Conozca el índice del libro: “MASONERÍA EN CEUTA, ORIGEN , GUERRA CIVIL Y REPRESIÓN (1821-1936)”

La historia de la masonería en Ceuta comienza en 1821 y llega a su trágico fin con la sublevación militar de julio de 1936. La consiguiente represión tuvo como resultado 268 víctimas ceutíes, masones 27 de ellas, además de los numerosos encarcelados y exiliados. Entre uno y otro momento, existieron ocho talleres masónicos en la ciudad: Antorcha de Ismael, Africana, Hijos de la Africana, África, Hércules, Constancia, Hijos de Hércules y Themis. Este libro narra esa historia, la de las diferentes logias, sus características y desarrollo. Para ello, el autor ha consultado la extensa información contenida en los libros de actas, expedientes, correspondencia epistolar, etc.; en definitiva, documentación original e inédita que analiza la vida interna de la masonería ceutí durante su existencia. Finalmente, incluye un apéndice reseñando la trayectoria masónica y profana de más de 200 integrantes de los mencionados talleres. Nos encontramos, sin duda, de una obra más del autor que arroja luz sobre unos episodios, hasta ahora muy poco conocidos, en relación con la historia contemporánea de Ceuta.

Para más información y pedidos de libros: http://www.edicioneslibrosdeceuta.es/

Índice

 Prólogo del historiador  Ramón Galindo Morales

A propósito de la masonería, Diego de Lora

Introducción

Capítulo I

Circunstancias del nacimiento de la masonería en Ceuta

Situación Histórica: Ceuta a principios del siglo XIX

El trienio Liberal

La logia Antorcha de Ismael (1821-1823)

Constitución de la logia Antorcha de Ismael

Capítulo II

Tres logias decimonónicas en Ceuta (1873-1895)

 Ordenación histórica en Ceuta a finales del siglo XIX

Nueva ciudad tras la Guerra de África 1859-1860

La logia Africana (1873-1882)

La logia Hijos de la Africana (1880-1884)

La logia África (1888-1895)

Capítulo III

Ceuta en el primer tercio del siglo XX

Desarrollo político y social en Ceuta (1900-1936)

La dictadura de Primo de Rivera (1923-1931)

Proclamación de la Segunda República en Ceuta

Ayuntamiento republicano

Bienio Reformista en el ayuntamiento de Ceuta (1931-1933)

Bienio radical-cedista (1933-1936)

Sociedad y sindicalismo durante la Segunda República

Octubre de 1934

Capítulo IV

La masonería en Ceuta durante la Segunda República

 Implantación de la francmasonería en Ceuta (1930-1936)

Constitución de la logia Hércules (1930-1936)

Masonería y República en Hércules

Templo de la masonería ceutí

Prensa y masonería

Masonería y política

Composición social

Comisión de Beneficencia

En el contexto masónico

La logia Constancia (1932-1935)

Política en el taller

Analogías con los talleres del protectorado

Relaciones con los talleres de la ciudad y Melilla

Composición social

La logia Hijos de Hércules (1933-1936)

Composición social

Tenida fúnebre al teniente coronel López-Bravo

Clausura del Templo

La logia Themis (1934-1935)

Apuntes de la Gran Logia Regional de Marruecos

Capítulo V

Guerra Civil y Represión de la masonería en Ceuta

Inicio de la Guerra Civil en Ceuta

Ceuta: 17 de julio de 1936

Oficialización de la represión en Ceuta

Atentado a Beigbeder, alto comisario

La represión de la masonería en Ceuta

Masones en las sacas

Alcaldes masones víctimas de la represión

Macro juicio con nueve masones fusilados

Traslado de masones desde el Protectorado

Militares masones ceutíes

Incautaciones a los masones ceutíes

Radio, Prensa y Masonería

Ley de Responsabilidades Políticas

Ley represión de la masonería y el comunismo

Masones ceutíes en busca y captura

Los libros falsos de la masonería

Apéndice I.

Historial de los masones de Ceuta (1821-1936)

 Cuadros

  1. Logia Antorcha de Ismael (1821-1823)
  2. Logia Africana 1881
  3. Logia Hijos de la Africana en 1880
  4. Logia Hijos de la Africana (1880-1884)
  5. Hijos de la Africana en 1883
  6. Hijos de la Africana (1880-1884)
  7. Logia África en 1888
  8. Logia África en 1891
  9. Logia Hércules en 1930
  10. Logia Hércules en 1931
  11. Logia Hércules en 1932
  12. Logia Hércules en 1933
  13. Logia Hércules en 1934
  14. Logia Hércules en 1936
  15. Logia Hércules por profesiones (1930-1936)
  16. Logia Constancia en 1933
  17. Miembros de la logia Constancia en 1934
  18. Logia Constancia en 1934
  19. Logia Constancia en 1935
  20. Logia Hijos de Hércules en 1934
  21. Masones fusilados en Ceuta (1936-1944)
  22. Fusilados en Ceuta por meses (1936-1944)
  23. Fusilados sepultados en la fosa del cementerio de Ceuta
  24. Fusilados en Ceuta (1936-1944)
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Índice del libro: Masonería en Ceuta, Origen Guerra Civil y Represión 1821-1936″

      La historia de la masonería en Ceuta comienza en 1821 y llega a su trágico fin con la sublevación militar de julio de 1936. La consiguiente represión tuvo como resultado 768 víctimas ceutíes, masones 27 de ellas, además de los numerosos encarcelados y exiliados. Entre uno y otro momento, existieron ocho talleres masónicos en la ciudad: Antorcha de Ismael, Africana, Hijos de la Africana, África, Hércules, Constancia, Hijos de Hércules y Themis. Este libro narra esa historia, la de las diferentes logias, sus características y desarrollo. Para ello, el autor ha consultado la extensa información contenida en los libros de actas, expedientes, correspondencia epistolar, etc.; en definitiva, documentación original e inédita que analiza la vida interna de la masonería ceutí durante su existencia. Finalmente, incluye un apéndice reseñando la trayectoria masónica y profana de más de 200 integrantes de los mencionados talleres. Nos encontramos, sin duda, de una obra más del autor que arroja luz sobre unos episodios, hasta ahora muy poco conocidos, en relación con la historia contemporánea de Ceuta.

Para más información y pedidos de libros: http://www.edicioneslibrosdeceuta.es/

Índice

 Prólogo del historiador  Ramón Galindo Morales

A propósito de la masonería, Diego de Lora

Introducción

Capítulo I

Circunstancias del nacimiento de la masonería en Ceuta

Situación Histórica: Ceuta a principios del siglo XIX

El trienio Liberal

La logia Antorcha de Ismael (1821-1823)

Constitución de la logia Antorcha de Ismael

Capítulo II

Tres logias decimonónicas en Ceuta (1873-1895)

 Ordenación histórica en Ceuta a finales del siglo XIX

Nueva ciudad tras la Guerra de África 1859-1860

La logia Africana (1873-1882)

La logia Hijos de la Africana (1880-1884)

La logia África (1888-1895)

Capítulo III

Ceuta en el primer tercio del siglo XX

Desarrollo político y social en Ceuta (1900-1936)

La dictadura de Primo de Rivera (1923-1931)

Proclamación de la Segunda República en Ceuta

Ayuntamiento republicano

Bienio Reformista en el ayuntamiento de Ceuta (1931-1933)

Bienio radical-cedista (1933-1936)

Sociedad y sindicalismo durante la Segunda República

Octubre de 1934

Capítulo IV

La masonería en Ceuta durante la Segunda República

 Implantación de la francmasonería en Ceuta (1930-1936)

Constitución de la logia Hércules (1930-1936)

Masonería y República en Hércules

Templo de la masonería ceutí

Prensa y masonería

Masonería y política

Composición social

Comisión de Beneficencia

En el contexto masónico

La logia Constancia (1932-1935)

Política en el taller

Analogías con los talleres del protectorado

Relaciones con los talleres de la ciudad y Melilla

Composición social

La logia Hijos de Hércules (1933-1936)

Composición social

Tenida fúnebre al teniente coronel López-Bravo

Clausura del Templo

La logia Themis (1934-1935)

Apuntes de la Gran Logia Regional de Marruecos

Capítulo V

Guerra Civil y Represión de la masonería en Ceuta

Inicio de la Guerra Civil en Ceuta

Ceuta: 17 de julio de 1936

Oficialización de la represión en Ceuta

Atentado a Beigbeder, alto comisario

La represión de la masonería en Ceuta

Masones en las sacas

Alcaldes masones víctimas de la represión

Macro juicio con nueve masones fusilados

Traslado de masones desde el Protectorado

Militares masones ceutíes

Incautaciones a los masones ceutíes

Radio, Prensa y Masonería

Ley de Responsabilidades Políticas

Ley represión de la masonería y el comunismo

Masones ceutíes en busca y captura

Los libros falsos de la masonería

Apéndice I.

Historial de los masones de Ceuta (1821-1936)

 Cuadros

  1. Logia Antorcha de Ismael (1821-1823)
  2. Logia Africana 1881
  3. Logia Hijos de la Africana en 1880
  4. Logia Hijos de la Africana (1880-1884)
  5. Hijos de la Africana en 1883
  6. Hijos de la Africana (1880-1884)
  7. Logia África en 1888
  8. Logia África en 1891
  9. Logia Hércules en 1930
  10. Logia Hércules en 1931
  11. Logia Hércules en 1932
  12. Logia Hércules en 1933
  13. Logia Hércules en 1934
  14. Logia Hércules en 1936
  15. Logia Hércules por profesiones (1930-1936)
  16. Logia Constancia en 1933
  17. Miembros de la logia Constancia en 1934
  18. Logia Constancia en 1934
  19. Logia Constancia en 1935
  20. Logia Hijos de Hércules en 1934
  21. Masones fusilados en Ceuta (1936-1944)
  22. Fusilados en Ceuta por meses (1936-1944)
  23. Fusilados sepultados en la fosa del cementerio de Ceuta
  24. Fusilados en Ceuta (1936-1944)

 

 

 

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40 AÑOS DEL PRIMER AYUNTAMIENTO DEMOCRÁTICO DE CEUTA DESDE 1936

LibrosEn unos días celebraremos los primeros cuarenta años de la aprobación de la Constitución Española, y para el 2019 los ceutíes tenemos una fecha importante, la constitución del primer Ayuntamiento democrático, desde 1936…

A  las 11,15 del 19 de abril de 1979, se dieron cita en el salón de plenos del Ayuntamiento los concejales que habían logrado el apoyo de los ceutíes en las elecciones municipales celebradas unos días atrás. En ese día tan señalado,  además de la anécdota de la retirada del cuadro de Franco, se constituyó el primer ayuntamiento democrático de nuestra Ciudad. En aquella primera votación cada grupo votó a su candidato, los independientes (AECAD) a Clemente Calvo Pecino,  doce; UCD a Ricardo muñoz Rodríguez, con ocho y el PSOE a Fructuoso Miaja, con cinco votos.

Al concejal socialista Aurelio Puya, como presidente de la Mesa tuvo el honor de nombrar al primer alcalde democrático de Ceuta tras la guerra civil, Clemente Calvo Pecino. Tras tomar posesión dirigió unas palabras de gratitud al electorado que ha depositado en él y en su grupo su confianza. Los tenientes de alcalde de aquella histórica corporación fueron: Matías Calvo Pecino, Emilio Cozar Fernández, Antonio Gálvez Gálvez, Antonio Martínez Valdivia, Ricardo Muñoz Rodriguez, Jose Maria Albert Rosano, Rafael Orozco Rodriguez-Mancheño y Fructuoso Miaja Sánchez.

Tras la elección del alcalde, Clemente Calvo Pecino, 1979-1981 (Independiente); continuó Ricardo Muñoz Rodríguez, 1981-1983 (UCD); Francisco Fraiz Armada, 1983-1985 (PSOE); Aurelio Puya Rivas, 1985-1987 (PSPC); Fructuoso Miaja Sánchez, 1987-1991 (PSOE); Nuevamente Francisco Fraiz Armada, 1991-1994 (PFC); Basilio Fernández López, 1994-1995 (PFC). En 1995, tras tener un Estatuto de Autonomía nos convertimos en Ciudad Autónoma, los presidentes fueron Basilio Fernández López, 1995-1996, (PFC); Jesús Cayetano Fortes Ramos, 1996-1999 (PP); Antonio Sampietro Casarramona, 1999-2001(GIL) y el Presidente actual desde 2001, Juan Jesús Vivas Lara, del Partido Popular.

Desde el final del franquismo en 1975, costó mucho esfuerzo a los demócratas ceutíes los cambios de símbolos que estaban repartidos por toda la ciudad, y que servía como referente icónico para identificar visualmente al régimen y a las personas e instituciones que se identificaban con él. La parafernalia simbólica del franquismo se originó durante la Guerra Civil (1936-1939), tras su exaltación a la jefatura del Estado, adoptando en buena medida la desarrollada en los años anteriores por falange.

En Ceuta tuvimos numerosos monumentos, como la Cruz de los Caídos, en la plaza de África, donde se celebraban actos, brazo en alto, bien avanzada la década de los años setenta. El monumento traído en los años sesenta, piedra a piedra desde el valle de Ketama (Marruecos), conocido como monolito del Llano Amarillo, o el popular “pies de Franco”, junto al mástil del cañonero Dato, en la plaza que rodea la Ermita de San Antonio.

La ley denominada Ley de Memoria Histórica (aprobada por el Congreso de los Diputados el 31 de octubre de 2007) establece la retirada de estos símbolos, obligando a las instituciones públicas a ello, y privando de ayudas a las instituciones privadas que no las retiren. Fue objeto de particular redacción lo referente a los símbolos que puedan afectar a la Iglesia Católica, introduciéndose una salvaguarda por razones religiosas, junto a la que exceptúa a los monumentos con valor artístico.

Elecciones generales

Dos años antes, el 15 de junio de 1977 se celebraron las elecciones sin que se produjera ningún incidente y con una participación muy alta. No fue un día cualquiera, era el día señalado, tras una campaña de más de quince días que se inició el 24 de mayo. Los colegios electorales abrieron a las nueve de la mañana. Desde antes de que se abriesen los centros de votación, había colas en algunos incluso de más de ochenta metros, lo que provocó que muchos ciudadanos tuvieran que esperar varias horas para poder ejercer el derecho al sufragio, no importaba, otros muchos dieron sus vidas, por aquel acto tan sencillo, lleno de libertad.

Durante la transición nacen en Ceuta los partidos que se han caracterizado por el proceso de democratización español, Unión de Centro Democrático (UCD),  y Partido Socialista Obrero Español (PSOE). A las primeras Elecciones Generales, concurren los dos principales partidos de ámbito nacional y otros dos con la misma implantación: el Partido Socialista Popular (PSP) y Reforma Social Española (RSE). En aquellas elecciones, la UCD fue la triunfadora con el 36,3, seguido muy de cerca por el PSOE con el 32,6%.

Además, se presentaron Acción por Ceuta, de ámbito local y la Agrupación de Electores de Ceuta. Años después la desaparición de UCD supuso en Ceuta, como en el resto de España, la aparición de partidos como el Centro Democrático y Social (CDS) y otros de centro derecha que culminaron en un proceso de unificación que confluye con la transformación de Alianza Popular (AP) en el Partido Popular (PP).

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Libros

El cementerio de Santa Catalina en Ceuta, guarda joyas monumentales, esculturas relacionadas con personajes destacados de la sociedad de cada momento, políticos o bien relacionados con el mundo del arte que han permitido que éste adornara su última morada. Un arte fúnebre, lleno de sensibilidad esculpido en el mármol. Son varios los panteones que ofrecen bellas imágenes.

Si destaca un panteón es el construido por la familia Cerni, donde también está el cuerpo de González-Tablas, su cuerpo descansa en el cementerio desde 1922, tras estar varias horas antes en su domicilio en los pabellones de las Puertas del Campo, donde se instaló la capilla ardiente. Con motivo de su entierro, el alcalde publicó un manifiesto invitando al comercio a cerrar para asistir a la ceremonia. Su Majestad el Rey dirigió el siguiente telegrama de pésame: “Uno mi dolor al de ese brillante Cuerpo por la pérdida del heroico Coronel González Tablas, que ha sabido terminar su vida con un final digno de ella. Sírvanos de ejemplo y honremos su memoria. Vuestro Rey, Alfonso”. 

Otro destacado conjunto histórico es el panteón de regulares, donde destaca ese impetuoso león. En torno a este majestuoso panteón le rodea la figura de un ecuatoriano enterrado allí un 25 de junio de 1922, era el Alférez Francisco Suárez Veintimilla, quien fue trasladado a Ceuta desde el campamento de Beni-Aros, donde falleció, tras caer herido el día 19, en el avance de las tropas de Regulares, sobre Zamade Siddi-Issef el Tallidi. Cuando se encontraba con sus compañeros al sector de Beni-Aros muy cerca de la línea de combate, el estaba al mando de un pequeño grupo donde se generalizó la lucha cuerpo a cuerpo. Su Ordenanza cayó a su lado y el fue herido mortalmente en el campo de batalla, con tan solo 27 años recién cumplidos.

El día 24 las fuerzas españolas pudieron retomar el puesto y cubrieron su cadáver con las banderas del Ecuador y España. Tras el entierro, llevado a cabo con todos los honores fue enterrado en el Panteón de Regulares. Le tributaron honores correspondientes a su jerarquía asistiendo al sepelio una sección de cada arma, oficiales del ejército y de los barcos de guerra surtos en el puerto, representantes de las sociedades, municipios y ceutíes en general. Los diferentes diarios nacionales escribieron “del joven héroe”, se habló entonces de la solidaridad de España y los pueblos de América.

La Academia de caballería de Valladolid puso su nombre en el Cuadro de Honor Institucional y el Coronel Director, Pedro Gómez Medina, hizo leer al alumnado un Manifiesto a la memoria del héroe caído en acto de extrema heroicidad. Es considerado por el Estado español desde 1922 como “Héroe Español” y “Héroe Nacional”, se conserva una placa en su memoria en Tetuán de las Victorias. Había nacido en 1895 en Otavalo (Provincia de Imbabura) Ecuador, embarcado en 1917 a España, fue aceptado en la Academia de Caballería de Valladolid y descolló por sus magnificas calificaciones, ejemplar conducta y arrojo en la instrucción física. Finalizada su carrera obtuvo la Cruz al Mérito Militar con distintivo blanco y sus profesores y compañeros le entregaron una insignia de oro con las armas de España.

El rey Alfonso XIII le recibió en audiencia especial y quedó tan encantado de su conversación que le entregó un retrato suyo con un sincero autógrafo, expresivo y cordial. El 21 de abril de 1922 fue promovido al grado de Alférez de Caballería y pidió su traslado a Ceuta, al Grupo de Fuerzas regulares número 3, como Ayudante del Teniente Coronel Miguel Ponte, Marqués de Bóveda de Limia, pero le informaron que siendo extranjero podía ser agregado al cuartel general, en cuyo caso no sería destinado al frente de batalla en el Protectorado Español en Marruecos, sugerencia que le pareció totalmente indecorosa y fuera de sus principios, de suerte que pidió que se le pusieran a la vanguardia de su Grupo de Caballerías, es decir, en el sitio de mayor peligro. Se conoce que uno de sus camaradas de armas intentó disuadirlo, haciéndole ver que por su cualidad de extranjero no tenía para que correr los peligros de la campaña. Y el joven Suárez Veintimilla contestó: “Yo no puedo creerme extranjero en España. Mi Patria es mi Ecuador amado, y lo será mientras viva; pero España me ha dado un uniforme que tengo que honrar. Y para mi, como debe ser para todos los americanos, España, aunque no sea mi Patria merece todo el cariño, porque es la madre de mi país natal”.

Fosa común – lugar para la memoria

El 1 de noviembre de 2005, fue un día histórico, por primera vez se llevó a cabo una ofrenda de flores por parte de la Ciudad.  Anteriormente la fosa común, presentaba un aspecto lamentable. El trabajo de adecuación se llevó a cabo con un proyecto del arquitecto municipal Javier Arnaiz. En el citado lugar fueron enterrados 156 personas, tras oponerse al golpe militar de julio del 36, en su gran mayoría son militares, políticos y sindicalistas, los últimos enterramientos en ese lugar fueron realizados en agosto de 1944.

En torno a la fosa común del cementerio de santa catalina tendríamos que recordar que tanto en Ceuta, como la zona occidental del Protectorado en Marruecos más que de guerra habría que hablar de represión, pues no hubo combates ni operaciones militares. La barbarie desencadenada fue tan intensa y extendida que no sólo la sufrieron los que habían defendido la República con su labor política y sindical, sino que también cayó la misma sobre aquellos que eran simplemente más abiertos, los incrédulos por cualquier motivo, los que habían destacado en empresas culturales y actividades públicas o simplemente aquellos denunciados por rencillas personales, odios y deudas, de los que se nutrieron las cárceles ceutíes y del Protectorado español en Marruecos.

El desglose del total de asesinados en Ceuta fueron 268. Es fácil concluir, que el tema de la represión ejercida en el nuevo Estado que surge tras el golpe militar del 17 de julio de 1936 presenta aún hoy, a pesar de los años transcurridos desde entonces, numerosas lagunas. La consulta de distintos documentos permite acercarse a la tétrica realidad judicial de aquellos años. Los procedimientos sumarísimos de urgencia, que la legislación fijaba como formula ocasional, se convirtieron, sin embargo, en la única fórmula empleada por los tribunales para juzgar los supuestos delitos de los que no eran adictos al nuevo régimen.

Amparados en la más absoluta impunidad y parapetados tras la vía jurídica no dudaron en acusar y condenar de adhesión a la rebelión a los que precisamente habían defendido la legalidad constitucional. Daba igual que las acusaciones realizadas se refirieran a asesinatos, pertenencia a organizaciones políticas o sindicales, participación en saqueos de iglesias, insultos, redacciones de periódicos, pertenencia la masonería, etc. Y, desglosando las cifras, se puede apreciar que el mes de agosto de 1936 se convierte en el más trágico de toda la represión en Ceuta, con 73 víctimas, de las cuales tan sólo siete se efectúan tras los respectivos consejos de guerra; el resto, sesenta y seis, fueron debidas a las sacas de madrugada.

Por militancia política, el número mayor de fusilados fue para los anarcosindicalistas y por profesiones el estamento militar fue el más castigado, sobretodo en 1938. Tras el inicio de la represión, con el paso de los meses, el número de fusilamientos fue disminuyendo paulatinamente. En los cinco primeros meses se registraron un total de ciento veintiocho ejecuciones, casi el 50% de las llevadas a cabo durante toda la represión. En 1937 se registraron noventa y seis, para continuar bajando hasta cuarenta y uno en 1938, y hasta seis años después, en agosto de 1944, no se consignaron los últimos tres fusilamientos en Ceuta. Estos datos confirmarían la conclusión en el sentido de que la represión sustancial se produjo en los primeros meses.

Tras las primeras ejecuciones en Ceuta, el 21 de julio de 1936, hasta 1944, en todas se consigna herida por arma de fuego, aunque después, en el registro civil, aparecen muchos tachados. Hay un paréntesis de seis años, desde 1938 a 1944, que no se producen más ejecuciones. Tal vez las hubo, pero se pudieron encubrir en los libros como hemorragia interna. Esto ocurrió con el fusilamiento de los tres miembros de la resistencia en Tánger, pero es evidente que el error en el número de fusilados no consignados debe ser muy pequeño. Si se toman en cuenta los días en que se producen las ejecuciones y el número se observa que no parece que existiera una norma que regulara las mismas. Hay meses que durante varios días consecutivos se realizan fusilamientos y otros que las fechas se distancian considerablemente. Pero es irrefutable que tras algún ataque de las fuerzas republicanas en la madrugada siguiente realizaban ejecuciones. También se incrementa en torno a las celebraciones de determinados aniversarios y cuando en el frente fallecían soldados o miembros de la Falange local.

Ángel García Ruiz

Don Ángel como lo conocían sus alumnos fue el autor de la música del himno de Ceuta, fundó y dirigió el Conservatorio municipal, creó la Masa Coral, el Cuadro Lírico; fundó y dirigió la Orquesta Sinfónica y la asociación Amigos de la Música y fue el director de la banda de música del Tercio. Sus restos reposen en una tumba apartada, mejor decir oculto del cementerio, donde se accede tras pasar por una empinada escalera y un frío muro. Todo esto ocurre desde 1956 cuando Don Ángel García Ruiz falleció de un cáncer de estómago y fue enterrado “fuera del Cementerio”.

     La curia ceutí de aquellos grises años no le perdonó su libertad de pensamiento. En el 2004 se conmemoró el ochenta aniversario de la primera audición del himno. Sobre Don Ángel, el catedrático Antonio Garrido Aranda escribió: “El profesor que más hizo por la música en Ceuta en un largo trecho, que iría desde los años 30 a mediados de los cincuenta, fue don Ángel García Ruiz, uno de los fundadores del Conservatorio, con los hermanos Alcalá Galiano. Era un músico en toda la extensión de la palabra. Lo recuerdo como una persona muy seria y responsable, pero sin quitar un ápice de humanidad y educación…”.

También el abogado ceutí Fernando Díaz Bermejo, escribió: “Hace más de treinta años, contando unos quince o dieciséis años de edad, cuando acompañando a mi padre, que era un gran melómano y aficionado a la música clásica, al cementerio para visitar supongo la tumba de algún familiar, me contó la historia de quien había sido director de la orquesta de Ceuta y compositor de su himno, y por qué su enterramiento estaba fuera de los límites del camposanto, en tierra no consagrada…”.

   Sobre los inicios del Conservatorio de Ceuta, por el que tanto hizo Don Ángel, tendríamos que referirnos a lo escrito por Vicenta Marín, donde destaca que en 1932 fue creada una escuela particular de música por iniciativa de un grupo de personas que consideraban que era una parcela educativa que no estaba cubierta en la ciudad.

    La creación de este centro fue justificado por los profesionales del arte musical, manifestando que existía un gran número de alumnado que se estaban viendo privado de poder cursar esta enseñanza por falta de recursos ya que el gasto que les suponía era superior a los medios económicos de los que disponían. En el año de su fundación, como escuela particular, se propuso al Ayuntamiento que se hiciera cargo de ella, con lo cual se consiguió que pasara a funcionar como escuela Municipal de Música, a partir de mayo de 1932. Para ello, aportó una subvención para cubrir gastos de funcionamiento.

  La Corporación se comprometió a proporcionar a la Escuela el material y mobiliario necesario para su total funcionamiento. El 18 de noviembre de 1932 comenzaron las gestiones, por parte de su director Don Ángel García Ruiz, para dar carácter oficial a los estudios. Consiguiéndose en 1933, que el Ayuntamiento declarara la Escuela Municipal de Música como Conservatorio.

Mujeres ceutíes, historias de libertad

Mi recuerdo en el Día de la Mujer, a estas ceutíes como Isabel Mesa, Antonia Céspedes, Antonia Pérez Padín, África de las Heras, Antonia Castillo, Nani Bermúdez… y tantas otras, que durante la Segunda República lucharon por una Ceuta mejor. Ellas fueron unas adelantadas a su tiempo y  tras el golpe militar del 36, sufrieron persecución y cárceles, incluso siendo una de ellas, Antonia Céspedes asesinada junto a los muros de la prisión de mujeres del Sarchar.

Nota: En la imagen, la ceutí doctora Antonia Castillo impartiendo una charla a las mujeres de los obreros en la Casa del Pueblo de Ceuta, en la calle Agustina de Aragón. (Archivo: Paco Sánchez).

ISABEL MESA

Fue una activa militante de la CNT en Ceuta, un primer dato lo tenemos en aquella multitudinaria celebración del 1º de mayo de 1931. Las ilusiones despertadas tras el cambio de régimen facilitaron el fortalecimiento de las organizaciones obreras. Los anarquistas se hicieron un hueco muy importante entre la población obrera ceutí, ganando cada día más adeptos, su sede en la calle Linares, siempre estaba repleta de militantes. El 1º de mayo organizaron un acto de reafirmación sindical en el teatro Cervantes, la mesa presidencial estaba formada por los anarcosindicalistas más representativos de la ciudad como Pedro Vera o Andrés Garrido, y junto a ellos la joven Isabel Mesa que tras tomar la palabra insistió –como destaca la prensa- en la lucha social y libertaria de la mujer, conseguir las seis horas de trabajo y que se concedan al obrero el jornal necesario para poder vivir dignamente, así como la igualdad de la mujer dentro de la sociedad ceutí.

Isabel Mesa, pertenecía dentro de la CNT al Sindicato de Obreros de la Aguja, donde tenía el numero uno. Su actividad sindical fue principalmente en la organización de mujeres trabajadoras. Hubo una huelga en la fábrica de conservas y la empresa trajo engañadas a unas mujeres del Protectorado que cobraban menos de la mitad que las de Ceuta. Isabel habló con ellas para que se unieran, lo consiguió, y terminó la huelga con las reivindicaciones conseguidas.

Al tener conocimiento del golpe en la tarde del 17 de julio y poco antes de que una patrulla se personara en su casa pudo huir hacia la costa malagueña en un pequeño falucho, junto a 12 compañeros más. Permaneció en Málaga durante varios meses, y a mediados de 1937 llegó a Valencia, trabajando durante toda la guerra de enfermera.
La historiadora valenciana Pilar Molina, estuvo cerca de ella en sus últimos años y nos relata los hechos. Participó en el Congreso de constitución de la Federación Nacional de Mujeres Libres, llegando a ser secretaria de la agrupación local. Isabel, como recuerda la historiadora, siempre decía: “La mujer siempre ha tenido que luchar mucho, no solo teníamos que sembrar las ideas sino luchar contra algunos de los que estaban con nosotros sembrando, la mujer y el hombre tienen que ir caminando juntos, buscando la libertad, codo con codo o cogido de la mano”.

Tras la caída de Valencia huye hacia el puerto de Alicante, pero al no llegar el barco que esperaban junto a cientos de republicanos se marcha a Almería a pie, se cambia el nombre por el de Carmen Delgado y luego a Málaga, donde en el año 1941 crea con otras compañeros el periódico clandestino El Faro de Málaga, tal vez pensando en el diario de Ceuta “El Faro”.

Nunca se resignó a quedarse relegada a las tareas del hogar, como imponía el régimen, y siguió en la lucha. Descubierta por la policía es procesada y condenada a dos penas de muerte. Vuelve a Valencia y junto a otras compañeras promueve la creación del colectivo de mujeres Unión de Mujeres Demócratas, organización clandestina para ayudar a las personas presas y a sus familias y con actividades en contra de la dictadura.

Monta un quiosco junto a Maruja Lara, compañera anarquista inseparable, empeñada en las mismas luchas; en la trastienda tenían la prensa anarquista. En el año 1956 es detenida y durante ocho días es torturada en la comisaría de la calle Samaniego de Valencia. Posteriormente colaboró en la formación de colectivos libertarios como “Libre Estudio”, la Federación de pensionistas de la CNT, “Radio Klara” y el Ateneo Libertario “Al Margen” y perteneció a Dones Lliures y a la Fundación Salvador Seguí de Valencia.

ATENEO LIBERTARIO

La historiadora Pilar Molina recuerda las últimas palabras de Isabel, fallecida en febrero de 2002. “Teníamos un Ateneo Libertario en Ceuta, donde se enseñaba a leer y a escribir a los obreros; también música, pintura, esperanto, se hacían asambleas, se hablaba de Revolución, de libertad de ideas. Era una juventud bonita de verdad. Los carpinteros hicieron una vitrina y cada persona llevó los libros que pudo. En mi casa había bastantes libros, que llevamos también. Entonces empezamos a escribir pidiendo más libros a otras ciudades. Si los que recibíamos estaban repetidos los repartíamos ¡Hicimos una biblioteca, chula de verdad! Poníamos bancos de madera porque no teníamos sillas yo era la bibliotecaria. Cuando se proclamó la República la primera bandera que ondeó en el monte Hacho de Ceuta, fue un abrigo mío que era rojo por fuera con el forro negro. Aprendimos que es la anarquía de la mano de Isabel, no sólo por lo que nos contaba del periodo tan difícil que le tocó vivir y que afrontó con valentía, sino por su ejemplo en la vida cotidiana, siempre solidaria. En los últimos momentos nos seguía hablando de libertad, fraternidad…, nos pidió que la recordáramos como Isabel mesa, que la envolviéramos con la bandera rojinegra y todas juntas cantáramos “A las barricadas”. Su idea de lo que es el anarquismo, define toda su vida: “El anarquismo es una senda maravillosa, pero muy escabrosa. Pero hay que seguirla. Y una vez estás en ella no la puedes soltar, te envuelve, te embriaga. El anarquismo es amor, libertad, igualdad, humanidad de todas las condiciones. ¡Ni fronteras, ni color, ni razas, ni banderas! En el anarquismo no hay más que humanidad, sentimientos humanos, aspiramos a todo aquello máximo que se pueda llegar”, cuenta la historiadora Pilar Molina.

Antonia Céspedes Gallego

Fueron muchas las mujeres ceutíes que lucharon por una sociedad mejor en libertad y en democracia, desgraciadamente solo nos han llegado los nombres de unas pocas. Pero al menos, que de estas pocas, no se olviden sus nombres. Pero, si tuviéramos que destacar alguna, sería sin duda Antonia Céspedes Gallego, una mujer de fuertes convicciones, de igualdad, solidaridad, y firmeza por sus ideales. Y lo pagó hace ocho décadas con su vida, su cuerpo apareció con un disparo, en la ladera junto a la cárcel del Sarchal, donde se encontraba detenida.
Un grupo de falangistas la sacaron en la madrugada del 21 de enero de 1937, y la asesinaron, tenía tan sólo 46 años. Cariñosamente era conocida como “la latera”. La deuda que tenemos con estas ceutíes es imposible de pagar. Antonia Céspedes es un símbolo de otras muchas mujeres que sufrieron esa brutal represión. Mujer adelantada para su época, siempre en primera línea en las reivindicaciones sindicales y mejoras para la mujer, en perpetua actividad por la igualdad de la mujer ceutí trabajadora. Era una persona humilde, vivía en el patio Centenero, una gran luchadora siempre cerca de la más necesitada.
También tenemos constancia por la prensa de su actividad sindical, ella trabajaba en la fábrica de conservas, junto a la playa de la Ribera. En mayo de 1931, lideró una huelga para conseguir mejoras para las trabajadoras entre otras reivindicaciones pedía jornada laboral, horarios, salarios e higiene. Lanzaron un manifiesto que se reprodujo en la prensa: “No permitáis que embarquen vasijas y menos aún dejar desembarcar pescado para ninguna fábrica de la península, que proceda de Ceuta, porque perjudicáis grandemente la lucha de estas bravas compañeras” y terminaba el manifiesto con: ¡Trabajadores! ¡No olvidéis este llamamiento! proceded con energía a todo intento de perjuicios contra nuestras compañeras. El comité de huelga. Ceuta, 18 de junio de 1.931″.
Tras el golpe militar, fue sacada de su modesta vivienda y trasladada a la prisión de mujeres en el Sarchal, donde se encuentra con otras ceutíes que también fueron detenidas por su militancia republicana y su lucha social. Allí con muchas penurias junto a sus compañeras pasan las horas en el fortín habilitado como cárcel, en espera de acontecimientos.
La represión desencadenada fue tan intensa y extendida que no sólo la sufrieron los que habían defendido la República con su labor política y sindical, sino que también cayó la misma sobre aquellos que eran simplemente más abiertos, los incrédulos por cualquier motivo, los que habían destacado en empresas culturales y actividades públicas o simplemente aquellos denunciados por rencillas personales, odios y deudas, de los que se nutrieron las cárceles ceutíes y zona del Protectorado español en Marruecos. Sin embargo, la represión ha caído en el olvido de la memoria histórica de la contienda civil, lo que ha motivado que aún se mantenga que en Ceuta, Melilla y en el Protectorado no pasó nada.
Tras la proclamación del estado de guerra Ceuta se convierte en una ciudad llena de miedos y recelos. Desde la misma madrugada del 18 de julio las fuerzas sublevadas, con la ayuda de patrullas de falangistas, comienzan las detenciones selectivas y asaltos a las sedes de los sindicatos y partidos políticos. El comandante general y jefe de la Circunscripción Occidental, teniente coronel Gautier, el 18 de julio de 1936, emitió un duro comunicado: “El que desobedezca las prescripciones de los bandos, publicados anteriormente, será pasado por las armas, sin previo juicio sumarísimo”.
En septiembre, el juzgado militar le envía un oficio donde le comunica que se le realizará un consejo de guerra. El día 16, de madrugada fue trasladada al acuartelamiento de Sanidad (hoy manzana del Rebellín). Se le encuadró en un magro juicio contra sindicalistas ceutíes, ella es la única mujer, en total fueron 50 y bajo un mismo epígrafe: “adhesión a la rebelión”, se les dividió en cuatro grupos, tres de doce y uno de catorce. Fueron fusilados veintiséis y el resto a largas condenas. En este consejo de guerra estaba el destacado dirigente sindical, empleado de la empresa de alumbrado y fundador en 1934 del partido Sindicalista, Luis Castillejo, quien seria fusilado.
Tras entrar en la sala habilitada para los consejos de guerra, Antonia Céspedes, está frente al estrado, se da lectura al apuntamiento por parte del relator. La lectura se prolonga durante pocos minutos; en ella se da la relación de nombres, seguidos de las acusaciones. Cuando concluye el relator se inicia el interrogatorio, contestando con simples monosílabos a las preguntas que le formula. A continuación se produce un descanso para que el fiscal y el defensor consulten sus notas y preparen las conclusiones finales. Después de media hora se reanuda el juicio con la intervención del fiscal. El consejo de guerra falló pena de muerte, pero a los pocos días se le sustituyó por cadena perpetua y trasladada a la cárcel de mujeres del Sarchal.
En el consejo de guerra, ya se le acusaba de ayudar a otras mujeres: “Se le acusa de incitar a las mujeres, ya que en una de las últimas huelgas fue por las casas sacando a las muchachas que trabajaban en el servicio doméstico, para conseguir mejoras sociales y en las elecciones del 16 de febrero de 1936, fue apoderada en una mesa apoyando al candidato del PSOE Manuel Martínez Pedroso”.

CONSEJO DE GUERRA JUNTO A 50 SINDICALISTAS

Fue juzgada junto a cincuenta sindicalistas, con aquel macro juicio las fuerzas militares sublevadas querían crear el pánico y el terror entre la clase obrera ceutí, se les dividió en cuatro grupos, en el de Antonia Céspedes, eran catorce: Francisco Serrano, Baldomero Álvarez, Juan Mateo, Luis Moyano, Antonio Vázquez, Antonio Tomeu, Antonio Frías, Ernesto Attias, Rafael Sánchez, Antonio Soto, Federico Martín, Isidoro Expresati y Francisco Castillejo. Otro de los inculpados fue el zapatero Francisco Garrucho, a quien se le acusó de que en su modesto taller de la calle Peligro se celebraban reuniones. El 3 de noviembre se celebró el consejo de guerra, estando presidido por el coronel de Ingenieros Ricardo Seco de la Garza, fallando largas condenas para nueve de los juzgados y penas de muerte para Martín Cortés, Garrucho Pavón, Soto Vargas, Vázquez Soler y Antonia Céspedes Gallego; ésta fue indultada, pero ejecutada en la madrugada del 21 de enero de 1937. El 17 de noviembre a las 08,30 horas, se llevaron a cabo las ejecuciones de sus compañeros de juicio por un piquete de la Falange de los que constituían el destacamento de la prisión de García Aldave.

Antonia Castillo Gómez

La doctora castillo, fue una ceutí comprometida con sus paisanos, se le podía ver ofreciendo charlas en la Casa del Pueblo de Ceuta, durante la Segunda República, a las mujeres de los obreros sobre la “maternidad”. Esta conferencia le valió un consejo de guerra y su expulsión del Ayuntamiento como facultativa, por las nuevas autoridades, tras el golpe militar del 17 de julio de 1936.

Cuando se produce la sublevación, permanece en la ciudad, su marido el catedrático del Instituto Hispano-Marroquí Luis Abad, y militante de Izquierda Republicana pudo salir. Ella continúa en su puesto de trabajo a pesar de los condicionantes adversos. Está observando desde el mismo inicio de la sublevación como muchos de los compañeros de su marido son detenidos y fusilados. Ella sabe que a todos los funcionarios municipales que hayan tenido alguna vinculación con partidos o sindicatos se les está instruyendo un expediente de depuración.

La comunicación le llegó el 20 de diciembre de 1938, donde se le acusa, entre otras cosas “historias inventadas”, de “negligencia en su trabajo”. Con este trámite se le pasa factura por su matrimonio con Abad y por sus actividades políticas. Pero este primer expediente era tan solo el comienzo de un tortuoso camino que, por desgracia, solo había comenzado a recorrer.

La represión ejercida le obliga abandonar la ciudad. La siguiente noticia que se tiene de ella es de finales de 1940 y se la sitúa en Burgos, volvió a ser, al igual que en Ceuta, la primera mujer en formar parte del Colegio de Médicos. El refugio en esa ciudad le sirvió para ir madurando la posibilidad de exiliarse y poder reencontrarse con su marido, y lo más importante desarrollar con completa libertad su profesión, sin miedo a represalias del franquismo.

En 1945 se traslada a México. Unos años después viajó a Nueva York, siendo pionera en el estudio del cáncer. Mientras tanto su marido está en un campo de concentración en Oran. En 1953 Abad pone rumbo a la capital azteca y, finalmente, transcurridos dieciocho años se reencuentra con su mujer. Una vez que los dos están juntos planifican sus vidas. La doctora Castillo se especializa en el campo de la oncología ginecológica y su marido es profesor en la Universidad azteca.

A finales de 1970 Antonia Castillo notó un importante empeoramiento de su salud y en vista de su progresiva enfermedad decidieron regresar a Madrid. A principios de 1971 fallece y su marido decide enterrarla en Gádor (Almería), su marido falleció el 13 de noviembre de ese año.

Antonia Pérez Padín

       La ceutí Antonia Pérez Padín, fue una mujer de fuertes de convicciones de solidaridad y ayuda a los más necesitados, tras el golpe militar padeció ocho años de cárcel entre el Sarchal, Puerto de Santa María o el Dueso. Tenía seis hijos, regentaba una modesta casa de comida en la zona de la Puntilla. Su marido Antonio Berrocal, fue concejal durante la Segunda República. Después de la sublevación fue encarcelada el 14 de agosto de 1936 en la prisión de mujeres y su marido, fusilado.

Su nieta Gloria, quien ha escrito varios libros sobre las vivencias de su abuela, nos cuenta: “La primera imagen que me viene de mi abuela es la de una mujer vestida siempre de negro, con las piernas hinchadas por las varices y con una propensión al suspiro profundo, casi expelido desde el bajo vientre, cuando oía las noticias del llamado parte‟.

Nunca nos habló de la guerra, ella hablaba de los “hoteles” donde había estado. Mi abuela no paró de contarme atrocidades. Ha sido el referente más importante que he tenido en mi vida. De las atrocidades solo voy a mencionar el apuñalamiento de una compañera suya en la cárcel de el Sarchal mientras iba hacia el paredón de fusilamiento. Al parecer, un falangista que quería los favores sexuales de la víctima y que fue rechazado una y otra vez, se vengó apuñalando al objeto de su deseo mientras la conducía al paredón. La pobre mujer le gritaba a mi abuela “Antonia, Antonia, que me mata, que me apuñala” y mi abuela nunca pudo olvidar aquellos gritos. Aún años después, mientras me lo contaba llorando y maldiciendo, seguía oyéndolos, cuando les detienen en 1936 sus hijos tienen unas edades que oscilan entre los diez – la hija mayor- y dos el pequeñín”.

“Esos niños pasan al cuidado de familiares y dos de ellos van –según mi madre– al asilo, aunque supongo que sería el innombrable “Auxilio Social”. No pudo cuidar de sus hijos y eso fue lo que más le destrozó durante los más de siete años que pasó en las cárceles franquistas con dos penas de muerte: una por pertenecer al Socorro Rojo Internacional y la otra por su pertenencia al Partido Comunista. Mi abuelo no se libró de la pena de muerte. Fue fusilado junto con 32 personas la madrugada del 21 de enero de 1937 y en su propia finca, en la Posición A”.

Mujer de carácter fuerte y recio -heredado de su madre Jacinta- y con las ideas muy claras sobre las injusticias sociales, ideas que supongo le fue aclarando su padre maestro anarquista. Para concluir este testimonio de Gloria Berrocal sobre su abuela añade: “Ella mostró a lo largo de toda su vida una fe ciega en el ser humano. Su solidaridad con los huelguistas portuarios en Ceuta, solidaridad que podía llevar a cabo gracias a que tenían un colmado y una casa de comidas, su asistencia como comadrona a las mujeres que la necesitaban, su sentido de la justicia que nunca se enturbió ni siquiera en sus últimos años en que seguía comentando la situación política no solo nacional sino también la internacional, hacían de mi abuela un ser excepcional.

Sin embargo, creo que no fue la única y que perteneció a una estirpe de mujeres que supieron ser libres, independientes y luchadoras en aquellos difíciles años del siglo pasado. Cuando hoy se dice que una mujer es una “superwoman” porque trabaja y además crea una familia, yo me sonrío pensando en la generación que le tocó lidiar con las atrocidades de la Guerra Civil y pienso en mi abuela que atendía el colmado y la casa de comidas, le ponía una inyección diaria a mi abuelo que padecía del corazón, paría un hijo tras otro, atendía en el parto a otras mujeres y además sacaba tiempo para sus reuniones del Socorro Rojo y del partido, y asumo la altura del listón que dejaron todas ellas y no dejo de lamentar el poco reconocimiento que han tenido esas mujeres gracias al aplastante silencio mantenido tanto en la dictadura como en la democracia”.

 Diana Bermúdez-Reyna

       Cuando la pequeña Diana recorría las calles de Ceuta en aquel verano de 1936, de la mano de sus padres, nada le hacía presagiar que en pocos días cambiaría su vida y la de su familia. Su padre era un reputado capitán aviador, destinado en el aeródromo de Sania Ramel en la capital  del Protectorado, Tetuán, y en 1933 fue delegado del Gobierno de la República en Ceuta.

Diana fue una de los miles de menores enviados al exilio durante la Guerra Civil Española desde la zona republicana a la Unión Soviética, entre los años 1937 y 1938, para evitarles los rigores de la guerra. En un primer momento, disfrutaron de un cálido recibimiento y un trato en general bueno por parte de las autoridades soviéticas, mientras la guerra civil seguía su curso. Sin embargo, con la entrada de la Unión Soviética en la Segunda Guerra Mundial y la invasión nazi de las zonas en que se encontraban las casas donde estaban alojados, hubieron de sobrellevar la dureza de la guerra, y posteriormente la de la vida entre una dictadura comunista que no les permitía salir del país y otra dictadura derechista que miraba con recelo a los que finalmente lo consiguieron.

En la tarde del 17 de julio, todo cambió, su padre defendió junto a otros militares leales al Gobierno el aeródromo de Tetuán, haciéndose fuerte e intercambiando fuego, pero nada pudieron hacer y a las pocas horas fueron detenidos por los militares sublevados, el 15 de agosto de 1936 fue sacado de la fortaleza del monte Hacho y ejecutado. Siendo enterrado en el cementerio de Santa Catalina en Ceuta.

La madre de Diana se encuentra sola con cuatro hijos, intentó por todos los medios salir de Ceuta hacia Valencia donde estaba su familia.  Pero no es nada fácil, el sur está tomado por los sublevados, y llegar hasta el levante es tarea imposible. Al proceder de una familia de la alta sociedad madrileña, el abuelo paterno de Diana era teniente general y su abuela familiar del escritor Salvador de Madariaga, consiguen que se realice un intercambio en Tánger, organizado por la Cruz Roja Internacional. Tras llegar a la ciudad internacional embarcarían en el barco que hacia la travesía, una vez por semana, hacia el sur de Francia y desde allí al pueblo valenciano de Russafa.

Cuando todo parecía tener una cierta normalidad, una mañana quedó marcada en la memoria de la pequeña Diana, apenas tenía cuatro años: “Han pasado muchos años, pero parece como si lo estuviera viviendo ahora, nos encontrábamos en el piso de Russafa, mi abuela a un lado y mi abuelo llorando, con las manos en la cara. Dos señores uniformados me cogieron en brazos y nos llevaron a mi hermana y a mí, mientras yo lloraba y preguntaba por mi madre, recuerdo que me abracé a una muñeca y no la solté, hasta muchos años después”.
Sus dos hermanos, José Luis y Flavio, fueron enviados a la URSS en la madrugada del 13 de junio de 1937.

Al llegar a Leningrado, la actual San Petersburgo, la separaron de su hermana y la llevaron a una casa para niñas pequeñas. Pocos meses después de acabar la Guerra Civil, en agosto de 1939, la abuela paterna, Presentación de Madariaga, un nombre frecuente en los “Ecos de Sociedad” de la prensa madrileña -viuda de un teniente general, había sido Dama de Honor de la reina Victoria Eugenia- logró que el Gobierno franquista, a través de sus embajadas en Roma y Londres, consiguiera que los ejecutivos de Mussolini y Chamberlain mediaran para facilitar el retorno de sus cuatro nietos.

El intento fue en vano. Con la invasión de Rusia por parte de Hitler, en junio de 1941, Diana y el resto de los niños fueron evacuados de Leningrado a una aldea en las llanuras del Volga. Nuestra pequeña tuvo que luchar por salir adelante, aprendió el ruso, era muy inteligente y nada se le resistía. Gran modista pronto comenzó a realizar trabajos, después entró a trabajar en una fábrica de misiles. Los años fueron pasando y la promesa del retorno a España no comenzó a ser una realidad hasta 1956, para entonces ya había formado su propia familia al casarse con un ruso de origen ucraniano. Y por fin, el 17 de diciembre de 1990, consiguió permisos para toda su familia, incluidos sus tres hijos con sus respectivas parejas y los cuatro nietos que ya tenía.
A muchos niños, como Diana, no les quedó más remedio que marcharse.

África de las Heras

      La ceutí África de las Heras, fue la espía española más activa al servicio soviético. Tendríamos que recordar que África nació en la calle Soberanía Nacional (hoy calle Real) el 27 de abril de 1909. En el seno de una familia militar acomodada, su tío Francisco de las Heras, era un prestigioso abogado y alcalde de Ceuta, en los años veinte. Quien desee, profundizar en su vida le recomiendo el magnífico libro escrito por Javier Juárez  “Patria, una española en la KGB”.

África se traslada a Madrid, donde estudia en un colegio de monjas. En 1930, se tiene constancia de su militancia en el partido Comunista.  Fue captada por el servicio de información soviético (NKVD) durante la guerra civi. Estuvo implicada en el asesinato de Trotsky, participó como guerrillera en la URSS durante la Segunda Guerra Mundial, y fue una decisiva agente del KGB durante la guerra fría en Latinoamérica. Alcanzó el grado de coronel del KGB y está considerada una figura legendaria de los servicios de inteligencia de la extinta Unión Soviética.

Falleció en 1988 y está enterrada en Moscú. María Pávlovna, María de la Sierra, Ivonne, Znoi, Patricia y Patria son algunos de los nombres que utilizó. Esta espía ceutí obtuvo numerosas condecoraciones de la URSS. La vida de África de las Heras, nacida hace casi un siglo en Ceuta y fallecida hace dos décadas en Moscú, estuvo rodeada de misterio. Estando en Buenos Aires en 1956, Moscú envía a un nuevo jefe de espionaje para la zona.

Ese mismo año, en aras del trabajo conjunto en favor de la URSS, se casará con él. Se trataba de Valentino Marchetti, en realidad Giovanni Antonio Bertoni, un italiano que huyó a la URSS en 1925 y volvió a Italia en 1944 para organizar una red de espionaje. Aunque en Moscú sostienen que, a pesar de ser un matrimonio de conveniencia, tuvieron una feliz vida familiar.

Tras fallecer su marido, regresó aparentemente a Moscú en el otoño de 1967, pero salió al extranjero al menos en tres oportunidades más – en dos ocasiones, a Uruguay –, y el fin de su carrera como espía coincidió con el comienzo de su labor como instructora de agentes, en 1971, aunque permaneció en el KGB hasta 1985. Durante la II Guerra Mundial, terminó unos cursos de radio y sirvió en un destacamento guerrillero donde le entregaron dos granadas, una pistola y un puñal: si corría peligro de ser tomada prisionera debía utilizar las granadas para destruir el radiotransmisor y el libro de claves antes de suicidarse.

Lanzada en paracaídas, actuó en la retaguardia alemana a partir de mayo de 1942. Tras sus hazañas de guerra, en 1944 regresó a Moscú e ingreso en uno de los destacamentos del Comisariado de Seguridad de la URSS. A finales de enero de 1946 pasa en automóvil de Berlín a París, donde se establece haciéndose pasar por refugiada. Un año después cruza la frontera franco-española, pero entonces Moscú decide enviarla a Uruguay, hacia donde parte en diciembre de 1948 y donde se establece como modista para no levantar recelos.

Un año más tarde de su llegada se casa con el escritor uruguayo Felisberto Hernández. El matrimonio duró tres años hasta que se divorciaron. Luego se volvió a casar con un otro agente de la KGB, italiano, llamado Valentino Marchetti. Ambos abrieron, como pantalla para sus actividades, una casa de compra y venta de antigüedades en el casco viejo de la ciudad de Montevideo. El Jefe del espionaje Vladimir Stanchenko confirmó la gran importancia de la ceutí en el entramado de la KGB al revelar, en julio de 1993, al diario El País que “después de la guerra, y hasta mediados de los años 70 fue responsable en Europa y América Latina de todo el entramado político.

 

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La radio nació en Ceuta en 1901

En Ceuta nació la Radio en 1901, y lo que inventó Marconi, fue la telegrafía sin hilos, y ahí no hay quien le quite el merito, pero el inventor de la radio fue el español Julio Cervera Baviera. Eso es lo que, mantiene y demuestra con documentos el profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra Ángel Faus, en su voluminoso libro “La Radio en España (1896-1977).
A mediados de octubre de 1901 comenzaron las trasmisiones. Cuando todo estuvo dispuesto, la Real orden de 31 de diciembre da carácter oficial al trabajo desarrollado. En sus experiencias Cervera, continua el profesor Ángel Faus, narrando en su libro, estuvo asistido por los tenientes de Ingenieros Antonio Peláez y Tomás Fernández, así como por el telegrafista señor Cadavid. Las transmisiones tenían lugar entre Tarifa y Ceuta. La Comunicación se establece desde la estación de Tarifa, situada en el cerro del Camorro, hasta la estación de Ceuta, colocada en el alto del Monte Hacho.
      Cervera, y no Marconi, fue quien inventó la radio El profesor Ángel Faus, nos cuenta en su libro quién era el Comandante Cervera, y es un buque desde el que, se dice, fueron realizadas transmisiones experimentales de telegrafía sin hilos en la primera década del siglo XX. Ésta es una de esas referencias inerciales que han pasado todos los controles de calidad amparadas en la supuesta solvencia de la fuente inicial. Jamás existió un buque denominado Comandante Cervera. Sí hubo un navío Almirante Cervera, pero no realizó experiencias de telegrafía sin hilos conocidas. Tampoco el almirante, al mando de la escuadra española durante la guerra de Cuba, guarda relación de parentesco alguno que pueda justificar una confusión de rango y actividad con el comandante. La primera pista para desvelar el enigma la facilita el Diario de Cádiz.
Donde explica cómo Marconi no trabajó en la radio hasta 1913, tal y como señala él mismo en un documento de la época: “Fue el comandante Cervera, que colaboró con Marconi y su ayudante George Kemp en 1899, quien resolvió las dificultades de la telefonía sin hilos y obtuvo sus primeras patentes antes de que terminara ese año, posee los planos y patentes del inventor español. Así, a pesar de que la transmisión de ondas electromagnéticas (EM) había sido demostrada primero experimentalmente por Nicola Tesla y después teóricamente por Guillermo Marconi, el mérito de la transmisión de audio a través de las ondas EM debe atribuirse al científico español.

Este científico había estado trabajando con Marconi en sus investigaciones radioeléctricas allá por 1899 fue el que resolvió las dificultades de la radiotelefonía en los comienzos del siglo XX. El sitio elegido para las primeras transmisiones de radiotelefonía fue el Estrecho de Gibraltar, situando una de las estaciones en Ceuta y la otra en Tarifa. Esto, no sólo convierte a las ciudades de Ceuta y Tarifa en la segunda posición en cuanto a las emisiones radiotelegráficas, sino en las primeras ciudades en las que fue posible la transmisión de voz sin hilos. Los estudios del profesor Faus se sustentan en una amplia documentación entre las que destacan las patentes que obtuvo Cervera en España, Alemania, Bélgica e Inglaterra para este tipo de comunicación. Al parecer la patente anglosajona es la que más refuerza las investigaciones de Faus al no haber sido reclamada por Guillermo Marconi, lo que apoya la idea de que era una patente distinta.

El 11 de diciembre de 1899 una Real orden del Ministerio de Guerra confía a Julio Cervera una nueva comisión de servicio para Madrid, Andalucía, valencia y nuestra Ciudad cuya comisión desempeñó efectuando practicas de telegrafía sin hilos con aparatos de su invención por términos de tres meses.

Este ciclo de experimentación itinerante es el inicio del diseño de la Red Radiotelegrafia Militar Permanente, en lo que se refiere a la decisiva selección de emplazamientos futuros. Los recientes ensayos de los que se ocupa con elogio la prensa diaria son recogidos en la sección de actualidades del semanario Blanco y Negro del 22 de febrero de 1902, entre otras publicaciones: ” Con patriótica satisfacción podemos consignar el gran progreso que la ciencia y la humanidad deben al ilustre comandante de Ingenieros Julio Cervera Baviera, quien ha perfeccionado, por medio de ingeniosos aparatos inventados por él, las practicas de telégrafo sin hilo”. La narración del semanario ofrece una imagen de gran solidez del trabajo y la investigación de Julio Cervera: “Durante tres meses consecutivos ha realizado el comandante Cervera felicísimas experiencias de telegrafía sin hilo a través del Estrecho de Gibraltar”. El profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra Ángel Faus, escribe en su exhaustivo trabajo que con estas emisiones Cervera establece el primer servicio regular de radiotelegrafia en España, y el primer servicio regular mundial de radiotelegrafia militar. Conviene recordar que el servicio ingles superaba una distancia de 22 kilómetros, en tanto Tarifa y Ceuta están separadas por 34 kilómetros. La diferencia más significativa es que en el caso español se trata de un servicio militar, convertido así en el primero regular del mundo de esta clase.

Tres meses de experimentación diaria y exitosa dan idea de lo que fué el trabajo experimental y de investigación del comandante de Ingenieros en esa comisión de servicio prorrogada y renovada que comentamos. Este trabajo es muchísimo más de lo que pueden aportar todos los demás investigadores de reconocido prestigio del momento, y sitúa a Cervera Baviera no como uno de los más grandes, sino el más grande inmediatamente después del propio Marconi en la radiotelegrafia.

Desde el 1 de septiembre de 1902, en que se publica la entrevista con Marconi que se conoce, losa lectores se preguntaban quién es un tal comandante Cervera citado en el texto. Concretamente el diario de Cádiz preguntaba a Marconi: “¿Conoce usted el sistema de telegrafía sin hilos del comandante de ingenieros español señor Cervera?”. Y la respuesta de Marconi es: “A la persona si la conozco, su sistema no”. El periodista y el Diario de Cádiz conocen bien las actividades de Julio Cervera, comandante de Ingenieros, que desde el mes de diciembre anterior está adscrito oficialmente a la Comandancia de su arma en el Campo de Gibraltar realizando experiencias de radiotelegrafia.

El Diario de Cádiz no menciona a Cervera en la relación social de invitados, entre el nutrido grupo de generales, almirantes, representantes diplomáticos y distinguidas damas no es oportuna la cita de un comandante, por relevante que sea. De ahí que el periodista le destaque en lugar privilegiado: en la entrevista. Hoy se puede afirmar, según escribe el profesor Ángel Faus que el comandante Julio Cervera no sólo es el auténtico iniciador de la experimentación radiotelegráfica en España sino también una figura de nivel mundial que, por sus realizaciones, debemos situar junto a Marconi y por delante de otros colegas de la época.

El inventor de la radio no es Marconi, ni John Ambrose Fleming, ni Lee de Forest, Fesseden o David Sarnoff, sino el español Julio Cervera Baviera”. Así lo afirmó el profesor de la Universidad de Navarra Ángel Faus. Marconi inventó la telegrafía sin hilos y demostró su eficacia en diciembre de 1901, pero no trabajó en la radio hasta 1913, tal y como señala él mismo en un documento de la época. “Fue el comandante Cervera, que colaboró con Marconi y su ayudante George Kemp en 1899, quien resolvió las dificultades de la telefonía sin hilos y obtuvo sus primeras patentes antes de que terminara ese año. El 22 de marzo de 1902 constituyó la Sociedad Anónima Española de Telegrafía y Telefonía sin Hilos ante el notario de Madrid Don Antonio Turón y Boscá”, indicó Ángel Faus, que dispone de los planos y patentes del inventor español.

Asimismo, destacó que Julio Cervera aportó a la sociedad sus patentes para la radiotelefonía sin hilos obtenidas a su nombre en España, Bélgica, Alemania e Inglaterra: “Las inglesas son significativas ya que se consiguieron sin oposición de Marconi y su entorno empresarial lo que indica que se trata de un sistema distinto”.

Para Ángel Faus, esto le convierte en “pionero indiscutible de la radiotelegrafía en España y la radiotelefonía en el mundo entero”. En 1934, La primera emisora comercial en Ceuta Un 8 de mayo de 1934, comenzaron las primeras emisiones de la primera Radio en nuestra Ciudad, Radio Ceuta EAJ-46.

Esta emisora en sus casi 75 años ha vivido al compás de la Historia en mayúsculas, pero ha sabido recoger también los pequeños relatos y las historias domésticas. Seguro que los primeros pasos de EAJ-46 fueron muy difíciles y costosos, pero la ilusión y el trabajo del industrial ceutí José Más de la Rosa y Bernaola y Cia, hizo posible que esa ilusión fuera toda una realidad.

La emisora ceutí, pese a ser una de las primeras, habría que reseñar que la estación pionera fue EAJ-1 Radio Barcelona, llamada la emisora decana de la radio española por ser, precisamente, la más antigua. Sin embargo, y para ser fieles a la historia, las primeras emisiones radiofónicas en nuestro país corrieron a cargo de Radio Ibérica de Madrid, a finales de 1923 y principios de 1924, pero, debido a sus importantes irregularidades en lo que a continuidad temporal se refiere, los analistas del medio prefieren situar el nacimiento de la radio en otro momento. La principal razón que explica las irregularidades a las que nos acabamos de referir es que Radio Ibérica de Madrid fue fruto de la iniciativa de un grupo de personas dedicadas a la fabricación de aparatos -que por aquella época eran de dos tipos (los de galena y los de lámpara) en función del material que utilizaban para poder funcionar-. En definitiva, eran técnicos que experimentaban con el medio, pero sin una programación continuada. Radio Ibérica surgió de la unión de la Compañía Ibérica de Telecomunicaciones y de la Sociedad de Radiotelefonía Española.

Meses más tarde, Radio Madrid y Radio Libertad, haciendo uso de las infraestructuras de Radio Ibérica, emitían su programación, que se reducía a unos pocos espacios a la semana.En pleno verano de 1924, y una vez aprobado el Reglamento, se empezaron a otorgar las concesiones de emisión. El papel de las empresas que en los años 20 trabajaban con material radioeléctrico no se puede dejar de lado, lógicamente, existía una intención empresarial, pues, como podrán imaginar, cuanto más desarrollada estuviera la radio, más aparatos se podrían vender. Tanto es así que las propias compañías radioeléctricas más importantes de aquel entonces tomaron la determinación de crear su propia empresa de radiodifusión: EAJ-7 Unión Radio, que se inauguró el 17 de junio de 1925. Esta emisora pronto se convertiría en la primera cadena de radio española, y, poco a poco, iría transformando el panorama radiofónico. Unión Radio consideró necesario mejorar las emisiones y por ello empezó a emitir en cadena con otras estaciones y a incorporar otros contenidos, como el deporte o los toros. Durante siete años el panorama radiodifusor en España fue transformándose, tanto en cantidad como en calidad. El número de emisoras iba creciendo al mismo tiempo que la programación iba mejorando.

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ARCOS QUEBRADO, DESIDIA EN EL VESTIGIO ROMANO

 

    Pese a estar catalogada nivel 1 de protección en el plan general de ordenación urbana desde 1992. El acueducto romano o bizantino ubicado en la zona de arcos quebrados ya no existe. Nuestras autoridades municipales durante años, lo han dejado en el más absoluto olvido, abandonado, sin la protección que se debería haber tenido.

Su finalidad, tal y como difunde la página de la Consejería de Educación, Cultura y Mujer era para el abastecimiento de aguas, por lo que es muy posible que en tiempos de los romanos se resolviese parte del problema con la captación de las aguas del arroyo de las colmenas, que en aquellos tiempos debió ser suficientemente caudaloso, que las llevaría a través de un acueducto, bordeando el litoral de la bahía sur hasta el centro de la población, tal y como lo describe al bakri en el siglo XI. Hasta fechas recientes, se conservaba un pilar con el arranque del arco central que salvaba el cauce del arroyo, las bases de otros dos arcos laterales y un tercero que alcanzaba el nivel superior del terreno pero fue parcialmente destruido y en la actualidad apenas quedan en pie algunos de sus paramentos.

En un magnífico trabajo de investigación y difusión la asociacion ceutí Septem Nostra, publicó, un interesan estudio sobre este vestigio y su destrucción. Corría el año 2001 cuando se decidió urbanizar Loma Colmenar y se perdió la primera oportunidad del milenio. En los años ochenta del siglo pasado, alguien en cuyo terreno se encontraba el acueducto romano, derribó parte de las arquationes; los arcos que sostienen el canal por el que discurre el agua.

Esas piedras quedaron allí y cuando se comenzaron las obras se luchó para que esa pieza pudiera ser reconstruida. No sólo se hizo caso omiso de las peticiones de Septem Nostra, sino que el acueducto romano quedó enterrado bajo tierra. Pero se podría llevar a cabo una restauración de un monumento a partir de sus materiales originales. Las partes originales que fueron derribadas en los años 80 se encuentran enterradas en el cauce del arroyo. Se trataría de recuperarlos y reintegrarlos en su sitio. Y así, la ciudad podría recuperar unos vestigios del siglo III d.C., además una maravilla de la ingeniería de la edad antigua, como son los acueductos. Para más gravedad, Arcos Quebrados se encontraba bajo la protección del Plan General de Ordenación Urbana, con nivel 1; algo que quedó en papel mojado una vez se comenzaron las obras.

Septem Nostra, en el exhaustivo estudio reclamó su conservación, protección, estudio y difusión del patrimonio cultural… “Hay que entenderla como una obligación moral de la actual generación y un compromiso con las venideras. Corresponde a los poderes la obligación de velar por el cumplimiento de las leyes y normativas de protegen nuestro legado histórico. Para ello, las administraciones han desarrollado un amplio corpus legislativo y normativo que persigue, precisamente, que no se produzcan mermas en la trasmisión del patrimonio cultural heredado. Entre los mecanismos utilizados para hacer efectiva esta obligación de preservar nuestros bienes culturales, el más habitual es confeccionar un listado de elementos a proteger y dotarle de singulares medidas de protección jurídica que impidan su expolio”. Nada de esto se ha realizado en Arcos Quebrado.

Al margen de las figuras de protección jurídica que contempla la ley 16/85 de Patrimonio Histórico Español, en especial las declaraciones de Bien de Interés Cultural, la normativa urbanística obliga a que los ayuntamientos incluyan en sus Planes Generales de Ordenación Urbana (PGOU) un catálogo de edificios a proteger y las normas que establezcan las condiciones de protección efectiva. En el caso de Ceuta, este catálogo, -acompañado de los correspondientes planes y normas especiales de protección-, figura en las Normas Urbanísticas del PGOU (19/08/1992). Entre los  elementos incluidos en este catálogo constan los restos  del “antiguo acueducto romano” de Arcos Quebrados. Dado su interés patrimonial, este yacimiento arqueológico goza de singular protección al ser incluido entre los bienes culturales del nivel 1 de protección. La inclusión del acueducto de Arcos Quebrados en el nivel 1 supone no sólo la protección del propio bien, sino también la de su entorno. Lamentablemente, y a pesar de esta protección urbanística, el acueducto de Arcos Quebrados ha sufrido el abandono, la destrucción indiscriminada y su progresivo deterioro.

SEPTEM NOSTRA COMPROMETIDO CON EL PATRIMONIO

La asociación Septem Nostra, hace muchos años (2004), cuando se llevaron a cabo los trabajos de urbanización de Arcos Quebrados, denunciaron la situación de este importante yacimiento arqueológico, pero nos le hicieron el más mínimo caso. La destrucción del acueducto, que sucedió antes de su denuncia, fue acometida por un señor que tenía una ganadería de cabras unos metros más arriba. El caso llegó a los juzgados, pero el denunciado salió indemne ya que alegó desconocimiento del valor histórico de estos restos y el juzgado estimó su eximente. Los restos quedaron en la misma rambla, por lo que, en diversas ocasiones, han solicitado la reconstrucción del acueducto recuperando sus partes originales que hoy en día siguen enterradas a los pies del acueducto. Esta solución es, es la más correcta y adecuada. En el año 2000, durante las obras de urbanización de Loma Colmenar, se realizaron importantes movimientos  de tierra en el entorno del acueducto de Arcos Quebrados. Como consecuencia de la acción indiscriminada de las máquinas excavadoras se vieron afectadas estructuras relacionadas con este acueducto, documentadas previamente en algunos estudios centrados en este yacimiento arqueológico. Algunas de las estructuras que fueron arrasadas por los maquinas consistían en una pequeña presa ubicada en el arroyo Moral.

EN PELIGRO EL PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO DE CEUTA

Desde que hace ya más de 250.000 años un grupo se asentaron en el llamado “Abrigo de Benzú”, nuestra ciudad ha sido un constante foco de atención para cuántos pueblos han atravesado el Estrecho de Gibraltar y han engrandecido nuestra historia, la época imperial romana, la Septem bizantina, fenicios, romanos, musulmanes, portugueses, de cada uno de ellos nos sentimos orgullosos y por ello tenemos que remover la conciencia de nuestras administraciones a su conservación y puesta en valor.

Pero grande es la dejación de responsabilidades las autoridades locales, así como del Ministerio de Cultura, por el gran número de edificios históricos que forman parte del patrimonio arquitectónico de Ceuta y se encuentran en riesgo de que en pocos años se pierdan por su desidia. Y parece que poco les importa pese a que deberían obtener un trato especial al estar declarados  Bien de Interés Cultural (BIC), pero no es así, viendo el estado que se encuentran las edificaciones. Estos vestigios de distintos episodios de la historia de la ciudad tienen actualmente un futuro incierto por la desatención de las administraciones

La relación del patrimonio arquitectónico en peligro de destrucción en nuestra ciudad sería interminable, como ejemplo los más emblemáticos, como el Castillo de San Amaro, el Almacén de Abastos, el Fortín y Batería de Punta Almina, el edificio del cuartel de las Heras, el Fortín del Sarchal o el castillo del Desnarigado, entre otros.

Pese al trabajo ya realizado en conservación, como esa joya de la Puerta Califal o la conservación del Conjunto de las Murallas Reales, necesitamos de una atención permanente, en esos otros edificios que están en peligro y que en su gran mayoría están abandonados a su suerte, lo cual conlleva que entren en un proceso de deterioro progresivo.

Uno de ellos emblemático, es el Almacén de Abastos, patrimonio Cultural describe que esta edificación, constituye uno de los vestigios conservados de la fortificación de la Almina, cuya finalidad fuera servir de punto de almacenaje y logística al conjunto del enclave. Se trata de una construcción alargada y dispuesta en dos niveles. El interior se ordena mediante pilares, cruciformes en planta baja y rectangular en planta superior, que dividen el espacio en tres naves muy compartimentadas. El intenso y continuo uso que ha tenido el almacén de Abastos ha desvirtuado su imagen original, eliminando algunas partes y transformando otras de forma importante

De manera general, las partes primitivas que faltan son las siguientes: Cubierta original, en su inicio de teja árabe, armaduras de madera y par y nudillo, sustituidas por cuchillos metálicos en gran parte de su superficie, carpinterías exteriores y solerías. Actualmente (2010) en proceso de rehabilitación y restauración dirigido por Forja XXI

El Almacén de Abastos se dispone en el extremo oriental del sector septentrional del Conjunto de la Almina. La línea amurallada de este frente discurriría justo al norte de esta construcción, situándose a su altura la batería de Abastos. De este modo el almacén se situaría en primera línea del borde litoral, y en una situación de estrecho vínculo con las obras defensivas.

OTRO MÁS… EL ABANDONO DEL FUERTE DE SAN AMARO

Si existe un patrimonio arquitectónico en peligro en Ceuta es  el Fuerte de San Amaro, que pese a estar declarado BIC, y ser del siglo XVIII, su estado es lamentable. Los bienes de interés cultural tampoco escapan de la desidia de las administraciones. Hace unos meses se incendio y estuvo a punto de derrumbarse el incidente hizo desaparecer su techumbre.

En las referencias del Patrimonio de Ceuta, se refleja que este pequeño fuerte de artillería de costa que estuvo destinado a la vigilancia de la cala y playa de San Amaro, en la costa norte de la península de la Almina, combina dos cuerpos para la defensa de costas.

Por un lado, el más destacado y llamativo, se compone de un tronco de cono ataludado elevado en cuya terraza se emplazaban los cañones a la barbeta, y por otro, una batería terraplenada más amplia con troneras situada por debajo de la anterior unos 7,00 metros.

Al Fuerte de San Amaro se accede desde tierra, por la gola, disponiendo de una portada monumental descentrada y flanqueada por una garita que da paso a un pequeño patio interior con escalera de acceso a la garita.

Es uno de los edificios que forman parte del conjunto histórico de las Fortificaciones del Recinto del Hacho, de los más antiguos del mismo. Se empezó a construir a finales del siglo XVII y su primera función fue el sostenimiento de la Batería de San Carlos. En aquel momento, fue necesario realizar un amplio proyecto de refortificación y defensa de los puntos más vulnerables de la costa puesto que ya se tenían noticias de que era inminente el inicio del cerco de Muley Ismail.

Deja al norte una edificación de dos plantas para dormitorios y comedor de la tropa, desde cuyas ventanas se domina el patio. Un zaguán da paso al edificio principal, con funciones similares al otro cuerpo anexo antes citado, que comunica con la plataforma artillera de planta semicircular y pretil a la barbeta. En la intersección de éste con el edificio en que hacía la vida cotidiana la guarnición se emplazaban dos letrinas, una más grande y orientada al norte, para la tropa, y otra hacia el sur, para los oficiales. Desde este mismo zaguán, a través de un acceso situado al sur se permite la bajada a la plataforma artillera inferior.

Este nivel bajo se encuentra muy alterado y presenta gran cantidad de edificaciones parasitas, que apenas dejan entrever algunos restos de las troneras que se distribuían por la plataforma. De la garita situada en la portada principal parte un lienzo de muralla conservando el parapeto y el adarve en un pequeño tramo, que posteriormente desaparece por los cambios de cota producidos en la Avenida de San Amaro.

 

 

 

 

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