Índice del libro: Masonería en Ceuta, Origen, Guerra Civil y Represión 1821-1936″

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La historia de la masonería en Ceuta comienza en 1821 y llega a su trágico fin con la sublevación militar de julio de 1936. La consiguiente represión tuvo como resultado 768 víctimas ceutíes, masones 27 de ellas, además de los numerosos encarcelados y exiliados. Entre uno y otro momento, existieron ocho talleres masónicos en la ciudad: Antorcha de Ismael, Africana, Hijos de la Africana, África, Hércules, Constancia, Hijos de Hércules y Themis. Este libro narra esa historia, la de las diferentes logias, sus características y desarrollo. Para ello, el autor ha consultado la extensa información contenida en los libros de actas, expedientes, correspondencia epistolar, etc.; en definitiva, documentación original e inédita que analiza la vida interna de la masonería ceutí durante su existencia. Finalmente, incluye un apéndice reseñando la trayectoria masónica y profana de más de 200 integrantes de los mencionados talleres. Nos encontramos, sin duda, de una obra más del autor que arroja luz sobre unos episodios, hasta ahora muy poco conocidos, en relación con la historia contemporánea de Ceuta.

 

Índice

 Prólogo del historiador  Ramón Galindo Morales

A propósito de la masonería, Diego de Lora

Introducción

Capítulo I

Circunstancias del nacimiento de la masonería en Ceuta

Situación Histórica: Ceuta a principios del siglo XIX

El trienio Liberal

La logia Antorcha de Ismael (1821-1823)

Constitución de la logia Antorcha de Ismael

Capítulo II

Tres logias decimonónicas en Ceuta (1873-1895)

 Ordenación histórica en Ceuta a finales del siglo XIX

Nueva ciudad tras la Guerra de África 1859-1860

La logia Africana (1873-1882)

La logia Hijos de la Africana (1880-1884)

La logia África (1888-1895)

Capítulo III

Ceuta en el primer tercio del siglo XX

Desarrollo político y social en Ceuta (1900-1936)

La dictadura de Primo de Rivera (1923-1931)

Proclamación de la Segunda República en Ceuta

Ayuntamiento republicano

Bienio Reformista en el ayuntamiento de Ceuta (1931-1933)

Bienio radical-cedista (1933-1936)

Sociedad y sindicalismo durante la Segunda República

Octubre de 1934

Capítulo IV

La masonería en Ceuta durante la Segunda República

 Implantación de la francmasonería en Ceuta (1930-1936)

Constitución de la logia Hércules (1930-1936)

Masonería y República en Hércules

Templo de la masonería ceutí

Prensa y masonería

Masonería y política

Composición social

Comisión de Beneficencia

En el contexto masónico

La logia Constancia (1932-1935)

Política en el taller

Analogías con los talleres del protectorado

Relaciones con los talleres de la ciudad y Melilla

Composición social

La logia Hijos de Hércules (1933-1936)

Composición social

Tenida fúnebre al teniente coronel López-Bravo

Clausura del Templo

La logia Themis (1934-1935)

Apuntes de la Gran Logia Regional de Marruecos

Capítulo V

Guerra Civil y Represión de la masonería en Ceuta

Inicio de la Guerra Civil en Ceuta

Ceuta: 17 de julio de 1936

Oficialización de la represión en Ceuta

Atentado a Beigbeder, alto comisario

La represión de la masonería en Ceuta

Masones en las sacas

Alcaldes masones víctimas de la represión

Macro juicio con nueve masones fusilados

Traslado de masones desde el Protectorado

Militares masones ceutíes

Incautaciones a los masones ceutíes

Radio, Prensa y Masonería

Ley de Responsabilidades Políticas

Ley represión de la masonería y el comunismo

Masones ceutíes en busca y captura

Los libros falsos de la masonería

Apéndice I.

Historial de los masones de Ceuta (1821-1936)

 Cuadros

  1. Logia Antorcha de Ismael (1821-1823)
  2. Logia Africana 1881
  3. Logia Hijos de la Africana en 1880
  4. Logia Hijos de la Africana (1880-1884)
  5. Hijos de la Africana en 1883
  6. Hijos de la Africana (1880-1884)
  7. Logia África en 1888
  8. Logia África en 1891
  9. Logia Hércules en 1930
  10. Logia Hércules en 1931
  11. Logia Hércules en 1932
  12. Logia Hércules en 1933
  13. Logia Hércules en 1934
  14. Logia Hércules en 1936
  15. Logia Hércules por profesiones (1930-1936)
  16. Logia Constancia en 1933
  17. Miembros de la logia Constancia en 1934
  18. Logia Constancia en 1934
  19. Logia Constancia en 1935
  20. Logia Hijos de Hércules en 1934
  21. Masones fusilados en Ceuta (1936-1944)
  22. Fusilados en Ceuta por meses (1936-1944)
  23. Fusilados sepultados en la fosa del cementerio de Ceuta
  24. Fusilados en Ceuta (1936-1944)

 

 

 

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EL CEUTA EN BUSCA DE UN DÍA HISTÓRICO COMO EN 1964

Hace 56 años ya se enfrentaron en copa el Atlético de Ceuta y la Real Sociedad, en aquella ocasión fue el domingo 15 de noviembre de 1964. El estadio Alfonso Murube presentaba un aspecto inmejorable, lleno absoluto, el equipo ceutí militaba en segunda división grupo sur, doblegó a la Real Sociedad en un 3-2.

Según las crónicas pudo ser mayor la ventaja. Era la primera ronda de la Copa, por el equipo ceutí: Febrer, Paco Anta, Cervantes, Ocaña, Montes, Gijón, Ayala II, Totó, Seisdedos, Gijón y Ayala IV. Por la Real Sociedad: Lasa, Martínez, Ormaechea, Maixtegui, Astigarraga, Amas, Urreisti, Eceiza, Arzac y Cacho.

El primero en marcar fue la Real en el minuto nueve de la primera parte, tras sacar una falta el extremo Amas, se despista la defensa y Arzac remata a capricho. En el minuto veinte tras un córner sacado por Ayala II, se origina varios rechaces en la portería donostiarra y Ayala IV marca. Tras el descanso, pronto vino el gol del Ceuta, siendo el minuto doce tras una jugada de Ríos terminando con pase adelantado a seisdedos, quien, desde lejos marca por alto.

Se aumentaría la ventaja un minuto después cuando Ayala II emprende una carrera, desde atrás, realizando una jugada personal. Pasa a Gijón y este tras un duro disparo lo introduce por toda la escuadra. La Real cortaría la clara ventaja con un gol en el minuto 85 de Eceiza. Las crónicas nos narran que fue un partido completamente distinto al que normalmente se jugaba en liga y que el Atlético de Ceuta fue el claro dominador.

El autor de la crónica en la prensa local Rafael De Loma, explica que eran dos concepciones diferentes que daban fruto según las fuerzas o según la técnica empleada. Todo el primer tiempo fue un dominio abrumador del Ceuta. Y ello no quiere decir que el equipo visitante se encerrara atrás, como lo prueba el hecho de que a los nueve minutos fue Arzac, a la salida de una falta marcara por primera vez. El Ceuta presentó una alineación con muchas faltas de titulares por lesión. Semana después, el 14 de marzo de 1965 se jugaría el partido de vuelta, perdiendo por un claro 4 a 0. Años antes se enfrentó a la Real Sociedad en varias ocasiones en la liga regular, y el último partido fue en la temporada 1977-78 en el trofeo de verano “Ciudad de Ceuta”

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Fotografía: Juan Carlos Jiménez Gamero.

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El desconocido atentado en 1937 a Juan Beigbeder, Alto Comisario en Tetuán.

christmas-2947257_1920Dentro del libro “Masonería en Ceuta, Origen,  Guerra Civil  y Represión (1821-1936)” http://www.edicioneslibrosdeceuta.es/  se describe el desconocido atentado, en forma de paquete bomba, que sufrió en 1937 por parte de la resistencia republicana exiliada en Casablanca, el Alto Comisario Juan Beigbeder, en Tetuán.  El que fuera gran protagonista en la exitosa novela El Tiempo entre Costuras de María Dueñas.

Numerosos republicanos de Ceuta y ciudades del Protectorado Español en Marruecos, así como otros venidos de la baja andalucía, tras el golpe militar del 17 de julio de 1936, se refugiaron en las cercana Tánger, y Casablanca. Tras los primeros meses de reorganización comenzaron las primeras reuniones con el fin de establecer una resistencia al franquismo. El que fuera presidente del PSOE en Ceuta,  hasta 1936, Rafael Jiménez Cazorla, (posteriormente fue una pieza clave en el exilio mexicano) organizó una de ellas en diciembre de 1937 en los sótanos del Café Tantonville -ubicado en la calle Poincaré, de Casablanca-, propiedad del francés Luis Viala. En este encuentro, surgió la idea de enviar varios paquetes bomba contra las autoridades franquistas en Tetuán; principalmente, al alto comisario Juan Beigbeder.

Asistieron al encuentro los hermanos Manuel y Julián Nogueira Martín, dueño del Café Glacier, Sobrado Cosme Cossío (Paulino) y el maestro armero Segundo Miaja Herrero. Decidieron incluir como objetivos al Jalifa, al comandante interventor regional de Yebala José Faura, al comandante de Regulares José Montaner y al coronel Cebollino, de Larache.

Según un informe del consulado británico en Rabat, sobre las 15:00 horas del 28 de diciembre de 1937, un musulmán alto, muy moreno, afeitado, de buen aspecto y unos 25 años se presentó en las oficinas del Correo inglés. Vestido con una chilaba que le cubría la cabeza y fumando un cigarrillo, llevaba cuatro paquetes rectangulares; uno de ellos era para Beigbeder.

La señorita Lange, encargada del Correo, aún no había llegado y el cartero Brahim los admitió. Brahim preguntó al cliente qué contenían los paquetes, y este contestó que caramelos por valor de unos 100 francos. Dejó 32 francos para el franqueo e indicó que
volvería al día siguiente por el cambio, pues tenía prisa. No regresó. El cocinero del consulado, Aomar, comentó que sudaba y le temblaban las manos, y que tenía buen aspecto y hasta iba lujosamente vestido.

Los paquetes se repartieron durante la tarde del 29 de diciembre, pero ninguno consiguió su objetivo. El alto comisario realizó un exhaustivo informe: «Por el Correo inglés y con procedencia al aparecer de Rabat, se han recibido en el día de hoy cuatro paquetes postales […] Abierto el paquete por el comandante Faura, resultó contener una fuerte carga de explosivos con un dispositivo eléctrico para hacer estallar al abrirlo, no funcionando sin duda por la defectuosa preparación, pero dando noticias a que se tomasen las preocupaciones necesarias para que los demás paquetes no fueran abiertos».

El primer paquete se entregó al jefe de la oficina del Alto Comisariado Emilio Sanz, que solía estar en el Casino Español todas las tardes. Le comunicaron que un musulmán le buscaba para darle un paquete y le hizo pasar. Según recuerda, cree que era de la Guardia del Jalifa. Le dijo que lo dejara y, después, lo envió a su casa por mediación de Juan Martín, botones del casino. Cuando llegó, sobre las 10 de la noche, su madre le dijo que le habían llevado un paquete. Cogiéndolo, pudo observar que estaba perfectamente empaquetado con un sello de lacre y que la parte superior de la envoltura se mostraba grasienta, por lo que dedujo que podía contener dulces. Al día siguiente por la mañana, continuando el paquete en la casa, marchó a la Delegación de Asuntos Indígenas y, sobre
las once, Beigbeder, alto comisario, le llamó para despachar asuntos cotidianos.

Posteriormente, bajó al gabinete diplomático, donde vio cómo el capitán Fuertes le comunicaba al funcionario Paniego que se marchara urgentemente al consulado de Inglaterra para denunciar el hecho de que el alto comisario había recibido una caja idéntica a la remitida al interventor regional por medio del Correo inglés y que dicho paquete contenía elementos explosivos. Entonces, Emilio Sanz recordó el paquete que tenía en su domicilio y previno a su familia de que irían a retirarlo por ser sospechoso.
El interventor regional de Yebala, comandante José Faura, también informó sobre la llegada de los paquetes:

«En la mañana de hoy, siendo aproximadamente las 10:30 horas, fue entregado en esta Intervención Regional por el cartero del correo inglés, un paquete postal con la siguiente inscripción: José Faura, Comandante Interventor Regional de Tetuán. El citado paquete envuelto en papel de embalar llevaba además de la dirección y a su resguardo la siguiente inscripción: Envía: M. Vázquez Ortiz. Pasaje Glauy. Casablanca. Viniendo franqueado con dos sellos ingleses de seis peniques inutilizados con un matasellos completamente ilegible. El citado paquete de unas dimensiones aproximadamente de 30 cm de largo por 10 de ancho fue pasado al Interventor Regional que suscribe por su secretario, Pedro Porfirio Morales, y cuando procedió a abrirlo vi que consistía en una caja de madera tallada con una
inscripción de hueso y una pequeña cerradura con su llave, la que abierta resulta contenía una serie de pilas eléctricas, un fulminante de unos 7 cm y una considerable carga de trilita…».

Como se menciona en el párrafo anterior, sobre las 10:30 de la mañana del 30 de diciembre de 1937, Porfirio Morales, secretario de José Faura, entregó a este un paquete procedente del Correo inglés mientras ambos se encontraban en el edificio de la Junta de Servicios Municipales. Para abrirlo, Faura pidió una navaja al secretario, que le dio un raspador. Tras abrirlo, quitó la primera envoltura y apareció la caja a que la llave estaba
unida por una cinta de plata. Cortó esta y descorrió la llave teniendo que hacer cierto esfuerzo para levantar la tapa, lo que consiguió dándose cuenta inmediatamente de que el dispositivo contenido en el interior era un artefacto. Al poco, el capitán Fuertes llamó desde la Alta Comisaría avisando que había otro paquete allí. El coronel Joaquín Cebollino Von Lindeman también recibió otro paquete-bomba en su casa de Larache. Los familiares del coronel abrieron la caja para comprobar que contenía explosivos, por lo que la depositaron en el jardín. Debido a la lluvia, explotó sobre las 15 horas.

Resumen de lo escrito en el libro: http://www.edicioneslibrosdeceuta.es/

Fotografía: AHMIC.
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Comienza el rodaje de “Mi nombre es patria” de la espía ceutí África de las Heras

2 PORTADA LIBROMás información de estos libros pulse aquí:  historia de Ceutahgngfhjghg

Paco Sánchez Montoya

Cuando la ceutí África de las Heras cursaba sus estudios primarios en el Colegio de la Inmaculada, pocos podían pensar que acabaría sus días en Rusia con el grado de coronel y que se rodaría una película sobre su apasionante vida.

La película narra la apasionante historia real de esta ceutí que se entregó en cuerpo y alma a sus misiones como espía, que para infiltrarse en América Latina, se casó con el escritor uruguayo Felisberto Hernández. Con escenas que se rodarán en Moscú, para luego seguir en España, Francia y Uruguay, comenzará a fines de octubre la filmación de la película “Mi nombre es Patria”, historia basada en el libro del mismo nombre, que narra la azarosa vida de la espía española del KGB, África de la Heras, que vivió 19 años en Uruguay dirigiendo toda la estructura de los servicios de espionaje soviético en América del Sur.

Africa de las Heras, nació el 27 de abril de 1909, al final de la actual calle Real -por aquel entonces Soberanía nacional- poco antes de llegar a la actual Plaza de Maestranza. Muy joven se marchó a la península, no sabemos exactamente cuándo fue, pero según algunos testimonios como el de Santiago Carrillo ella participó en la preparación de la huelga general de octubre de 1934 en Asturias. Tras militar en el PSOE y el PSUC fue captada por el servicio de información soviético (NKVD) durante la guerra civil española.
Estuvo implicada en el asesinato de Trotsky, participó como guerrillera en la URSS durante la Segunda Guerra Mundial, y fue una decisiva agente del KGB durante la guerra fría en Latinoamérica. Alcanzó el grado de coronel del KGB y está considerada una figura legendaria de los servicios de inteligencia de la extinta Unión Soviética.
Murió en 1988 y está enterrada en Moscú. África de las Heras fue condecorada por la Unión Soviética en varias ocasiones y terminó su carrera en los servicios secretos soviéticos como instructora de espías. África murió en Moscú el 8 de marzo, Día de la Mujer, de 1988 con el grado de coronel. Fue enterrada con honores militares en el cementerio de Kuntsevskoe.
África de las Heras fue la espía española más activa al servicio de la URSS durante cerca de medio siglo. María Pávlovna, María de la Sierra, Ivonne, Znoi, Patricia y Patria son algunos de los nombres que utilizó. Esta espía ceutí obtuvo numerosas condecoraciones de la URSS.
En 1956, Moscú envía a un nuevo jefe de espionaje para la zona, al qué África va a esperar a Buenos Aires. Ese mismo año, en aras del trabajo conjunto en favor de la URSS, se casará con él. Se trataba de Valentino Marchetti, en realidad Giovanni Antonio Bertoni, un italiano que huyó a la URSS en 1925 y volvió a Italia en 1944 para organizar una red de espionaje. Aunque en Moscú sostienen que, a pesar de ser un matrimonio de conveniencia, tuvieron una feliz vida familiar. Tras fallecer su marido, regresó aparentemente a Moscú en el otoño de 1967, pero salió al extranjero al menos en tres oportunidades más –en dos ocasiones, a Uruguay–, y el fin de su carrera como espía coincidió con el comienzo de su labor como instructora de agentes, en 1971, aunque permaneció en el KGB hasta 1985.
Durante la II Guerra Mundial, terminó unos cursos de radio y sirvió en un destacamento guerrillero donde le entregaron dos granadas, una pistola y un puñal: si corría peligro de ser tomada prisionera debía utilizar las granadas para destruir el radiotransmisor y el libro de claves antes de suicidarse. Lanzada en paracaídas, actuó en la retaguardia alemana a partir de mayo de 1942. Tras sus hazañas de guerra, en 1944 regresó a Moscú e ingreso en uno de los destacamentos del Comisariado de Seguridad de la URSS.
A finales de enero de 1946 pasa en automóvil de Berlín a París, donde se establece haciéndose pasar por refugiada. Un año después cruza la frontera franco-española, pero entonces Moscú decide enviarla a Uruguay, hacia donde parte en diciembre de 1948 y donde se establece como modista para no levantar recelos. Un año más tarde de su llegada se casa con el escritor uruguayo Felisberto Hernández. El matrimonio duró tres años hasta que se divorciaron. Luego se volvió a casar con un otro agente de la KGB, italiano, llamado Valentino Marchetti.
Ambos abrieron, como pantalla para sus actividades, una casa de compra y venta de antigüedades en el casco viejo de la ciudad de Montevideo. El Jefe del espionaje Vladimir Stanchenko confirmó la gran importancia de la ceutí en el entramado de la KGB al revelar, en julio de 1993, al diario El País que “después de la guerra, y hasta mediados de los años 70 fue responsable en Europa y América Latina de todo el entramado político.

SU TÍO, ALCALDE DE CEUTA

Julián Francisco de las Heras Jiménez, tío de África fue alcalde de Ceuta, entre 1907 y 1909, de profesión abogado. Fue asesinado el 11 de abril de 1936, sobre la una de la madrugada, de tres disparos, en una de las pronunciadas curvas de la calle Canalejas, cuando regresaba del Casino Africano. Según los diarios locales de esos días una expropiación de terrenos se barajó como móvil del asesinato. Tuvo una vida política muy activa, y cuando en 1931 se convocan elecciones municipales para el 12 de abril. Se presentó bajo las siglas del partido Concentración Monárquica Conservador. No obteniendo, los votos necesarios para poder ocupar un escaño en el nuevo ayuntamiento bajo la República. A Patria, seudónimo con el que África firmó sus informes cifrados a Moscú después de la II Guerra Mundial, parecían gustarle los mitos e inexactitudes. Por ejemplo, lo explica su autor, en Rusia se decía que era hija del general Manuel de las Heras. Quizá le parecía más interesante y romántico hacerse pasar por la hija de su tío, muerto en diciembre de 1930 a consecuencia de las heridas de bala que recibió cuando se enfrentó a los sublevados republicanos de Jaca.

¿África de las Heras, implicada en el asesinato a Trotsky?
Ramón Mercader, el asesino de Trotsky, fue amigo de África, y los documentos demuestran que estuvo implicada. Se conoce mucho la implicación de Caridad y Ramón Mercader en este asesinato en México, en 1940, y nada se conocía de la implicación de África en este operativo. Aunque ella no participó en la fase final que acabó con su vida, sí formó parte de todo el dispositivo de vigilancia y observación sobre Trotsky durante varios meses.
Stalin había dado la orden de asesinar a Trotski. Ella tomó una decisión en un momento determinado, en la Guerra Civil, pasando a trabajar con la Unión Soviética. Aunque estaba convencida de lo que iba a hacer, creo que se sacrificó tanto a la causa que en los últimos años de su vida se dio cuenta de eso. Su vida estuvo ligada a imposiciones de su vida clandestina.
Para que esta ceutí, fuera una espía tan destacada debería tener unas características especiales, que le hicieran ser diferente al resto. ¿Cuáles eran? Se trataba de una mujer inteligente, tenaz, muy comprometida políticamente, fría y calculadora, discreta, prudente… Eso le ayudó mucho en su labor. Era una comunista contumaz, convencida de su causa.
África mantenía una estrecha amistad con los compañeros comunistas españoles, Caridad Mercader y Ramón Mercader (madre e hijo), para llevar a cabo el plan. Ramón se había trasladado a Nueva York y de allí a México con el pasaporte de un brigadista canadiense fallecido, Frank Jackson, en septiembre de 1939.
Aunque la casa en la que vivía Trotsky estaba fuertemente custodiada, Ramón Mercader (conocido con el alias de «Jacques Mornard» lograría infiltrarse en su círculo ganándose la confianza de una de las secretarias de Trotsky, Silvia Ageloff, con la que incluso mantuvo un noviazgo formal premeditado y planeado para perpetrar el magnicidio. La tarde del asesinato, Trotsky se encontraba trabajando en su despacho cuando Mercader apareció con mal aspecto alrededor de las 17:20.
A pesar de quejarse de sed, llevaba sombrero y portaba un abrigo. Solicitó ver a Trotski para mostrarle un artículo. Con este pretexto subió al despacho y, mientras este se hallaba sentado, se acercó a él por la espalda y le clavó salvajemente un piolet en la cabeza, que extrajo de un bolsillo del abrigo. El grito de Trotski se oyó como un estruendo en toda la casa; sus custodios acudieron rápidamente pero no se pudo hacer nada. Logró derribar a su asaltante, salir de la habitación y comunicar a su esposa la identidad del asaltante antes de caer desvanecido. Cayó en coma y falleció al día siguiente, 21 de agosto de 1940, en un hospital de la Cruz Verde. Cabe señalar que a sus exequias, celebradas en la capital mexicana, asistieron cerca de trescientas mil personas, en una ciudad que por aquel entonces contaba con unos cuatro millones de habitantes. Su asesino fue condenado a diecinueve años de prisión; liberado en 1960, la Unión Soviética le otorgó la condecoración de Héroe de la Unión Soviética.

María Pávlovna, Ivonne, Znoi, Patricia y Patria son algunos de los nombres que utilizó África de las Heras en su faceta como espía en el KGB. Ella ha sido protagonista de varios libros, – incluso me atrevo apuntar que el libro “Tiempo entre Costuras”, en ciertos aspectos, tiene algo de nuestra paisana África. El periodista Javier Juárez, es una de las personas que mejor conoce su vida, él escribió un exitoso libro titulado “Patria. Una española en el KGB”.
Manifestó que esta ceutí, fue una espía muy importante a nivel internacional. Juárez detalla cómo llevó a cabo la compleja investigación para escribir esta obra y dejar fiel testimonio de quien fue una de las agentes con mayor relevancia internacional. A medida que iba investigando, me di cuenta de que se trataba de una vida apasionante, eso fue lo que me llevó a seguir con la investigación, a narrarla en un libro y a publicarla.
Cuando empecé a investigar no había casi nada publicado sobre ella. Había una fuente de información que desgraciadamente sigue vetada, son los archivos de Moscú del KGB. Esa fuente, que es oficial, es discutible hasta cierto punto porque no todo lo que consta en este tipo de archivos, lo digo por experiencia, es verídico. No obstante ahí teníamos una veta, un filón, que desgraciadamente no se puede consultar. A medida que fui investigando, pude entrevistar a personas que bien directa o indirectamente la habían conocido.
Trabajé en archivos españoles, el Histórico Nacional y en el de la Guerra Civil de Salamanca y después contacté en Uruguay, que fue el país donde estuvo más tiempo además de en España, con personas que la conocieron directamente. Esa mezcla de archivos, entrevistas y algunos artículos sueltos, me sirvió para reconstruir el puzzle.
La familia de las Heras era muy conocida e importante en Ceuta, pero sólo hay familiares en un grado bastante lejano. Tuvo una hermana, que se llamaba Virtudes, que murió en Tánger. El espionaje por sí mismo no es un elemento suficientemente atractivo como para escribir un libro sobre alguien. Pero en el caso de África se da una serie de circunstancias muy singulares y particulares.
En primer lugar, que fuera mujer, algo que no es frecuente en los servicios de inteligencia, menos aún en los soviéticos, que estaban bastante dominados por los hombres. Lo segundo que me llamó la atención fue que África llegó a ser nada menos que coronel en el KGB.
África de las Heras llegó a ser coronel en la KG. Fue reconocida por sus jefes en Moscú. Eso dice mucho de ella, por el hecho de cómo fue reconocida por sus jefes en Moscú porque no era en absoluto fácil ser coronel del KGB en los años de la Guerra Fría. Sólo gente de la máxima confianza o personas que prestaron grandes servicios a Inteligencia llegaba a ese grado. De hecho sólo hay dos españoles que lo fueron, uno es ella y el otro Ramón Mercader

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El 17 de julio del 36, comenzó la represión a la masonería ceutí

Extracto del capítulo V del libro “La Masonería en Ceuta, Origen, Guerra Civil y Represión (1821-1936)”

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Mientras en Melilla, desde primeras horas de la tarde del 17 de julio, ya estaban las tropas sublevadas en la calle, en Ceuta, se respiraba una tensa calma. El alcalde y miembro de la masonería ceutí, Sánchez Prado, recibe varias llamadas: <<Fui llamado por diversos señores amigos, y me indicaron y aconsejaron que desapareciera de Ceuta, yo les contesté, que mi sitio estaba junto al pueblo que me eligió>>.  El 5 de septiembre de 1936 fue fusilado.

Cuando el 24 de julio de 1936 el Venerable maestro de la logia Hércules, Aonso Estivil, clausuraba las puertas del templo ceutí, en la calle teniente Pacheco, camino del exilio, se abatieron las columnas de toda una tradición masónica en la ciudad, con más de un siglo de historia. La represión llevada a cabo contra los masones, como indica Morales Ruiz, <<fue una <<Cruzada>>, dentro de la <<Cruzada de Liberación>>, y  esta cruzada antimasónica tuvo una particular y extremada virulencia>>. La represión contra los más de doscientos masones ceutíes, se presentó en ejecuciones sumarísimas (27), despidos de sus trabajos, incautaciones  y multas a sus familiares tras ser ellos ejecutados, en prisión, o estar en paradero desconocido. Hemos podido conseguir en el CDMH, un informe realizado por el Venerable de la logia ceutí, Hércules, Aonso Estivill, tras salir de la ciudad en julio de 1936, en el buque inglés Bulldog con destino a Gibraltar:

      El día 19 de julio, el que suscribe, por residir en los altos del Templo(actual calle teniente Pacheco,12) fui avisado por una vecina de  que la Guardia Civil estaba derrumbando la puerta con los fusiles. Inmediatamente bajé y efectivamente había allí un Teniente de la Guardia Civil y dos números, quienes al verme bajar me apuntaron con sus armas y me ingresaron groseramente, comandándome a que abriera la puerta, lo que así hice, y una vez dentro comenzaron a registrarlo, pero convencidos ellos de que no había nada el Teniente me dijo que me daba su palabra de honor de que él no buscaba otra cosa que lo delictivo y lo que no lo fuese no saldría de su boca. Continuaron registrando la secretaría y estuvimos entretanto hablando hasta que se marcharon clausurando la Logia y despidiéndose el Teniente muy amistosamente incluso estrechando mi mano. Es decir, que a los militares, aun no teniendo derecho a clausurar la Logia pues son facciosos, no se les veía una intención malévola contra nosotros, pues estuvimos en Ceuta después, hasta el día 24 de julio 1936 y mi domicilio no fue registrado ni fui molestado más. Gracias a la llegada de un buque inglés, llamado Bulldog se cortó, pues al día siguiente de salir de Ceuta llegaron los fascistas falangistas e hicieron un destrozo en el Templo llevándose los enseres que pasearon por Ceuta en procesión y luego los quemaron y tiraron al mar.

       Efectivamente, el 25 de julio, fue asaltado el templo, por  parte de un numeroso grupo de civiles, los llamados balillas, primera denominación de la organización juvenil de Falange Española. Sacaron a la calle todos los utensilios masónicos, los pasearon por la calle Real, hasta los jardines de San Sebastián, donde los arrojaron desde la balaustrada al mar.

El 15 de septiembre de 1936 el general Franco decretó que la masonería era una asociación clandestina, declarada contraria a la ley, y que todo aquel que hubiera pertenecido  a ella  sería considerado como culpable de adhesión a la rebelión. Por lo tanto, si tras realizarse los registros, por parte de la policía, en sus casas, encuentran algún documento o símbolo masónico, se le acusaba en los consejos de guerra de que éstos debían estar destruidos en los tres días siguientes a la publicación del edicto. Difícil de cumplir, ya que la gran mayoría  fueron detenidos en los días siguiente al golpe. Quedaba claro, que quien antes del 17 de julio de 1936 era leal al Gobierno o pertenecía a la masonería, pasaron a ser, desde la  siguiente madrugada, culpable de un delito de rebelión.

Se catalogaban como delitos aquellos que previamente no existían en el código y se les aplicaban sumarísimas penas por su pertenencia a la Orden. El nuevo aparato jurídico que se crea se articula, en primer lugar, a través de los consejos de guerra de la justicia militar, y, segundo, por los tribunales regionales que remataban la tarea represiva. Esto fue, el fin, a cualquier espejismo por parte de los masones de que los sublevados quisieran llegar a algún compromiso que no fuese el apartamiento total de los vencidos.

Existieron varias leyes de evidente carácter represivo contra los masones, la económica, muy importante, con incautaciones de bienes y cuantiosas multas con la Ley de Responsabilidades Políticas (TRRP), promulgada unos días antes de finalizar la guerra. Esta preparaba el camino de la gran represión ejercida en la posguerra, aalcanzando su cota más alta con la promulgación un año después, de la Ley para la Represión de la Masonería y el Comunismo (TRMC). Este tribunal después de examinar todos los documentos que llegaban a su poder acordaba la tramitación del sumario, para otorgar las condenas, que eran por norma, de doce años y un día. Con la aplicación de esta Ley se condenó a numerosos masones ceutíes, incluso a penas de hasta 30 años de prisión. Se establecieron juzgados  específicos para reprimirlos, sin seguridad legales.

Además, desde el 1 de noviembre de 1936, el alcalde de Ceuta, teniente coronel José Tejero, ordena al Servicio de Vigilancia que tomen las medidas represoras que hagan falta hacia el personal del Ayuntamiento, sufriendo estas inquisiciones por el Juzgado Especial de Depuraciones. Los que no estaban en prisión, ni habían sido fusilados, tenían que hacer frente primero, a la pérdida del trabajo, y posteriormente a una cuantiosa multa, por su pertenencia a la masonería. Valga como ejemplo, la sesión del 11 de diciembre de 1936, donde la Comisión Gestora del consistorio acordó la destitución de veintitrés funcionarios.  Entre ellos, el oficial, José Ruiz González, iniciado en 1933 en la logia Hércules. Destacado militante socialista. Fue detenido el 20 de julio de 1936, y condenado en un principio a un año de prisión. El TERMC le instruyó un sumario fallando en febrero de 1943 doce años de prisión.

Otro expulsado miembro de la masonería ceuti fue Juan Romero Romero, mecánico municipal, iniciado en 1926, en la logia Resurrección n. º 3 (GOE), de La Línea de la Concepción (Cádiz). En 1928, se traslada a Ceuta y junto a otros masones, fundaron en 1930 la logia Hércules, donde llegó a ser Maestro y Venerable en 1933. Tras la sublevación fue detenido y trasladado a la prisión de García Aldave. En 1942, fue puesto en libertad, en espera de juicio, lo que aprovechó para exiliarse a Tánger. El TERMC le incoó un sumario señalando que se encontraba en paradero desconocido, pese a ello, le condenó a dieciséis años de reclusión. Con el paso de los años, volvió a La Línea y se estableció como mecánico. El 7 de junio de 1954, el TERMC le juzgó fallando inhabilitación para el desempeño de cargos políticos y sindicales, y su expulsión como funcionario.

Como indica el historiador Rafael Pérez Ferrón, en Depuraciones en el Ayuntamiento de Ceuta, a mediados de 1938 los expedientados pasaron a la Comisión Especial, que realizaron un informe de cada uno de ellos. En la sesión municipal del 8 de febrero de 1939 los gestores presentaron los resultados: 109 funcionarios fueron confirmados en sus cargos, 19 quedaron ratificados, pero sometidos a vigilancia política, un alguacil fue suspendido de empleo y sueldo durante un año, el oficial mayor de intervención fue suspendido  durante cinco años y, por último, a cinco se les castigo con la destitución.

Las penas para sancionar a los funcionarios municipales fueron de tres tipos: económicas, restrictivas de la actividad (inhabilitación absoluta), y limitación de la libertad de residencia (extrañamientos y confinamientos). Por cuanto al artículo cuarto de la orden sólo preveía dos situaciones después de que el instructor hubiese comprobado la conducta del funcionario: admisión sin imposición  de sanción o incoación del expediente para imponer la sanción que procediera. Por lo tanto,  se presuponía la culpabilidad de todos los funcionarios. El 19 de octubre de 1939, se comienzan a publicar los listados con las multas, en el Bocce.

Otro de los masones represaliados y funcionario fue Manuel Almanzor de Bernardo miembro de la logia Hércules desde 1932, posteriormente fundaría otro taller, Hijos de Hércules, donde llegó al grado de Maestro en 1934. También se le abrió una causa por el TERMC, en 1943, condenándolo a 12 años e inhabilitación absoluta perpetua para el ejercicio de cualquier cargo del estado. Otro fue el practicante en beneficencia municipal, José Gallardo de Salas, de la logia Hércules. El TERMC le siguió un sumario en 1942 y un año después fue absuelto[1].  También, Félix Furest García, se inició en 1933 en la logia Hércules. En los primeros momentos de la sublevación, estuvo escondido en casa de un amigo. Con el paso de los días se reincorporó al Ayuntamiento, pensando que no sería represaliado, pero no fue así y en noviembre de 1937 fue detenido y trasladado a la prisión de García Aldave. Un consejo de guerra lo acusó de su pertenencia a la masonería y de su militancia socialista, condenándole a la pena capital, aunque esta se conmutó por treinta años de reclusión. Se le trasladó al Puerto de Santa María (Cádiz) en 1942. Por su parte, el TERMC le sentenció a otros doce años de prisión.

Otra de las profesiones más castigadas fueron los maestros, aquel 17 de julio les sorprendió de vacaciones; no sabían que aquella fecha daba inicio a la más ingrata etapa que iban a vivir, sobre todo aquellos educadores que habían mostrado su simpatía por la República o pertenecían a la masonería. La primera ejecución de un docente en Ceuta tuvo lugar en la saca de la madrugada del 17 de agosto de 1936;  su nombre, Ángel Grande Pérez, pieza fundamental para que el  colegio Lope de Vega se construyera durante la República.

Había que aplicar un castigo ejemplarizante a los intelectuales en general. También otra norma de castigar a los maestros ceutíes que dependencia del municipio era retirarles la ayuda que recibían. Cómo lo acordado por la comisión gestora del Ayuntamiento, en la sesión del 7 de agosto de 1936 con una escuela de la barriada del Sardinero, regentada por el maestro José Lázaro, quien además, fue detenido. Y el acuerdo del 23 de diciembre de ese mismo año: <<Retirar la subvención que venía disfrutando el vecino del patio Centenero, Ángel Méndez Castro, dedicado a la enseñanza particular, dado que concurren en el interesado las circunstancias de carecer de título de maestro, haber demostrado siempre una escasa cultura y ser de tendencia izquierdista>>. También, la clausura de la Escuela Racionalista y posterior ejecución del maestro Pedro Vera Sánchez, en agosto de 1936, o Antonio Bernabé Calvo, un joven maestro  fusilado en el Hacho, en noviembre de 1936. Incluso para buscar la culpabilidad de un maestro militante socialista se ordenó que declararan ante el juez militar a varios niños.

Junto a los maestros estaban también lo profesores y catedráticos del instituto Hispano-Marroquí, un buen número fueron separados de su labor docente. Destacando a Víctor Bigtar Armenta Moreno, profesor de filosofía y francés, fue expulsado de su  cátedra por orden de la Comisión de Cultura y Enseñanza el 26 de junio de 1937, por su pertenencia a la masonería, en la logia Trafalgar n.º 20, de Algeciras (Cádiz), de la que fue Venerable Maestro. Años después el TERMC falló en 1941 su inhabilitación para el ejercicio de cualquier cargo del Estado. Por lo que tuvo que dar clases particulares en su casa, en la calle Real, 89 (Edificio Baeza) y en la Academia Navarro. Pese a ello, la policía, en el informe donde detallaban los motivos de su expulsión: «En el aspecto moral, lo mismo antes que después del Movimiento Nacional, ha observado siempre muy buena conducta tanto en el aspecto económico como sexual, es persona de muy buenas costumbres y muy bien conceptuado en su trato social». Y años después, pese a su expulsión, el Juzgado de 1. ª Instancia de Ceuta le comunicó en 1942 que se le había incoado expediente para imponerle una multa.

Otro fue, Manuel Lavilla Santiago, profesor de Derecho Mercantil. Formó parte de Hércules desde 1932, y con el fin de constituir otra logia en Ceuta, requirió en 1933, su plancha de quite. El nuevo taller recibió el nombre de Hijos de Hércules, en el que resultó exaltado al grado de Maestro. Tras la sublevación, se le detuvo a comienzos de agosto de 1936 y recluido en el Hacho. Un consejo de guerra le condenó a cuatro años de cárcel, sentencia que cumplió en el penal del Puerto de Santa María (Cádiz). Posteriormente, el TERMC le instruyó un sumario condenándolo en 1943 a ser deportado, por tres años, a la ciudad de Tafalla (Navarra). La misma represión tuvo el catedrático de filosofía del Instituto  Hispano-Marroquí de Ceuta y presidente de Izquierda Republicana, Luis Abad Carretero, estaba casado con la primera mujer médica en Ceuta Antonia Castillo, los dos se exiliaron a México. Fue uno de los iniciadores del Ateneo Español, donde tantos ilustres escritores e intelectuales republicanos  españoles se dieron cita, falleció en 1969.

Masones en las sacas     

En la madrugada del 15 de agosto de 1936 comienzan las ejecuciones masivas sin juicio. Estas sacas estaban realizadas por patrullas de civiles encuadrados en la falange local. Todas recorren  una trágica rutina. En plena madrugada, se desplazan a los centros de internamientos, donde están los políticos, sindicalistas, masones y simpatizantes de la República, Hacho, García Aldave o la prisión de mujeres del Sarchal. Tras acceder al interior de las cárceles, leen los nombres que traen en una lista, les comunican que van a ser trasladados a comisaría para declarar, ninguno se lo cree. Según algunos supervivientes me afirmaron años después, que cuando leían un nombre, acordaron que el designado no opusiera resistencia, ya que podrían comenzar a disparar o llevarse a otro que no había sido nombrado. Había otra forma de represión, la psicológica, con el chirriar de las cancelas, el descorrer de los cerrojos o los pasos de los ejecutores en plena madrugada, haciendo presagiar la inminencia de la muerte y la posibilidad de que fueran ellos los elegidos.

Desde el inicio de la Guerra Civil, la falange fue considerada un instrumento de represión en Ceuta. Durante la República eran muy pocos sus miembros, no tenemos constancia de ninguna asamblea, pero si el anuncio en la prensa en octubre de 1933 de que el jefe local era Emilio Pelegrina Castro. Tras ser asaltado el templo masónico en julio de 1936, se utilizó por los jóvenes flechas y Balillas; el casino Africano, sirvió de lugar para las oficinas y dirección de la Falange, y el cuartel del teniente Ruiz sus milicias. Los requetés se apropiaron del local de la asociación cultural Septa, en la calle Riego, transformándolo en centro de sus actividades. El diario Día, se erige en portavoz de la falange local, en su cabecera, destacado el anuncio de Nacional-Sindicalista. En sus páginas se publicaban toda clase de avisos amenazantes, sobre todo cada vez que se detenía a algún miembro destacado de la izquierda ceutí, y el anuncio de las tropelías de sus patrullas, destacando  que la  noche era la hora ideal:

     Casi todas las noches se oyen por todos los sectores de la ciudad  disparos de pistolas que hacen que los muchachos de  falange den bastantes batidas. Esto, que a simple vista no parece tener gran interés, a nuestro entender la tiene y demuestra que la fiera marxista, aquí en Ceuta, sigue vivita y coleando. No hay que tener misericordia del Español, que al gritar ¡Viva España!, no contesta con otro viva a la Patria, esto hay que enseñárselo por las buenas y por las malas, quien se resiste es un traidor y con los traidores no hay que tener ninguna piedad.

       Tras llevar a cabo las ejecuciones en cualquier descampado de la ciudad, sus cuerpos son amontonados en el suelo del depósito de cadáveres del cementerio de Santa Catalina. Por la mañana, el responsable municipal comprueba que varios cadáveres están en el citado aposento y a continuación se lo comunican al juzgado y a la comandancia, esta envía a un médico militar para que levante acta. Detallando, cuántos son los muertos, las causas y sus nombres. Cada ejecución conllevaba una certificación, registrándose sus datos en los libros del cementerio y en el registro civil, con carácter individual. Una vez que se levantaba el acta de defunción, si los familiares no habían llegado, eran enterrados en la fosa común, que existe en el cementerio. En muchas ocasiones, al ser Ceuta una ciudad pequeña en la que todos más o menos se conocían, los trabajadores del camposanto avisaban a los familiares. Eso fue lo ocurrido con el sargento de artillería Miguel Hernández Morales, que sería fusilado el 30 de septiembre de 1936, persona muy implicada en diferentes asociaciones de la ciudad y gran valedor de la República…

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Este libro ofrece 321 fotografías de Ceuta, en su gran mayoría inéditas, abarcando un período que arranca en 1859, en plena “Guerra de África” y que se prolonga hasta la actualidad, incorporando distintas fotografías en color de la Ceuta actual y de la histórica visita de los Reyes el 5 de noviembre de 2007.

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En el pleno del 15 de junio se cumplen 40 años de la constitución del primer Ayuntamiento democrático en Ceuta tras el franquismo…

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Este sábado, 15 de junio, en el Ayuntamiento de Ceuta se celebrará un pleno para constituir la nueva corporación municipal y la elección del alcalde o alcaldesa.

La fotografía corresponde a la sesión del 19 de abril de 1979, cuándo se produce a instancia del PSOE la retirada del cuadro de Franco del Salón de Plenos.

Todo el proceso está fijado en la Ley Orgánica del Régimen Electoral General, porque es el vigésimo día posterior a la celebración de las elecciones municipales, que se celebraron el 26 de mayo.

Pero tendríamos que recordar que hace cuarenta años un 19 de abril de 1979, se dieron cita en el salón de plenos del Ayuntamiento los concejales que habían logrado el escaño municipal. En ese día tan señalado,  además de la anécdota de la retirada del cuadro de Franco, se constituyó el primer ayuntamiento democrático de nuestra Ciudad. En aquella primera votación cada grupo votó a su candidato, los independientes (AECAD) a Clemente Calvo Pecino,  doce; UCD a Ricardo muñoz Rodríguez, con ocho y el PSOE a Fructuoso Miaja, con cinco votos.

Al concejal socialista Aurelio Puya, como presidente de la Mesa tuvo el honor de nombrar al primer alcalde democrático de Ceuta tras la guerra civil, Clemente Calvo Pecino. Tras tomar posesión dirigió unas palabras de gratitud al electorado que ha depositado en él y en su grupo su confianza. Los tenientes de alcalde de aquella histórica corporación fueron: Matías Calvo Pecino, Emilio Cozar Fernández, Antonio Gálvez Gálvez, Antonio Martínez Valdivia, Ricardo Muñoz Rodriguez, Jose Maria Albert Rosano, Rafael Orozco Rodriguez-Mancheño y Fructuoso Miaja Sánchez.

Tras la elección del primer alcalde democrático de Ceuta, Clemente Calvo Pecino, 1979-1981 (Independiente); continuó Ricardo Muñoz Rodríguez, 1981-1983 (UCD); Francisco Fraiz Armada, 1983-1985 (PSOE); Aurelio Puya Rivas, 1985-1987 (PSPC); Fructuoso Miaja Sánchez, 1987-1991 (PSOE); Nuevamente Francisco Fraiz Armada, 1991-1994 (PFC); Basilio Fernández López, 1994-1995 (PFC). En 1995, tras tener un Estatuto de Autonomía nos convertimos en Ciudad Autónoma, los presidentes fueron Basilio Fernández López, 1995-1996, (PFC); Jesús Cayetano Fortes Ramos, 1996-1999 (PP); Antonio Sampietro Casarramona, 1999-2001(GIL) y el Presidente actual desde 2001, Juan Jesús Vivas Lara, del Partido Popular.

Desde el final del franquismo en 1975, costó mucho esfuerzo a los demócratas ceutíes los cambios de símbolos que estaban repartidos por toda la ciudad, y que servía como referente icónico para identificar visualmente al régimen y a las personas e instituciones que se identificaban con él. La parafernalia simbólica del franquismo se originó durante la Guerra Civil (1936-1939), tras su exaltación a la jefatura del Estado, adoptando en buena medida la desarrollada en los años anteriores por Falange Española de las JONS.

En Ceuta tuvimos numerosos monumentos, como la Cruz de los Caídos, en la plaza de África, donde se celebraban actos, brazo en alto, bien avanzada la década de los años setenta. El monumento traído en la década de los años sesenta, piedra a piedra desde el valle de Ketama (Marruecos), conocido como Monolito del Llano Amarillo, o el popular “pies de Franco”, junto al mástil del cañonero Dato, en la plaza que rodea la Ermita de San Antonio.

La ley denominada Ley de Memoria Histórica (aprobada por el Congreso de los Diputados el 31 de octubre de 2007) establece la retirada de estos símbolos, obligando a las instituciones públicas a ello, y privando de ayudas a las instituciones privadas que no las retiren. Fue objeto de particular redacción lo referente a los símbolos que puedan afectar a la Iglesia Católica, introduciéndose una salvaguarda por razones religiosas, junto a la que exceptúa a los monumentos con valor artístico.

Dos años antes, un 15 de junio de 1977. Los colegios electorales abrieron a las nueve de la mañana. Desde antes de que abrieran los centros, había colas en algunos incluso de más de ochenta metros, lo que provocó que muchos ciudadanos tuvieran que esperar varias horas para poder ejercer el derecho al sufragio, no importaba, otros muchos dieron sus vidas, por aquel acto tan sencillo, lleno de libertad.

Durante la transición nacen en Ceuta los partidos que se han caracterizado por el proceso de democratización español, Unión de Centro Democrático (UCD),  y Partido Socialista Obrero Español (PSOE). A las primeras Elecciones Generales, concurren los dos principales partidos de ámbito nacional y otros dos con la misma implantación: el Partido Socialista Popular (PSP) y Reforma Social Española (RSE). En aquellas elecciones, la UCD fue la triunfadora con el 36,3, seguido muy de cerca por el PSOE con el 32,6%.

Además, se presentaron Acción por Ceuta, de ámbito local y la Agrupación de Electores de Ceuta. Años después la desaparición de UCD supuso en Ceuta, como en el resto de España, la aparición de partidos como el Centro Democrático y Social (CDS) y otros de centro derecha que culminaron en un proceso de unificación que confluye con la transformación de Alianza Popular (AP) en el Partido Popular (PP).

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