, sin embargo, son los que nos animan, los que nos exigen y nos elevan para que no tiremos la toalla cuando ya estamos hasta ahí mismo de aguantar tropelías e imbecilidades, los que nos hacen ver que lo que hacemos es importante; por todo esto y muchísimas cosas más un beso enorme para todos ellos y darles las gracias por aguantar nuestras ausencias y encima, esperarnos con una sonrisa abierta…”.

Faltarían páginas para reseñar lo mucho y bueno, que ha realizado en el teatro. Como apunte solo recordar los últimos años, teniendo la suerte de verlo representar obras muy intensas y difíciles… “La sombra del Tenorio”, “Todos eran mis hijos”. Recuerdo que la prensa escribió, sobre esta última: “Una obra que sólo puede funcionar con una especial atención a la dirección de actores, llevada a cabo por Manuel Merlo, que no sé si es mejor actor, otorgando máxima serenidad en escena, tanto al público como al resto del reparto, o mejor director por sacar adelante un obra con gran inclinación al dramatismo más patético”, “Anochecer Lorquiano”, en conmemoración del 75º aniversario de la muerte de Federico García Lorca, fue un regalo para todos los que admiramos su obra, este recorrido secundado por el buen conocimiento de sus composiciones y la capacidad de degustar con tanta delicadeza sus versos hicieron de Ceuta un lugar donde poder admirar la cultura en mayúsculas, gracias a Manuel Merlo.

Manuel Merlo, hace ya tres décadas logró que un grupo de jóvenes se “engancharan” al Teatro, en un modesto cuartucho del antiguo edificio que ocupa el actual auditorio, nació “El taller” y posteriormente, gracias a su trabajo, esa semilla ha dado su fruto que es hoy el CDC, todo un lujo para la ciudad. Hace algunos días pudimos leer en la prensa, una reflexión de Merlo: “ Hacer teatro es un acto de amor inmenso, el actor en su sacrificio escénico sobre las tablas saca lo más intimo, lo mejor, su desnudez anímica, su talento, su corazón  y su esfuerzo actoral para ofrecérselo a un público expectante, que puede que te admita, te rechace, te vanaglorie  o te vilipendie, el teatro con los años te va haciendo mejor, porque te da la oportunidad de meterte en la piel de cientos de vidas que no tienen nada que ver con la tuya y te va creando un poso de sabiduría para conocer el fondo del alma humana”. Sabias palabras.

Éxito en el Teatro Lara con Amores ocultos

Otro de los éxitos escénicos de Manuel Merlo, dentro de estos 50 años en el teatro, fue la dirección en el Teatro Lara de Madrid de la obra “Amores ocultos”, fue una escenificación entre un musical y una recreación viva de unos amores en verso de Paco Romero.  Conllevaba 40 artistas internacionales de 8 nacionalidades distintas y dos actores del Centro Dramático, Olga Martí y Gregor Acuña. Fue el éxito más impactante a nivel nacional. Destacando a Olga Martí, como siempre, estuvo genial y llena de talento. Sobre esta actuación Merlo escribiría… “Olga salió a hombros por encima de cualquiera de los otros 40 artistas”. Como anécdota del talento artístico de Merlo, tras la finalización en el mismo vestíbulo casi dos horas después de finalizada la representación, se le acercó y casi de rodillas y abrazada a sus piernas le decía que era un genio, esa mujer era Miriam Díaz Aroca. Al año siguiente tuvimos la fortuna de verlo en Ceuta. Dos años después y en el teatro Fernán Gómez de Madrid, en la plaza de Colón dirigió a Miriam Díaz Aroca, junto a Olga Martí, una actriz del Teatro de Cámara de Madrid y otra actriz brasileña, con la intervención  del productor musical de Shakira, Julio Iglesias, Ricki Martín y el gran Antonio Mejías. Nuevamente volvió a triunfar, pero como él dice en muchas ocasiones en Madrid. Había vuelto a triunfar y con ello la admiración del mundo teatral de Madrid.

Manuel Merlo, ¡Medalla de la Autonomía 2015!

¿Dónde hay que firmar?  Es imposible devolver, lo mucho que el actor y director de teatro Manuel Merlo ha realizado por el teatro en Ceuta, desde hace muchas décadas, pero al menos, podemos agradecérselo de una forma simbólica, La medalla de la Autonomía 2015. Esperemos que los políticos locales, que son al final quienes otorgan con su rúbrica el galardón, bajen a la tierra y se unan a los miles de ceutíes que pensamos lo mismo.  Es un premio al esfuerzo de toda una carrera. Merlo, siempre esquiva cualquier intento de distinción y reconocimientos, por eso tenemos que ser los ciudadanos los que debemos reconocer su trabajo y nuestras autoridades que tomen nota de estas sugerencias, son cincuenta años haciendo teatro. Sé muy bien que cuando lea estas líneas, se sentirá incomodado, dada su modestia y humildad.

Y como digo en el encabezamiento ¿Dónde hay que firmar?, pero no creo que haga falta, cincuenta años de teatro a su espalda le avalan para este mérito. Todos conocemos su trayectoria en el mundo de la cultura, impecable. Pero tengamos claro que esto sólo sería devolverle una mínima parte de lo mucho que él, nos da cada vez que se sube a un escenario.

Si la Medalla de la Autonomía de Ceuta, en su reglamento indica que tiene como finalidad “agradecer alguna acción, servicio o mérito en beneficio de la población y de la ciudad de Ceuta”, a Manuel Merlo le sobran méritos, y todos lo sabemos. Una vida dedicada a los demás, a través del Teatro, su dedicación y entrega ha sido tal que pocos actres/directores pueden presumir de un currículum tan apabullante y, sobre todo, tan diverso, llenos de pasión.

En su haber, también está la creación del CDC, tenemos que echar la vista atrás y recordar que cuando todavía nuestra democracia estaba dando sus primeros pasos, un “loco” por el Teatro, comenzó a crear, un mundo de ilusión, en un antiguo edificio que existía donde hoy está la Manzana del Rebellín.

He visitado la exposición del CDC, y numerosas son las palabras de agradecimientos hacia Merlo y su trabajo en pro de la Cultura en Ceuta. Reproduzco algunas, que seguro, se suman a esta petición de Medalla de la Autonomía 2015 para este gran actor, director y sobretodo dinamizador del teatro en Ceuta.

Un hombre de Ceuta, Abdelatif Hwidar, triunfador, con un premio Goya en su haber, baqueteado una y mil veces para sobrevivir en el mundo del cine: “Es relativamente sencillo cultivar en una tierra fértil. Lo difícil es hacer que broten frutos en el desierto. Eso requiere mucha abnegación y cierto grado de locura que te mantiene inmune al desaliento”. El gran actor profesional Gregor Acuña, desde Sevilla dejó escrito “… Todos capitaneados por el maestro de ceremonia teatral: Manolo Merlo; un Tespis que lleva ‘tirando del carro’ desde hace 30 años. Sobran las palabras y gritan los hechos: un sinfín de obras estrenadas, con un sinfín de jóvenes (y no tan jóvenes) entregados a la magia de las artes escénicas. Otra gran actriz, Carmen Jordá: “Gracias a ti Manolo, por darle continuidad a mi pasión por el teatro, que en su día me contagiaron mis primeros maestros a los que recuerdo y admiro con devoción, cuando casi era niña en mi ciudad natal. Hoy Manolo, eres tú mi maestro, y no puedo darte más que gracias, por compartir conmigo tu dilatada experiencia, tu magistral trabajo, el respeto por el público, y el amor infinito a las tablas. Cada nuevo proyecto, seguiré atenta a tus consejos y directrices como alumna privilegiada que está bajo el aprendizaje de “un grande…”

      El productor teatral, Manu Ledesma: “La Magia me llevó a Ceuta por primera vez y, por primera vez, me dio la oportunidad de conocer el trabajo del CDC y de su director, Manolo Merlo, alma mater y corazón de este excepcional centro de producción artística.  ¡Gracias Magia!”. Miriam Rodríguez, actriz profesional: “Muchos hemos pasado por su local de ensayo pero los que siempre han estado ahí, de manera incansable han sido Manolo y Paqui, que han luchado contra viento y marea para que el Centro siga ofreciendo obras de teatro… “

Vida dedicada al teatro

Manuel Merlo desde sus inicios en el mundo del Teatro se marcó dos objetivos, dignidad y calidad. Entre lo mucho destacable, tenemos que referirnos cuando en la década de los noventa el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música lo seleccionó junto con otros 11 profesores de expresión dramática españoles para vivir una experiencia teatral en varias comunidades del Estado Español y terminar participando en una mayor auspiciada por el Consejo de Europa, concretamente en Inglaterra durante un mes en el Fareham & Gosport Drama Center. La maravillosa experiencia se completó con unos encuentros españoles de profesores y jóvenes actores.

Donde la joven representante de Ceuta que era Olga Martí fue la primera seleccionada por Richard Finch, director de teatro inglés. Manuel Merlo, en su intervención en la inauguración de la exposición conmemorativa de los 30 años del CDC, se expresó muy directo y sin revestimientos… “Los actores seguimos siendo muy humildes, seguimos siendo buenos pero notamos una cierta falta de respeto, y aún se nos sigue considerando amateur, y yo me pregunto ¿qué es ser profesional? Después de 50 años consecutivos en las tablas, 30 al frente de una entidad con unos datos y unos números escalofriantes, habiendo llegado hasta Europa, después de pasar por un gran número de Comunidades Autónomas y lo que es más y va como primicia, alguien en Madrid, dada mi inminente jubilación, nos está esperando para un nuevo reto de dirección y creo que junto a algún actor y actriz de Ceuta. Pido respeto para ellos, para nuestros actores que trabajan muy duro, mucho más de lo que se puedan imaginar para dar lo mejor de sí mismos en Ceuta en nombre de Ceuta, aquí,  en el estado español y en algunos países de Europa”.

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¿QUÉ SUCEDIÓ CON DAVID? OCHO DÉCADAS SIN RESPUESTAS

Recupero este reportaje de los que he escrito sobre la historia de Ceuta, este del 2016, para que el confinamiento os entretengáis…

Han tenido que pasar ocho décadas para que Pepita Morenza supiera lo que sucedió a su hermano David, y saber de su fusilamiento en 1936. La familia del sargento David,  destinado en Ceuta, recibió en su casa de Santander, el 16 de noviembre, un escueto telegrama “fallecimiento su hermano sargento de este batallón”.   

Desde ese momento preguntaron, indagaron, para saber en que circunstancias fue la muerte de David, pero nada supieron de su  muerte. Debido a la guerra, no podían trasladarse a Ceuta, para saber más datos, y las circunstancias de su repentino fallecimiento, ni dónde fue sepultado. Una vez finalizada la contienda, el miedo  hizo que la familia de Pepita guardara silencio, en ese tiempo falleció su padre, estaba sola. Otro hermano suyo, Severino, también militar, estaba luchando a favor de la República.

david
Sargento David Morenza

Pepita y su familia tenían una clara vinculación con las ideas de libertad, lo perdieron todo. No les quedaba nada, solo el miedo, los recursos económicos estaban desapareciendo, pese atener una vida de trabajo. A nivel social existe la falsa idea de que la República, con sus ideales de libertad y democracia, era sólo apoyada por el campesinado y el proletariado. Sin embargo, no es así; una parte importante de la clase media también se mantuvo a su lado y, lo que es más importante y debemos poner en valor: una parte importante del Ejército.

Han tenida que pasar ocho décadas  para que la familia Morenza, pusiera memoria a esta historia. Se pusieron en contacto conmigo en busca de datos, tras visitar los archivos militares de Ceuta pude obtener el consejo de guerra, les conté los hechos y les pasé una copia del procedimiento, ocho décadas después ya sabían que le pasó a su hermano. Me trasladé al cementerio de Tetuán pero no encontré su tumba…

En esta triste historia existe una protagonista importantísima y gracias al incansable trabajo de la escritora e investigadora gallega Gemma Vázquez, que tras muchos años, ha ordenado las piezas de este terrible puzle.

plaza españa tetuánEn una pensión de la plaza de España en Tetuán, estuvo escondido esperando acontecimientos tras el golpe del 36.

Sublevación militar

Al caer la tarde del 17 de julio de 1936, David estaba de guardia en el acuartelamiento de Rekaima, en las afueras de Tetuán. Al ver el movimiento de tropas comprendería que una parte del ejército se ha sublevado contra el gobierno constitucional de la República. Al terminar su servicio, sobre las 9 de la mañana del 18, permaneció en el cuartel hasta las 12 horas, aguardando al cajero, capitán Luis Ferrer, para solicitar un anticipo de cincuenta pesetas, que obtuvo.

El 18 de julio, estuvo todo el día en el café Imperial, esperando acontecimientos. David, al comprobar que Tetuán está tomado por los sublevados decide no incorporarse al cuartel y se hospeda en una pensión, y esperar acontecimientos. Antes se llegó a su casa para coger el dinero que tenia ahorrado y algunas prensas de paisano.

Desde el 22 de julio, por parte de sus jefes, se ha ordenado una orden de busca y captura, su casa es registrada, se le encuentra bastante documentación sobre las denuncias que había formulado contra varios oficiales de su regimiento por atropellos y mala gestión en el cuartel. Algunos de los cuales serán miembros del tribunal del Consejo de Guerra que lo condenará a muerte.

En la madrugada del 29 al 30 de agosto  de 1936, David es detenido por personal de la jefatura local de policía, en el piso último de la pensión de la plaza de España, cuya dueña son Remedios Pro y Ana Fernández Pro, siguiendo indicaciones confidenciales, hallándosele escondido debajo de una cama.

Tras su detención el 30 de agosto de 1936, se comienza la causa que dará lugar al consejo de guerra, donde el inspector de política indica “… parece que su ideología política es de izquierdas sin poderse determinar matiz de la misma, pero sus contertulios de café eran de significación de izquierdas”. Se le acusa del delito de deserción frente al enemigo y abandono de destino. El 3 de septiembre de 1936, a las 6,30 de la madrugada fue fusilado en la zona conocida de Tetuán como paseo de las Palmeras.

Fue secretario del Juzgado militar en Ceuta

David Morenza, se incorpora al ejército con 17 años, en 1923, procedente de la clase de paisano. En agosto de 1924 ascendió a Sargento de Infantería, siendo destinado a Ceuta, al Regimiento de infantería del Serrallo nº 69, (actual campus universitario). Estuvo luchando en diferentes frente, Ben-Karrich, Tasarines, Beni-Madam, Tazarinas, Zoco Arbaa…

Recibió la Cruz del Mérito Militar con distintivo bicolor. En 1927, era el secretario de causas en el juzgado militar de Ceuta. Hasta que en 1935 fue destinado a la capital del protectorado, Tetuán, al batallón Cazadores de Ceriñola nº 6. En noviembre lo visitan su hermano y padre.

David tenía dos hermanos Severino y Pepita. Su madre, Josefa,  era natural de Santander, hija de José, un marino mercante que llegó desde Huelva en busca de fortuna y de María, fallecida joven. Su padre, Severino, era natural de una pequeña aldea de Ourense: San Cosmede, sus padres, Inocencio y Vicenta, eran labradores, por lo que, siendo Severino el mayor de cinco hermanos, poco pudo asistir a la pequeña escuela del pueblo. Severino, el padre, en sorteo de quintas celebrado en su municipio en el mes de abril del año 1883, es alistado para el servicio del ejército. Desde ese momento no lo abandonara jamás.

Participó en la guerra de Cuba, de donde regresó con una extrema delgadez, consecuencia del paludismo,  un par de Cruces pensionadas y el grado de teniente. Se retiraría como comandante, en el año 1926. Disciplinado, en ocasiones autoritario, fue un hombre que se forjó a sí mismo. Cuasi analfabeto a su entrada en el ejército, acabó desempeñando puestos de responsabilidad como secretario del Gobierno Militar de Palencia. Severino y David siguieron los pasos de su padre, aunque con resultados muy diferentes. El hermano de David, Severino se incorpora al ejército en 1920, ingresando en el Regimiento de Infantería Saboya nº 6, con base en Madrid. Los dos coincidirían en sus respectivos regimientos en el Protectorado Español de Marruecos.

GEMMA VÁZQUEZ

HA SIDO COMO TOCAR LA HISTORIA Y RECONOCER SUS SILENCIOS “

GEMMA Nieves Morenza junto a la escritora Gemma Vázquez

La escritora Gemma Vázquez, después de muchas entrevistas con los familiares, rebuscando en los archivos, biblioteca… pudo unir las piezas de un complejo puzle. Ella se pregunta en voz alta… ¿Y cómo llegué a investigar? Sucedió una de esas casualidades maravillosas que tiene la vida: Un día, en una reunión de un grupo de teatro al que pertenecemos Nieves Morenza y yo (a Nieves la conozco desde que yo era pequeña, ella es mayor), habló algo de un primo de su padre piloto militar, periodista, que desapareció en el 39. Nadie, excepto yo,  prestó demasiada atención. Recuerdo que alguna de las mayores dijo lo de siempre: “Deja esas cosas viejas que no interesan”.

Le hice preguntas, me contó algo y le pedí que me enseñara los documentos y fotos que tenía, que me interesaba el tema. En aquel momento me dijo que sí, pero así se quedó. Se olvidó el asunto. Hasta que un tiempo después, ante mi insistencia, me enseñó los recortes de periódico, las fotos, las cartas… Para mí fue como tocar la Historia, como acariciarla con las manos, reconocer esos silencios allí, en aquellos papeles viejos; en las cartas de Severino a su hermana; en las cartas de José desde la prisión a su hermana Aurora.

“Entonces le dije que iba a buscar a Severino. Me habló de David. Pues voy a buscar a David también. Me habló de su padre. Pues voy a investigar también. Fue algo repentino. No sé porqué lo dije, no puedo dar una razón… tal vez empecé, por qué se ha convertido en una obsesión y por qué sigo hurgando. Quizás a través de Severino, David, José, de Pepita…voy descubriendo la historia de mi país, que al fin y al cabo no es más que la historia de la sociedad en la que vivo, no es más que la historia de mi familia, también. Voy descubriendo las falsedades sobre las que se ha asentado mi educación. Mientras más averiguo, más tengo la sensación de vivir en un territorio desconocido, lleno de incertidumbres. La transición, el 23F, la Monarquía, la Constitución. Son cosas que están ahí, pero ya no me generan ni seguridad ni certeza. No lo digo como que, la inseguridad ante el relato de acontecimientos o hechos sobre los que se construye una identidad, sea algo malo. No, para mí es al contrario, me ha hecho avanzar más. Intentar ir más allá de lo que me han contado y, sobre todo, de lo que me han dejado de contar,  genera más preguntas y la búsqueda de más repuestas, sin embargo, a la vez, me da seguridad para intentar crear una visión que dé forma a esos 80 años de vacío, de desmemoria, de “no hables, no preguntes”. Supongo que en eso consiste la Memoria Histórica”.

Ochenta años guardando un telegrama 

La hermana de David Moreza, guardaba en lugar preferente el telegrama que recibió con la trágica noticia, un 16 de noviembre de 1936, según cuanta la familia cada vez que lo leía se preguntaba por el paradero del cuerpo de su hermano y sobre lo que le sucedió. Pepita, nunca supo dónde estaba enterrado su hermano, ni las causas exactas de su muerte.  La madre de David había fallecido en 1932 y el padre en 1939. Según las cartas de Pepita, sumido en la desesperación y la tristeza por sus hijos (David fallecido, sin conocer las causas, ni el modo, y Severino desaparecido durante la guerra civil).

TELEGRAMA

Respecto a David, sus primos le recuerdan con muchísimo cariño: “Cuando venía al pueblo traía una maleta llena de libros y enseñaba a los niños del pueblo a leer y les dejaba libros”. Pepita, la hermana, falleció en 1978. Llevaba más de 20 años encamada, sin salir de su habitación. La cuidaron sus primos José y Aurora, y la hija de José: Nieves, persona que ha sido pieza fundamental al facilitar a Gemma Vázquez toda la documentación y datos. José, el primo y padre de Nieves, era guardia de asalto el 18 de julio. Luchó en el bando republicano, en el frente de Asturias. Escapó a Francia. Volvió a entrar por los Pirineos. Participó en la Batalla del Ebro. Detenido, juzgado, condenado a muerte, preso en la cárcel de Ocaña… No regresó a su pueblo hasta 1943.

Como el sargento David Morenza,  hubo otros muchos ciudadanos de a pie que no aparecen en los libros de historia, fueron héroes anónimos que lucharon por un país en democracia y en libertad y lo pagaron con su vida. La capital del Protectorado, en aquella tarde del 17 de julio de 1936, los dirigentes políticos y sindicales tetuaníes, tras tener conocimiento de las primeras noticias de la sublevación en Melilla, se reunieron en el Centro obrero republicano, situado en la céntrica calle de La Luneta. Su presidente, el maestro nacional Elíseo del Caz Mocha, organizó patrullas para que recorran la ciudad e informen de los movimientos de las tropas, y estos a su vez lo comunicarían al Alto Comisario, leal a la República.

Cada patrulla se componía de cuatro personas y el dirigente Tomás Ureña, -oficial de hacienda-, era el encargado de recibir los informes. Hasta la medianoche del 17 de julio estuvieron realizándolos. Sobre 00,30 de la madrugada del 18 de julio, tropas de Regulares, asaltan el Centro Obrero, en su interior se encontraban unas trescientas personas, deteniendo a todos y permaneciendo la noche allí encerrado hasta que por la mañana, comenzaron a tomar declaraciones, la mayoría fueron enviados, primeramente a la cárcel europea y con posterioridad al Campo de concentración “El Mogote“, donde cerca de 200 fueron fusilados.

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