ODESSA CUMPLIÓ SU SUEÑO

Odessa Valls pudo cumplir su sueño, visitar la tumba de su padre en Ceuta, fueron décadas de silencio, sin saber exactamente donde podía estar, tras ser fusilado en el Hacho en 1944. Una nota oficial indicaba que había  muerto de una hemorragia nada más lejos de la cruda realidad. Posteriormente sepultado en la fosa común junto a sus compañeros José Congost y Antonio Reinare.

Los que estamos entre papeles, archivos, legajos llenos de polvo y alguna que otra incomprensión, cuando recibimos llamadas pidiéndonos información sobre algo publicado, damos por bueno todas esas horas.

Y, eso fue lo que pasó con Odessa Valls, que tras vivir toda su vida sin saber apenas nada del fallecimiento de su padre, pudo al fin tener en su mano (consejo de guerra) toda la verdad de su muerte.

Hace unos meses Odessa Valls falleció, pero pudo cumplir uno de sus sueños. En aquella visita vino acompañada de su hijo y su nieta, también visitaron la fortaleza del Hacho, lugar donde fusilaron a su padre, todavía recuerdo sus palabras: “Deseaba ver la tumba de mi padre con todas mis fuerzas. Por fin visité donde descansa. Era mi sueño, me puse a hablar con el frente a la lápida. Dije que si es verdad que existe el más allá me estaría viendo y que mi madre se murió sin saber nada de él, aunque hizo todo lo posible por encontrarlo”.

Nunca más lo volvió a ver su familia, sólo se comunicó con ella a través de cartas. Fueron tres las veces que Odessa viajó con su madre para intentar encontrar los restos de su padre. La primera, a los 6 años, no pudo pisar Ceuta, ya que dos guardias civiles se lo impidieron. Fue el mismo día que fusilaron a su padre.

Después volvió cuando tenía 10 años, y también a los 13: “Nunca, supimos nada de lo que pasó. Una vez que estuvimos en Ceuta fuimos al bar Correo, cuyos dueños eran de mi pueblo, de Alicante. Ellos le dijeron a mi madre que no se preocupara que en cuanto supieran dónde está le pondrían una marquita para que lo supiéramos, pero nunca volvimos a saber nada”.

El franquismo le pasó factura a Odessa, por ser hija de Ramón y de Ángela, ellos tenían muy claro su lucha por la República, y le costó más de un disgusto: “Mi padre estaba en la cárcel, y también cogieron a mi madre, y esos brutos la raparon al cero. A mí, que era un bebé y no me habían querido bautizar mis padres, lo hicieron ellos, encima me pusieron un traje de la falange, y me pusieron María, era una época terrible, sin trabajo, sin comida, mi madre estaba muy débil. Y encima me daba pecho, me metían a la cárcel específicamente para ello”,

      La familia de Odessa  todavía conserva en su casa de Las Palmas las cartas que su padre les enviaba desde las diferentes prisiones por las que pasó hasta su fusilamiento. Sabía que era un convencido militante comunista fusilado a los 33 años, pero no sabía que llegó a ser un cargo importante dentro del partido, ni que intentó organizar una resistencia antifascista desde su exilio en el Magreb.

En esas cartas, Ramon Valls, dejaba entender la realidad. Por ejemplo, en una carta escrita el 8 de mayo de 1943 desde la prisión del Hacho: “Por las cartas que vengo escribiendo a mi hermano, Bernardo, conocéis que desde hace tiempo estoy por los motivos que los conocéis por el mismo conflicto”.

Unas cartas que, en todo momento, quieren mostrar su fuerza. “No tenéis que vivir preocupadas, me encuentro muy bien… lo que más me preocupa es vuestra situación […] los innumerables sufrimientos pasados”, enumeraba en aquella misiva de mayo del  43, que termina de la siguiente manera: “Con la esperanza de recibir pronto vuestras noticias y con el deseo de que esta os encuentre en inmejorables salud envío, unido al inmenso cariño que os tengo, muy fuertes abrazos. Ramón”.

 ¿Quién pagó en 1949 el traslado desde la fosa?

 Tras el fusilamiento del padre de Odessa, Ramon Valls, junto a sus compañeros José Congost y Antonio Reinare, en agosto de 1944. Un camión militar transportó sus cuerpos al cementerio, siendo enterrados en la fosa común. Cinco años después, el 15 de noviembre de 1949, José Guerrero Garrido, este es el nombre que aparece en el archivo del cementerio de Santa Catalina de Ceuta, abonó el traslado de los restos, tal vez, ese nombre fue ficticio y quien estaba detrás era el partido comunista en el exilio. Como detalle significativo, en la lápida donde se tallaron sus nombres, se dibujó en grande y justo encima una gran estrella de cinco puntas, símbolo del partido comunista. Tras consultar el archivo del cementerio, los encargado me aseguran que esa lápida fue la que se ubicó en aquellos años cuarenta, ¿Cómo pudieron esquivar a la dictadura y lograr que no se dieran cuenta en pleno franquismo que esa estrella era un símbolo comunista?, esa pregunta, no sé si algún día, tendremos respuesta, actualmente se puede visitar en el cementerio de Ceuta.

 EN 1944, NO LA DEJARON BAJAR DEL BARCO

“Parece que intentas venir a verme. No lo hagas, sería una locura y no me verías”. Esta es una frase de la breve carta de tres párrafos que Ramón Valls envió a su esposa y a su hija Odessa, firmada el 13 de junio de 1944, dos meses y cinco días antes de ser fusilado.

El capitán del ferry llamó a mi madre, y le dijo que no sabía qué tenía con la justicia, pero que había dos guardias civiles esperándola, así que no pudimos bajar. Permanecimos todo el día en el barco, que regresaba por la noche a Algeciras”,

La historia del padre de Odessa y sus compañeros, comenzó el 28 de marzo de 1939 en el puerto de Alicante, ellos aguardaban un barco que les permitiese abandonar España, camino del exilio, tras la derrota del ejército republicano.

El “Stanbrook” es una referencia mítica del exilio español. Se trataba de un pequeño barco carbonero, de 1.383 toneladas, construido en 1909 y remozado en 1937. Por motivos de seguridad el barco viajó con distintas banderas en tareas de abastecimiento de la zona republicana. El barco fue fletado por la Federación Provincial Socialista de Alicante para organizar la evacuación final, encargándose Rodolfo Llopis de todas las gestiones para la organización y financiación del viaje. Cuando a las 23 horas del día 28 de marzo el capitán del “Stanbrook” ordena levantar las amarras, con rumbo desconocido para la mayoría de los pasajeros, el barco iba lleno hasta el palo mayor. En todos los lugares había alguien; en las bodegas, en el puente y sobre el techo de las cocinas y las máquinas; la línea de flotación estaba sumergida y se empezaba a levantar el ancla. Seguían llegando por miles los desesperados que no cesaban de gritar o llorar.

Con 2.638 pasajeros a bordo inició el “Stanbrook” una singladura con rumbo a Orán, navegando en zig-zag por encima de la línea de flotación. De ellos, 2.240 eran hombres y 398, mujeres; 147 eran niños, de los cuales 15 no habían cumplido el primer año de edad, y de entre éstos, algunos eran recién nacidos.

El barco arribó a Orán el 30 de marzo de 1939 y quedó anclado a la entrada del puerto sin poder atracar en los muelles hasta el 6 de abril, día en que amarró en el muelle Ravín Blanc. Allí empezó para muchos un largo exilio, más de 2.600 personas consiguieron escapar, hacinadas, en el mítico “Stanbrook”.

Ramon Valls como otro muchos de estos exiliados pudieron abandonar Argelia, tras muchas penurias, y establecerse en el Marruecos francés, concretamente en Casablanca, donde organizan una resistencia a Franco, con la creación de la denominada Unión Nacional Antifascista (U.N.A.).

Estudian la posibilidad de restituir en Tánger, como cabeza de lanzadera para después pasar a Ceuta. La resistencia en Tánger entra en contacto con estos exiliados en Casablanca y le piden que necesitan a un delegado para su apoyo, ya que están muy vigilados.

El 10 de agosto de 1941 se desplaza a Tánger José Congost Plá. Este realizó el viaje en ferrocarril, escondido en un cajón y protegido por el jefe de estación, Leopoldo Serdán.

Una vez en la ciudad internacional, se reúne con la resistencia que trabaja en la ciudad y estudian la posibilidad de que Tánger sirva de plataforma para otras ciudades. Comienzan a recibir desde Casablanca el boletín Reconquista de España, que lo adaptarían con el nombre de Liberación de España, escrito a máquina, y lo reparten por la ciudad.

Como el trabajo de captación va en aumento, el recién llegado José Congost requiere nuevamente de Casablanca el envío de otro delegado más y a los pocos meses llegó por el mismo conducto Antonio Réinales Metola, este tiene en sus planes inmediatos el trabajo de reorganizar las Juventudes Socialistas Unificadas. Al cabo de algunos meses formó un comité, integrado por Amalia Guerrero Lemos, secretaría general; Sebastián Mesa Mefre, secretario de propaganda; León Azulay Cohen, secretario de organización, y los vocales Jacob Cuby y Rubén Bengio. En septiembre de 1941 se envían dos nuevos dirigentes desde Casablanca, Adelo Aguado Hidalgo y el padre de Odessa, Ramón Valls Figuerola; éstos asumen mayores y más amplias atribuciones y, sobre todo, el propósito de abrirse camino hacia Ceuta y el Protectorado. Congost Plá, jefe del comité en Tánger, viaja por varias ciudades del Protectorado y consigue los apoyos de Antonio Gómez Rocober y Ramón Peña en Larache; meses más tarde se desplazó a Tetuán y Ceuta.

EN 1942 RESISTENCIA ANTIFASCISTA EN CEUTA

El padre de Odessa, Ramon Valls, junto a sus compañeros Antonio Reinares y José Congost  intentan crear en Ceuta una resistencia a la dictadura, se desplazan desde Tánger en 1942, y se entrevistaron con Demetrio Valentín, quien sirve de enlace para hablar con Pedro Rodríguez, dirigente socialista quien hacía pocos meses quedó en libertad tras cumplir condena en la fortaleza del monte Hacho. Celebraron varias reuniones, asistiendo también el secretario del PSOE en Ceuta, Juan Traverso, y los cenetistas Agustín Álvarez y López Infante.

Debido a los nuevos proyectos de la resistencia a la dictadura y con el fin de recibir noticias del Comité Central deciden que el dirigente recién llegado desde Casablanca, Adelo Aguado, viaje a Madrid para mantener algunas reuniones y obtener más información. Celebró varias reuniones en la capital, pero mientras se encontraba reunido con miembros del comité peninsular fue detenido y llevado a la Dirección General de Seguridad, en la Puerta del Sol. Tras duros interrogatorios se le acusó de “atentar contra la seguridad del Estado y fomentar la organización de partidos políticos”.

Tras un consejo de guerra sumarísimo, fue ejecutado a garrote vil el 28 de mayo de 1942 en Madrid. La detención de Adelo Aguado origina que las autoridades franquistas comiencen a encarcelar a los demás miembros de las células en Ceuta, en la ciudad internacional de Tánger y las del Protectorado, Tetuán y Larache.

Según consta en el consejo de guerra son noventa y uno los detenidos. Todos son enviados a Ceuta, los hombres a la fortaleza del Hacho y las mujeres a la prisión del Sarchal. Se celebró el consejo en el cuartel de Sanidad, habilitándose una gran sala especial, comenzando el 9 de marzo de 1944. Después de siete días de vistas y declaraciones se aprobaron las múltiples condenas, destacando las penas de muerte a los alicantinos, José Congost Plá, Antonio Reinares Metola y al padre de Odessa, Ramón Valls, acusándoles de un delito contra la seguridad del Estado. El 18 de agosto de 1944, a la siete de la mañana, fueron ejecutados en los muros de la fortaleza del monte Hacho.

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La ceutí Antonia Pérez Padín, memoria de una luchadora

 

La UGT de Ceuta ha otorgado el premio Antonia Céspedes Gallego “La Latera” a la ceutí Antonia Pérez Padín, quien tras el golpe en julio del 36, fue encarcelada en la prisión de mujeres del Sarchal, recorriendo posteriormente varias cárceles peninsulares, el franquismo no le perdonó lucha por un país en democracia y en libertad.

Su marido concejal de Ceuta desde la proclamación de la República también fue detenido, pero corriendo peor suerte, ya que fue asesinado en la madrugada del 21 de enero de 1937, su cuerpo apareció en el depósito de cadáveres del cementerio con varios disparos.

La ceutí Antonia Pérez Padín fue una mujer de carácter fuerte y recio -heredado de su madre Jacinta- y con las ideas muy claras sobre las injusticias sociales, ideas que supongo le fue inculcando su padre maestro anarquista.

Padeció ocho años de cárcel entre Ceuta (Sarchal), Puerto de Santamaría o el Dueso. Durante el trabajo de investigación y elaboración de mi libro sobre la Guerra Civil en Ceuta, que publiqué hace ya unos años, siempre me he sentido un tanto frustrado al no sacar a la luz las historias de cientos de mujeres ceutíes que sufrieron represión en la cárcel de mujeres del Sarchal. Pero dentro de la poca documentación que existe siempre me llamó poderosamente la atención una mujer. Su nombre: Antonia Pérez Padín.

Su nieta Gloria Berrocal, quien ha escrito varios libros sobre las vivencias de su abuela, nos cuenta: “La primera imagen que me viene de mi abuela Antonia es la de una mujer vestida siempre de negro, con las piernas hinchadas por las varices y con una propensión al suspiro profundo, casi expelido desde el bajo vientre, cuando oía las noticias del llamado ‘parte’ de RNE. Más tarde, con la aparición de la televisión, pasó del suspiro a la palabra y al gesto. Cuando oía que no había presos políticos en España solía lanzar un zapato al televisor soltando sapos y culebras. Nunca nos habló de la guerra… ella hablaba de los “hoteles” donde había estado: Puerto de Santamaría, Ventas, Dueso, etc.… A mí no me encajaba la imagen que daba de persona viajera y aprovechando una estancia suya en Rabat a donde acudió a cuidarme – tenía yo entonces diecisiete años y ya trabajaba en la Embajada de España en dicha ciudad- la sometí a un tercer grado. El pacto fue el siguiente: yo me comería todo lo que cocinara y, mientras yo saboreaba sus excelentes guisos, ella me contaría lo de los “viajes” y “hoteles”.

Gloria Berrocal nos continúa narrando: “Debió considerar que ya era suficientemente mayor porque durante casi un mes y a las horas de las comidas, mi abuela no paró de contarme atrocidades. Yo engordé casi diez kilos durante ese mes, kilos que perdí cuando ella se marchó, pero lo que no perdí jamás fue su memoria. De hecho puedo decir que mi abuela Antonia ha sido el referente más importante que he tenido en mi vida”.

Tuvo seis hijos de su marido, Antonio Berrocal Gómez, de los cuales solo le vivieron cinco. Cuando les detienen en 1936 sus hijos tienen unas edades que oscilan entre los diez – la hija mayor- y dos el pequeñín. Esos niños pasan al cuidado de familiares y dos de ellos van – según mi madre- al asilo, aunque supongo que sería el innombrable “Auxilio Social”. No pudo cuidar de sus hijos y eso fue lo que más le destrozó durante los más de siete años que pasó en las cárceles franquistas con dos penas de muerte: una por pertenecer al Socorro Rojo Internacional y la otra por su pertenencia al Partido Comunista. Mi abuelo no se libró de la pena de muerte. Fue fusilado junto con 32 personas la madrugada del 21 de enero de 1937 y en su propia finca, en la Posición A”,

“Antonia, Antonia, que me matan… “

Antonia Pérez Padín, fue detenida en agosto de 1936, en la cárcel del Sarchal se encontró con muchas ceutíes con historias en común, mujeres como ella comprometidas con la igual de las clases sociales con la proclamación de la República, en abril de 1931, la igualdad de los sexos pasó por fin a ser una posibilidad real con la aprobación de la nueva constitución. Tras su detención en la cárcel de mujeres de Ceuta,  los falangistas intimidaban a las detenidas, en sus reiteradas visitas. Su compañera de celda Antonia Céspedes Gallego “La latera”, destacaba entre todas por su lucha en favor de la igualdad de las mujeres durante la República,  y eso no se lo perdonan.  Un conocido falangista local, acompañado de otros, se llegó hasta la prisión de mujeres en la madrugada del  21 de enero de 1937, para cumplir lo que tanto había dicho “Sois una rojas y un día vendré a por algunas de vosotras” con pistola en el cinto vociferaba por los pasillos el nombre de Antonia Céspedes, a empujones la sacó de la prisión. Antonia Pérez Padín, presenció el trágico suceso: “… primero la apuñaló en la espalda mientras la sacaba de la prisión, ella volvió la cara gritando desesperadamente “Antonia, Antonia, que me matan…” Nuestra homenajeada con el premio de su compañera de prisión nunca pudo olvidar aquellos gritos. Al poco rato un disparo rompió la noche, su cuerpo quedó tumbado en la ladera de la barriada del Sarchal, a primeras horas de la mañana apareció un camión militar y la trasladó al cementerio.

SU MARIDO ANTONIO BERROCAL CONCEJAL REPUBLICANO  FUSILADO

El marido de Antonio Pérez Padilla, fue concejal del Ayuntamiento de Ceuta desde la proclamación de la Segunda República, en las actas de secretaría se pueden comprobar sus múltiples intervenciones siempre en ayudas a los más necesitados.

Tras el golpe militar del 17 de julio fue detenido y trasladado a la prisión de García Aldave, allí permanece junto a cientos de compañeros, en espera de un juicio que nunca llegó, ya que en la madruga del 21 de enero de 1937, y como siempre que había algún ataque del gobierno a la ciudad, la falange local realizaba sacas por los distintos centros penitenciarios. En esa madrugada fueron asesinados 33 presos políticos, entre ellos, como ya hemos narrado se encontraba la única mujer ceutí fusilada Antonia Céspedes Gallego, “La Latera”, fue sacada de la prisión para mujeres de la barriada del Sarchal.

De esta saca también  hay que destacar a Manuel Fuentes Huerta, encuadernador de la imprenta Alcalá y vicesecretario de organización del Partido Comunista, y  también al responsable de la célula n. º 10 y principal dirigente en la ciudad del PC, Luis Medina de Aragón, empleado del hotel Términus. Otro de los ejecutados fue el jefe de  Telégrafos de Targuit (Larache), Miguel Barberán Cereceda, muy vinculado con Ceuta al estar casado con Manuela Marañés, hermana del dueño de una prestigiosa firma comercial.

Junto a Berrocal otros tres concejales fueron ejecutados en esta saca, José Lendínez Contreras, del PSOE y propietario de una de las imprentas más importantes de la ciudad; el que fuera primer alcalde socialista durante la República  entre enero de  1932 a  septiembre de 1933,  David Valverde Soriano, y  Moisés Benhamú Benzaquén, presidente de Unión Republicana, así como los civiles  Fortunato Bendaham Abecasis y Juan José Rey  Esojo.

También fueron ejecutados en esta saca el conserje municipal Juan Zaragoza Santaella, los albañiles Juan Quiñones Quiñones, Juan de Molina Nieto, José Rodríguez Pastor y Manuel Ruiz Berrocal, el panadero Manuel Mediavilla Sarmiento, el carpintero Juan Mateo Arjona, los taxistas Salvador Cárdenas López y Luis Moyano Becerra, los militantes de Izquierda Republicana Antonio Becerra Delgado, Daniel Ramos Herrera y Luis Sánchez Aguilar, los cenetistas Vicente Collado y  Miguel Pérez Laya y los militantes del PSOE Juan Herrera Vera, empleado de la imprenta Parres-Alcalá, Manuel Pérez Muñoz, Herminio Culebras Solas, Rafael Ruiz Corzo y Blas Almenara Maresco, estos dos últimos miembros del Socorro Rojo en Ceuta. Y ocho fueron los militares ejecutados en esta saca que ya detallaremos.

La represión física se cobró 268 víctimas, después estuvo la represión administrativa y, por otra parte, ¿cuántos encausados no llegaron al pelotón de fusilamientos? Muchos de ellos murieron mientras eran transportados o en las comisarías sin consignarse sus nombres. ¿Cuántos murieron en  las  enfermerías como consecuencia de malos tratos o enfermedades sin cuidados? ¿Cuántos quedaron internados en manicomios? Todos éstos están fuera de mis cifras. Tan sólo quisiera, como conclusión, apuntar que con estas investigaciones, gracias al acceso a una valiosa, aunque limitada, base documental de primera mano con la consulta de más de mil consejos de guerra durante casi diez años (Guadalajara, Segovia, Regional, Alcalá de Henares) y el Archivo General de la Guerra Civil Española (Salamanca), registros civiles, de cementerios, Juzgados y Consulados (Marruecos), se ha intentado descubrir unos hechos que acaecieron en Ceuta y en el Protectorado, sobre todo en la zona occidental. Es fácil concluir, tras las páginas precedentes, que el tema de la represión  ejercida en el nuevo Estado que surge tras la insurrección militar del 17 de julio de 1936 presenta aún hoy, a pesar de los años transcurridos desde entonces, numerosas lagunas.  Se abandona en estas investigaciones la tendencia seguida en otras ciudades de limitarse a la especulación genérica o aventurar cifras  en función de cálculos más o menos lógicos y razonados. Todos los datos expuestos están sólidamente documentados y cuando ha sido posible entrevista personales con los familiares de los represaliados.

La consulta de distintos documentos permite acercarse a la tétrica realidad judicial de aquellos años. Los procedimientos sumarísimos de urgencia, que la legislación fijaba como formula ocasional, se convirtieron, sin embargo, en la única fórmula empleada por los tribunales para juzgar los supuestos delitos de los que no eran adictos al nuevo régimen. Amparados en la más absoluta impunidad y parapetados tras la vía jurídica no dudaron en acusar y condenar de adhesión a la rebelión a los que precisamente habían defendido la legalidad constitucional. Daba igual que las acusaciones realizadas se refirieran a asesinatos, pertenencia a organizaciones políticas o sindicales, participación en saqueos de iglesias, insultos, redacciones de periódicos, pertenencia la masonería, etc. Y, desglosando las cifras, se puede apreciar que el mes de agosto de 1936 se convierte en el más trágico de toda la represión en Ceuta, con 73 víctimas, de las cuales tan sólo siete se efectúan tras los respectivos consejos de guerra; el resto, sesenta y seis, fueron debidas a las sacas de madrugada.

UN MODESTO LOCAL DE COMIDAS EN LA PUNTILLA

Antonio Pérez Padín, tenía seis hijos, regentaba una modesta casa de comida en la zona de la Puntilla. Su lucha a favor de los humildes le hizo ingresar en el Socorro Rojo, desde donde colabora en campañas a favor de los más necesitados de la Ciudad. Ella mostró a lo largo de toda su vida una fe ciega en el ser humano. Su solidaridad con los huelguistas portuarios en Ceuta, solidaridad que podía llevar a cabo gracias a que tenían un colmado y una casa de comidas, su asistencia como comadrona a las mujeres que la necesitaban, su sentido de la justicia que nunca se enturbió ni siquiera en sus últimos años en que seguía comentando la situación política no solo nacional sino también la internacional, hacían de nuestra galardonada de un ser excepcional.

En unas palabras de su nieta Gloria se resume como fue esta ceutí: “Sin embargo, no fue la única y que perteneció a una estirpe de mujeres que supieron ser libres, independientes y luchadoras en aquellos difíciles años del siglo pasado. Cuando hoy se dice que una mujer es una “superwoman” porque trabaja y además crea una familia, yo me sonrío pensando en la generación que le tocó lidiar con las atrocidades de la Guerra Civil y pienso en mi abuela que atendía el colmado y la casa de comidas, le ponía una inyección diaria a mi abuelo que padecía del corazón,  paría un hijo tras otro, atendía en el parto a otras mujeres y además sacaba tiempo para sus reuniones del Socorro Rojo y del Partido, y asumo la altura del listón que dejaron todas ellas y no dejo de lamentar el poco reconocimiento que han tenido esas mujeres gracias al aplastante silencio mantenido tanto en la dictadura como en la democracia”.

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EN LIBERTAD TRAS DÉCADAS DE CONDENA

 

Tuvieron que pasar casi cinco décadas para que el carnaval volviera a recorrer las calles de Ceuta. Aquel regreso, tuvo su pistoletazo de salida en 1983, la fiestas tomó las calles tras años de condena, oscuridad y censura. El cuartel de Sanidad (actualmente teatro del Revellín) fue el lugar de encuentro para los bailes y el cine Terramar como improvisado auditorio para que cantaran las agrupaciones.

Pero antes de la llegada de la democracia algunos grupos y asociaciones como “Los Biberones”, que salían desde la casa de la familia Orozco, mataban el gusanillo  disfrazándose en la cabalgata de las fiestas patronales. También algunas salas de fiestas como el Candelero, la Cueva, Milord… comienza a organizar bailes de disfraces, pero sin salir a la calle

. El Ayuntamiento, toma el mando de la organización y lo reinventa, la corporación estaba presidida por Ricardo Muñoz y el concejal responsable de poner toda la maquinaría en marcha fue Juan Lázpita,  fijándose los días 25, 26 y 27 de febrero

Al concurso se dan cita una comparsa “Renacimiento Caballa” y tres chirigotas “Las Momias currantes”, “El Séptimo de Michigan” y “Los presos diarios de la cuarta galería”. Son invitadas varias agrupaciones de Cádiz.

El día 26 se celebró la cabalgata y fue todo un éxito, se pudo contar por kilómetros los participantes en esta caravana multicolor. Pero también habría que echar la vista atrás y recordar que cuando el carnaval se prohibió hace 80 años, muchos ceuties no permitieron que le arrebataran su fiesta, luchando y celebrándola clandestinamente.

Los numerosos murguistas como Roque Guerrero, Mariano Puig, Pozo, José Moreno, Vilches, Paco Navarro y tantos otros se reunían en una vieja bodega del callejón del Lobo o en la tienda de comestibles de la viuda de Sánchez (lo que fue el Chaplin) para seguir cantando sus coplas.

Cuando las murgas y máscaras ceutíes guardaron sus tipos y disfraces en sus baúles al finalizar los carnavales de 1936, nadie pensó que estos no volverían a salir hasta pasadas varias décadas. La prohibición se hizo evidente, el día 6 de febrero de 1937 cuando en la prensa local se hace público una nota enviada por el Gobierno militar: “Debido a la contienda que libran nuestras fuerzas nacionales para erradicar de la patria la corrupción y para restablecer los valores morales, a partir de esta fecha queda prohibido las fiestas de carnaval en todo el territorio nacional”.

Los murguistas tras la terminación de la Guerra Civil a escondida cantaban sus coplas entre el patio de las gaseosas de Alba, en el callejón del Lobo, el patio de la Tahona, en la plaza de Azcarate y sobretodo se reunían en la bodega que se encontraba  muy cerca de donde vivía el gran director y autor de murgas Roque Guerrero.

Seguro que entre piporros y avellanas volvieron a recordar aquellos grupos que sacaron desde los años veinte…  “Marineros en seco con los ases de la pantalla” ,“Los representantes del yoyo”, “Los profesores del baile”, “Los jugadores del Golf” ,”Los del Wonder-Bar”,  los “Rumbistas mexicanos” y tantos otros grupos junto a otros directores de murgas como Corinto y Pepe Benítez sin faltar tampoco los miembros de estas agrupaciones como Francisco Navarro, Enrique Lara, Juan Pozo, José Moreno,  y también se reunían en la carpintería de Antonio  Vilches, junto a la tintorería La Catalana.

Tras la proclamación del estado de guerra, Ceuta se convierte en una ciudad llena de miedos y recelos; desde la misma madrugada del 18 de julio las fuerzas sublevadas, con la ayuda de patrullas de falangistas, comienzan las detenciones selectivas y asaltos a las sedes de los sindicatos y partidos políticos. La represión desencadenada fue tan intensa y extendida que no sólo la sufrieron los que habían defendido la República con su labor política y sindical, también cayó la misma sobre aquellos que eran simplemente más abiertos, los incrédulos por cualquier motivo, los que habían destacado en empresas culturales y actividades públicas, o simplemente, aquellos denunciados por rencillas personales, odios y deudas, de los que se nutrieron las cárceles ceutíes. En uno de los cientos de consejo de guerra que he investigado para otro trabajo, me encontré con la acusación a un miembro de la UGT de que además de los cargos habituales se le acuso de cantar en la comparsa “Las niñas Republicanas”.

En plena dictadura los murguistas vuelven a las calles

En 1972, nuevamente el director de murgas Roque Guerrero del Peñón recorrió las calles de nuestra ciudad con su agrupación con motivo de la elección de Maja de España. El historiador Alberto Baeza y el concejal Blasco, por aquel entonces formaban parte de la comisión organizadora rescatan aquellas murgas de los años treinta,  ensayaron en Radio Ceuta (SER), en las antiguas dependencias de la calle Salud Tejero, confeccionaron dos libretos con las coplas, y estas volvieron a sonar por el Rebellín,  con algunos años más, pero con las mismas ilusiones. Cantaron por las cafeterías, plazas y calles, pero los jóvenes al verlos no sabíamos quienes eran y que significaban las palabras, murga, tres por cuatro, presentación o cuplé… Los murguistas que volvieron a salir fueron: Roque Guerrero del Peñón, Enrique Lara y José Moreno como letrista, los músicos Francisco Laserna, Enrique Lara, Antonio Vilches, Antonio Lara y las voces de San Vicente, J. Manuel García, Rafael Lara, Roque Guerrero,  Barranquero, Juan Pozo y Manuel Prieto.. Hace unos años pude hablar con una persona que había vivido este entresijo de coplas en voz baja, me refiero a ese gran murguista que fue Mariano Puig: “Recuerdo que estando trabajando en una bodega que existía en el callejón del Lobo, allí se reunían muchos componentes de los que en los a los treinta sacaban murgas como Roque, Pozo, Lara, Moreno, Vilches, Navarro y tantos otros. Tras las barricas de vinos y tocando con los nudillos en ellas a modo de caja, cantaban aquellas coplas que yo he aprendido de escuchárselas. También recuerdo que Roque Guerrero siempre venía con una copla nueva que había sacado a tal o cual motivo, pero estaba claro que estas no salían de las cuatros paredes de la bodega.

El “Carnaval Recuperado” cumple 34 años

Una vez que el carnaval volvió a nuestras calles en 1983 la fiesta arraigó y cada año podemos ver números disfraces por nuestra calles, las agrupaciones han aumentado en número y en calidad, sumándose a las oficiales un buen número de callejeras con unos repertorios dignos de cualquier concurso y los grupos de calle esperan con ansiedad cada año su cita con esa interminable cabalgata con más de dos horas de diversión.

Para entender el carnaval ceutí hay que conocer su historia, recorrer sus plazas y rincones llenas de gente y colorido. En Carnaval cada uno puede ser lo que desee, puede ser bailarina, policía, vampiro, oso o marciano, se puede ser lo que la imaginación les dicte. El Carnaval ha evolucionado a lo largo de la historia, evolución marcada por los cambios que ha sufrido la sociedad  ceutí, sus inicios, los bailes y fiestas se organizaban de forma privada por la burguesía empresarial y militar de la ciudad y en las distintas sociedades de tipo recreativo.  S

Según se sabe a comienzos del siglo XX con la llegada de peninsulares de la baja Andalucía para trabajar en las numerosas obras como el puerto, el nuevo ferrocarril Ceuta-Tetuán o las numerosas fábricas de conservas, todos estos aportaron a los ceutíes sus coplas y sus costumbres de sus pueblos de origen.

En la actualidad los distintos grupos pasean con orgullo el nombre de nuestra ciudad por diversos lugares de la península concursando, estos durante todo el año preparan  sus coplas y disfraces, desde el banquero hasta la oficinista, el médico, el ama de casa, la abogada o el cartero ensayan incansablemente para estar preparados. Estos son, sin duda, los verdaderos protagonistas, los que con total dedicación se preparan para que todo esté a punto, los verdaderos artistas

Como dato de ese carnaval “encubierto” recordar que en 1973, el autor y director de comparsas Andrés Peña, organizo junto a otros jóvenes estudiantes del antiguo Instituto Nacional de Enseñanza Media, lo que hoy en día es Instituto Siete Colinas se reunieron para organizar un grupo con ganas de divertirse. Peña gran conocedor de los carnavales de Cádiz, su padre era una persona muy entendida de estas fiestas.

Contaba por aquel entonces con 14 años, pensaron en organizar una murga, como las antiguas de Ceuta, pidieron permiso al director del centro Jaime Rigual y este no puso obstáculo ninguno siempre que le presentaran las letras antes de cantarla para dar el visto bueno. Como Murga Kaos, participaron en muchas fiestas, cumpleaños, comuniones, bautizos y fin de curso, también participaron en la cabalgata de Feria de las Fiestas Patronales en 1976 cuando se llamaban la Murga “Los platanitos caballas”, y en 1978 un partido político los contrató para cantar por barriadas.

En su libro El disfraz de mi comparsa” narra cómo fueron los comienzos de esta murga: … “Sobre el nombre se barajaron varios. No éramos capaces de ponernos de acuerdo y alguien calificó la situación como de desastre; que hacíamos de todo y todo era un verdadero caos, y Luís dijo ¡Ya lo tenemos!, seremos “La Murga Caos”. Nos quedamos un poco fríos porque el nombre no entraba en nuestros planes pero, al analizarlo más detenidamente, nos gustó. Tan solo sustituimos la “C” por la “K” para darle un matiz más informal y de esta forma nos dimos a conocer”.

Después de celebrarse el Festival en el Instituto como bien dice su director “La fama de la Murga traspaso los muros del Instituto. Manteníamos intactas nuestras ilusiones y acudíamos donde nos llamasen. De repente nuestro primer contrato formal. Nos propusieron actuar en una elección de la “Maja de Ceuta” que se iba a celebrar en la sala de fiesta del “El Candelero”. La Murga estaba formada por Payto, Chiky, Batore, Alfredo, Malla, Ángel –el negro- , Carlos, José, Julio…”

Valeriano Hoyos historia del carnaval desde 1983

Si existe un autor de carnaval que estuvo en 1983 y 34 años después continúe componiendo y dirigiendo agrupaciones es Valeriano Hoyos, recordemos que en aquel primer concurso fueron “Los presos diarios de la cuarta galería”… Ese año sólo ensayaron ocho días y como anécdota principal fue que llevaban un bombo y una caja que se lo dejaron en lo que antiguamente se llamaba la “banda del asilo”. El presupuesto fue de 9.500 pesetas y con el primer premio se llevaron 30.000 pesetas.

En 1984, fueron  “Las marionetas de la cuerda floja”, la primera vez que usaban las guitarras, el presupuesto fue algo superior pero no mucho. Compraron bombo y caja. Al año siguiente “Los pintores de la brocha gorda”. En ese año ya se unió Juan Cepero, el célebre Juan Bolillo.

En 1986, “Nos toco el gordo”, al año siguiente “Mariano Lambreta y el pelotón Majareta”. En 1988, descansaron como grupo, y algunos se unieron a la comparsa de Andrés Peña “Pasión Loca”. En 1989 “Sálvese quien pueda……” En 1990 fuimos “Tarzán chita y un puñado de chiribitas”, en 1991, “El 31 de octubre por la noche te tomas una tila que al día siguiente es la mochila”. Y en esto llego Paco Fraiz y sacaron la chirigota “Los Amigos de Fray Paco” esto fue en 1992.

En 1994 de chirigota a comparsa, “El Fantasma de la Opera”. En 1995 “La Cantinela”, fue la segunda comparsa. En 1996, “La lluvia”, los indios y su danza de la lluvia. En 1997, “Al sur del sur”. En 1998, “Los equilibrista”.

En el año 2000 “La hora de los valientes”, el año 99 no salimos y nos atrevimos ese año con Cádiz. Fueron allí con toda la humildad que hay que ir y les incluyeron en semifinales. En el 2001 “La fiebre del oro”. En el 2004, “Los whisky a gogo”, chirigota callejera…

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EN 1892 EL AYUNTAMIENTO DE CEUTA OTORGÓ 500 PESETAS AL MEJOR GRUPO DE CARNAVAL

En 1892, el alcalde de Ceuta, Ricardo Cerni publicó: “Se adjudicara un premio de 500 pesetas para aquella comparsa compuesta de seis o más personas que durante los tres primeros días de carnaval se distinga por el ingenio que despliegue en sus disfraces y coplas”.

La nota oficial decía: “Deseando el cuerpo capitular que presido que durante dicho carnaval se patente una vez más, por este vecindario, el alto sentimiento de cultura que le distingue y que en todas las fiestas públicas ha sabido siempre demostrar; he acordado como estimulo y afín de que no decaiga el justificado concepto que merece por tan preciada como honrosa cualidad establecer los premios siguientes. Así mismo se adjudicara otro premio de 150 pesetas, a la máscara sola o comparsa compuesta de menos de seis personas que reúna iguales condiciones que la anterior señalada. También se adjudicara otro premio que lo constituirá un precioso objeto de arte propio para obsequiarse a la señora que se presente en los paseos públicos o en los bailes de sociedad con el mejor o más ingenioso disfraz”.

Como buen testimonio histórico de que el carnaval ceutí tuvo un gran auge en siglos pasados fue la publicación de unas bases para regir el concurso de 1892. El alcalde Ricardo Cerni tras reunirse con la comisión de fiestas del Ayuntamiento hizo público una nota oficial: “Deseando el cuerpo capitular que presido que durante dicho carnaval se patente una vez más, por este vecindario, el alto sentimiento de cultura que le distingue y que en todas las fiestas públicas ha sabido siempre demostrar; he acordado como estimulo y afín de que no decaiga el justificado concepto que merece por tan preciada como honrosa cualidad establecer los premios siguientes. Se adjudicara un premio de 500 pesetas para aquella comparsa compuesta de seis o más personas que durante los tres primeros días de carnaval próximos, se distinga llamando más la atención general por el lujo o ingenio que despliegue en sus disfraces y coplas. Así mismo se adjudicara otro premio de 150 pesetas, a la máscara sola o comparsa compuesta de menos de seis personas que reúna iguales condiciones que la anterior señalada. También se adjudicara otro premio que lo constituirá un precioso objeto de arte propio para obsequiarse a la señora que se presente en los paseos públicos o en los bailes de sociedad con el mejor o más ingenioso disfraz”.

Cuando se intenta conocer el origen y la historia del carnaval ceutí, nos tenemos que retrotraer a los últimos años del siglo XIX, a 1886, que es cuando tras consultar diferentes hemerotecas he podido encontrar algún dato sobre estas fiestas. De todas formas es fácil suponer que muchos años antes, en los salones de la burguesía de nuestra ciudad, así como en la casa palacio del Gobernador, se celebraban bailes de mascaras entre te y pastas, amenizado por la orquesta militar del momento.

También anuncia la corporación municipal que se formara un jurado censor compuesto por dos concejales, representantes de las asociaciones organizadoras de los distintos bailes y cuatro vecinos que reúnan conocimientos artísticos adecuados. Los premios se entregaran el ultimo día de carnaval y el jurado tendrá un lugar fijo, y, para tal efecto, se construyó una tribuna en el Paseo del Rebellin, en la fachada del teatro Variedades, donde también se daban bailes, este se construyó en 1888, era un local amplio con sala de butacas, platea, bar y un foso para los músicos. El jurado anunció que estará en esta tribuna los tres días que dura el carnaval entre las 14,00 y 16,30 horas, así como en los distintos bailes de mascaras.

El buen orden y la moralidad estaban siempre en primera línea y los gobernantes de aquella ceuta de últimos del siglo XIX, no estaban dispuesto a que algunos se pasaran con sus coplillas y disfraces. Por este motivo el comandante general y ceutí  Miguel Correa y García, publicó un bando que se reproducen en los diarios de la época recomendando a sus paisanos moderación en las coplas y sobre todo no utilizar en ellas temas militares, eclesiásticos y de personalidades. El alcalde, siguiendo la estela censora del comandante general no se queda atrás y publica otro bando:

“” Queremos la corporación municipal advertir al sensato vecindario de esta ilustre población que si bien la fiesta referida representa momentos para el mismo de justa expansión y verdadero solaz, también es cierto que debe presidir en estas diversiones el orden, la compostura y la discreción que imprime siempre en sus demostraciones de júbilo, todo pueblo culto. Por lo tanto, esta alcaldía recomienda encarecidamente a todo el vecindario que cuide y se abstenga de producir desperfectos algunos en jardines y en los paseos públicos, pues de lo contrario, se verá precisa a imponer sin contemplación de ninguna especie el más enérgico correctivo a los contraventores de esta disposición”.

Algunas asociaciones quieren colaborar con el Ayuntamiento y recaudan dinero para los premios, así los Casinos Africano y Círculo de Ceuta, aportan cada uno 50 pesetas. Los diferentes diarios locales siguen resaltando la gran animación que existe en la ciudad para los próximos días de carnaval. El semanario “El Sinapismo” del día 26 de febrero de 1892 escribe que un gran número de grupos se están inscribiendo en el concurso y las distintas sociedades culturales y recreativas están ultimando sus bailes. En el periódico se pueden leer anuncios del “Circulo de Ceuta”, “Casino Africano” o la Sociedad “La Unión”, este último, como dato curioso organiza un baile con el nombre “baile anti-cristiano”, todos ellos se realizaran en el Teatro Variedades.

EN 1916 LOS BAILES DE CARNAVAL EN EL TEATRO DEL REY

En 1915, se inauguró el Teatro del Rey, recordemos que tras la proclamación de la II República se le cambio el nombre por Teatro Cervantes.  Los bailes del carnaval de 1916 ya se celebraron en este céntrico teatro y en cierta medida la fiesta recobra un nuevo impulso.      Tras inaugurarse el teatro del Rey, abrió sus puertas en agosto de 1916, el teatro Salón Apolo, aunque el del Rey seguía siendo el lugar elegido por sus condiciones para los bailes de carnaval. Donde destacaba el tan esperado “Baile de la prensa”.

El Apolo, tenía una capacidad para unas 500 personas distribuidas entre el patio de butacas y los seis palcos de platea. Tras el foso de la orquesta se abría un escenario de reducidas dimensiones. Los accesos se repartían entre las calles de González de la Vega y de Camoens. Tres escaleras comunicaban con el nivel superior, en él se situaba la grada de “general”-con unas 700 plazas- donde desembocaban seis vomitorios dispuestos según la simetría axial del conjunto.

El concejal Martínez Durá para promocionar esta fiesta propuso al pleno municipal otorgar un premio a las mejores máscaras y grupos. Llegando al acuerdo de 100 pesetas, otro de 50, y un tercer premio de 25 pesetas al disfraz más original.

El diario La Opinión el 28 de febrero, en relación a estos premios escribiría: “Una idea, ya que creemos que sería de gran utilidad  a los señores  que han de formar el jurado para otorgar los premios de carnaval, el nombrar como complemento del jurado a los simpáticos modistos Enrique Gabarrón y Adolfo Torres cuyo gusto y arte refinado son bien conocidos de atrás, sería una buena adquisición  para el jurado y una nueva garantía para los concursantes”.

Los bailes públicos se celebraron en el Salón Regina y Varieté en la zona de la Berria (calles Sevilla, Canalejas, Recinto…) donde existen muchos cabaret y los bailes organizados por las distintas sociedades culturales y recreativas de la ciudad en Cine Luz, Sociedad recreativa La Peña, Café Royal y Teatro del Rey.

El alcalde Restituto Palacios, debido a la gran animación que existen durante los tres días de carnaval y para que los carruajes con máscaras lleven un orden, hace público un bando marcando el itinerario que llevaran estas carretas…  “Durante los tres días de carnaval y Domingo de Piñata desde las dos de la tarde solo se permitirá el tránsito de carruajes por las calles y direcciones siguiente: Gómez Pulido, Camoens, Plaza Alfonso XII, Soberanía Nacional, Plaza de Torrijos y Don Juan I de Portugal y regreso por López Pinto, González Besada y Plaza de Prim”.

      La imprenta Ramos publicó en la prensa que habían recibido un gran surtido de articulos para los bailes de máscaras de última novedad y también se anuncia en este mismo número del diario El Heraldo de Ceuta que el modisto Enrique Gabarrón alquila trajes para los bailes así como disfraces y adornos. El establecimiento de Isabel Guerrero también anuncia que ha recibido una gran variedad de disfraces y extenso surtido en antifaces, confetis, serpentinas y caretas relativas a personajes celebres, en la calle José Luís de Torres.

En los carnavales de 1919 la agrupación de Teatro La Farándula, organizó un gran baile de carnaval el 27 de febrero, en el diario El Heraldo  se pudo leer: “En su deseo de que el acto resulte con mayor brillantez posible ruega a los señores socios que a ser posible unifiquen sus disfraces de cuantas parejas quieran concursar, vistiendo las damas de Pierrette o Colombina y los hombres de Pierrot y que los colores serán negro amarillo por ser los colores simples y no sujetos por lo tanto a cambios en su coloración”. La sede de esta sociedad estaba ubicada en la calle Velarde, 21 y los bailes se celebraron en el recién estrenado Teatro del Rey.

 

COPLAS EN LA HISTORIA

EL RESTAURANTE BAR-KIN  

DOS AMIGOS ME ENCONTRÉ

HABLANDO EN EL REBELLÍN

COMENTANDO QUE FERMÍN

HA INSTALADO UN GRAN CAFÉ

YO LES DIJE, EXAGERADOS

EN UN PUEBLO TAN PEQUEÑO

SUS QUEDÁIS CUASI PASMAOS

AUNQUE “SEMOS”   AFRICANOS

PÁSMATE DEL NOTICIÓN

LLEGA A CEUTA UN MOJIGATO

MÁS QUE VENGA DEL TONKÍN

LE DA POR SENTARSE UN RATO

A TOMAR CAFÉ EN EL BAR-KIN.

(Carnaval de Ceuta de 1924)

EL FERROCARRIL CEUTA-TETUÁN

UN FERROCARRIL TENEMOS

QUE A TETUÁN NOS CONDUCE

Y A CADA INSTANTE PRODUCE

ALGO QUE NOS LAMENTEMOS

BIEN PODEMOS PRESUMIR

DEL SLEEPY QUE GOZAMOS

DONDE AL VIAJAR DEJAMOS

EN ESTE MUNDO EXISTIR

YA HE PERDIDO LA NOCIÓN

DE LAS VECES QUE ESE TREN

DESCARRILO EN MALA LÍEN

EN MIRAMAR O EN RINCÓN

QUE GIREN UNA INSPECCIÓN

Y SI EL MATERIAL ES MALO

QUE HAGAN CON EL UN REGALO

A UNA BUENA FUNDICIÓN.

(Carnavales de Ceuta en 1924)

 

 

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CARNAVAL DE CEUTA EN 1936

En este febrero se cumplen 80 años de que el carnaval fue prohibido, el de 1936 fue el último que se celebró en Ceuta, ya que unos meses más tarde, en julio del 36, un golpe militar nos trajo una España en blanco y negro, llena de censuras y prohibiciones, tuvieron que pasar muchos años… hasta que en 1983 volvió a nuestras calles.

El carnaval durante la República fue una explosión de colorido y de festividad donde los bailes y las murgas por las calles se multiplicaron. Aquel de febrero de 1936, según cuentas las hemerotecas, tuvo un éxito de participación, pese a salir de una campaña electoral que desembocó en la celebración el 16 de febrero de las elecciones generales para el Congreso de los Diputados, donde el candidato por el Frente Popular de Izquierda Manuel Martínez Pedroso (PSOE) obtuvo el acta parlamentaria y el concejal Republicano Sánchez Prado volvió a ser designado alcalde de Ceuta. A últimos de febrero se celebran los carnavales y las diferentes asociaciones recreativas y políticas se vuelcan organizando sus actividades.

Las murgas fueron muy numerosas, el gran autor de letras Roque Guerrero del Peñón contribuyó a este carnaval con la titulada “Los Rumbistas Mexicanos”, y también se pudieron ver a “Los vendedores del Fli” y “Los Piratas” entre otros. Seguramente fueron muchas más pero debido a que no existía ningún concurso de Murgas, ni la prensa en aquellos años prestaba mucha atención a estas agrupaciones tan solo hemos podido saber las que algunos ceutíes que vivieron aquellos carnavales nos han contado.

Entre las  asociaciones tendríamos que destacar el baile de carnaval en el teatro Cervantes  “Blanco y Negro” de la Asociación de la Prensa que presidía Antonio Martín de la Escalera,  organizado por el diario El Defensor, los precios para poder asistir no eran nada barato: ocho pesetas el caballero y dos cincuenta señoras y señoritas. Estableciéndose varios premios, al mejor traje, al grupo más original, al más numeroso que postule por las calles esos días de carnaval y al mejor traje de papel. Los regalos que se entregaran a los premiados se exhibieron en los escaparates de Casa Molina y en el establecimiento de muebles de Aurelio Fernández en la plaza de Azcárate.

También estaban los bailes de máscaras del Casino Africano, Centro de Hijos de Ceuta, Casino de Suboficiales (hoy Banco Popular), Casino Militar y tantas otras.  Una asociación que destacó en este carnaval de 1936, tal y como hemos podido ver en la prensa, y en fotos de la época fue el partido de Izquierda Republicana, quien tenía su amplia sede en plena calle Real, en sus locales celebró dos bailes uno a media tarde para los más jóvenes y ya por la noche para adultos.

Como apuntes históricos sobre este partido en Ceuta señalar que se creó tras fusionarse en   abril de 1934, los partidos Acción Republicana, de Manuel Azaña, el Partido Radical-Socialista, de Marcelino Domingo y la Organización Republicana Gallega Autónoma, de Santiago Casares Quiroga. En la ciudad los primeros pasos para la creación de Izquierda Republicana, los proporcionó el Catedrático del Instituto Hispano-Marroquí, y Presidente de Acción Republicana Luís Abad Carretero, con anterioridad ostentaba el cargo el maestro Ángel Grande Pérez.

El primer comité estuvo presidido por Luís Abad, vicepresidentes Salvador Pulido López y Juan Rueda Lara. En 1.936 tras el triunfo del Frente Popular y la toma de la presidencia de la República por Manuel Azaña, Izquierda Republicana cobra un gran protagonismo en la vida política del país. En Ceuta se produjeron varios cambios, tras la celebración de una asamblea el día 20 de abril de 1936, eligiéndose presidente al abogado Salvador Fossati Puente.

SÁNCHEZ PRADO  EN LAS COPLAS DE LAS MURGAS

El que fuera alcalde y diputado por nuestra ciudad durante la Segunda República, el doctor Antonio López Sánchez Prado, también fue enjuiciado en las coplas. La Murga se llamaba “Las niñas Republicanas”, cuyo director era Francisco Zumaquero Padial y tal vez, fue cantada en los carnavales de 1933. Esta Murga estaba integrada por gente de la mar, su vestimenta era muy llamativa todos vestidos de niñas muy pintadas, con una banda con los colores de la República, fajín y vestido en color rosa y el sombrero republicano. Cuando se paraban en cualquier plaza de la ciudad y lo ceutíes le pedían alguna copla desplegaban una gran bandera tricolor que metían dentro de unas canastas. Sus repertorios era muy crítico y cuando terminaban decían: “Y las niñas republicanas cogen la bandera y se ponen a llorar…” La copla donde se criticó la labor del alcalde tenía su razón tras su discurso el día de la toma de posesión y terminó con un muy comprometedor: “Si veis que no cumplo con mi deber, que me aparto del camino recto, debéis arrojarme de este puesto, con el cual me habéis honrado pero no por la puerta, sino por el balcón”. La copla cantada por esta agrupación decía: “La huelga de los pescadores, lo que el alcalde quería, para tapar un desfalco, que en la caja fondo, de menos tenia, se ahogaron esos hombres, y ahora sus hijos estarán, muertos de hambre y miseria, sin tener padre que les dé pan, a ti, a ti, compañeros pescadores, las niñas republicanas, están dispuestas a tirar, a nuestro alcalde por la ventana”.

LAS MURGAS CANTARON EN 1928 LA VISITA DE ALFONSO XIII

En estos apuntes cronológicos, que estamos dando sobre la historia del carnaval ceutí hoy vamos a dar un salto en el tiempo, persiguiendo la actualidad, y recordar la repercusión que tuvo en los carnavales de 1928 la llegada de Alfonso XIII y Doña Victoria Eugenia a Ceuta un 5 de octubre de hace 90 años.

Los autores de las murgas como Roque Guerrero del Peñón, Corinto, José Benítez Orive, Joaquín Rodríguez Romero y tantos otros se esforzaban todas las noches con sus murguistas para ir insistiendo con las nuevas coplas, y todo esto regando las cuerdas vocales con los buenos caldos de la España Vinícola o de Casa Cosio. Los lugares de aquellas reuniones eran los patios como la Tahona, Páramo, Don Juan, Bisagra, Centenero, Cigarra, y tantos otros donde ultimaban sus tipos y letras.

Tras esta visita Real los murguistas tomaron buena nota de todo aquello que aconteció para plasmarlo en los carnavales de 1928. No sería nada fácil escribir en aquellos tiempos, por la censura establecida, recordemos que desde septiembre de 1923, el general Primo de Rivera se pronunció contra la legalidad constitucional, declaró el Estado de guerra y exigió que el poder pasase a manos de los militares. En Ceuta se estableció una Junta municipal presidida por el teniente coronel José García Benítez.

Recordemos que aquella visita, duró varios días visitando también lo que fue el Protectorado Español en Marruecos.  La ciudad se engalanó para tal ocasión con varios arcos de flores repartidos por la ciudad. Los Reyes llegaron en el buque Jaime I, y tras cumplimentar a las autoridades en el puerto partieron hacia el acuartelamiento legionario de Dar Riffien, donde Doña Victoria Eugenia entregó al coronel del Tercio Eugenio Sanz de Larín la enseña nacional.

Tras este acto partieron hacia Ceuta y el Rey inauguro la empresa petrolífera de Ybarrola y más tarde de forma oficial el palacio municipal. Fueron muchas las coplas que ironizaban aquella visita, pero una quedó para siempre grabada en la memoria de los ceutíes, “Todavía estamos recordando…” y termina evocando que una vieja que vende estropajo puso una bandera que está todavía.

Parece ser que el autor de ella fue el murguista Joaquín Rodríguez Romero, este era propietario de una zapatería en la calle Jaúdenes, su comercio era lugar señalado de tertulias carnavaleras. Una vez cerrado el establecimiento se reunía con su grupo en la calle Obispo Barragán. Aunque no era de Ceuta, ya que nació en Los Barrios, a los pocos meses de nacer, sus padres se trasladaron a nuestra ciudad y aquí echó raíces y aprendió a conocer y querer el carnaval.

Entre los grupos que sacó destacar a “Los huérfanos de la guerra” en 1925, esta murga quiso homenajear con sus coplillas a los fallecidos en la Guerra de Marruecos. Sus tipos eran muy atractivos y llamativos., con una capa negra, grandes sombreros oscuros y botines blancos.

Al año siguiente, su murga satirizaba a las niñas que trabajaban en una sala de fiesta de la calle Larga llamada “El Kursal” y la copla decía: “Presentamos al cocinero, don Arturo y don Jaral, Casimiro y don teclo, camarero del Kursal, la Lola y Beatriz, si si, Amparito y Leonor, jugadoras de ruleta, si si, y señorita encarnación….”

No hemos podido saber todos los componentes de aquella murga que dirigía con maestría Joaquín Rodríguez Romero, pero si al menos, conocemos que entre otros estaban, Manuel Barrientos, llamado cariñosamente “el cojo”, Joaquín Rodríguez Viso, Baldomero y Juan Rodríguez, y la encargada de trasladar a la tela lo imaginado por este grupo de murguistas era la abuela de Barrientos.

Les puedo asegurar que si existe algo que identifique nuestro carnaval con las Murgas y si tuviéramos que nombrar a un autor este sería sin duda Roque Guerrero del Peñón, persona amante y sabedora de cómo hacer una copla para sus agrupaciones.

El nombre de Murga empieza a verse reflejado en los periódicos de la ciudad en la primera década  de 1900, con este dato es fácil deducir que desde primero de siglo a las agrupaciones callejeras ceutíes se les denomine Murga, entendiendo a esta como un grupo de músicos que recorren las calles  cantando coplas, que en general suelen ser similar a lo que hoy entendemos en el mundo del carnaval como cuplé y algunos temas mas serio pasodobles, pero nunca las murgas interpretaban un popurrí. Los instrumentos eran laúd, guitarra y bandurria sin caja ni bombo, y los miembros de estas agrupaciones eran siete, con su inseparable postulante siembre acompañado de una caja de madera  con una ranura en la parte superior para ir echando las “perras gordas” que los ceutíes les daban por cantarles alguna copla.

Los componentes de sus murgas variaban muy poco y cada año eran prácticamente los mismos, donde habría que destacar a Francisco Navarro que tocaba el laúd y la guitarra con maestría, de él salían los arreglos y la música de las coplas, otro miembro muy destacado era Enrique Lara, guitarrista, Juan Pozo, José Moreno y como postulante Eugenio encargado de pasar el calcetín y gritar aquello de “Primera parte una chica, segunda parte una gorda…”.

Ensayaban entre el patio de las gaseosas, propiedad de Alba, en el callejón del Lobo, y la calle la Estrella y el patio la Tahona, en la plaza de Azcarate. Los diferentes grupos de Roque Guerrero fueron: “Marineros en seco con los ases de la pantalla”, “Los representantes del yoyo”, “Los profesores del baile”, “Los jugadores del Golf”,”Los del Wonder-Bar” y los “Rumbistas mexicanos”.  Tras la prohibición del carnaval, siguió reuniéndose con su grupo en la bodega que existía en el callejón del Lobo,  “La Alicantina”. Vivía próximo a ella donde estuvo hasta hace poco la marisquería Silva. La sabiduría de Roque nunca se apagó y mientras vendía sus dulces llamado “Monas” siempre se le podía escuchar alguna coplilla. En 1972, volvió a reunir a su grupo, a petición del historiador Alberto Baeza, para la elección de Maja de España que se celebraba en Ceuta en ese año.

Estas son las murgas que nos han llegado, pero a buen seguro, el grupo que capitaneaba Roque Guerrero sacaron otras muchas mas agrupaciones. El motivo de no saber el nombre de las demás, es muy sencillo, estas agrupaciones no concursaban tan solo salían a la calle a cantar sus coplas de una forma anárquica sin programa establecido y en ningún diario de la época se les entrevistaba o se hacían eco del nombre de sus grupos.

COPLAS PARA LA HISTORIA DEL CARNAVAL DE CEUTA (1886-1936)

ALFONSO XIII Y LA PESCADERÍA (1928)

Todavía estamos recordando

este año que ha pasado,

cuando vino el monarca y la reina

a este gran pueblo africano.

adoquinaron las calles

el puente nuevo se estrenó

para que pasara el monarca

como rey de la nación.

ustedes sabrán señores

que nadie en el pueblo dormía

solo por ver el alumbrado

que en la población había

y no pusieron una luz

allá en la pescadería

y una vieja que vende estropajo

puso una bandera que está todavía.

 BARRACA PLAZA AZCARATE (1935)

Pusieron una barraca

En la Plaza de Azcarate

Para todo el que quisiera

de momento retratarse

Retrataban de torero

de guardia municipal

sacando agua de un pozo

y bailando también el que va

Sí señor, si señor

mi suegra fue y se retrato

si, si, si

con Catano. Alfredo y Pajarraco

y salieron en lo alto

de un aparato

 

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CEUTA EN LA MEMORIA DEL CARNAVAL

Cuando llega el mes de febrero, nuestras calles se inundarán de coplas y disfraces, el carnaval tomará nuevamente los rincones de nuestra ciudad. Aquella fiesta recuperada tras el franquismo, tuvo su comienzo hace más de un siglo, los datos más antiguos que hemos podido conseguir están fechados a finales del siglo XIX, concretamente en 1886.

Pero aquel carnaval tuvo un gran pasado consiguiendo su mayor esplendor durante la Segunda República (1931-1936). La proclamación del nuevo régimen en nuestro país trajo una mayor libertad, de lo cual los autores de murgas se vieron beneficiados, recordemos que la dictadura del general Primo de Rivera (1923-1930), había traído censura y grandes trabas para poder escribir sus coplas con total libertad.

En Ceuta, desde la llegada de la dictadura, el Ayuntamiento se regia por una Junta municipal cívico-militar, su primer presidente fue el comandante general, Agustín Gómez Morato, continuándole el coronel de Infantería José García Benítez y ya entre 1928 a 1931, el Ingeniero del puerto José Rosende Martín.

Tras las elecciones del 12 de abril de 1931, y la proclamación de la II República sería designado alcalde de Ceuta el jefe de los Republicanos, el doctor Sánchez Prado.

Los años treinta hasta su prohibición en 1937, la fiesta de carnaval logro uno de sus mayores niveles de participación. La hemeroteca del diario El Faro es testigo de los bailes y eventos que se organizaron en estos años. También contribuyeron a este esplendor los muchísimos peninsulares sobretodo de la baja Andalucía que llegaron a nuestra ciudad para trabajar y llegado el mes de febrero formaban sus murgas como hacían en sus pueblos, sumándose a las ya existente en la ciudad.

Recordemos que en Ceuta en la década de los años veinte, la población aumentó de una forma a veces alarmante. Con la creciente intervención militar, de España en el protectorado, la ciudad se convirtió en tribuna, retaguardia y frente de esta aventura.

En Ceuta, desde 1900 a 1910, aumentó la población en 10.638 habitantes, de 1910 a 1920, el ritmo de crecimiento es aún mayor, 11.312 habitantes, son los años de la guerra de África, el comienzo de las obras portuarias ó inauguración de la línea férrea con Tetuán. En el decenio 1920 a 1930, la población aumenta de forma vertiginosa en 15.395 personas. En los albores de la proclamación de la II República, ya cuenta con unos 50.000 habitantes y una gran presión obrera en paro, son muchos los peninsulares que se trasladan al protectorado a trabajar, sirviendo Ceuta de base.

La mayor pujanza obrera se puso de manifiesto en dos núcleos muy determinados. En primer lugar, en las importantes concentraciones de asalariados en algunas obras (especialmente el puerto), en segundo lugar, entre aquellos trabajadores con un oficio, que resultaban muy necesarios en momentos de acrecentada actividad constructora que abundaban en la ciudad; carpinteros, plomeros, electricistas, etc.

En estos años junto al autor de carnaval Roque Guerrero del Peñón, también habría que reseñar a José Moreno, su hijo Eduardo hace unos años me relato como organizaba su padre las Murgas. “El año que sacaron los Rumbistas Mexicanos, me acuerdo que faltaba una semana para comenzar el carnaval y tenían todas las coplas preparadas y ensayadas desde hacia bastantes meses, pero tenían problema con el tipo (disfraz), ya que la cosa estaba cortita de presupuesto y se dirigieron al Patio de la Tahona, en la Plaza Azcárate, y la mujer de uno de los componentes llamado Palmones que era modista, les dio la idea y se fueron a Casa Bentata, compraron unos retales por quince pesetas y con mucha imaginación se lo hicieron…  Desde por la mañana durante los tres días de carnaval estaban recorriendo las calles y los bares de la época como El Preferido, Bar King, La Perla, Hispania, Campanero Chico, Casa Julián y por la noche la visita a los bailes públicos, no podía faltar al Teatro Cervantes, que antes de la República se llamaba del Rey… Algunos de los componentes de la murga fallecieron en el naufragio del pesquero “El Lobo”, detrás del Monte Hacho…”.

LAS SOCIEDADES CULTURALES

En el último cuarto de siglo XIX, los bailes que organizaban los distintos centros culturales, giraban en torno al teatro El Principal, que se encontraba en la calle Galea. Las sociedades culturales tanto civiles como militares se volcaban con estas fiestas llenas de coloridos y alegría. Es digno de destacar la gran cantidad de entidades que colaboraban con esta fiesta anual como, El Casino Africano, El Liceo de Ceuta, La Peña, Ateneo de Sargentos, Circulo Africano, La Juventud Africana, Circulo Popular, Club Abilense, Peña Africana y las musicales, de las cuales a buen seguro salían grupos de calle, Sociedad Filarmónica, El Instituto Popular de Música ó la Peña Musical. Todas estas sociedades recreativas estuvieron presente, en más o menos medida, en las últimas décadas del siglo XIX organizando bailes y actos relacionados con el carnaval según hemos podido saber de la información que hemos sacado de los escasos diarios de la época.

EL SIGLO XIX SE DESPIDIÓ CON UN GRAN CARNAVAL

Los cerca de catorce mil ceutíes de la última década del siglo XIX vivieron un gran carnaval, según cuenta el diario El África los diferentes bailes organizados por las sociedades culturales se vieron muy animados y el paseo del Rebellín  fue el centro de los paseos de las mascaras y coches de caballos engalanados.  Los diferentes bailes se celebraban preferentemente en el Teatro Principal, en la calle Galea y algunos en el Variedades en el paseo del Rebellin.

Una de las sociedades más activa en estos años fue la creada en enero de 1893 Circulo Africano, el diario El África publica  una crónica sobre este carnaval: “ Primer día, estaba bastante desanimado, pero seguramente debido al fallecimiento de Manuel Ortiz-Villajos, persona muy querida y apreciada en la ciudad, el segundo día, creció la animación y el tercer aún más, no hubo mascaras notables  pero llamó la atención dos que imitaban con bastantes propiedad a cierto persona que ocupa el onceno lugar  y dice estar representado en esta localidad por seres pensantes y andantes”.

En otro artículo también se realiza un crónica de estos días: “El Rebellín es el lugar mas bullicioso de las máscaras, en algunos balcones hubo hermosas heroínas que se defendían tenazmente de los bruscos ataques que desde la calle les dirigía enemigo de sexo feo arrojando lluvias de metralla…”.

      Los establecimientos dedicados a tejidos y sastrería se vuelcan con estas fiestas, son muchos los anuncios que se pueden leer en los diferentes diarios, como el ofertado por “La Sultana”  donde explica con todo detalles  que poseen telas de todos colores y adornos como bastones, sombreros y demás utensilios.

La Magnolia, era otro de los establecimientos que ofertaban sus vestimentas, no en vano estaba regentado por el gran modisto Enrique Gabarrón, quien una vez llegado el mes de febrero realizaba los mejores trajes para los bailes de mascaras.

Su establecimiento se encontraba en plena calle Real. Por otra parte el gran artesano de los dulces Cristóbal Lavado, adornaba sus escaparates con alegorías referidas al carnaval. El semanario irónico-festivo The Moour Uno, del 26 de febrero de 1899 publica esta curiosa nota: “El próximo domingo tendrá lugar un baile con los fondos que le han sobrado del pasado carnaval y piensan celebrar la popular sociedad “la nata del boquerón”, no habrá cotillón pero durante el descanso se obsequiará a la concurrencia con cacahuetes y gaseosas”.

El último carnaval del siglo XIX, se presentó con muchas penurias económicas tal y como lo anuncia la sociedad El Casino Africano, quien hace público días anteriores al carnaval que no realizara baile alguno. Pero a los pocos días anuncia que debido al trabajo de los más jóvenes, se pueden llevar a cabo. Los bailes se realizaron en el Teatro Variedades, en el Paseo del Rebellín, y en las sociedades de aquella época, Circulo La Unión, Liceo Africano, La Peña, El Liceo o el Club Abilense entre otros.

Varias carrozas fueron las presentadas por las distintas sociedades, el diario El África, el 28 de febrero de 1899, anuncia que la carroza representando a un ciclistas fue la más aplaudida por su belleza plasticidad y comicidad, otorgándole un premio.

Dando nuevamente un salto en el tiempo, si una persona destacó entre los disfraces individuales que recorrían nuestras calles en los años treinta fue, Antonio Ruiz de Conejo, cariñosamente conocido como “La Coneja”, este caballero regentaba una sala de fiesta en la calle Peligro, al final de la calle Real, era una persona conocedora de la vida y sobre todo con un gran sentido del humor e ironía.

Antonio Ruiz de Conejo todos los años se disfrazaba y sus mascaras eran esperada como un acontecimiento dentro de los tres días de carnaval, año tras año, su presencia en las calles fueron de novia, niña bebé… pero sobre todo en los carnavales de 1936 dio el verdadero “pelotazo”, su disfraz causó la admiración y aplauso de cuantos le vieron por las calles. Antonio se vistió de muñeca, se metió en una caja de cartón de casi dos metros, cogido por el cinto, unos tirabuzones, muy pintada como las muñecas antiguas de Torreluna y tan solo salían de la caja las piernas para caminar, y le acompañaba un señor que iba junto a él vendiendo papeletas para rifarla, el sorteo se efectuaba ante la multitud de ceutíes que le estaban acompañando desde su casa en la Plaza Azcárate, hasta el Rebellín, donde se efectuaba la rifa.

Muchos fueron los personajes populares que han dejado huella en aquellos carnavales de los años treinta. Aquella Ceuta de patios, aportaba muchos personajes anónimos que se lanzaban a las calles sin más, con muchas ganas de divertirse y de reírse de la “hambre” que pasaban y cambiar la realidad de lo cotidiano. Otros muchos personajes que nos han llegado podía ser aquel que disfrazado de chacha y un cochecito donde llevaban a un bebe, que en realidad era una persona mayor, portando un gran biberón lleno de vino.

Las casas comerciales colaboraban con el carnaval regalando sus productos: michelín, repartía balones, Constantino López y Nestlé, chocolatinas, y Casa Borras colocaba una cuba en plena calle Real e invitaba con un jarillo a beber gratis. Muy populares eran los disfraces anónimos o “destrozona” que así se denominaba las mascaras que se vestían con lo primero que pillaban en casa, las calles se transformaban de mascaras y alegría, todo estaba permitido y reinaba el buen humor.

COPLAS PARA LA HISTORIA DEL CARNAVAL DE CEUTA (1886-1936)

 MESES PASADOS EN EL REBELLÍN

SE PELEABAN DOS CHOFER

Y UNO LE DECÍA ASÍ

TU NO ERES MECÁNICO

NI DE ESTO ENTIENDES NA

PORQUE TU VIDA

LA INVERTIDO EN LA BAHÍA

PESCADO BOGAS Y CABALLAS

LOS BOQUERONES Y LAS SARDINAS

TU LO CONOCES, MEJOR QUE LA GASOLINA

TU NO SABES CONDUCIR

NI COCHES, NI CAMIONES

PORQUE EL VOLANTE TE PARECE

QUE LLEVAS EN LA MANO

UNA RED DE BOQUERONES

DE TANTAS MARCAS DE COCHES

ESPAÑOLAS Y EXTRANJERA

TU LO QUE SABES CONDUCIR

SON COCHES CARRETILLAS

CON DOS PATAS Y UNA RUEDA

Autor: Anónimo (hacia 1920)

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Ceutíes en el Holocausto Nazi

Seguramente fueron muchos más los ceutíes que sufrieron el castigo y el horror de los nazis. Pero hasta el día de hoy, documentados sólo tenemos a Eugenio Amador Mayano y a Enrique Mateo. Pese a los años transcurridos la búsqueda de fichas de entradas y deportados es muy laboriosa. El Ministerio de Cultura español y las asociaciones de víctima del nazismo están realizando una gran labor de documentación.

     Muchos años atrás, tras la lectura del parte oficial con la terminación de la Guerra Civil española, el 1º de abril de 1939, en realidad, la contienda no terminó para todos. Una enorme cantidad de españoles, entre ellos muchos ceutíes, combatientes o no, se tuvieron que marchar de aquella España, en la que no tenían sitio.
     Una gran mayoría se instalaron en Francia; pero sobre ellos, poco más de un año después, se precipitó otro conflicto bélico que complicó más su ya de por sí difícil situación: la invasión alemana de Francia.
En la ficha de los ceutíes podemos leer Eugenio Amador Mayano, fue deportado el 27 de enero de 1941 al campo de concentración de Matauthasen, nació el 6 de enero de 1906. Tras su detención estuvo en la XI-B Fallingbostel, con el número de prisionero 6835. Fue ejecutado el 13 de marzo de 1942. El otro ceutí Enrique Mateo, nació el 21 de marzo de 1926, ingreso en la prisión de Compiègne, el 2 de julio de 1944, siendo deportado al campo de concentración de Dachau tres días después, tenía el número 77.972, tras el fin de la guerra fue liberado, el 8 de mayo de 1945 se puso fin, con la derrota de la Alemania nazi, a la Segunda Guerra Mundial.
Estos ceutíes, contribuyeron a la defensa de Francia contra la Alemania nazi. La derrota francesa llevó a miles de ellos a caer prisioneros del III Reich; conocieron posteriormente un régimen inhumano que les llevó a la muerte a la mayoría de ellos. A partir de agosto de 1940 llegaron los primeros detenidos españoles a Austria y hasta octubre de 1941 todos los transportes de detenidos españoles se dirigían a Mauthausen.
El Holocausto fue una divisoria de aguas en la historia de la humanidad. Es muy importante que el mundo moderno comprenda este genocidio contra el ser humano.  Cualquiera que sea nuestra identidad o el lugar donde residamos, el conocimiento de este suceso de alcance universal puede ayudar a que todos iniciemos un análisis crítico de las raíces del genocidio y la necesidad de proteger la paz y los derechos humanos, con miras a prevenir la repetición de esas atrocidades.
 Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto
Hoy día 27 de enero de 2017, se conmemora el “Día en memoria de las víctimas del Holocausto”, se pretende recordar los diferentes viajes que se realizaron durante este período oscuro, de la deportación a la prisión, y de la cárcel a la libertad, y de qué manera estas experiencias transformaron las vidas de aquellos que las soportaron. Se trata de historias de dolor y sufrimiento, aunque, finalmente, también tienen que ver con el triunfo y la renovación, haciendo las veces de fuerza orientadora para las generaciones futuras. Debemos también hacer algo más que recordar y velar por que las nuevas generaciones conozcan esa parte de la historia. Debemos aplicar las lecciones del Holocausto al mundo actual y hacer cuanto podamos para que todos los pueblos gocen de la protección y de los derechos por los cuales luchan las Naciones Unidas.

Los ceutíes localizados en los campos de concentración, están extraídos de la documentación expuesta en el libro “Memorial. Españoles deportados a los campos nazis (1940-1945)”, editado por el Ministerio de Cultura. En el prólogo José Ramón Cruz. Subdirector General de los Archivos Estatales marca las pautas del trabajo realizado. El libro se realizó cuando se cumplió el 70 aniversario del comienzo de la Guerra Civil española y con esta ocasión tuvieron lugar distintas actividades que contribuyeron a la reflexión sobre unas circunstancias que marcaron a la sociedad española de forma duradera. Por un lado, la pérdida de vidas humanas y la devastación que la guerra trajo. Además, tuvo lugar un exilio de dimensiones muy considerables que privó a nuestra sociedad de parte esencial de sus cuadros políticos y sociales y de su intelectualidad. España, que había estado como nunca abierta a Europa y esperanzada con la experiencia de la II República, sufrió una vuelta atrás que implicó nuestro apartamiento de Europa durante décadas.

 

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