Adiós, Dar Riffien, adiós

Muy cerca de Ceuta, pero pasada la frontera con Marruecos se pueden ver unas edificaciones españolas, derruidas que  hasta la independencia de Marruecos (1956), fue el acuartelamiento de la Legión, Dar Riffien, en torno a 1958 se abandonó definitivamente los edificios.

En Dar Riffien, existían amplios dormitorios con literas, comedores con mesas de mármol, aulas con escuelas y academias, residencias y comedor de oficiales y suboficiales, y por supuesto un mesón de tropa. El patio de armas contaba con tribunas, y el cuartel disponía de alumbrado eléctrico, agua corriente, biblioteca, sala con billares y mesas para juegos, duchas, letrinas, lavanderías mecánicas, pista de aplicación, polideportivos, almacén de armamento, de prendas,… Fuera del recinto estaba el pequeño poblado civil con variedad de tiendas, la granja del Tercio y a 100 m. se encontraba la playa y la estación del ferrocarril que iba a Ceuta y a Tetuán.

A escasos 5 kilómetros de Ceuta, tras pasar la frontera con Marruecos, en una colina que domina una magnífica playa colindante nos encontramos con unas construcciones en ruinas que nos dan una idea de lo que fue aquello. Muchos al pasar por este lugar se pregunten por el origen de aquellas edificaciones de estilo español.

Hoy casi un siglo después de su construcción al pasear por sus escombros, con restos de edificios totalmente desbalijados, nos hacemos una idea de lo que pudo ser aquel recinto.

     No se tiene la certeza del arquitecto que construyó el acuartelamiento, o si fueron varios los que llevaron a cabo su fisonomía. Pero según un estudio del historiador Antonio Bravo  este sitúa al constructor Federico Martín de la Escalera en la construcción de un edificio en 1927. Este destacado  arquitecto fue autor dentro de este ámbito norteafricano. Ovetense de nacimiento recaló en Ceuta en 1915, iniciando ese año una intensa carrera profesional y militar en la zona del Protectorado.     Rápidamente fue destinado a Tetuán, encargándose del cuartel de la Alcazaba, el de infantería de R’Caina y el cuartel Ersini. También participó, según el historiador Antonio Bravo  en la construcción del lazareto de Dar Murcia o el cuartel de Samnia Ramel y Hospital Militar y el cuartel de caballería de Babel Mader, todos en Tetuán. El arquitecto Martín de la Escalera se especializó en las construcciones en hormigón armado, siendo distinguido frecuentemente por la aplicación de nuevos sistemas de construcción, como los que aplicó en el puente sobre el rio Xechort.

       Sin embargo esta dilatada obra profesional militar en el Protectorado se cortó en 1927, cuando fue destinado a Mahón. Pero  debido a los numerosos lazos profesionales y personales que le unían a la zona norteafricana decidió pasar  a la reserva. Durante tres años realizó algunos trabajos en el ámbito privado en Ceuta, del que destacaríamos una casa de dos plantas de aire regionalista.

Según algunas publicaciones sobre todo la Revista África, nos muestra que tenía de todo, era un pueblo en pequeño, tras cuatro décadas en aquella zona la Legión abandonó en febrero de 1961 su querido cuartel. Replegándose el Tercio “Duque de Alba” a Ceuta.

El cuartel disponía de alumbrado eléctrico, agua corriente y de un amplio patio de armas con tribunas. Para el recreo de los soldados, unas amplias salas con billares y mesas para juegos, duchas, letrinas, lavanderías mecánicas, pista de aplicación, polideportivos, almacén de armamento y de prendas. También amplios dormitorios con literas, comedores con mesas de mármol, aulas con escuelas y academias, bibliotecas, residencias y comedor de Oficiales y Suboficiales, y por supuesto un mesón de tropa.

Frente al acuartelamiento una hermosa playa de arena rubia con una modesta estación para el ferrocarril que pasa hacia Ceuta o Tetuán. Al otro lado un pequeño poblado civil con gran variedad de tiendas y la granja del Tercio.

Desde que el Rey Alfonso XIII dispuso la orden de 20 de enero de 1920, para la creación del Tercio de Extranjeros, la construcción de un gran acuartelamiento era una pieza vital para la subsistencia del nuevo cuerpo. En primer lugar se fijó el cuartel del Rey en Ceuta, ubicado en el paseo de Colon como lugar de alistamiento. La primera jura de bandera tuvo lugar en la zona del Tarajal, después pasaron a un antiguo fuerte construido durante la Guerra de África 1859-60, la posición “A”, hoy cuartel de García Aldave, y ya definitivamente en octubre de 1920 se trasladan a Dar Riffien. Creándose el 1 de mayo de 1925 la VII Bandera en el citado campamento de Dar Riffien.

HISTORIAS DEL PASADO

      Quien pasea por esas edificaciones de Dar Riffien, comprende lo que fue aquello, pero actualmente todo esta derruido, y seriamente dañados los edificios, las escaleras apenas se sostienen, ladeadas como un acordeón en el que aún se mantienen las piedras que las dejaron inhabitables. En el suelo todo son cascotes, polvo y restos de vida congelada tras muchas décadas.

El paisaje con las grandes edificaciones han sido sustituido por un montón de escombros que componen ahora lo que era un acuartelamiento modelo. Para recorrer las edificaciones seria necesario entrar con casco por riesgo de desprendimientos, aunque realmente poco queda por venirse abajo. Un paseo por Dar Riffien permite disfrutar de los silencios de la historia.

Entre las muchas historias que albergan las piedras de aquel cuartel está sin duda la visita que el 5 de octubre de 1927, realizó los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia. Los diarios locales  La Opinión y la Voz de África destacaron aquel acontecimiento… “En Ceuta se nota una animación inusual. La ciudad amaneció con otro color. Todos los ciudadanos se disponen para recibir a los reyes., no se puede dar un paso, las calles están abarrotadas, los balcones de los edificios públicos engalanados con banderas nacionales”.

 

Anuncios
Estándar

Franco, Alcalde honorario y perpetuo de Ceuta, desde 1939

Tras la toma de Ceuta, por parte de las tropas sublevadas en la noche del 17 de julio de 1936, una de las medidas más urgente fue la toma del Ayuntamiento y el cese fulminante de la corporación municipal presidida por el médico Sánchez Prado. Todos fueron detenidos y en su mayoría pasados por las armas.

Tres años después, el 12 de julio de 1939, la gestora de la corporación municipal presidida por Fernando López Canti, acordaron: “El señor alcalde hace uso de la palabra y con exaltadas frases realza la figura de nuestro glorioso caudillo Excmo. Señor General Don Francisco Franco Bahamonde, jefe del Estado Español y Salvador de la nación, y propone que la ciudad de Ceuta se honre contándolo entre sus hijos y el Ayuntamiento tenga el más alto orgullo al nombrarle Alcalde honorario perpetuo. La Corporación, por unanimidad y aclamación y con el mayor entusiasmo, ACORDÓ nombrar al glorioso e invicto caudillo de España, Excmo. Señor Don Francisco Franco Bahamonde hijo adoptivo y predilecto de la ciudad y Alcalde honorario perpetuo, concediéndole así los máximos honores al Salador de España y artífice genial de su victoriosa cruzada: y que este nombramiento le sea notificado en forma solemne. Y para que conste expido el presente que visará el señor don Fernando López Canti, Alcalde Presidente de la Comisión Gestora del Ilustre Ayuntamiento de esta Ciudad, en Ceuta a veintiuno de julio de mil novecientos treinta y nueve”.

     A los pocos días se publicó en el boletín oficial de la ciudad: “Esta Comisión, cumpliendo aspiraciones de la Gestora y del vecindario en general, queda asimismo encargada de portar a S.E. el jefe del Estado el pergamino que la ciudad le ofrece reflejando el acuerdo de su nombramiento de Hijo Adoptivo y Predilecto de Ceuta y Alcalde Perpetuo Honorario de su Ayuntamiento”.

      Tres años antes, la nueva corporación municipal pasó a ser presidida por el teniente coronel de Ingenieros José Tejero: “En la madrugada del 17 al 18, debió ser la una de la noche, me llamó el teniente coronel Gautier y me dijo <Mañana a las ocho te haces cargo de la alcaldía, para lo cual, vas al ayuntamiento a esa hora,  pero antes, a las siete, vienes a verme>.

A las 15,30 del 18 de julio de 1936, se reunió en el despacho de la alcaldía, con los nuevos concejales designados por las autoridades militares, al tomar la palabra, les leyó el bando que se había fijado por todas las paredes de la ciudad, firmado por el general Franco, declarando el estado de guerra. Todas las sesiones, son monótonas y falta de sentido crítico, cómo era de esperar,  salvo la celebrada el 24 de julio de 1936, cuando el concejal Eduardo Laya, expresa que debido a las numerosas detenciones que se están llevando a cabo se puede dar el caso de que las familias de algunos presos carezcan de alimentos y por lo tanto el Ayuntamiento debería socorrerlos. Le respondió, el teniente coronel Tejero, que las comidas se están dando en la cruz roja y en la cantina escolar y ellos no tienen que socorrer a nadie. Tras está pregunta de Eduardo Laya, su nombre ya no se consigna en los plenos, siendo destituido.

Ley de Memoria Histórica

La Ley de Memoria Histórica en su artículo 15 establece: “Las Administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura”. De forma excepcional, se conservarán aquellas menciones que sean de estricto recuerdo privado, sin exaltación de los enfrentados, o cuando concurran razones artísticas, arquitectónicas o artístico-religiosas protegidas por la ley. La aprobación de la ley de memoria histórica en diciembre de 2007 abrió una nueva etapa en la reparación y reconocimiento de las víctimas de la guerra civil y el franquismo.

¿VISITA DE FRANCO EN 1939 PARA RECIBIR  LOS TÍTULOS?

La corporación municipal presida por Fernando López Canti, tras acordar el 12 de julio de 1939, nombrarle “Alcalde honorario perpetuo e hijo adoptivo y predilecto de Ceuta”, organiza una serie de actos en espera de la llegada del general, confeccionando unos pergaminos, el programa de actos se desarrollaría en agosto:

“Día 4. De 16 a 16 y 30, llegada, recepción y desfile. A las 17, Te Deum en la catedral o salve en la Iglesia de África, inauguración de la cruz de los caídos. A las 17 y 30. Visita a San Antonio, inauguración del monumento y marcha por la calle Falange Española. A las 18 y 30, llegada a comedor Cantina Escolar, vuelta por la marina. A las 19 horas, visita a las obras del Asilo, colocación de la primera piedra obra social casas baratas. A las 19 y 30, Entrega en Regulares placa homenaje de la ciudad. A las 21 horas, marcha al chalet, descanso y cambio de traje. A las 22 horas, comida Ayuntamiento, a la terminación verbena Hípica, descanso a voluntad. Día 5: A las 10 horas, entrega bandera Destroyer “Ceuta”. De 11 a 11 y 45, Función religiosa en África. A las 12 horas, recepción popular en el ayuntamiento, formación de milicias juveniles y desfile ante S. E. que lo presenciará desde el balcón. Comida privada y descanso en el Chalet. A las 17 horas. Visita Hospital militar, despedida y marcha a Tetuán. Puede ir a Riffien y hacerse allí la despedida”. La esperada visita no se produjo y el pergamino y demás documentos con los nombramientos se enviaron a Madrid. 

Recordemos que el general Franco antes de ponerme al mando de los sublevados estuvo destinado en Ceuta durante la Segunda República,  como Jefe de las Fuerzas Militares del norte de África. El 9 de marzo de 1935 llegó a Ceuta y el 5 de abril su esposa. Por sorpresa, a los dos meses, el 6 de mayo, fue llamado por el Gobierno de Gil Robles para hacerse cargo del Estado Mayor. Una vez compuesta la alianza de centro-derecha, la CEDA retorna a un nuevo gabinete, Lerroux con cinco cedistas, incluido el propio jefe como ministro de la Guerra. Accedieron al nuevo Gobierno el general Goded, inspector general y director de las Fuerzas Aéreas; Fanjul, subsecretario de la guerra, y el general Emilio Mola, a Melilla y pocos meses después jefe de las Fuerzas Militares en el Norte de África, con sede en Ceuta.

El general Franco tras el inicio de la sublevación llegó a Ceuta el 19 de julio de 1936, una vez que aterrizó en el aeródromo de Sania Ramel en Tetuán con el fin de ponerse al frente de las tropas. El teniente coronel Sáenz de Buruaga, esperaba en la Alta Comisaría, una llamada que le comunicara su llegada y efectivamente desde Arbaua (Larache), el teniente Manjón le comunica que el  aeroplano acaba de pasar.  A las siete de la mañana, tras el aviso telefónico se marcha al aeródromo, llegando al mismo tiempo,  el avión da unas vueltas para poder tener la certeza que no hay problemas.

Franco, asumió el cargo de Alto Comisario y Jefe del Ejército del norte de África, hasta el l de octubre, fecha en que se hizo cargo de la Jefatura del Gobierno del Estado en Burgos y del mando militar. A primeras horas de la tarde del 19 de julio llegó el General Franco a Ceuta, se dirigió a la Circunscripción donde mantuvo una reunión con la cúpula militar y al concluir salió al balcón acompañado del Teniente Coronel Juan Yagüe y del jefe de la circunscripción y Comandante General.

 

 

Estándar

Primer Ayuntamiento democrático de Ceuta

A  las 11,15 del 19 de abril de 1979, se dieron cita en el salón de plenos del Ayuntamiento los concejales que habían logrado el apoyo de los ceutíes en las elecciones municipales celebradas tan solo unos días atrás. En ese día tan señalado,  además de la anécdota de la retirada del cuadro de Franco, se constituyó el primer ayuntamiento democrático de nuestra Ciudad. En aquella primera votación cada grupo votó a su candidato, los independientes (AECAD) a Clemente Calvo Pecino,  doce; UCD a Ricardo muñoz Rodríguez, con ocho y el PSOE a Fructuoso Miaja, con cinco votos.

Al concejal socialista Aurelio Puya, como presidente de la Mesa tuvo el honor de nombrar al primer alcalde democrático de Ceuta tras la guerra civil, Clemente Calvo Pecino. Tras tomar posesión dirigió unas palabras de gratitud al electorado que ha depositado en él y en su grupo su confianza. Los tenientes de alcalde de aquella histórica corporación fueron: Matías Calvo Pecino, Emilio Cozar Fernandez, Antonio Gálvez Gálvez, Antonio Martínez Valdivia, Ricardo Muñoz Rodriguez, Jose Maria Albert Rosano, Rafael Orozco Rodriguez-Mancheño y Fructuoso Miaja Sánchez.

Tras la elección del primer alcalde democrático de Ceuta, Clemente Calvo Pecino, 1979-1981 (Independiente); continuó Ricardo Muñoz Rodríguez, 1981-1983 (UCD); Francisco Fraiz Armada, 1983-1985 (PSOE); Aurelio Puya Rivas, 1985-1987 (PSPC); Fructuoso Miaja Sánchez, 1987-1991 (PSOE); Nuevamente Francisco Fraiz Armada, 1991-1994 (PFC); Basilio Fernández López, 1994-1995 (PFC). En 1995, tras tener un Estatuto de Autonomía nos convertimos en Ciudad Autónoma, los presidentes fueron Basilio Fernández López, 1995-1996, (PFC); Jesús Cayetano Fortes Ramos, 1996-1999 (PP); Antonio Sampietro Casarramona, 1999-2001(GIL) y el Presidente actual desde 2001, Juan Jesús Vivas Lara, del Partido Popular.

Desde el final del franquismo en 1975, costó mucho esfuerzo a los demócratas ceutíes los cambios de símbolos que estaban repartidos por toda la ciudad, y que servía como referente icónico para identificar visualmente al régimen y a las personas e instituciones que se identificaban con él. La parafernalia simbólica del franquismo se originó durante la Guerra Civil (1936-1939), tras su exaltación a la jefatura del Estado, adoptando en buena medida la desarrollada en los años anteriores por Falange Española de las JONS.

En Ceuta tuvimos numerosos monumentos, como la Cruz de los Caídos, en la plaza de África, donde se celebraban actos, brazo en alto, bien avanzada la década de los años setenta. El monumento traído en la década de los años sesenta, piedra a piedra desde el valle de Ketama (Marruecos), conocido como Monolito del Llano Amarillo, o el popular “pies de Franco”, junto al mástil del cañonero Dato, en la plaza que rodea la Ermita de San Antonio.

La ley denominada Ley de Memoria Histórica (aprobada por el Congreso de los Diputados el 31 de octubre de 2007) establece la retirada de estos símbolos, obligando a las instituciones públicas a ello, y privando de ayudas a las instituciones privadas que no las retiren. Fue objeto de particular redacción lo referente a los símbolos que puedan afectar a la Iglesia Católica, introduciéndose una salvaguarda por razones religiosas, junto a la que exceptúa a los monumentos con valor artístico.     OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

40 AÑOS EN LIBERTAD

El 15 de junio de 1977, del que ahora se cumple 40 años, no fue un día cualquiera, era el día señalado, tras una campaña de más de quince días que se inició el 24 de mayo de 1977. Los colegios electorales abrieron a las nueve de la mañana. Desde antes de que se abriesen los centros de votación, había colas en algunos incluso de más de ochenta metros, lo que provocó que muchos ciudadanos tuvieran que esperar varias horas para poder ejercer el derecho al sufragio, no importaba, otros muchos dieron sus vidas, por aquel acto tan sencillo, lleno de libertad.

Durante la transición nacen en Ceuta los partidos que se han caracterizado por el proceso de democratización español, Unión de Centro Democrático (UCD),  y Partido Socialista Obrero Español (PSOE). A las primeras Elecciones Generales, concurren los dos principales partidos de ámbito nacional y otros dos con la misma implantación: el Partido Socialista Popular (PSP) y Reforma Social Española (RSE). En aquellas elecciones, la UCD fue la triunfadora con el 36,3, seguido muy de cerca por el PSOE con el 32,6%.

Además, se presentaron Acción por Ceuta, de ámbito local y la Agrupación de Electores de Ceuta. Años después la desaparición de UCD supuso en Ceuta, como en el resto de España, la aparición de partidos como el Centro Democrático y Social (CDS) y otros de centro derecha que culminaron en un proceso de unificación que confluye con la trasformación de Alianza Popular (AP) en el Partido Popular (PP).

Estándar

“El franquismo fusiló a mi tío en Ceuta por defender la democracia”

José Congost, pudo ¡por fin!, hace unos días, visitar la tumba en Ceuta de su tío Congost Plá, fusilado en agosto de 1944, en la puerta Málaga de la fortaleza del monte Hacho, junto a sus dos compañeros Antonio Reinares y Ramón Valls Figuerola. Tras visitar la tumba: “… ha sido un momento de emociones mi padre siempre pensó que estaba en una fosa común y gracias a la publicación de un libro conocemos desde hace unos años su nueva ubicación, mi tío que luchó por una España republicana y en libertad de ideas, pensamientos y voluntades que todos los seres humanos merecen.”

Miles de españoles se encontraban el 28 de marzo de 1939 en el puerto de Alicante, entre ellos tres jóvenes, Antonio Reinares Metola, José Congost Plá y Ramón Valls Figuerola, ellos aguardaban un barco que les permitiese abandonar España, camino del exilio, tras la derrota del ejército republicano. Llegó el buque Stanbrook, zarpando hacia Orán (Argelia), cinco años después estos tres alicantinos fueron fusilados ante los muros de la fortaleza del Monte Hacho.

El barco arribó a Orán el 30 de marzo de 1939 y quedó anclado a la entrada del puerto sin poder atracar en los muelles hasta el 6 de abril, día en que amarró en el muelle Ravín Blanc. Allí empezó para muchos un largo exilio, más de 2.600 personas consiguieron escapar, hacinadas, en el mítico “Stanbrook”.

Pero aquella travesía no se les olvidaría a ninguno de sus ocupantes, el barco iba escorado por el exceso de peso, todos estaban apiñados, y apenas tenían comida, y existía el miedo a ser hundidos por los submarinos alemanes o por los aviones que les sobrevolaban. Cuando divisaron al día siguiente las costas africanas, supieron que desembarcarían en Orán, a los exiliados los alojaron en una antigua cárcel con funciones de albergue, y a los tres días fueron repartidos por varias casas de la ciudad.

Muchos de estos exiliados pudieron abandonar Argelia, tras muchas penurias, y establecerse en el Marruecos francés, concretamente en Casablanca, donde organizan una resistencia al régimen de Franco, con la creación de la denominada Unión Nacional Antifascista (U.N.A.). Estudian la posibilidad de restituir en Tánger, como cabeza de lanzadera para después pasar a Ceuta.

La resistencia en Tánger entra en contacto con estos exiliados en Casablanca y le piden que necesitan a un delegado para su apoyo, ya que están muy vigilados. El 10 de agosto de 1941 se desplaza a Tánger Congost Plá. Realizó el viaje en ferrocarril, escondido en un cajón y protegido por el jefe de estación, Leopoldo Serdán.  Se reúne con la resistencia que trabaja en la ciudad y estudian la posibilidad de que Tánger sirva de plataforma para otras ciudades. Comienzan a recibir desde Casablanca el boletín Reconquista de España, que lo adaptarían con el nombre de Liberación de España, escrito a máquina, y lo reparten por la ciudad.  Como el trabajo de captación va en aumento, el recién llegado José Congost requiere nuevamente de Casablanca el envío de otro delegado más y a los pocos meses llegó por el mismo conducto Antonio Réinales Metola, este tiene en sus planes inmediatos el trabajo de reorganizar las Juventudes Socialistas Unificadas. Al cabo de algunos meses formó un comité, integrado por Amalia Guerrero Lemos, secretaría general; Sebastián Mesa Mefre, secretario de propaganda; León Azulay Cohen, secretario de organización, y los vocales Jacob Cuby y Rubén Bengio.

En septiembre de 1941 se envían dos nuevos dirigentes desde Casablanca, Adelo Aguado Hidalgo y Ramón Valls Figuerola; éstos asumen mayores y más amplias atribuciones y, sobre todo, el propósito de abrirse camino hacia Ceuta y el Protectorado. Congost Plá, jefe del comité en Tánger, viaja por varias ciudades del Protectorado y consigue los apoyos de Antonio Gómez Rocober y Ramón Peña en Larache; meses más tarde se desplazó a Tetuán y Ceuta.

EN DETALLE

91 detenidos en Tánger son enviados a Ceuta

En total son noventa y un detenidos, los enviados a Ceuta desde Tánger en 1944, el consejo de guerra se celebró en las dependencias del cuartel del Rebellin, unos años antes, el 14 de junio de 1940 Franco ocupó Tánger con la excusa de mantener su neutralidad. La captura de una gran cantidad de exiliados españoles en esta ciudad era su objetivo oculto. Tras siete días de vistas y declaraciones se aprobaron múltiples condenas, destacando las penas de muerte a los que vinieron de Casablanca, Congost, Reinares y Valls. El 18 de agosto de 1944, a la siete de la mañana, fueron fusilados en los muros de la fortaleza militar del Monte Hacho. El delirio de Franco se había cumplido. Cuando, en 1945, se produce el fin de la II Segunda Guerra Mundial y la derrota de las potencias nazi-fascistas obligaron a Franco a ordenar el abandono de Tánger. Él ya había conseguido su objetivo. Aunque a lo largo de la historia de España ha habido numerosos exilios por razones políticas, el exilio trágico por antonomasia, por encima de todos los demás, ha sido el provocado por la guerra civil de 1936-1939.

¿Quién pagó en 1949 el traslado de la fosa común a un nicho?

Tras el fusilamiento de Jose Congost Plá, Ramon Valls y Antonio Reinare, en agosto de 1944. Un camión militar transportó sus cuerpos al cementerio, siendo enterrados en la fosa común. Cinco años después, el 15 de noviembre de 1949, José Guerrero Garrido, este es el nombre que aparece en el archivo del cementerio de Santa Catalina de Ceuta, abonó el traslado de los restos, tal vez, ese nombre fue ficticio y quien estaba detrás era el partido comunista en el exilio.

Como detalle significativo, en la lápida donde se tallaron sus nombres, se dibujó en grande y justo encima una gran estrella de cinco puntas, símbolo del partido. Tras consultar el archivo del cementerio, los encargado me aseguran que esa lápida fue la que se ubicó en aquellos años cuarenta, ¿Cómo pudieron esquivar a la dictadura y lograr que no se dieran cuenta en pleno franquismo que esa estrella era un símbolo comunista?, esa pregunta, no sé si algún día, tendremos respuesta, actualmente se puede visitar en el cementerio de Ceuta.

Existe un gran desconocimiento, a pesar de los años transcurridos, esa aventura humana que vivió una parte del exilio español en el Magreb, cárceles, campos de concentración, compañías de trabajos forzados, represión y vida clandestina falsa integración en la vida ciudadana, rechazados siempre, de manera más o menos descarada marginados en realidad a lo largo de toda su historia.

La frase ‘siempre nos queda Tánger’ era la más pronunciada por los cientos de republicanos que desde Ceuta, el Protectorado y las ciudades costeras andaluzas huían del golpe del 17 de julio, con el fin refugiarse en la ciudad internacional. Desde la Legación republicana en Tánger, su secretario Clemente Cerdeira, el presidente del PSOE en Ceuta Jiménez Cazorla y el diputado socialista y prestigioso catedrático Martínez Pedroso, intentaban dar cobijo y protección a los que continuamente llegaban.

Desde un primer momento en Tánger se crea una resistencia al franquismo, realizando desde la finalización de la Guerra reuniones en Ceuta y en las vecinas ciudades del protectorado, Tetuán o Larache. Los servicios secretos de Franco los tienen vigilados, pero no pueden detenerlos. Esta resistencia tiene su fin cuando las tropas de Franco toman Tánger en junio de 1940, muchos pudieron huir a Casablanca, protectorado Francés o vía Marsella al exilio europeo y después al continente americano. Otros se quedaron en Tánger continuando con la resistencia al régimen.

La resistencia estaba liderada por el socialista Antonio Castilla y en uno de sus múltiples contactos con los exiliados en Casablanca, les piden que necesitan a un delegado para su apoyo, ya que ellos al ser conocidos en la ciudad están muy vigilados por la policía. Recordemos que en Casablanca se encontraban numerosos españoles exiliados, sobre todo alicantinos, quienes al terminar la guerra pueden huir por los puertos del levante español y cruzar hacia Argelia. Allí tras estar detenidos en los campos de concentración, y pasar penalidades, muchos logran pasar a Casablanca.

Se iniciaba un éxodo en el Magreb de dimensiones cuantitativas y cualitativas como nunca hasta entonces se había conocido en la historia de los españoles. Se veían obligados a abandonar España no sólo las autoridades del Régimen republicano y los dirigentes de los diversos partidos políticos y de los sindicatos, así como sus cuadros, también lo hacía un gran número de profesionales -escritores, periodistas, médicos, catedráticos, juristas, farmacéuticos, ingenieros, militares…-, tal vez los más representativos y cualificados de la inteligencia española de la época.

La aventura de esta España peregrina no terminó oficialmente hasta que iniciada la transición democrática en España tras la muerte de Franco, la nueva Constitución, refrendada por una inmensa mayoría de españoles, puso fin a la realidad y la dialéctica de las dos Españas, iniciándose un periodo de reconciliación y de consenso democrático. La información sobre el exilio republicano, ha sido notoriamente insuficiente en los medios de comunicación de masas, de modo que la mayoría de la población, especialmente los jóvenes, lo desconocen.

Debido a los nuevos proyectos y con el fin de recibir noticias del comité central deciden que el dirigente recién llegado de Casablanca, Adelo Aguado, viaje a Madrid, pero es detenido en la capital. Tras durísimos interrogatorios se le acusó de ‘atentar contra la seguridad del estado y fomentar la organización de partidos políticos’. Se le realizó un consejo de guerra sumarísimo, siendo ejecutado a garrote vil el 28 de mayo de 1942. Ésta detención origina que las autoridades franquistas comiencen a encarcelar a los demás miembros de la resistencia en Tánger.

Crear en Ceuta en 1944 una resistencia al franquismo

Desde  Tánger se desplazan a Ceuta se entrevistaron con Demetrio Valentín, quien sirve de enlace para hablar con Pedro Rodríguez, dirigente socialista quien hacía pocos meses quedó en libertad tras cumplir condena en la fortaleza del monte Hacho. Celebraron varias reuniones en la ciudad, asistiendo también el secretario político del Partido Socialista en Ceuta, Juan Traverso, y los cenetistas Agustín Álvarez y López Infante. Debido a los nuevos proyectos de la resistencia a la dictadura y con el fin de recibir noticias del Comité Central deciden que el dirigente recién llegado desde Casablanca, Adelo Aguado, viaje a Madrid para mantener algunas reuniones y obtener más información. Celebró varias reuniones con las células clandestinas en la capital, pero mientras se encontraba reunido con miembros del comité peninsular fue detenido y llevado a la Dirección General de Seguridad, en la Puerta del Sol, y tras duros interrogatorios se le acusó de “atentar contra la seguridad del Estado y fomentar la organización de partidos políticos”.

Tras un consejo de guerra sumarísimo, fue ejecutado a garrote vil el 28 de mayo de 1942 en Madrid. La detención de Adelo Aguado origina que las autoridades franquistas comiencen a encarcelar a los demás miembros de las células en las ciudades de Ceuta, Tánger y las del Protectorado, Tetuán y Larache.  En total son noventa y un detenidos. Todos son enviados a Ceuta, los hombres a la fortaleza del Hacho y las mujeres a la prisión del Sarchal. Se celebró el consejo en el cuartel de Sanidad, habilitándose una gran sala especial, comenzando el 9 de marzo de 1944.

Después de siete días de vistas y declaraciones se aprobaron las múltiples condenas, destacando las penas de muerte a los alicantinos, José Congost Plá, Antonio Reinares Metola y Ramón Valls Figuerola, acusándoles de un delito contra la seguridad del Estado. El 18 de agosto de 1944, a la siete de la mañana, fueron ejecutados. Un camión militar transportó sus cuerpos al cementerio, siendo enterrados en la fosa común. Cinco años después, el 15 de noviembre de 1949, José Guerrero Garrido abonó el traslado de los restos. Como detalle significativo, en la lapida donde se tallaron sus nombres,  se dibujó en grande y justo encima   una gran estrella de cinco puntas, símbolo de las Juventudes Socialistas Unificadas, que todavía continúa en el cementerio de Ceuta.

Estándar

1977 CUANDO APRENDIMOS A VOTAR

Aquel miércoles, 15 de junio de 1977, del que ahora se cumple 40 años, no fue un día cualquiera, muchos ceutíes de mi generación votábamos por primera vez, y otros lo volvían hacer tras  41 años, después de los últimos comicios republicanos. Recuerdo el nerviosismo con el fui a ese primer encuentro con las urnas, fueron muchos años de dictadura y censuras. Mi voto estaba decidido desde hacía mucho tiempo, era para el profesor Tierno Galván.

Era el día señalado, tras una campaña de más de quince días que se inició el 24 de mayo de 1977, que se vivió con tal esperanza e ilusión que parte de los votantes acudieron iba incluso a mítines de partidos a los que no iban a votar. Los colegios electorales abrieron a las nueve de la mañana. Recuerdo votar en las antiguas dependencias de la Escuela de Comercio en la actual Marina Española (edificio patio Paramo). Desde antes de que se abriesen los centros de votación, había colas en algunos incluso de más de ochenta metros, lo que provocó que muchos ciudadanos tuviésemos que esperar varias horas para poder ejercer nuestro derecho al sufragio, no importaba, otros muchos dieron sus vidas, por aquel acto tan sencillo, lleno de libertad.

Durante la transición nacen en Ceuta los partidos que se han caracterizado por el proceso de democratización español, Unión de Centro Democrático (UCD),  y Partido Socialista Obrero Español (PSOE). A las primeras Elecciones Generales, concurren los dos principales partidos de ámbito nacional y otros dos con la misma implantación: el Partido Socialista Popular (PSP) y Reforma Social Española (RSE). En aquellas elecciones, la UCD fue la triunfadora con el 36,3, seguido muy de cerca por el PSOE con el 32,6%.

Además, se presentaron Acción por Ceuta, de ámbito local y la Agrupación de Electores de Ceuta. Años después la desaparición de UCD supuso en Ceuta, como en el resto de España, la aparición de partidos como el Centro Democrático y Social (CDS) y otros de centro derecha que culminaron en un proceso de unificación que confluye con la trasformación de Alianza Popular (AP) en el Partido Popular (PP).

Los datos que ofrezco en este reportaje están extraídos del magnífico y aconsejable libro “Elecciones y partidos políticos en Ceuta y Melilla (1977-2012) del ceutí,  Adolfo Hernández Lafuente y Consuelo Laiz Castro.

Pero también existe otra historia, que pasó en esa Ceuta, que daba sus primeros pasos hacia la democracia, que bien podemos titular “Historia de un cuadro” que da pie a la fotografía principal que acompaña este reportaje. Tuvo lugar un hecho que marcaba el final de un eterno letargo en busca de una sociedad más libre.

El 19 de abril de 1979, se dieron cita en el salón de plenos del Ayuntamiento, los concejales que habían logrado el apoyo de los ceutíes en las elecciones municipales celebradas tan solo unos días atrás. El número mayor de escaños pertenecían a los independientes (AECAD) liderados por los hermanos Calvo Pecino, con doce; La UCD de Ricardo Muñoz,  con ocho y el PSOE de Fructuoso Miaja, con cinco.

Cuando se están presentando las credenciales, ya un miembro del partido socialista avisa que ellos no tomaran el acta de concejal si no es retirado el cuadro del general Franco del salón de Plenos, aunque se quitó de la presidencia y pasó al fondo de la estancia, siendo cambiado por un cuadro, del Rey Juan Carlos I.

Tomó la palabra un portavoz de la UCD, explicando que  esta decisión (la retirada del cuadro de Franco) no es normativa y que  de presentarse se haga a través de un pleno en el que opinen todos.

El secretario general del Ayuntamiento, con la intención de mediar, aunque lo complica más, explica que si no quieren votar los del PSOE en dicho salón, que pueden hacerlo en otro lugar como en el Salón del Trono. El líder del PSOE Fructuoso Miaja vuelve a decir que si no se quita el cuadro del dictador no votan. La Mesa estaba presidida por Aurelio Puya (PSOE) y por el independiente Martínez Valdivia (AECAD). Tras jurar su cargo Puya, manifestó “Lo primero que pedimos es quitar el retrato del anterior jefe del Estado”. A los treinta minutos de comenzado el acto se retiró el retrato de Franco.

FRUCTUOSO MIAJA

“La democracia no será tal, hasta que no desaparezca ese signo del pasado”

El líder del PSOE, Fructuoso Miaja, lo tuvo muy claro desde el inicio de ese histórico pleno en el Ayuntamiento, levantándose de su escaño manifestó que “No hace falta ningún pleno, ya que la democracia no será tal, hasta que no desaparezca ese signo del pasado”,  igual que su compañero de bancada Federico Azcune, los dos habían sufrido el encarcelamiento franquista en su juventud. Miaja a diferencia de Azcune, tuvo una dedicación plena a la política, siendo en 1982 senador, y alcalde de Ceuta (1987-1991). Falleció el 22 de octubre de 2009, a los 92 años. Sobrino del general republicano José Miaja Menant, fue de siempre un hombre de izquierdas, por lo que su situación en Ceuta, donde nació en 1917, se complicó con el golpe del 36. Partió hacia Tánger, en diciembre de 1936. Tras finalizar la guerra civil, fue encarcelado en el campo de concentración de Albatera y años después pasó a la fortaleza del Hacho y en 1944 al penal del Puerto de Santa María.

Primer Ayuntamiento democrático de Ceuta

A  las 11,15 del 19 de abril de 1979, se dieron cita en el salón de plenos del Ayuntamiento los concejales que habían logrado el apoyo de los ceutíes en las elecciones municipales celebradas tan solo unos días atrás. En ese día tan señalado,  además de la anécdota de la retirada del cuadro, se constituyó el primer ayuntamiento democrático de nuestra Ciudad. En aquella primera votación cada grupo votó a su candidato, los independientes (AECAD) a Clemente Calvo Pecino,  doce; UCD a Ricardo muñoz Rodríguez, con ocho y el PSOE a Fructuoso Miaja, con cinco votos.

Al concejal socialista Aurelio Puya, como presidente de la Mesa tuvo el honor de nombrar al primer alcalde democrático de Ceuta tras la guerra civil, Clemente Calvo Pecino. Tras tomar posesión dirigió unas palabras de gratitud al electorado que ha depositado en él y en su grupo su confianza. Los tenientes de alcalde de aquella histórica corporación fueron: Matías Calvo Pecino, Emilio Cozar Fernandez, Antonio Gálvez Gálvez, Antonio Martínez Valdivia, Ricardo Muñoz Rodriguez, Jose Maria Albert Rosano, Rafael Orozco Rodriguez-Mancheño y Fructuoso Miaja Sánchez.

Tras la elección del primer alcalde democrático de Ceuta, Clemente Calvo Pecino, 1979-1981 (Independiente); continuó Ricardo Muñoz Rodríguez, 1981-1983 (UCD); Francisco Fraiz Armada, 1983-1985 (PSOE); Aurelio Puya Rivas, 1985-1987 (PSPC); Fructuoso Miaja Sánchez, 1987-1991 (PSOE); Nuevamente Francisco Fraiz Armada, 1991-1994 (PFC); Basilio Fernández López, 1994-1995 (PFC). En 1995, tras tener un Estatuto de Autonomía nos convertimos en Ciudad Autónoma, los presidentes fueron Basilio Fernández López, 1995-1996, (PFC); Jesús Cayetano Fortes Ramos, 1996-1999 (PP); Antonio Sampietro Casarramona, 1999-2001(GIL) y el Presidente actual desde 2001, Juan Jesús Vivas Lara, del Partido Popular.

Desde el final del franquismo en 1975, costó mucho esfuerzo a los demócratas ceutíes los cambios de símbolos que estaban repartidos por toda la ciudad, y que servía como referente icónico para identificar visualmente al régimen y a las personas e instituciones que se identificaban con él. La parafernalia simbólica del franquismo se originó durante la Guerra Civil (1936-1939), tras su exaltación a la jefatura del Estado, adoptando en buena medida la desarrollada en los años anteriores por Falange Española de las JONS.

En Ceuta tuvimos numerosos monumentos, como la Cruz de los Caídos, en la plaza de África, donde se celebraban actos, brazo en alto, bien avanzada la década de los años setenta. El monumento traído en la década de los años sesenta, piedra a piedra desde el valle de Ketama (Marruecos), conocido como Monolito del Llano Amarillo, o el popular “pies de Franco”, junto al mástil del cañonero Dato, en la plaza que rodea la Ermita de San Antonio.

También nombres de plazas y calles, como Falange Española (actual calle Real), general Franco (paseo de las Palmeras), José Antonio Primo de Rivera (Rebellin), plaza general Galera (plaza Constitución), plaza general Mola (Plaza Azcárate), Avenida Sanjurjo (José Victori Goñalons), calle Calvo Sotelo (Marina Española),  general Yagüe (Fructuoso Miaja) y tantos otros cambios que se fueron produciendo, pero muy poco a poco.

La ley denominada Ley de Memoria Histórica (aprobada por el Congreso de los Diputados el 31 de octubre de 2007) establece la retirada de estos símbolos, obligando a las instituciones públicas a ello, y privando de ayudas a las instituciones privadas que no las retiren. Fue objeto de particular redacción lo referente a los símbolos que puedan afectar a la Iglesia Católica, introduciéndose una salvaguarda por razones religiosas, junto a la que exceptúa a los monumentos con valor artístico. De hecho cuarenta años después en este 2015 perduran en  Ceuta algunos símbolos de la dictadura. Incumpliendo claramente la Ley de Memoria Histórica.

Libro para la historia política de Ceuta

En el recién publicado libro “Atlas de elecciones y partidos políticos en España (1977-2016)”,  del ceutí Adolfo Hernández Lafuente y Consuelo Laiz Castro, nos encontramos con datos sobre el pasado electoral de Ceuta y del resto del pais. Un libro imprescindible para conocer la realidad política de los últimos comicios. Este atlas presenta un análisis electoral y de los partidos políticos de forma sistemática y cuantitativa. Se estudia la serie completa de los resultados electorales de las elecciones al Congreso de los Diputados y la evolución del sistema de partidos desde 1977 hasta la actualidad. Sobre cada una de las consultas electorales se aborda el ambiente preelectoral, la convocatoria, la normativa de las elecciones y las etapas del proceso, el análisis de los resultados electorales y del sistema de partidos, y los aspectos más significativos de cada elección. Se trata de una descripción a partir de los resultados oficiales que incluye una comparación con los resultados de la elección anterior, además de su explicación. Se incluyen mapas electorales de reparto del censo, de abstención y participación, número de escaños por provincias o partido ganador, así como cuadros y gráficos de los resultados. El análisis del comportamiento electoral tiene una importancia capital para evaluar la calidad de la democracia. Los ciudadanos, colectiva o individualmente, al participar en la política, llevan a cabo la necesaria vertebración del sistema democrático, cuya esencia es la existencia de instituciones representativas a cuyos miembros deben elegir.

Estándar

UN FOTÓGRAFO ESCOCÉS EN LA CEUTA DEL SIGLO XIX

El fotógrafo escocés Georges Washington Wilson (1823-1893) estuvo en Ceuta hacia 1877 y su producción imponente no está exenta de calidad, como lo demuestra su fondo archivístico con más de 40.000 placas. No todas están catalogadas y otras han desaparecido o se encuentran en estado de restauración.

En 1954, la Universidad de Aberdeen (Escocia) se hizo cargo del material fotográfico, llevándose a cabo un estudioso y concienzudo trabajo de su fondo, fechándolas y clasificándolas. Wilson, en 1850, instaló su primer laboratorio fotográfico, logrando ser el fotógrafo de la familia real británica cuando se desplazaba a Escocia.

Unos años más tarde, en 1855, publica un manual sobre el procedimiento al Colodión Húmedo y el libro Dialogo con la fotografía, procedimiento fotográfico creado en el año 1851 por Scout Archer que supuso un gran avance en el desarrollo de la fotografía.

El método supone la utilización del Colodión, una especie de barniz que se aplica a las placas extendiendo la emulsión química, y una placa de cristal transparente y pulida, lo cual permite la obtención de imágenes nítidas en negativo o, incluso, en positivo. Recibe ese nombre porque la placa ha de permanecer húmeda durante todo el procedimiento de toma y revelado de las imágenes.

Esto suponía que los fotógrafos tenían que llevar consigo el laboratorio fotográfico a fin de preparar la placa antes de la toma y proceder a revelarla inmediatamente. Se generalizó el uso de tiendas de campaña y carromatos reconvertidos en laboratorios para los que trabajaban en el exterior.

Uno de los grandes inconvenientes de este método era el de la fragilidad de las placas de cristal empleadas como soporte, que en multitud de ocasiones acababan rayadas o rotas. Con el empleo de este procedimiento se consiguió reducir el tiempo de  exposición a un máximo de trece segundos y un mínimo de un segundo, lo cual provocó una disminución de los costes.

La gran ventaja era la estabilidad de la emulsión empleada. Su generalización motivó el abandono del empleo de otros procedimientos como el daguerrotipo o el calotipo, a la vez que supuso la popularización del acceso al mercado de imágenes de famosos por parte de las clases obreras.

Otros fotógrafos seguían tomando sus imágenes en papel albúmina, pero él mejoró sus imágenes. Esta posibilidad de conseguir cientos de pruebas de una misma toma fotográfica abrió el camino a una incipiente pero ya en marcha industria a pesar de las dificultades logísticas que todavía se planteaban a los fotógrafos.

Porque, si bien no era especialmente difícil dominar la técnica, sí lo era arrastrar toda la parafernalia necesaria para realizar estos viajes fotográficos, como el realizado a Ceuta, cargados de cámaras, trípodes, placas y un verdadero laboratorio, imprescindible entonces para emulsionar y revelar debidamente los negativos.

De Wilson es de destacar el catálogo publicado en 1863 de 440 fotografías estereoscópicas, así como otras muchas de menor importancia. Participa en varias exposiciones y en 1891 recoge la Medalla mundial de la fotografía como  reconocimiento a su labor artística. Unos años después se asocia con Georges Brown Smith y desde entonces se crea Georges Washington Wilson & Company.

Desde este instante la empresa se amplía y sus colaboradores recorren ciudades y países, plasmando en sus vetustas cámaras todas sus grandezas, sobresaliendo los viajes por Sudáfrica, Australia, España, Gibraltar y el norte de África.

Estas fotografías se comercializaban en unos álbumes donde se reseñaban las diferentes vicisitudes del viaje y su inventario y se editaban en el cuadernillo Catalogue of Landscape, Arquitectural and Figure Photographs in Gibraltar, South of Spain and Morocco, con 151 páginas de 21,2 x17 centímetros, con 305 placas numeradas del 60.001 al 60.305.

EN 1908 CESA LA EMPRESA FOTOGRÁFICA

 A lo largo de todo, Wilson demostró una perspicacia técnica y comercial y, a principios de la década de 1880, la compañía que fundó se había convertido en la mayor y más conocida empresa de fotografía e impresión de Escocia. Wilson entregó el negocio a sus hijos, Charles, Louis y John Wilson en 1888. La compañía, sin embargo, sólo sobrevivió por un corto tiempo bajo la dirección de los hijos de Wilson, con gran parte de la compañía se vendió en 1905 y la compañía finalmente cesa comercialmente en 1908. Las acciones de la compañía fueron subastadas en 1908. Las placas pasaron a la posesión de Fred Hardie, y luego al fotógrafo, Archibald J. Strachan, quien en 1954, las ofreció a la Biblioteca Universitaria. La Universidad se complace en reconocer la previsión y la beneficencia del Sr. Strachan. Toda la colección de negativos de placas de vidrio de ‘George Washington Wilson and Company’ está disponible digitalmente en nuestro sitio web. Cada imagen de alta resolución proporciona un excelente nivel de detalle y la colección es completamente visitable. Por lo tanto, el acceso a las placas de vidrio originales no es permitido por razones de conservación.

 PLACAS FOTOGRÁFICAS DE CEUTA

 Tras desembarcar en Ceuta, realizó varias placas son las tituladas: “Espigón de África”, “Monte de los monos”, tres fotografías de las Murallas Meriníes, tema muy  apreciado por Wilson en busca de las huellas arquitectónicas, y Vista general de la ciudad. Están numeradas del 60.077 al 60.082.

Las placas realizadas en Gibraltar son las numeradas del 60.000 al 60.067, en las que se incluyen vistas generales del Peñón y su población desde tierras españolas, playa del Campamento, Algeciras y los fuertes de San Felipe y Santa Bárbara, en La Línea. Otro importante conjunto, el más numeroso, lo forman las fotografías del camino perimetral del Peñón, marcadas por los bellos y espectaculares acantilados.

Los viajes por Andalucía comprenden imágenes de Algeciras (5), San Roque (10), castellar (6), Jimena (3), Gaucín (2), Ronda (2), Zahara de la Sierra (1), Álora (1), Alhama (3), Vélez-Málaga (1) y Málaga (4).

Las imágenes de esta serie son de un singular valor histórico, tanto por las realidades que capta, como por la forma tan personal de registrarlas, unas fotografías realizadas en un viaje de ida y vuelta a lomos de mulas y barco. También se desplazó a Marruecos, fotografiando las ciudades de Tetuán y Tánger, sobresaliendo su gran interés por los retratos de personajes, sobre todo de familias hebreas y su forma de vida.

En 1893 fallece Wilson, dejando a la empresa un amplio archivo, pero por diversas circunstancias quebró y en 1908 desapareció como tal, pasando los fondos a sus herederos, hasta que en 1954 fueron entregados a la Universidad de Aberdeen (Escocia), donde hoy en día se conservan.

La colección fotográfica de George Washington Wilson y Co. consta de más de 37.000 negativos de placas de vidrio, producidos por la firma Aberdeen entre la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX.

George Washington Wilson (1823-1893), nacido en el noreste de Escocia, fue a Edimburgo y luego a Londres en la década de 1840 para entrenar como miniaturista retrato.

Se estableció en Aberdeen en la década de 1850 como un artista y fotógrafo, y rápidamente se hizo un nombre para sí mismo entre las clases medias y la nobleza de tierra. Su patrocinio por la Familia Real durante sus visitas a los Balmoral Estates comenzó en 1854 cuando fue invitado a tomar fotografías de la familia real en los terrenos de Balmoral.

Recibió el nombramiento oficial del fotógrafo Royal para Escocia en 1860 y su relación con la familia real continuó a lo largo de su carrera. El éxito de Wilson le permitió emplear a fotógrafos de personal para llevar a cabo el negocio rutinario del retrato mientras que él viajó el país que complacía en su nuevo interés en fotografía del paisaje. Wilson ganó varios premios por sus trabajos fotográficos, incluyendo ganar medallas en la Gran Exposición Internacional de Londres de 1862 por su experimentación para exposiciones rápidas.

George Washington Wilson y Co., capturaron imágenes de toda Gran Bretaña, registrando desde la grandeza natural de la Cueva de Fingal en la Isla de Staffa hasta el bullicio de la Oxford Street de Londres. Wilson tenía un equipo de fotógrafos incluyendo a su hijo, Charles Wilson, quien con el fotógrafo del personal senior Fred Hardie, recorrió los municipios coloniales de Sudáfrica. Despachado para capturar imágenes de Australia en 1892, Hardie también viajó por Queensland, Brisbane, Sydney, Melbourne y Adelaida. Estos viajes proporcionan una imagen viva de los mineros de oro y los primeros colonos en el trabajo y el juego, y de la forma de vida nativa o aborigen. La empresa invirtió en la contratación de fotógrafos independientes para capturar el Mediterráneo occidental, donde tomaron imágenes de Gibraltar y el sur de España, Marruecos y Tánger.

LUGAR PREFERIDO POR LOS FOTÓGRAFOS

En la última década del siglo XIX se produce la visita en Ceuta de numerosos fotógrafos como el madrileño Edgardo Debas en 1888 o A. Ciaran hacia 1895, del que poseemos varios retratos. Esta corriente de fotógrafos no residentes en la ciudad poco nos han dejado de la vida de aquellos ceutíes y su forma de vivir. En gran medida se limitaban a constatar las diferentes vistas de la ciudad, sin centrarse en los personajes que en ella habitaban, y la única finalidad era meramente comercial con  la venta de estas imágenes en forma de tarjetas postales tan al uso en esas fechas.

Está claro que ninguno de estos fotógrafos transeúntes pareció sentir el más mínimo interés por los tipos humanos. Así, la imagen de Ceuta que nos han dejado se limita a la desnuda estampa de plazas, calles y monumentos, siguiendo así la tendencia de sus contemporáneos, más interesados en mostrar el aspecto físico de la ciudad.

Este es el caso de Almela y su hijo Luis, que tenían instalado su estudio en la capital hispalense en la calle San Luis. En 1890 se desplazaron a Ceuta y lanzaron un  reportaje del cual tan sólo poseemos una vista panorámica de la plaza de África, que sirvió para ser reflejada en la revista La Ilustración Española y Americana.

En 1893 la ciudad recibe la visita de una embajada extraordinaria de ella se conserva un álbum fotográfico con diferentes imágenes de su visita por toda esta zona. Las instantáneas tienen unas medidas de 18×23, encuadernadas en piel, y en su portada se puede leer Vistas tomadas por la brigada del cuerpo de Estado mayor, deposito de guerra 1893-94.

El gaditano Rafael Rocafull fue otro gran fotógrafo transeúnte que trabajó en Ceuta hacia 1895. Tenía instalado su estudio en la calle Duque de Tetuán, 22-24, de Sevilla. Son conocidos y estimados sus reportajes de ciudades como Sevilla, Alicante, Cartagena y Málaga entre otras. En 1873 obtuvo el premio al mérito en la Gran Exposición Nacional y sus fotografías se difunden por toda España, pero, sobre todo, hay que resaltar su gran trabajo en La Ilustración Española y Americana.

Pasados algunos años se asocia y sus fotografías vienen firmadas como Rocafull y Cía. Esta unión se llevó a cabo con el fotógrafo Monfort. Las fotografías realizadas por Rocafull y Cía. hacia 1895 en Ceuta son las denominadas Comandancia General, Murallas, Baterías de Salvas y Puente de la Almina. Años más tarde, en 1903, estas imágenes sirvieron como soporte ilustrador a la revista ceutí Conchas y

Flores que dirigía Juan Barranco con carácter decenal, impreso en los talleres de Gámez y Buscató. Procedente de Cataluña, hacia 1895, tenemos a M. Gonzalo Casas. Es de destacar sus magníficos retratos realizados a diversos comandantes generales y vistas de la ciudad, algunas de las cuales las hemos podido ver en la revista La Ilustración Española y Americana y de principios del siglo XX tenemos las referencias de los fotógrafos A. Marcucci y Marcelino y Cía.

Como ya hemos dicho, a mediados del siglo XIX tenemos el primer testimonio de un fotógrafo trabajando en Ceuta (con los datos investigados hasta hoy). Le cabe el honor al pintor malagueño Enrique Facio, pionero de la imagen, que como otros muchos, no se dedicaba de un modo profesional a la fotografía. Fueron en su mayoría médicos, científicos, catedráticos progresistas y pintores los que se acercaron a la nueva técnica movidos por una curiosidad puramente intelectual, sin pensar en convertirlo en oficio, pero con el paso de los años si lo hicieron, como fue el caso de este malagueño.

Estándar

EDIFICIO DE CORREOS, SEIS DÉCADAS DE HISTORIA EN CEUTA

 

En el próximo 2018, se cumplirán sesenta años de la inauguración de este emblemático edificio de nuestra ciudad, fue un 23 de junio cuando se cortó la cinta del edificio de correos y telégrafos, por parte del director general de telecomunicación, acompañado del alcalde Francisco Ruiz Sánchez y del comandante general Gumersindo Manso.

 

Algún día se debería escribir un trabajo profundo sobre la historia del servicio de Correos en Ceuta, existe un interesante trabajo de investigación sobre su historia en los últimos años del siglo XIX, del escritor Eduardo Martín Pérez, publicado en “El Correo del Estrecho“, indicando que “llegaba a nuestra Ciudad, durante los años 40 y 50 del siglo XIX, el correo era transportado por los jabeques de la Compañía de Mar de Ceuta. Posteriormente, el Estado contrató el servicio con armadores particulares, quienes realizaban la travesía trayendo la correspondencia con los barcos nombrados “María” y “Dos Hermanas”. En aquellos años, que señalan el ecuador del siglo, los correos llegaban a Ceuta los lunes y jueves, siendo despachados para la Península los domingos y miércoles. Si bien, durante los días de temporales rigurosos, la entonces difícil travesía del Freto Hercúleo podía ser demorada por las inclemencias  meteorológicas y, por tanto, retrasar la llegada o partida del correo. Esta situación mejorará a partir de 1.873, con la contratación de los barcos que ya hemos mencionado, y unos años más adelante, cuando empiecen a operar en la travesía pequeños vapores”.

Eduardo Martín, nos continua relatando aquella ceuta donde los presidiarios eran pieza fundamental en el engrane de aquella sociedad… “En aquella época, en Ceuta todos se servían de los penados para los trabajos públicos o privados que aquella sociedad demandaba. Así tenemos que, para lo que respecta a este estudio postal, cuando el barco de Algeciras llegaba, eran dos penados los que, acompañados por el Oficial de Correos de la Plaza quien los tenía como subalternos, se encargaban de descargar y subir a las oficinas del Ramo las sacas de la correspondencia de las que se hacían los apartados para el Penal, los estamentos militar y público y para la población civil de la Ciudad. Otro penado de confianza transportaba la correspondencia desde Correos -en los últimos años del siglo estaba situado en una esquina de la entonces plaza de Alfonso XII, hoy de los Reyes- hasta el emplazamiento de los cercanos Talleres -en la confluencia de las actuales calles Beatriz de Silva y Amargura-, locales que además de albergar los diferentes talleres donde laboraban los presos con oficio reconocido, acogían las oficinas administrativas de la Colonia Penitenciaria: Comandancia, Mayoría y Ayudantía Primera, que concentraban las tareas burocráticas, también realizadas por penados ante la inexistencia de personal funcionario dedicado a estas tareas”.

¡SE BUSCA POLÍTICO PARA CAZAR LEÓN!

En enero del 2016, escribí sobre la dejadez de la delegación del Gobierno de Ceuta de quien depende el edificio de Correos en torno al poco o ningún caso que ofrecían sobre “la cabeza de León” que estaba en la entrada del edificio, antes de la restauración del edificio y nada más se supo. La figura permanece guardada en el sótano del inmueble de la plaza de España a la espera de que se tome una decisión definitiva sobre su futura ubicación. De aquella restauración han pasado cerca de diez años. Recuerdo que cuando escribí mi queja, que era la de cientos de ceutíes, recibí dos llamadas una de la delegación y otra del Ayuntamiento, interesándose por el tema y consultándome donde podía ir ubicado, les di mi opinión y ya nada más se supo. Tan difícil es enviar un trabajador que recoja del sótano este patrimonio y lo ponga para el disfrute de todos. La verdad que no tengo mucha esperanza, y siento que permanecerá en el sótano deteriorándose. Está claro que con esta actitud nuestros políticos están demostrando una gran dejadez y demuestran que poco les interesa nuestro patrimonio. La solución es muy fácil, pero no está en manos de nosotros, los ciudadanos de a pie, lo único que podemos hacer es protestar en los medios de comunicación. ¿Lo conseguiremos antes de que finalice 2017?

EL JEFE DE TELÉGRAFOS DE CEUTA, EN EL EXILIO MEXICANO

El jefe de telégrafos y presidente del PSOE en Ceuta, Rafael Jiménez Cazorla, tiene desde primeras horas de la tarde del 17 de julio de 1936 conocimiento del inicio del golpe en Melilla. Junto a otros dirigentes socialistas visitan al delegado del Gobierno en busca de información, este les tranquiliza comentándole que acaba de hablar con el presidente la República Casares Quiroga y que la sublevación en pocas horas será abortada.

A Jiménez Cazorla, al ostentar el cargo de jefe de telégrafos le llegan noticias alarmantes de que la sublevación en Melilla es un hecho y no tiene viso de ser frenada. Observa como los acontecimientos se están precipitando, y que Ceuta será tomada por las tropas sublevadas en pocas horas. Mantiene una conversación con su buen amigo el Ingenieros de la Junta de Obras del Puerto, Gustavo Piñuelas, y deciden salir de Ceuta hacia la ciudad internacional de Tánger, y una vez allí esperan acontecimientos.

Cuando al caer la tarde del 17 de julio de 1936, el jefe de Telégrafos Rafael Jiménez Cazorla partió de la ciudad camino del exilio, a la ciudad internacional de Tánger, se llevaba consigo la historia del PSOE de Ceuta, tras permanecer toda la guerra en la ciudad tangerina, partiría definitivamente hacía el exilio mexicano donde falleció.

Jiménez Cazorla, izó la bandera republicana en la ciudad, el 14 de abril de 1931 a las cinco de la tarde, en el edificio de telégrafos donde trabajaba.  Las noticias que llegaban desde la península, no dejaban duda de la pronta proclamación de la República en todo el país.

En efecto, los servicios de comunicaciones y transmisiones del Estado se habían decantado por el nuevo régimen, transmitiendo desde las tres de la tarde de aquel 14 de abril a toda España, el cambio de régimen. El secretario del Ayuntamiento, Alfredo Meca, fue testigo de estos acontecimientos: “Cuando transitaba por la calle La Marina, observe izada  en la casa de Telégrafos la bandera tricolor, presurosamente me dirigí a la Casa Consistorial, donde llegue al mismo tiempo que una manifestación con banderas y con gran alegría, pretendían colocar la nueva enseña en el balcón del ayuntamiento. Así se hizo en medio del mayor entusiasmo y con todo orden y respeto para los muebles y efectos municipales esperándose a que retirara los papeles y sumarios que sobre la mesa de la rotonda principal había”.

En la ciudad internacional estuvo ayudando a los exiliados que llegaban huyendo de los sublevados. Los escasos ceutíes que pudieron huir de la represión le relataban los sucesos que se estaban sucediendo con fusilamientos diarios.

El jefe de telégrafos Jiménez Cazorla, junto a su familia, llegó a México como otros muchos exiliados con lo justo, con muchas penurias, en el penúltimo barco que zarpó, en tercera clase, llegaron al Puerto de Veracruz, el 19 de noviembre de 1941, según un documento del Departamento Demográfico, de la Secretaría de Gobernación mexicana. En un principio vivió en México capital en la colonia Tabacalera, tras unos cinco años se trasladaron a la colonia Cuahutémoc  donde vivían muchos exiliados.

Desarrolló una gran labor recibiendo a los que llegaban huyendo de la sublevación, entre otros al ceutí Fructuoso Miaja que pudo salir de Ceuta en una pequeña embarcación, recordemos que tras la llegada de la democracia fue Senador y Alcalde de Ceuta.

 

Estándar