FRUCTUOSO MIAJA, MEMORIA DE LIBERTAD Y DEMOCRACIA

Fue una persona de grandes convicciones y consecuente con su forma de pensar, un gran luchador por la libertad y la democracia, por la que pagó años de éxodo en cárceles. Desde que comencé a elaborar mi libro sobre la República y Guerra civil en Ceuta allá por 1995, su lúcida memoria me sirvió para procesar los numerosos datos que tenía de personas que aparecían delante de mí en los documentos de los consejos de guerra o en los listados que confeccioné sobre represaliados en nuestra Ciudad. ¿Le suena este nombre? y el me daba todo lujo de detalles… “Ese era un gran carpintero, trabajador, afiliado a la CNT… “y así uno, tras otro.

Recuerdo, recogerlo numerosos domingos muy temprano, de su modesta casa de “Las Carmelitas”, nos refugiamos en los salones del hotel La Muralla, y allí estábamos hasta bien entrada la tarde, con un par de cafés y unos dulces. Notaba que aquellos datos que le aportaba y mis incesantes preguntas le volvían a su joven militancia republicana en Ceuta. Ahora maldigo no haber grabado esas conversaciones, con ese sensato juicio tenia de aquellos acontecimientos, del que él fue testigo de primera mano.

Muchas veces me comentó, que tras el 17 de julio, el tiempo no corría a su favor y muchos de sus compañeros ya habían sido detenidos. Precisamente pocos días antes de su salida de la ciudad supo que su compañero el sindicalista Luís Castillejo estaba siendo juzgado junto a cincuenta compañeros más, este consejo concluyó con veintiséis fusilamientos.

Fructuoso Miaja estuvo desde el inicio de la sublevación cambiando constantemente de lugar para no ser descubierto por las patrullas de falangistas que recorrían la ciudad, conforme pasaba el tiempo era más difícil no ser descubierto. Tras varios intentos se fijó el atardecer del 19 de diciembre de 1936, para salir y el lugar la bahía norte y la zona costera de Calamocarro. Miaja pudo convencer a los propietarios de la marrajera “Hermanos Sanani”. La tripulación de esta pequeña embarcación estaba formada por cinco marineros y el grupo de republicanos que querían huir era de veintidós y se habían guardado muy bien de no comunicarles a sus compañeros de aventura la hora y el día, hasta pocas horas antes de la salida, y con ello, evitar el riesgo de que alguien pudiera ser presionado por la policía y delatarlos.

Las seis de la tarde fue la hora señalada, todos fueron llegando, bajando de los montes de García Aldave, y aguardando la llegada del pequeño barco, escondido en el túnel que existe de acceso a la playa de Calamocarro. Cuando oscureció, lo vieron llegar con el motor apagado. Se acercó al saliente de rocas que existe en esa playa y todos los hombres que esperaban en la playa subieron a las rocas y saltaron al barco, no sin algún que otro chapuzón y sobresalto con pérdida de equipaje. La primera intención era marchar hacia el sur peninsular, la zona de Guadiaro que todavía estaba en poder del gobierno de la República. Pero el fuerte viento de levante aconsejó más seguro ir hacia la ciudad internacional de Tánger. A las pocas horas llegaron sin ninguna novedad, pese a tener durante la travesía a pocos metros un destructor sublevado, quien lo confundió con un barco pesquero en plena faena.

Cuando llegaron a Tánger, Miaja se dirigió a la Legación Española, donde recibían a los exiliados para proporcionarles ropa limpia, comida y documentación. En la ciudad internacional pudo conversar con el presidente del PSOE en Ceuta Rafael Jiménez Cazorla, quien en la tarde del 17 de julio pudo huir en un coche de la JOP, el diputado por Ceuta, el socialista Manuel Martínez Pedroso y el Diplomático Clemente Cerdeira, quien preguntaba por su familia en Ceuta represaliada.

Les narró la represión desencadenada tan intensa, que cayó no solo sobre los que habían defendido la República con su labor política y sindical, sino que también incidió sobre aquellos que eran simplemente más abiertos, los incrédulos por cualquier motivo, los que habían destacado en empresas culturales y actividades públicas o simplemente aquellos denunciados por rencillas personales, odios y deudas, de los que se nutrieron las cárceles ceutíes.

El nuevo poder establecido violentó numerosos principios básicos del derecho y se aplicaría la ley de forma retroactiva. Se les imputaban a los defensores de la legislación establecida el delito de “adhesión a la rebelión”, cuando habían sido los sublevados los que habían violentado el orden constitucional en vigor. Esta alteración de cuál era el verdadero poder legítimo y quién era el verdadero rebelde implicó un cambio de papeles. Quien el 17 de julio de 1936 era leal al Gobierno pasó a ser, desde la madrugada del 18 de julio, culpable de un delito de “rebelión”. Ceuta, tras el golpe y posterior proclamación del estado de guerra se convirtió en una ciudad llena de miedos y recelos. Los listados con los nombres de políticos y sindicalistas debían estar realizados desde bastantes días anteriores al movimiento, ya que en pocas horas se comienza a encarcelar a los principales personajes de la vida republicana ceutí. Las fuerzas sublevadas, con la ayuda de patrullas de falangistas, comienzan las detenciones selectivas y asaltos a las sedes de los sindicatos, partidos políticos y Casa del Pueblo.

DESDE EL CAMPO DE CONCENTRACIÓN A LA ALCALDÍA DE CEUTA

Tras la terminación de la Guerra, fue detenido en el Campo de Concentración de Albatera (Alicante), posteriormente fue encarcelado en el Hacho y finalmente tras un consejo de guerra fue condenado a 13 años de prisión a cumplir en el penal del Puerto de Santa María, junto a otros muchos ceutíes. Tras la llegada de la democracia fue designado Alcalde de Ceuta en 1987. Pero todo este periplo de penurias tuvo su comienzo en aquella tarde del 19 de diciembre con su salida de Ceuta, por la playa de Calamocarro y su llegada a Tánger. En la ciudad internacional se hospedó en el hotel Comercio, lugar donde también se encontraban algunos cenetistas y republicanos de Ceuta. Al joven Miaja le aconsejaron que no fuera solo por la ciudad, ya que, los falangistas secuestraban a los huidos y los entregan en el puesto fronterizo y llevado a Tetuán para ser juzgados. Los días de espera se hacían largos y tediosos, recibiendo tristes noticias de la represión en Ceuta. A mediados de enero de 1937 partió en el buque correo que hacía la línea Tánger a Marsella, una vez allí, se trasladó a Barcelona, y posteriormente a Madrid para contactar con su tío, el general republicano Miaja y ponerse a sus órdenes. Estuvo luchando en varios frentes como Aranjuez, Cuesta de la Reina, Séptima Brigada Mixta, Jarama y la zona del Tajo.

El final de la contienda le sorprendió en Alicante, como a otros muchos, en el puerto esperaban la llegada de barcos para salir hacia el exilio. Fueron miles los que habían acudido con la esperanza de embarcar y huir de la represión franquista. Llegaban en convoyes ferroviarios y en camiones tras un largo y penoso viaje. La cifra se sitúa entre veinte y treinta mil. Los barcos anunciados, para poder salir y evitar la represión, no aparecen. Miaja, recuerda que “Muchos, no viendo otra salida, se suicidan, vi morir a mucha gente en esas trágicas horas, escuchando como las tropas de Franco llegaban al puerto…”. Es apresado, y conducido junto miles de republicanos y trasladado al campo de concentración de Albatera. Sin comida, casi sin agua, llenos de piojos y de chinches, las humillaciones y maltratos, añadidos al frío que pasaban, son cuadros que Fructuoso Miaja pese a los años ya transcurridos no olvidó. Una pequeña lata de sardinas para tres personas durante varios días era su alimento, junto a un chusco de pan. También era notable la sed que padecieron por la falta de agua y el enorme calor que hacía en el lugar.
El campo de concentración quedó establecido el 11 de abril de 1939 según una nota del Estado Mayor de Franco. En cuanto a las medidas represoras también fueron de enorme dureza. Se produjeron torturas, todo tipo de humillaciones y vejaciones, y fusilamientos. Grupos de falangistas y “vencedores” venían desde todos los puntos de España a buscar presos conocidos por ellos. Una vez localizados, se los llevaban en camiones y los fusilaban en los alrededores del campo.

CONDENADO A 12 AÑOS DE PRISIÓN

Tras un año en el campo de concentración de Albatera (Alicante), lo trasladaron al sanatorio de Portacoeli en Valencia y al Reformatorio de adultos de Alicante, en este lugar le fue concedida la prisión atenuada, contaba Miaja con 22 años. Volvió a Ceuta donde su ya anciana madre le esperaba tras casi seis años de ausencia, aquí fue juzgado, por un consejo de guerra sumarísimo. Tras estar encarcelado 13 meses en la fortaleza del monte Hacho fue trasladado al penal del Puerto de Santa María corría el año de 1944, para cumplir 12 años de prisión. Fructuoso Miaja me recordó en numerosas conversaciones como su madre jamás desfalleció en el empeño de conseguir su indulto. Y efectivamente, así fue, ya que el 19 de octubre de 1950, lo consiguió. Lo primero que realizó al salir en libertad fue trasladarse a Ceuta y estar cerca de los suyos. Pero nunca deja de vivir bajo vigilancia policial, y aprende a no caer en las muchas provocaciones que se les tendía los falangistas locales. Sabía que su ficha policial estaba presente en todos sus actos y podía acabar nuevamente en la prisión del Hacho. En todo esto contrae matrimonio con Sara Miaja, teniendo dos hijos Segundo y Rosalinda. El desenlace de la guerra civil abrió un periodo histórico difícil para la sociedad española, en general, y para los socialistas ceutíes, en particular.

PRESIDENTE DEL PSOE Y MITIN JUNTO A GUERRA

El 21 de abril de 1977, se celebró una asamblea en el cine Astoria, donde intervino entre otros el líder socialista Alfonso Guerra. Años después en 1987, fue nombrado alcalde de Ceuta y con anterioridad en 1982 Senador. Su amistad con Paco Vallecillo le hace unir fuerzas para creer en nuevas metas demócratas. Y ya en la década de los años setenta siente que el régimen franquista régimen democrático vendrá pronto. Tras varios trabajos se establece por su cuenta con el bar “El Noray”, en la zona de las Puertas del Campo. Numerosas son las reuniones allí llevadas a cabo, con sigilo, para no levantar sospechas.
Antes de celebrarse las elecciones generales de 1977 mantuvo la primera reunión con militantes del PSOE en Ceuta. Paco Vallecillo era el secretario de organización y Miaja presidente. Tras la muerte del General Franco, el 20 de noviembre de 1975, la izquierda en Ceuta, tras cuarenta años de clandestinidad, deciden y según los acontecimientos que se están sucediendo en la vida política nacional, celebrar su primera reunión pública, fue un 27 de enero de 1977, en el Restaurante “La Diagonal”, en la zona del Tarajal.
El discurso de presentación del PSOE estuvo a cargo de Fructuoso Miaja: “Estimados compañeros, Salud y Libertad. Nuestro prólogo de momento, es de dolor y de repulsa ante las criminales acciones contra personas y las libertades. Dirigidos por el fascismo internacional que repudian una España en paz y democracia. Nuestra esperanza se ha convertido esta noche en bella realidad, es algo que hace tiempo soñábamos. Estamos aquí sólo para ejercer un derecho ciudadano. Acabemos con el miedo, o el miedo acabara con la libertad. La noche de 40 años quedó atrás, vencida por la luz de la razón en esta histórica jornada que no es acto de fuerza, sino presencia civilizada y evolutiva, junto a las libertades de reunión y asociación, la libertad de expresión es una columna básica para el buen funcionamiento de la libertad…”.

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JOSÉ GARCÍA COSÍO, DESCUBRIR LA HISTORIA DE CEUTA

 

DOMINICAL

En noviembre de 2011, en el diario El Faro de Ceuta se publicó “Mis personajes favoritos”, con fotografías que les realicé a diferentes personalidades de la Ciudad

Decir José García Cosío, es decir Cronista  Oficial de Ceuta, es algo que va paralelo a su persona, desde ese puesto supo difundir su historia.

Hace más de tres décadas junto a otros investigadores e historiadores fundaron el Instituto de Estudios Ceutíes. Fue hermano Mayor de la cofradía de Santa María de África y de la Junta de Hermandades y del desaparecido Centro de Hijos de Ceuta.

Fueron numerosas sus publicaciones destacando los libros “Ceuta, Historia, Presente y Futuro” y “Historia Gráfica de Ceuta”.

Es reconocido por los estudiosos su labor meritoria y altruista que a los largo de muchas décadas dedicó a la Ciudad. En sus múltiples intervenciones y conferencias  siempre se le podía ver junto a sus fichas, donde anotaba todo aquello que acontecía, esas anotaciones son un legado para la historia local.

Tras una dilatada vida falleció en 1996, cinco años después el instituto de Estudios Ceutíes le rindió un emotivo homenaje póstumo en forma de libro, a través de la revista transfretana, y el Ayuntamiento en pleno aprobó darle el nombre de una calle.

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EN 1936 NACIÓ “EL SOVIET” DEL PARTIDO COMUNISTA EN CEUTA

Tras el golpe del 36 se eliminaron libros, fotografías, fichas, nombres… y por lo tanto muy poco sabemos del movimiento obrero y político antes de esa fecha.  Hoy nos referiremos al partido Comunista en Ceuta, sabemos que un 15 de abril de 1920 se fundó a nivel nacional. En Ceuta, según unos documentos que han permanecido ocultos durante varias décadas, y publicado en mi libro  http://www.edicioneslibrosdeceuta.es/   a los cuales he tenido acceso, podemos aportar unos apuntes sobre la historia de este partido en la ciudad. Los orígenes del PCE parecen estar en una reunión celebrada el 18 de noviembre de 1934 en el bar San Amarito, cerca de los jardines de San Amaro.

Recupero  otro de los reportajes que he escrito sobre la historia de Ceuta, este del 2015, pretendo que en el confinamiento, os entretengáis con su lectura…

El 9 de julio de 1936, cuando apenas quedaban unos días para el golpe, crearon en Ceuta el periódico “El Soviet”. La redacción estaba en la calle Sagasta (paseo de las Palmeras), salía los lunes y Jueves, constaba de ocho páginas y se imprimía en la imprenta Africana, en la calle Clavijo. Su director era el conocido periodista Joaquín Estévez Suárez y los redactores José Martínez-Díaz Ufano, Fernando González López y Bernabé Sánchez Jiménez, y como jefe de pruebas el empleado de la imprenta Alcalá, Manuel Fuentes.

En el primer número, en la página tres, hay una pequeña presentación:

“¿Cómo te llamas?, me llamo El Soviet, ¿Cuál es tu bandera?, la de todos los humildes, ¿Dónde te conduce?, A todos los hogares proletarios, bien por El Soviet, si camaradas, bien; quien dice Soviet, dice  igualdad y derecho al trabajo veamos pues, obreros de todas las tendencias  que significa, en Ceuta, este nuevo órgano de la clase trabajadora  significa la voz de la verdad, la voz de un pueblo herido en su amor propio por los señoritos de la reacción y el fascismo. La voz de la justicia social. No negaremos, queridos camaradas, que este nuevo portavoz viene a llenar un vacío  en las filas proletarias”.

En la documentación  a la que hemos tenido acceso, se detallan los miembros de la primera ejecutiva en noviembre de 1934, Eduardo Álvarez Suárez, Luis Utor Curbelo, Ramón Arnau Gutiérrez, Manuel Cañada Azpeitia y José Blond Mesa. Tras el golpe militar del 36, todos fueron fusilados. El 24 de junio de 1936 se crea la Radio Juvenil Comunista, su primera ejecutiva la presidió Francisco Mendoza García; secretario, Francisco Sánchez Ríos; tesorero, Manuel España Delgado; contador, Francisco Tosset Castilleros, y los vocales Miguel Guerra García, Elías Caliani Rodríguez, Rafael Domínguez Camacho y Fernando Sánchez Aguilar. Llegaron a crear un taller comunitario en la calle Castelar (zona plaza Azcárate), donde realizaban trabajos a bajo coste de guarnicionería.

En 1936 el Partido está creciendo en Ceuta, tal y como se puede leer en el acta del pleno del 10 de junio, donde el secretario  manifiesta no poder seguir en el cargo por más tiempo por el gran trabajo acumulado y pide se nombre un nuevo comité, y más amplio. Tras la votación salieron elegidos Salvador Cárdenas, con 23 votos; Juan Medina, 15; Juan Rivas 11; Luis Utor Curbelo, 11; Manuel Cañada, 11; Bernabé Sánchez, 9, y José Martínez-Díaz Ufano, 8 votos. El partido tenía dividida la ciudad por células, tan solo he podido conseguir la número 10 (Zona del Recinto) su máximo dirigente era José Reyes, la nº 14 (Barriada La Unión) Antonio Martín  y la nº 11 Francisco Rojas.

LA PRENSA EN CEUTA DURANTE LA SEGUNDA REPÚBLICA

La prensa local tuvo un gran esplendor durante la Segunda República, este periódico que tiene en sus manos se comenzó a editar en octubre de 1934. Al proclamarse el nuevo régimen, en 1931, se editaban en la ciudad “La Opinión”, “El Defensor de Ceuta”, “Diario de Ceuta”, “El Pensamiento Escolar” y los semanarios “Renacimiento” y “Ley”. Tras el paso de los meses, se disparan las publicaciones, sobre todo reivindicativas como “Información Obrera”, que vio la luz el 15 de septiembre de 1931, en su cabecera se podía leer: “Del proletariado español y defensor de los intereses de Ceuta”.

En octubre de ese mismo año, el semanario “Adelante”, dirigido por Félix Rubio y Eusebio Pellicena. En 1932, “La Voz de Ceuta”, y en mayo, los semanarios “Verdad” y “Unión Ceutí” bajo la dirección de José Lladó, con la cabecera: “Semanario consagrado a defender los intereses de la población y sus ciudadanos sin distinción de clases y sin matiz político alguno”.

El periodista Joaquín Estévez Suárez dirigió varios semanarios, todos de un marcado cariz sindicalista. En agosto de 1933, “Renovación”, cuyo propietario era el destacado dirigente del Partido Radical-Socialista y masón José Viñas. El diario “Día” apareció en 1933, fue su director Nicolás Fernández, que ya estuvo en el diario “La Opinión”, este a mediados de 1935 dejó de salir, pero unos meses más tarde en enero de 1936 reapareció con nuevo director, Juan Paño. Tras la sublevación se convirtió en órgano de la Falange local. El 3 de agosto de 1936 ya en su cabecera se podía leer: “Diario Nacional Sindicalista”.

En ese año también nació, “Mercurio”, publicación bimensual de la Cámara de Comercio. Y también destacar al diario “Lealtad” y el 12 de junio de 1934 el órgano de expresión de Izquierda Republicana “Hoy”, bajo la dirección de Gaudencio Martín. También fueron varios los semanarios deportivos, como “Lunes”, y “Olimpia”, en 1933, “Aire”, y “La Afición”, en 1936.

En marzo de 1935 la junta directiva de la Asociación de la Prensa estaba presidida por Gaudencio Martín; vicepresidente, Cipriano Merino; tesorero, José Torres, y secretario, Antonio Parrado. El 27 de enero de 1936 se renueva: Presidente, Antonio Martín de la Escalera; vicepresidente, Gaudencio Martín; tesorero, Ángel Ochoa; los vocales Rafael Vega, García Zapata, Juan Biondi, José Lladó y Ricardo López del Cerro.

Durante aquellos años se vivieron en la prensa local situaciones muy tensas, sobre todo cuando llegó al poder el Gobierno radical de Alejandro Lerroux y se coaligan con la CEDA. En septiembre de 1934 el delegado del Gobierno, al conservador, Ramón Arechaga, no le parece nada bien que los vendedores lean, como reclamo, sus titulares.

Incluso el director del diario “Hoy”, órgano de Izquierda Republicana en la ciudad, fue detenido y multado con 500 pesetas. En una editorial, su colega y director del semanario sindicalista Renovación, Joaquín Estévez, sale en su defensa:

Muy bien y muy bonito, Su escrito lo esperábamos, puede creérselo, se trataba de nuestras informaciones del Monte Hacho y como en ellas forzosamente había que censurar, ¿Creé el señor Arechaga que por el solo hecho de ser Delegado Gubernativo, puede en cualquier momento hacer cuanto le viene en gana? ¿Será posible que en esta República democrática y de trabajadores, no se vea democracia, ni trabajo y si únicamente persecuciones y detenciones a granel?”. A pesar de estar detenido en la cárcel del Sarchal, el director del diario “Hoy”, logra enviar un escrito a su periódico para que se publique: “Hay un Republicana de izquierda en la cloaca del Sarchal por combatir a los que defendieron la República a la reacción, y quieren que nos callemos con multas y encarcelamientos…”.

APUNTES DEL INICIO DE LA PRENSA EN CEUTA

      Muchos son los trabajos publicados sobre la historia de la prensa en Ceuta, y un resumen muy acertado del historiador Rafael Gibert, que tomaremos como reseña. Este escribe que en 1820 se lanzó El liberal Africano, tuvo seis números. Se imprimía en Madrid. Fue su fundador el independentista venezolano de origen gaditano, y fundador de una logia masónica en Ceuta, Francisco Isnardi. De 1821 es el Eco Constitucional, impreso en Algeciras. Tenemos que llegar a la guerra de África para que salga a la calle El Eco de Tetuán (1º de marzo de 1860) de Pedro Antonio de Alarcón.

También destacar en 1860 El Noticiero de Tetuán, para defender los intereses españoles en África, que duró hasta febrero de 1861. Siete años después se funda la Crónica de Ceuta, tres veces por semana, noticias, literatura e intereses generales; responde a la Gloriosa de Septiembre, y es una afirmación de la ciudad que «si no puede hacer peso en la balanza de la política tiene intereses locales que defender». Desapareció antes de 1874.

García de la Torre, infatigable, funda el 16 de febrero de 1883, El Eco de Ceuta; se proclama periódico, cuatro veces al mes, de intereses locales y materiales; el 15 de octubre de 1884. Desde 1º de julio de 1883 tuvo un suplemento en árabe. Tuvo otros prestigiosos colaboradores y mantuvo una polémica con el gobernador general López Pinto Periodismo en Ceuta (1820-1 984) 265 (1883-1889), que multó al director, defendido desde Algeciras por sus colegas El Resumen y El último telegrama; sucumbió el 18 de enero de 1887. Don Eduardo Saavedra, insigne africanista, había exaltado su mérito. Ya el 5 de febrero del mismo año García de la Torre fundaba África (El África, desde 1891), donde destaca Ramos y Espinosa de los Monteros.

Rafael Gibert continua con sus reveladores datos… Desde finales del siglo XIX proliferan efímeras hojas, que el historiador deberá consultar: La Bolsa (1888), El Liceo y La lealtad (1889), Casos y Cosas (1891), El sinapismo y El progreso de Ceuta (1893). Breve vida entre 1895 y 1896 tuvo también El Heraldo de Ceuta, nacido para defender los intereses materiales y morales de la ciudad. El Orate (1896), La Linterna (1897) y The Moor… Uno (1899).

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¿QUÉ PASÓ CON LA ESTATUA DE GONZÁLEZ TABLAS?

Créame, que nunca pude sospechar que en mi vida de artista me ocurriera cosa tan peregrina, no puedo venderla, ni regalarla, ni destruirla, porque no es mía, porque me la pagaron. ¡Y nadie la quiere!”, fue lo que manifestó su escultor, el madrileño Pérez Comendador tras terminarla en 1931, en el diario ABC. Toda gran historia, como esta, siempre tiene tras ella, lo que llamó Miguel de Unamuno, la intrahistoria.

Esta curiosa historia comienza hacia 1929, cuando Millán Astray, organiza una suscripción nacional con el fin de recaudar dinero para realizarle una estatua a su compañero de milicia. En Madrid se abrió la cuestación y en pocos meses se recaudó lo necesario para costear el trabajo del escultor. Una vez terminado el autor contactó con Millán Astray, para entregarle la obra. Ante la sorpresa del artista, este le contestó que no podía hacerse cargo de ella, ya que tras caer la dictadura de Primo de Rivera, y proclamarse en abril de 1931, la Segunda República, ya no está al frente del ministerio de la Guerra, con quien el habló, y debe ser, el nuevo ministro republicano quien debe decidir sobre la escultura. Ante esta respuesta, Pérez Comendador contacta con los familiares de González Tablas quienes les manifiestan que ellos no pueden hacer nada, pues la pagó una comisión y no es de ellos.

Pasan los años y el escultor tiene en su estudio de Madrid la majestuosa talla y no sabe qué hacer con ella. No le queda otra salida que salir en los medios de comunicación y explicar esta situación y así es como el diario ABC, se hace eco de esta curiosa historia. Las manifestaciones del escultor en el periódico son claras: “Créame, que nunca pude sospechar que en mi vida de artista me ocurriera cosa tan peregrina como está. He aquí una estatua que constituye para mí un problema pavoroso y obsesionante. No puedo venderla, ni regalarla, ni destruirla, porque no es mía, porque me la pagaron los miembros de una Comisión. La familia de González Tablas porque dice, con razón que ni la estatua es suya ni tendría donde colocarla. Yo creo que el Gobierno podía y debía colocarla en algún sitio, en algún cuartel, en una academia ó en cualquier dependencia militar”.

Por fin, el 28 de septiembre de 1934, la corporación municipal recibe del Ministerio de la Guerra, un escrito donde le otorga la cesión de la escultura. En un principio se pensó emplazarla en la academia General Militar de Zaragoza. Pero tras las múltiples gestiones del alcalde republicano Victori Goñalons se consiguió su traslado a Ceuta. Se estudio la posibilidad de instalarla en el cuartel del Grupo de Regulares, esta opción se desechó y definitivamente su ubicación fue en la calle Edrisís, en el popular paseo de las Palmeras.

En 1935 se inauguró 

Desde primeras horas de la mañana del 8 de agosto de 1935 el actual paseo de las Palmeras se encontraba repleta de ceutíes deseosos de vivir una jornada histórica con la inauguración de la escultura a González Tablas. En la presidencia sus dos hijas, Carmen y Victoria Eugenia, así como el Ayuntamiento en pleno bajo mazas, con su alcalde, el Republicano Víctori Goñalons, junto a Rico Avelló, Alto Comisario. El compañero de milicia y organizador de la cuestación Millán Astray, leyó unas palabras en homenaje al jefe de los regulares, y al mismo tiempo realizar la entregar oficial de la talla al pueblo de Ceuta: “… La más grata misión que tengo en mi vida es este conmovedor acto de entregar al pueblo de Ceuta esta estatua que por suscripción nacional, honra y enaltece la memoria de González Tablas, quien es un héroe ya legendario, es, con su figura gloriosa, una de los que forjaron la grandeza inmarcesible de España…”.

Terminando haciendo un canto fraternal a la vida y hechos del homenajeado. A continuación el alcalde Víctori Goñalons pronunció unas emotivas palabras. Tras las intervenciones la hija mayor de González Tablas, Carmen descubrió la estatua, desfilando a continuación las tropas de Regulares.

Actualmente el acuartelamiento de Regulares en Ceuta, recibe su nombre. En este centro militar existe una verdadera “perla” donde poder investigar y profundizar en la vida no sólo de González Tablas sino en buena parte de la historia de Ceuta. Nos referimos al Museo Específico de Regulares, un gran archivo donde las facilidades son máximas para poder investigar.

Tras la exposición en diciembre de 1989 “Los Regulares en el tiempo”, se decide la creación del Museo y su potenciación. Dentro de sus dependencias el denominado Rincón de Tazarut, expone la lápida conmemorativa del monumento que se erigió en el mismo lugar en que cayó mortalmente herido, e inaugurado por el Alto Comisario García Valiño en 1955. También sobre González Tablas se conserva un cuadro de Mariano Bertuchi, que representa el acto de imposición al cadáver de la medalla militar Individual por parte del general Berenguer, el 13 de mayo de 1922, en el campamento del Zoco el Jemis de Beni Aros. También se encuentran sus condecoraciones, destacando su Cruz Laureada de San Fernando y la Llave de Gentilhombre de Cámara que le concedió el Rey Alfonso XIII.

Alfonso XIII honró su memoria con la creación del marquesado de González Tablas, que hoy en día ostenta su nieto Santiago Chamorro González-Tablas. Su muerte despertó un extraordinario eco en toda la prensa española. Periódicos y revistas publicaron biografías, semblanzas y documentos gráficos, el Congreso de los Diputados también se hizo eco de su memoria. Los ceutíes le rindieron un sentido homenaje el día de su entierro, 15 de mayo de 1922. El cadáver, después de su traslado desde Tetuán fue depositado en su domicilio, en los pabellones de la Alhambra, en las Puertas del Campo, donde se instaló la capilla ardiente, comenzando enseguida el desfile de ceutíes. El día 16, a las 11 de la mañana y entre una gran manifestación de duelo, fue oficiado el entierro, descansando su cuerpo en el panteón de la familia Cerni en el Cementerio de Santa Catalina.

 González Tablas en Ceuta

Su vinculación con Ceuta tiene dos afinidades, una militar, ya que desde junio de 1915 se encontraba destinado en el Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas número 3, el cual llegó a mandar cinco años más tarde, ostentando el empleo de teniente coronel. Y por lazos sentimentales, ya que, contrajo matrimonio en 1920, con Carmen Cerni y Mas, hija de Ricardo Cerni González, alcalde de Ceuta entre 1891 a 1894 y propietario de la popular Casa de los Dragones.
González Tablas había nacido en Pamplona en febrero de 1879, ingresando en la Academia General de Toledo con tan sólo 15 años. Marchando a Cuba dos años después.

Cursa sus estudios en la Escuela Superior de Guerra. Asciende a capitán en 1904. Perteneciendo al Regimiento de Sicilia. En 1909 marchó voluntario a Melilla, asistiendo con el Batallón de Cazadores a la toma de la Alcazaba de Zeluán. Tras un breve paréntesis en la península, el 7 de enero de 1912 volvió a Melilla. En los exámenes de tercer curso superior de la Academia de Árabe de Ceuta obtiene la calificación de sobresaliente. Los Regulares de Ceuta, cambian en 1917 su ubicación, pasando del Ángulo, donde siempre estuvo la milicia voluntaria, al nuevo acuartelamiento en la barriada de San José, donde González Tablas se encuentra destinado. Asciende por antigüedad al empleo de teniente coronel el 4 de octubre de 1919 y fue recompensado un año después con la Cruz de la Orden Laureada de San Fernando, siendo ese mismo año nombrado Gentilhombre de Cámara del Rey Alfonso XIII.

Mortalmente herido

La muerte del teniente coronel Santiago González Tablas tuvo lugar en 1922, en las operaciones llevada a cabo en la zona occidental del Protectorado al ocupar Tazarut. El 12 de mayo, tres columnas operaron para lograr ese objetivo. La operación fue dura, las fuerzas que mandaba recibieron un intenso tiroteo protegidos por un terreno pedregoso y con mucho arbolado y monte bajo. De una descarga cayeron a un tiempo González Tablas y el comandante Medina, cada uno con dos balazos, de vientre y mano el primero y de vientre y muslo el comandante. Inmediatamente se les trasladó a Aman, donde tenía el hospital el doctor Gómez Ulla por un camino difícil, se tardó más de dos horas en la evacuación. Después de ser operado no recobró el conocimiento, muriendo el 13 de mayo. Al día siguiente se le trasladó al campamento de Jemis de Beni Arós. A la una de la tarde de ese mismo día llegó a Tetuán, procedente del zoco El Jemis, el furgón de Sanidad conduciendo los cadáveres del teniente coronel González Tablas, el teniente Corro y el teniente de Caballería García Sánchez.

Información sobre estos libros: http://www.edicioneslibrosdeceuta.es/

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… Y EN LA FOSA COMÚN SONÓ MOZART

Cuando Rubén, nieto de José Salmerón Céspedes, se encuentra delante de la fosa de fusilados en Tetuán (Marruecos), se le agolpan las preguntas, ¿Por qué?, ¿Qué ocurrió en aquel verano de 1936?, ¿Cómo fueron esas últimas horas del Yayo…? ve pasar en unos segundos los escasos recuerdos que su madre le contó. Rubén se sintió, reconfortado al pisar la tierra que le da sepultura. Al llegar a la fosa se detuvo lentamente, delante una sencilla lápida de mármol, con la mirada recorre apresurado el listado de los que allí están sepultados. ¡Aquí está!, al pasar su mano por el nombre del abuelo, se sintió reconfortado. ¡Yayo, aquí estoy!

Después de muchos años, en voz baja, alguien le contó que sus restos estaban al parecer en una fosa común al pie de la valla del cementerio de Tetuán (Marruecos), pero que nunca se había podido rescatar el cuerpo, que nadie quiso dar nunca la localización exacta, por miedo. Y que no se pudo, ni se podía ya, saber o hacer nada más. En la documentación consultada actualmente, se detalla que fue fusilado junto otros cien republicanos en el campo de concentración “El Mogote”, en las afueras de Tetuán.

En marzo de 2010, viendo la familia unas noticias en la televisión que hablaban de la apertura de una fosa común de víctimas del franquismo en Valencia. Su nieto Rubén preguntó nuevamente a su madre sobre el Yayo, y nuevamente le dijo que no sabía más de lo que ya habían hablado en numerosas ocasiones: “Que sus hermanas habían intentado saber en su día y que nunca se había podido obtener mayor resultado; que durante su niñez y juventud había sido siempre un tema del que no se podía ni hablar, porque la abuela se subía por las paredes del enfado; que así se habían pasado los años, y que a ella muy poco le habían contado y ya de mayor, y que ya todo se lo había contado”.

Esa noche, Rubén llegó a su casa frustrado y enfadado por tal estado de cosas, estuvo toda la madrugada buscando por las redes e internet, piensa que en algún lugar tiene que existir alguna referencia. La primera señal la encuentra en la web “Todos los Nombres”, una iniciativa desarrollada en Andalucía para la recuperación de la memoria histórica que ofrece una base de datos de represaliados por el franquismo para su consulta. Nos relata Rubén.

“Puse su nombre en el formulario, sin muchas esperanzas y me aparece un registro, ¡El nombre exacto, José Salmerón Céspedes, Jefe de Policía, fusilado en Tetuán, el 20 de agosto de 1936…! ¡Era él, efectivamente, qué impresión, se me puso la piel de gallina…! Cambiaba la primera palabra, y cambiaba toda la historia No es lo mismo “morir” que “ser fusilado”. De la mala suerte en la confusión y el fragor de la guerra, a acontecimientos concretos con agentes, intencionalidades, causas, responsabilidades, y el Yayo como víctima de la represión franquista…” y para satisfacción de quien escribe estas líneas, esos datos estaban extraídos del libro que publiqué en el 2004.

Recupero este reportaje de los que he escrito sobre la historia de Ceuta, este del 2014, pretendo que en el confinamiento, os entretengáis con su lectura…

José Salmerón Céspedes, nació el 30 de mayo de 1895 en Berja (Almería), muy joven aprobó unas oposiciones para policía y se casó con Elena, que también era de Berja. Muy pronto se fueron para Marruecos. Tuvieron seis hijos, pero dos murieron muy pequeñitos. Crecieron cuatro: Elena, Mercedes, José y Guadalupe, la madre de Rubén. En 1936, Elena, la mayor, era una adolescente, y Guadalupe, la menor, apenas tenía cinco. Era un gran conocedor de las últimas tecnologías, y estaba al tanto de los adelantos, sabía cómo funcionaba en su interior la radio con sus componentes, se había buscado la manera de ir aprendiendo en sus ratos libres. Quería que todas sus hijas estudiaran, que se desarrollaran, que fueran a la universidad. Y él también quería estudiar, derecho, para ser juez, porque le indignaban las injusticias.

La historia de José Salmerón era como la de tantos otros españoles, luchando por cambiar una sociedad de clases y vivir con su familia en paz, en libertad y en democracia. Pero aquel viernes del 36, no sería igual a otros fin de semana. Una parte del ejercito, junto a las milicias de falange, no les gustaba el panorama que presentaba de igualdad y progreso la Segunda República…  José Salmerón se encontraba en el Cine-Teatro Español con la familia, como otros muchos días. En mitad de la proyección el rumor no le deja ver la proyección, al tener conocimiento de la sublevación se llevó a la familia a casa, y con rapidez se marchó a comisaría, a cumplir con su obligación, besó a su mujer e hijas y les dijo: “no preocuparos en unas horas estoy de vuelta…”, ya nunca más regresó.

La dramática confusión de los primeros momentos hace que la familia nunca sepa que pasó con él, las escasas noticias les llegaban gracias al  amigo de la familia Vicente Bartual, que incluso intentó, años después, que le entregaran el cuerpo, pero se lo denegaron. Su nieto Rubén nos comenta “Nunca supe qué más fue de él (Bartual), no he podido hallar ninguna referencia, y mira que estaría para agradecerle su ayuda a la familia, en esos trágicos momentos en Tetuán…”.

Por otra parte los sublevados tan sólo le decían a su mujer, que había muerto en el frente, pero sin aportarle documentos, ni explicación. Ella nunca se lo creyó, pero no sabía donde recurrir en busca de información, estaba marcada como la mujer de un “republicano”. Lo había estado buscando de arriba para abajo, siguiendo su pista por diversas cárceles; contaron que en algún momento le habían dicho: “Salmerón, váyase”, pero que no había querido irse por lealtad a sus otros compañeros detenidos.

… Y sonó Mozart

Desde que Rubén, tuvo los datos del Yayo José, le rondaba la idea de volver a los lugares donde había pasado sus últimas horas con vida y sobretodo realizar una visita a la fosa de Tetuán, donde fue arrojado junto a sus compañeros. Hace unos días se cumplió, en el solitario y abandonado -la parte civil- cementerio. Su nieto, plantó una sencilla planta, junto a tres semillas en la tierra que lo cobija, más tarde, acomodó encima de la lápida una grabación y volvió a sonar los acordes de Mozart, de la que su abuelo era un apasionado. Incluso cuando formó parte de la Logia masónica Oriente en Tetuán, adquirió el nombre simbólico de “Mozart”. Seguro que su pertenencia a esta Orden, fue otra de las causas de su detención. Recordemos que desde el mismo momento del golpe persiguieron a los que habían pertenecido a la masonería. Emitiendo edictos por el que se declaraba que era considerada asociación clandestina contraria a la ley y que a todo aquel que hubiera pertenecido a ella, se le acusaría de cometer un “crimen de rebelión”. Se registraron sus casas, si encontraban documentos, se les acusaba de que éstos debían haber sido destruidos, en los tres días siguientes a la publicación del edicto, una cuestión difícil de cumplir, ya que una gran mayoría de los masones, como fue el caso de José Salmerón Céspedes, fuer detenido en la noche del 17 de julio de 1936.

José Salmerón, memoria en la historia

Como José Salmerón Céspedes, otros doscientos republicanos españoles están en las fosas de los cementerios de Tetuán y Larache en Marruecos. Aquel caluroso 17 de julio, tras tener conocimiento de la sublevación, él se posiciona claramente junto al gobierno constitucional. Como jefe de policía se dirige a la Alta Comisaría para estar junto a Álvarez-Buylla, e ir recibiendo noticias desde Madrid para detener el golpe.  También recibe noticias del centro obrero republicano, situado en la céntrica calle La Luneta. Su presidente, el maestro nacional Elíseo del Caz, organiza patrullas para que recorran la ciudad e informen de los movimientos de las tropas, y estos a su vez lo comunican al Alto Comisario.

Pero esta comunicación se cortó cuando tropas de Regulares, asaltan el Centro Obrero, en su interior se encontraban unas trescientas personas. No los dejan salir, y allí permanecieron hasta que por la mañana, comenzaron a tomarles declaraciones. La mayoría fueron enviados, primero a la cárcel europea, pero al comprobar los sublevados el volumen tan grande de detenidos construyeron un campo de concentración “El Mogote”, en las afueras de Tetuán, -junto a las ruinas romanas de Tamuda-, donde la mayoría fueron fusilados.

José Salmerón junto al Alto Comisario, seguía manteniendo en la tarde del 17 de julio constantes comunicaciones con Madrid y a su vez se las trasladaba al comandante De la Puente Bahamonde, jefe del aeródromo en las afueras de Tetuán. A media tarde y con tan solo una línea con el exterior, habló Álvarez-Buylla con el aeródromo de Sania Ramel, dándole las últimas consignas recibidas desde Madrid: “Dentro de unas horas vendrán aviones enviados por el Gobierno con soldados, tal y como me lo ha prometido el Ministro de la Guerra y Presidente del Gobierno de la República Casares Quiroga y aterrizaran en Tetuán”. Aviones que no llegaron.

El teniente coronel sublevado Sáenz de Buruaga, a media noche se puso en contacto con el Alto Comisario, instándole a la entrega del edificio. Respondiendo Álvarez-Buylla que no le reconocía cómo autoridad, a los pocos minutos tropas de la Legión rodearon la Alta Comisaría, tras un forcejeo se entregó. Es traslado a Ceuta y recluido en la fortaleza del monte Hacho, donde fue fusilado en la mañana del 16 de marzo de 1937.
Mientras tanto el aeródromo en las afueras de Tetuán seguía fiel a la República. Sobre las 4,30 horas de la madrugada, comenzó el ataque por parte de los sublevados. El comandante De la Puente Bahamonde, a las 5,15 minutos, enarboló un pañuelo blanco, pidiendo con ello el cese de las hostilidades, cruzó por la pista de aterrizaje y se detuvo en el ramal de la carretera de Rió Martil a Ceuta. Ordenando a sus compañeros salir y formaran de uno en uno y sin armas, en la pista. Se les acercó el comandante de Regulares Serrano Muntaner a quien le entregó su pistola.

Todos fueron detenidos, un oficial, llamó a la Alta Comisaría para comunicar al teniente coronel Buruaga, la rendición y toma del Aeródromo, el Alto Comisario Álvarez-Buylla, que se encuentra detenido en el despacho ruega le transmita un mensaje a De la Puente: ” Un abrazo y enhorabuena por su comportamiento con la tropa, porque como buen militar no ha hecho más que cumplir estrictamente las órdenes recibidas, demostrando en todo momento unos buenos sentimientos, al rendirse cuando vio las bajas que tenia y que prolongar la defensa, conduciría a sensibles perdidas, por ambos bandos.”

De Tetuán a Melilla

La mujer de José Salmerón, supo salir adelante junto a sus cuatro hijos, luchó lo imposible para educar sola a Elena, Mercedes, José y Guadalupe. Comenzó a coser con una modesta máquina. Antiguos amigos, gente a las que él había ayudado, negaban ahora el saludo a su mujer, fingían no conocerle, o le miraban con desdén. Eran gentes que habían sacado provecho del golpe. Guadalupe, madre de Rubén, recuerda que un día, una vez ya en Melilla, al regresar a la casa tras uno de esos incidentes en el autobús, estalló la abuela en llanto de pura impotencia: “si tu padre hubiera vivido, ese sinvergüenza no hubiera actuado así”. Guadalupe recuerda que cuando pasaron la frontera en un autobús de “La Valenciana”, ella se aferraba muy fuerte una muñeca de trapo, lo único que le había quedado.

La mujer de José Salmerón, pese a tener la intuición de su muerte en Tetuán se agarraba a la última esperanza, le comentaron que tal vez su marido estaba en una prisión cercana a Melilla y para allí se iba siguiéndolo. No sabemos por qué ni hasta cuándo le mintieron. Pero cuando lo supo, decía que de haberlo sabido antes se hubiera quedado en Tetuán. En Melilla, quedaron en una casa alquilada que les ayudó a conseguir un familiar, en un edificio que era propiedad de un conocido falangista local. Conservaron un aparato de radio, y por las noches, la madre de Rubén recuerda que les mandaban pronto a la cama y que venían algunos vecinos, a escondidas, a escuchar muy bajito una emisora que estaba prohibido escuchar… “La tortilla se está quemando demasiado, y tiene que dar la vuelta” decía la abuela Elena.

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LA HISTORIADORA CEUTÍ CARMEN MOSQUERA, EN EL RECUERDO

La semana que hemos concluido (2015) nos trajo la triste noticia del fallecimiento en Madrid de la profesora e historiadora ceutí Carmen Mosquera Merino. Sus múltiples trabajos de investigación nos enseñaron una nueva forma de conocer la historia de la ciudad. Entre sus libros, destacan “La señoría de Ceuta en el siglo XII (historia política y económica)” y “La señoría de Ceuta y el dominio sobre el Estrecho de Gibraltar”. Se licenció en Lenguas Semíticas en Granada, y ejerció en la ciudad durante más de tres décadas hasta 1982.

Recupero este reportaje de los que he escrito sobre la historia de Ceuta, este del 2015, pretendo que en el confinamiento, os entretengáis con su lectura…

     Era miembro del Instituto de Estudios Ceutíes, también destacar que en 1991 realizó su tesis doctoral “Ceuta en el siglo XIII”, en su introducción confesaba el esfuerzo de ese trabajo de investigación… Debo confesar que la presente tesis doctoral la he realizado con grandes esfuerzos y teniendo que salvar algunos graves contratiempos. En un principio, simultaneaba la investigación con la labor profesional docente. Comprendí que el asunto no avanzaba porque una tesis es cuestión más ardua vista desde dentro, por lo que decidí solicitar simultáneamente prórroga de presentación y licencia por ampliación de estudios al Ministerio de Educación y Ciencia, La concesión de ambas solicitudes me permitió abandonar la enseñanza para dedicarme plenamente a la conclusión de la tesis.

Y continuaba Carmen Mosquera… los inconvenientes que se presentaban para su realización eran varios: por un lado, la edad que debilita la memoria, retarda la comprensión y disminuye la vista. Por otra parte, el deterioro de los conocimientos de árabe de mí juventud, así como algunos cambios en la transcripción de fonemas. También he sufrido el cambio de organización en los estudios de doctorado, con normativas y exigencias nuevas. Una de las mayores dificultades fue la traducción de las cartas escritas por Jalaf íbn Qabtawri en el Siglo XIII y publicadas por el Profesor tunecino M. Habib Hila, pertenecían a la correspondencia diplomática de la Cancillería de Ceuta. Se trata de fuentes no utilizadas hasta el momento y que aportan datos de interés para la historia de esta ciudad. Su autor, un andalusí sevillano afincado en Ceuta, escribe con una riqueza de vocabulario, de metáforas y circunloquios que oscurece el mensaje y lo diluye en la prodigalidad gramatical. Incluso para nativos tan expertos como el Dr. Muhammad Randbi y la Profesora Layla Ben Yahia, mis buenos amigos, a los que tengo que agradecerles su dedicación, la tales Cartas supusieron una piedra de toque”.

Y concluía en su presentación de la Tesis… “La traducción que de ellas se ofrece es libre, eliminando paráfrasis y ditirambos, intentando seguir de la mejor manera, el hilo conductor. Si se hubiera seguido su tenor literal hubiera resultado algo incomprensible. Prescindo de las primeras Cartas, referidas al periodo Benimerín, que narran las campañas de Abii Yüsuf en al-Ándalus porque no presentan mayor interés para la historia ceutí. Conté con la dirección y consejo del Dr. Vallvé Bermejo, el más idóneo director de mi tesis por sus amplios conocimiento sobre el tema “Ceuta”, al que ha dedicado sus mejores estudios, uniendo a esta dedicación su paciencia y trato deferente que le agradezco con toda sinceridad. También he contado con las facilidades proporcionadas por el Departamento de Árabe, tanto cuando era Directora Dona María Jesús Viguera como en la actualidad, bajo la dirección de Doña Teresa Garulo. Don Fernando La Granja me facilitó el texto de las Cartas del Qabtawri, cuando aun no eran conocidas en España. A D. Pedro Chalmeta le he molestado con consultas en repetidas ocasiones, encontrando siempre respuestas concretas, que aclaraban mis dudas. Otra gran facilidad me ha proporcionado la Biblioteca Hispanoárabe que con acierto dirigen Da Felisa Sastre y Da María Paz Fernández. Modelo de biblioteca por su riqueza en fondos y por las comodidades que proporcionan al lector dentro de los aprietos y penurias de sus instalaciones. Esperamos que el nuevo emplazamiento sea suficiente para poder trabajar con mayor comodidad.

Y concluye… Nuria Torres y Miguel Ángel Manzano han facilitado mi tarea, autorizándome a estudiar y cotejar su tesina y tesis doctoral respectivamente. Carlos Gozalbes y Jorge Lirola me han anticipado sus comunicaciones en prensa, así como Jesús Zanbn. Con los cinco me siento en deuda y les agradezco su deferencia. Mi agradecimiento más pleno a mi marido Manuel Lería, que no s-610 ha soportado a una esposa doctoranda -10 que significa, obsesionada con un tema- sino que ha sido el principal mecanógrafo de la tesis ante varios ordenadores y me ha animado en los momentos de desfallecimiento.

Premio María de Eza

En la edición del 2010, obtuvo el Premio María de Eza, la candidatura fue propuesta por las asociaciones de Mujeres Empresarias, Mujeres Vecinales y Amas de Casa, y fue elegida por unanimidad del jurado que ha querido reconocer su capacidad para conciliar vida familiar y laboral, en una época en la que este objetivo era complicado, especialmente para las mujeres. Cuando le entregaron el premio manifestó: “Tenemos que estar contentos por todo lo que se ha conseguido, dijo para recordar seguidamente que “en mi pasaporte tenía que estar la autorización de mi marido para poder viajar (…) Era una época de vetos”. Con un mensaje de ánimo a la sociedad, Mosquera aseguró que “estamos en el buen camino” y afirmó que “los hombres y mujeres nos complementamos y tenemos que hacer el camino juntos”. Para concluir, la galardonada leyó unas frases de la biblia: “La mujer más fuerte (…) vale más que cualquier piedra preciosa (…) dadle crédito por todo lo que ha hecho y todo lo que puede hacer”.  El Premio María de Eza, divulga la toma de conciencia del papel relevante que la mujer debe representar en la sociedad, aportando su potencial creativo y transformador.

Así mismo, actos que nos recuerdan las demandas referidas a los derechos políticos y civiles de las mujeres, a los derechos individuales, a las reivindicaciones de respeto e igualdad o a las necesidades, en torno a las diferencias, por el hecho de ser mujer. Hace años, el Centro Asesor de la Mujer de Ceuta se planteó un proyecto novedoso que diera respuesta a una inquietud largamente meditada para conmemorar el Día Internacional de la Mujer. Así surgió el Premio a la Mujer Ceutí del Año, con la intención de distinguir, reforzar e incentivar la labor desarrollada por las mujeres ceutíes en el área educativa, sanitaria, cultural, social, deportiva, empresarial, artística, de investigación.

Su gran obra, la Ceuta medieval

Sus libros “La señoría de Ceuta en el siglo XII (historia política y económica)” y “La señoría de Ceuta y el dominio sobre el Estrecho de Gibraltar”, son dos obras de obligada consulta para conocer una parte de la historia de Ceuta. Me detengo en la descripción magistral que realizó sobre la Ceuta Medieval: … Situada en un estrecho promontorio “la Punta Almina”, que penetra en el mar Mediterráneo, el actual Monte Hacho, debió de ser en tiempos remotos un islote separado de tierra, a la que se llegó a unir por acumulación de arenas, transportada por el oleaje y el flujo de las corrientes marinas, retenidas gracias a la acción protectora del mismo islote. Posiblemente este tómbolo unió otros pequeños promontorios o arrecifes de coral y por ello una parte del istmo resultante no es llano, sino que, tiene una pronunciada pendiente sur-norte (12), mientras otra parte es llana y estrecha, siendo la zona más defendida e importante de la ciudad. Rodeada de aguas por todas partes, menos por el estrecho istmo que la une al continente africano, Ceuta se convierte en una difícil fortaleza para su ocupación por vía terrestre.

Ya al-Bakri, en su descripción hace notar que fácilmente sus habitantes podrían abrir un foso marítimo para defender y aislar la ciudad y su puerto de los ataques del interior. Las incursiones bereberes sobre Ceuta nunca fueron fáciles, pues su entorno orográfico impedía las comunicaciones. Al Oeste, su topografía es más abrupta y escarpada hasta culminar en el Yaba Musa o Monte de los Monos, cuyas estribaciones descienden hasta el mar, dificultando mucho la comunicación terrestre entre los dos principales puertos africanos del Estrecho: Ceuta y Tánger.

Esta difícil y adversa topografía se compensa con la ventaja marítima de las dos bahías ceutíes: la del Norte, más amplia y profunda, perfectamente protegida de los vientos de levante (15) por el Monte Hacho y enfrentada a la bahía de Algeciras y al Yaba Táriq, es el mejor puerto natural del Magrib al-Aqsà, la comunicación más fácil y directa entre Europa y África y entre el al-Ándalus y Berbería. La otra bahía, la del Sur, mejor y más soleada, está expuesta a los vientos de levante (161, que son los más temibles para la navegación. Es también la zona que presenta mayores acantilados sobre el mar.

      El destino de la Ceuta medieval, siempre relacionado con la península ibérica y más unido a ésta que al continente africano, hacia necesario que sus murallas por la parte occidental fueran de gran solidez e impusieran respeto a todo el que se atreviera a aproximarse por esa banda. El estrecho istmo, asentado en la zona que hoy se denomina “Puertas del Campo”, nombre asaz relevante, era el que habla que defender a ultranza. LOS primeros que la fortificaron fueron los bizantinos. Los romanos no tuvieron necesidad de ello porque la ocuparon en los siglos de su dominio mediterráneo y de la “pax romana”.

Los vándalos pasaron por la ciudad en su periplo mediterráneo hacia Túnez y Sicilia y procedieron a su completa destrucción, de la cual se conservan restos arqueológicos, representados por una capa datable en aquellas fechas, que presenta una calcinación muy completa. Llegaron por mar y tras asolar la ciudad, siguieron hacia el Este africano. Los bizantinos que comprendieron la importancia estratégica de la Punta Almina, fortificaron el istmo y la convirtieron en adelantada de sus dominios en el Norte de África y salvaguarda de sus territorios en la península ibérica. Sin entrar en la polémica sobre Don Julián Cibi, lo cierto que la entrega de Ceuta permite a los musulmanes pasar el Estrecho y ocupar al-Ándalus y que durante los siglos de dominio sobre la península, Ceuta es pieza clave ambicionada por unas y otras facciones.

Carmen Mosquera, dejó escrito en sus libros aquella ciudad medieval: … Ceuta en el siglo XIII no era la ciudad, ni tampoco los diecinueve kilómetros cuadrados de su término municipal. Podían ser más o menos, dependiendo de las circunstancias bélicas del momento. Era su dominio fluctuante, según el grado de poder o atracción demostrado por quien mandaba en Ceuta y también está en función de aquel que gobernara en los territorios vecinos. Al tratar de la población, en el capítulo siguiente, se estudiaran las relaciones humanas con las tribus del entorno. En términos generales, Ceuta representaba la cabeza para los habitantes del Rif en su zona costera, a partir de la Bahía de Alhucemas. El Bãdisi menciona constantemente a la gente de Ceuta en sus escritos y su relación con Bàdis.

El filósofo Ibn Saíd, cuando se consideró que podía perturbar la ortodoxia religiosa ceutí, fue deportado a Bãdis como a lugar propio de la jurisdicción ceutí. En la zona del interior del Rif, fueron escasos los enclaves urbanizados que se mantenían. En la Alta Edad Media existió el reino de Nakur, con su centro cercano al mar. Los almorávides la destruyeron y no volvió a resurgir. Sin embargo, bajo ese dominio comenzaron a resurgir los pequeños puertos o radas de la zona rifena: Bãdis, Almazamma (Alhucemas), Ghasása (a la que los catalanes denominaron Alcudia) y Melilla”.

“Estos puertos incrementaron su importancia en la época almohade, cuando su flota dominaba ambas orillas del Mediterráneo y se convirtieron en lugares de intercambios comerciales con las señorías de Italia y al-Ándalus. En Bádis se han encontrado restos arqueológicos que confirman que estuvo defendida por murallas y entre ellas existía una torre poligonal. En cuanto al interior, el “hábitat” rural era disperso y carente de fortificaciones. La defensa radicaba en la escabrosidad del terreno, mientras que la abundancia de aguas permitía la instalación de cierto número de familias. Dominar el Peñón significaba dominar la costa aneja, de la que el Peñón es un tómbolo”.

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CEUTÍES EN EL CAMPO DE CONCENTRACIÓN DE  MAUTHAUSEN

El Gobierno fijó el 5 de mayo como día para honrar a las víctimas españolas del nazismo. Dos han sido los ceutíes localizados, pero seguramente, fueron muchos más los que sufrieron el castigo y el horror nazi. Pero hasta el día de hoy, documentados sólo tenemos a Eugenio Amador Mayano y a Enrique Mateo. Pese a los años transcurridos la búsqueda de fichas de entradas y deportados es muy laboriosa.

Recupero este reportaje de los que he escrito sobre la historia de Ceuta, este del 2014, pretendo que en el confinamiento, os entretengáis con su lectura…

Eugenio Amador Mayano, fue deportado el 27 de enero de 1941 al campo de concentración de Matauthasen, nació el 6 de enero de 1906. Tras su detención estuvo en la XI-B Fallingbostel, con el número de prisionero 6835. Fue ejecutado el 13 de marzo de 1942. El otro ceutí Enrique Mateo, nació el 21 de marzo de 1926, ingreso en la prisión de Compiègne, el 2 de julio de 1944, siendo deportado al campo de concentración de Dachau tres días después, tenía el número 77.972, tras el fin de la guerra fue liberado, el 8 de mayo de 1945 se puso fin, con la derrota de la Alemania nazi, a la Segunda Guerra Mundial.

Estos ceutíes, seguramente contribuyeron a la defensa de Francia contra la Alemania nazi. La derrota francesa llevó a miles de ellos a caer prisioneros del III Reich; conocieron posteriormente un régimen inhumano que les llevó a la muerte a la mayoría de ellos. A partir de agosto de 1940 llegaron los primeros detenidos españoles a Austria y hasta octubre de 1941 todos los transportes de detenidos españoles se dirigían a Mauthausen.

Entre los años 1940 y 1945, el régimen nacionalsocialista encerró a más de 15.000 republicanos españoles en campos de concentración. Alrededor de 7.200 fueron a parar al campo de Mauthausen, en Austria, cerca de Linz: en 1941 representaban el 60 por 100 de sus presos y por esta razón todavía hoy se conoce como “el campo de los españoles”. En torno a 4.800 españoles murieron allí asesinados; unos 2.400 resistieron hasta el final de la guerra. Hoy apenas quedan unos pocos supervivientes de esta tragedia.

En este aniversario de la liberación de Mauthausen, en la que desempeñaron una función esencial los republicanos españoles: cuando los aliados llegaron al campo de concentración, fueron recibidos con la siguiente pancarta: “Los españoles antifascistas saludan a las fuerzas libertadoras”.

Muchos años atrás, tras la lectura del parte oficial con la terminación de la Guerra Civil española, el 1º de abril de 1939, en realidad, la contienda no terminó para todos. Una enorme cantidad de españoles, entre ellos muchos ceutíes, combatientes o no, se tuvieron que marchar de aquella España, en la que no tenían sitio.

Una gran mayoría se instalaron en Francia; pero sobre ellos, poco más de un año después, se precipitó otro conflicto bélico que complicó más su ya de por sí difícil situación: la invasión alemana de Francia.

El Holocausto fue una divisoria de aguas en la historia de la humanidad. Es muy importante que el mundo moderno comprenda este genocidio contra el ser humano.  Cualquiera que sea nuestra identidad o el lugar donde residamos, el conocimiento de este suceso de alcance universal puede ayudar a que todos iniciemos un análisis crítico de las raíces del genocidio y la necesidad de proteger la paz y los derechos humanos, con miras a prevenir la repetición de esas atrocidades. El Ministerio de Cultura español y las asociaciones de víctima del nazismo están realizando una gran labor de documentación.

Siete melillenses en el horror nazi

También siete melillenses sufrieron este genocidio, Joaquín Callejón Inglada, Antonio Delgado Jurado, José Fajardo García, Rafael García Segura, Antonio Muñoz Zamora, Manuel Rojas de la Cruz y Mariano Tost Planet. No todos consiguieron la libertad, y fueron asesinados José Fajardo, de 32 años, estuvo en la prisión de Salzburgo, con posterioridad fué trasladado a Mauthausen donde el 8 de enero de 1942 fue asesinado. Rafael García, en julio de 1942, Manuel Rojas, y el último de los ejecutados en Mauthausen Mariano Tost, de 21 años. Los tres que salvaron la vida, tras la caída de los Nazis en mayo de 1945 fueron, Joaquín Callejón, Antonio Delgado y Antonio Muñoz.

En el campo de concentración donde estuvieron estos melillenses, conocido como el campo de los españoles, junto con Auschwitz, fueron los campos de exterminio más sanguinarios del Holocausto nazi. Durante la II Guerra Mundial en sus cámaras de gas dejaron su vida no sólo judíos, sino también Republicanos Españoles, en torno a los 10.000.

Tras el hundimiento de la República española que dio fin a la Guerra Civil en abril de 1939, los republicanos españoles lograron alcanzar a duras penas la frontera francesa, buscando refugio en el suelo galo. Donde fueron distribuidos por el sur de Francia en campos de refugiados. Al cabo de unos meses estalló la II Guerra Mundial y los españoles fueron obligados a combatir en las filas del ejército francés, enviados al frente en escuadrones de choque, en las filas de la legión extranjera, ó con uniforme francés, siendo muchos de ellos capturados por los nazis, entre ellos dos ceutíes y siete melillenses, según la documentación que actualmente te tiene.

El Consejo de Ministros, a través  de la titular de la cartera de Justicia, Dolores Delgado, instauró en el calendario un día para homenajear todos los años a las víctimas españolas del nazismo. La propuesta que Delgado llevó a sus compañeros de ejecutivo fue el 5 de mayo como la fecha, al conmemorarse ese día la liberación en el año 1945 por parte de las tropas aliadas del campo de concentración de Mauthausen.

Por este campo pasaron, entre 1940 y 1945, 7.532 españoles. En su mayoría eran republicanos que habían cruzado la frontera francesa en los últimos meses de la Guerra Civil y que pasaron a formar parte del Ejército francés o se integraron en la Resistencia francesa. También había mujeres y niños procedentes de los campos de refugiados del sur de Francia. Solo 2.335 salieron vivos. Hoy quedan apenas quedan unos pocos con vida.

Se trata de historias de dolor y sufrimiento, aunque, finalmente, también tienen que ver con el triunfo y la renovación, haciendo las veces de fuerza orientadora para las generaciones futuras. Debemos también hacer algo más que recordar y velar por que las nuevas generaciones conozcan esa parte de la historia. Debemos aplicar las lecciones del Holocausto al mundo actual y hacer cuanto podamos para que todos los pueblos gocen de la protección y de los derechos por los cuales luchan las Naciones Unidas.

Los ceutíes y melillenses localizados en los campos de concentración, están extraídos de la documentación expuesta en el libro “Memorial. Españoles deportados a los campos nazis (1940-1945)”, editado por el Ministerio de Cultura. En el prólogo José Ramón Cruz. Subdirector General de los Archivos Estatales marca las pautas del trabajo realizado. El libro se realizó cuando se cumplió el 70 aniversario del comienzo de la Guerra Civil española y con esta ocasión tuvieron lugar distintas actividades que contribuyeron a la reflexión sobre unas circunstancias que marcaron a la sociedad española de forma duradera. Por un lado, la pérdida de vidas humanas y la devastación que la guerra trajo. Además, tuvo lugar un exilio de dimensiones muy considerables que privó a nuestra sociedad de parte esencial de sus cuadros políticos y sociales y de su intelectualidad. España, que había estado como nunca abierta a Europa y esperanzada con la experiencia de la Segunda República, sufrió una vuelta atrás que implicó nuestro apartamiento de Europa durante décadas.

 

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EL HISTORIADOR JOSÉ LUIS MORRO Y EL EXILIO REPUBLICANO EN EL NORTE DE ÁFRICA

El exilio republicano en el norte de África”, libro imprescindible para conocer la intrahistoria de lo acontecido en este todavía poco conocido exilio republicano. Un buen número de españoles tras la guerra civil emprendieron el exilio mexicano, otros hacia Orán, Tánger, Casablanca o Rabat. El historiador segorbino, José Luis Morro Casas, presentó su último libro sobre los campos de concentración franceses en el norte de África, titulado: “Campos africanos. 

Recupero otro reportaje de los que he escrito sobre la historia de Ceuta, este del 2014, pretendo que en el confinamiento, os entretengáis con su lectura…

Cabe recordar que la primera publicación de José Luis Morro, dentro de esta colección se centró en el Campo de Vernet d’Àriège, sobre la tragedia vivida al final de la Guerra Civil por miles de españoles que atravesaron la frontera hacia Francia; su hacinamiento en playas y campos de concentración, el trato vejatorio que recibieron por parte del gobierno francés, la huida a países de acogida de algunos, la participación de otros en la II Guerra Mundial, la muerte de muchos de forma despiadada. De este libro ya se han realizado dos ediciones y en este momento se encuentra agotado.

El segundo libro, trata sobre el Campo de Gurs, también agotado en estos momentos. “Campos africanos. El exilio republicano en el norte de África”, hace mención a la salida de Max Aub del campo argelino de Djelfa y, su posterior embarque en el puerto de Casablanca, el 10 de septiembre de 1942 en el vapor portugués Serpa Pinto rumbo a México, meses antes de que se cerrase definitivamente el campo de concentración de Djelfa.

Se encontraron sólo con este navío mercante que sólo pudo salvar a unos cuantos miles, en los últimos días de la guerra. El barco, con una capacidad para 800 personas, llegó a cargar a casi 3.000 refugiados rumbo a Orán, al frente del buque estaba el capitán Dickson. No obstante, José Luis Morro desarrolla la historia centrándose en el barco inglés “Stanbrook”, que partió desde el puerto de Alicante hacia Orán. De hecho, en el anexo reproduce una relación nominal de los pasajeros embarcados, recopilada por el profesor Juan Bautista Vilar, en el que aparecen 2.620 pasajeros. El barco que hace 75 años sacó de España a miles de refugiados.

El puerto de Alicante fue escenario de la tragedia que se vivió, cuando miles de republicanos llegaron desde todo el país con la esperanza de escapar de la represión. Este puerto al final de la contienda, fue una tabla de salvación para cientos de republicanos, ya que caídos los puertos de Cataluña, el de Alicante era el único que quedaba libre, allí se reunieron unas 20.000 personas huyendo, entre las que había familias, cargos públicos, campesinos, maestros, militares en derrota, a quienes les habían prometido que habría barcos que les sacarían de España.

El destino de este éxodo fue Orán y su región: la Argelia occidental limítrofe con Marruecos. Las cifras que recoge el historiador Juan B. Vilar son las siguientes: 8.000 asilados en Argelia, a los que se suman 4.000 en Túnez y 1.000 aproximadamente en Marruecos. Las mujeres y los niños eran conducidos a centros de albergue mientras que la gran masa de excombatientes y los varones en edad militar fueron internados en campos de trabajo, de los que destacamos los argelinos de Morand y Suzzoni, el oranés de Rélizane. Se crearon también campos de castigo como el de Merijda y Djelfa.

En las décadas de los años ochenta este prestigioso historiador estuvo en nuestra ciudad realizando el servicio militar. Y desde entonces guarda con gran cariño aquella Ceuta que lo acogió.  Son numerosas sus conferencias y estudios sobre el todavía desconocido exilio en el norte de África. La pasada semana intervino en el Ateneo de Madrid, dentro del marco del 75º aniversario del Exilio Republicano, Organizada por la Asociación de Descendientes del Exilio español.

Contando con Ludivina García, Bechir Yazidi, profesor de la Universidad de Manoubade, Túnez, y especialista en el exilio en el Norte de África. Victoria Fernández Díaz, investigadora, y autora del libro: El Exilio de los marinos de la República, hija de refugiado en el Norte de África.  También son de destacar su trabajo sobre Max Aub, en Guerra Civil, exilio y literatura; Anna Seghers y Max Aub: dos destinos unidos por Gilberto Bosques; El exilio cultural de la guerra civil (1936-1939). Max Aub, ¿un exilio diferente?; El exilio literario español de 1939; Literatura y cultura del exilio español de 1939 en Francia, entre otros. Y sus últimos libros, Campo de Vernet d’Àriège, Campo de Gurs y este último Campos africanos. El exilio republicano en el norte de África.

De Orán a la fosa común de Ceuta

El 18 de agosto de 1944, a la siete de la mañana, fueron fusilados los tres jóvenes alicantinos. Un camión militar transportó sus cuerpos al cementerio, siendo enterrados en la fosa común. Pero, cinco años después, el 15 de noviembre de 1949, José Guerrero Garrido abonó el traslado de los restos de estos tres republicanos desde a un nicho. Como detalle significativo, en la lapida donde se tallaron sus nombres, se dibujó en grande y justo encima una gran estrella de cinco puntas, símbolo de las Juventudes Socialistas Unificadas, que todavía continúa en el cementerio de Ceuta.

En torno al exilio español en el Magreb existe un gran desconocimiento, a pesar de los años transcurridos, esa aventura humana que vivió una parte del exilio español en el norte de África: cárceles, campos de concentración, compañías de trabajos forzados y represión. Cuando llegaron frente a Orán, el puerto de la costa argelina, empezó un verdadero calvario. La aventura de esta España peregrina no terminó oficialmente hasta que iniciada la transición democrática en España, la nueva Constitución, refrendada por una inmensa mayoría de españoles, puso fin a la realidad y la dialéctica de las dos Españas, iniciándose un periodo de reconciliación y de consenso democrático. La información sobre el exilio republicano, ha sido notoriamente insuficiente en los medios de comunicación de masas, de modo que la mayoría de la población, especialmente los jóvenes, lo desconocen.

Miles de españoles se encontraban el 28 de marzo de 1939 en el puerto de Alicante, entre ellos tres jóvenes, Antonio Reinares Metola, José Congost Plá y Ramón Valls Figuerola, ellos aguardaban un barco que les permitiese abandonar España, camino del exilio lo que realizaron en el buque Stanbrook, zarpando hacia Orán (Argelia). Cinco años después estos tres alicantinos fueron fusilados ante los muros de la fortaleza del Monte Hacho y enterrados en la fosa común, a los pocos años sus cuerpos fueron trasladados a un nicho.

Pudieron abandonar Argelia, tras muchas penurias, y establecerse en el Marruecos francés, concretamente en Casablanca, donde organizan una resistencia al régimen, con la creación de la denominada Unión Nacional Antifascista (U.N.A.). Estudian la posibilidad de establecerse en Tánger, como cabeza de lanzadera. El 10 de agosto de 1941 se desplaza a la ciudad internacional José Congost. Realizó el viaje en ferrocarril, escondido en un cajón y protegido por el jefe de estación.  Comienzan a recibir desde Casablanca el boletín Reconquista de España, que lo adaptarían con el nombre de Liberación de España, escrito a máquina, y lo reparten por la ciudad.

Como el trabajo de captación va en aumento, el recién llegado José Congost requiere nuevamente de Casablanca el envío de otro delegado más y a los pocos meses llegó por el mismo conducto Antonio Réinales Metola, este tiene en sus planes inmediatos el trabajo de reorganizar las Juventudes Socialistas Unificadas. Al cabo de algunos meses formó un comité, integrado por Amalia Guerrero, Sebastián Mesa, León Azulay, Jacob Cuby y Rubén Bengio.

 En septiembre de 1941 se envían dos nuevos dirigentes desde Casablanca, Adelo Aguado Hidalgo y Ramón Valls Figuerola; éstos asumen mayores y más amplias atribuciones y, sobre todo, el propósito de abrirse camino hacia Ceuta, entrevistándose con Demetrio Valentín, quien sirve de enlace para hablar con Pedro Rodríguez, dirigente socialista, quien hacía pocos meses había salido del Hacho. También asistieron el secretario político del PSOE Juan Traverso, y los cenetistas Agustín Álvarez y López Infante.

 Debido a los nuevos proyectos deciden que el dirigente recién llegado desde Casablanca, Adelo Aguado, viaje a Madrid para mantener algunas reuniones y obtener más información. Pero fue detenido y llevado a la Dirección General de Seguridad, en la Puerta del Sol, y tras duros interrogatorios se le acusó de “atentar contra la seguridad del Estado y fomentar la organización de partidos políticos”.

Tras un consejo de guerra sumarísimo, fue ejecutado a garrote vil el 28 de mayo de 1942 en Madrid. La detención de Adelo Aguado origina que las autoridades franquistas comiencen a encarcelar a los demás miembros que se encontraban en Ceuta y Tánger. En total son noventa y un detenidos. Todos son enviados a Ceuta, los hombres a la fortaleza del Hacho y las mujeres a la prisión del Sarchal. Se celebró el consejo en el cuartel de Sanidad, habilitándose una gran sala especial, comenzando el 9 de marzo de 1944. Después de siete días de vistas y declaraciones se aprobaron las múltiples condenas, destacando las penas de muerte a los alicantinos, José Congost Plá, Antonio Reinares Metola y Ramón Valls Figuerola, acusándoles de un delito contra la seguridad del Estado.

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EN 1936 SE PLANEÓ ASALTAR EL HACHO Y LIBERAR A LOS PRESOS REPUBLICANOS

Dentro de sus angostas murallas, como se puede apreciar en esta magnífica fotografía que acompaña al artículo de Jesús Valle, pasaron muchas noches grandes personajes, libertadores de las colonias latinoamericanas, o el alcalde de Cádiz, Fermín Salvochea, y tras la sublevación del 36, sindicalistas, políticos, incluso en los albores de la democracia a miembros de la Unión Militar Democrática…

Recupero otro reportaje de los que he escrito sobre la historia de Ceuta, este del 2014, pretendo que en el confinamiento, os entretengáis con su lectura…

En 1936 se planeó asaltar el Hacho y liberar a los presos republicanos 

Otro de los sucesos que guardan la historia de la fortaleza del Monte Hacho, fue la planificación de un asalto a sus dependencias y liberar a los presos que fueron detenidos tras el golpe de 1936, sus celdas se habían llenado de políticos, sindicalistas, miembros de la masonería ceutí, militares…

Tras leer un voluminoso consejo de guerra, al que he tenido acceso, es uno de los sucesos más ignorados. Consabido es que la tropa, en gran número, estaba contra el golpe, varios soldados de artillería y automovilismo intentaron abortar la sublevación. La fecha elegida para el asalto estaría en torno al 15 de agosto de 1936. Los jefes de este complot, eran el cabo de automovilismo Julián del Barrio y el soldado Urbano Bautista, su disconformidad con sus jefes fue evidente. En un primer momento intentaron concienciar a sus compañeros y realizando dos tipos de octavillas escritas a mano, una contra sus jefes y la otra dirigida al pueblo de Ceuta, tal y como manifestaron en el consejo de guerra.

Otro de los implicados el joven soldado Jesús López, que trabajaba en las oficinas de automovilismo y fue el encargado de pasar lo escrito a mano a máquina de escribir. Tras tener, realizadas numerosas octavillas se las entregaron al soldado ceutí Manuel Sevilla, de 19 años y vecino de la popular barriada del Sardinero. Antes de ser fusilado explicó en el consejo de guerra como se hizo la entrega: “Si entregué unas octavillas al soldado de artillería que estaba de centinela en el muelle de la Puntilla”. El encabezamiento de las octavillas decía: “Soldados, rebelarse contra vuestros jefes, contra el Facio nos tenemos que unir todos”.

Una vez que ya han conseguido la adhesión de varios cabos y soldados, organizaron una reunión en la chatarrería del cuartel de automovilismo. A este llamamiento asisten los cabos Julián Del Barrio, Secundido Valdés, los soldados Higinio Guerrero, Regino Oset, José Crespo y Francisco Juan López, y acordaron la planificación del asalto a la fortaleza, para liberar a los presos políticos.  El soldado de artillería José María Castillo Ramírez, explicó en el consejo de Guerra cómo se preparó el asalto:

      «El telefonista de la fortaleza del monte Hacho, Navarro, me dijo que había un complot formado entre soldados de artillería y automovilismo para asaltar la Fortaleza y encerrar a los oficiales y liberar a los presos políticos. Me preguntó si conocía algunos soldados que estaban de servicio dentro del Hacho, o al llavero de “Puerta Ceuta” y si con tres ametralladoras se podía batir a la tropa que allí había. Me encontré con Joaquín Lluch y otros dos y el primero le repitió las mismas cosas que a Navarro, tanto Lluch como los otros dos le daban la razón y decían que la cosa era fácil. El jefe de este complot era el sargento Morales, que le había dicho a Carbonell que todavía no era tiempo de sublevarse, pues había mucha fuerza del Tercio y Regulares. Al salir del Regimiento me encontré con el soldado de automovilismo Viernes quien me dijo si estaba enterado del asalto y que todo estaba preparado para el 15 de agosto de 1936».

El encargado de ultimar este asalto fue el soldado de automovilismo José Viernes quien habló con el soldado de artillería Castillo, para pedirle la posibilidad de coger tres ametralladoras de su cuartel. Otro de los implicados, el artillero Juan Persiva, habló con el soldado destinado en la fortaleza Juan Costa Jiménez, para que hiciera propaganda dentro de las dependencias del Hacho, y no les disparasen cuando vayan a tomarlo. Contactaron con los paisanos, Salvador Peña Guerrero, Tomas Aguilar Rodríguez, Pedro Clavijo Rodríguez y Salvador Gutiérrez.

Cuando faltan pocos días para el asalto, las octavillas llegan a manos de sus jefes. En pocas horas todos son detenidos. El 19 de agosto en el cuartel de Artillería situado en la Plaza de África, bajo la presidencia del teniente coronel Peris Vargas se celebró el consejo de guerra, los miembros del tribunal son implacables y tras varias horas se dictaminó condenar a la pena de muerte a los cabos de automovilismo Julián del Barrio, Secundido Valdés y los soldados Urbano Bautista y el joven ceutí vecino de la barriada del sardinero Manuel Sevilla García. El soldado de Artillería, José Cortes y los demás a 30 años de cárcel. A las siete de la mañana del 24 de agosto, fueron trasladados a la playa del Tarajal y fusilados. El sargento de Artillería, también implicado en los preparativos Miguel Hernández Morales, fue fusilado en el mismo lugar el 30 de septiembre de 1936.

Conjunto histórico

La larga historia entre ciudad y Hacho devino compulsa, sometida entre el amor y el odio. Por su singularidad, como un símbolo de relación, propiciaron que todos sus moradores desde la Antigüedad, la consideraran como lugar de privilegio. No obstante, la salvaguarda del extenso litoral de las partes de la Almina y del Hacho se antojaba igualmente necesaria, circunstancia que motivó su fortificación por lo menos desde el Medievo.

Sobre este conjunto histórico y si queremos ser riguroso tenemos que referirnos a lo publicado por Pedro Gurriarán, Ángel Sáez y Salvador en la Revista Almoraima. Como es fácil de imaginar, las vicisitudes experimentadas por estas construcciones militares han sido muy diversas, de modo que las reformas y transformaciones han sido permanentes. Muy destacadas fueron las sucesivas campañas de fortificación que se emprendieron a lo largo del siglo XVIII, una vez finalizado el duro sitio dirigido por el alauí Muley Ismail (1694-1727). De esta época son las principales construcciones que se conservan de la defensa costera del Hacho, ya fuera de servicio, las cuales configuran un conjunto heterogéneo de obras de muy diversa categoría y morfología, desde simples garitas hasta emplazamientos artilleros.

La refortificación dieciochesca del Hacho vino a reforzar un sistema defensivo ya existente, pero obsoleto en su capacidad militar. De este modo, se pudo poner al día un sistema cuya finalidad era evitar cualquier posibilidad de desembarco en la retaguardia, tal y como ya consiguió en su día, el monarca portugués Juan I. Los historiadores locales Fernando Villada y José Antonio Hita identifican el topónimo Yabal al-Mina con el Monte Hacho y sus estribaciones hasta la actual Cortadura del Valle. Sería una zona ocupada tanto por tierras comunales, dedicadas a la recogida de leña, el pastoreo del ganado, y la recogida de frutos silvestres, como por algunas propiedades privadas.

Éstas habían de conformar un hábitat disperso a base de residencias y de pequeñas parcelas cultivadas. Está situado, a unos 190 metros de altura y 800 de distancia del casco urbano, el castillo tiene un origen antiguo, probablemente romano o bizantino; en el año 534 ya existía en el lugar que ahora ocupa la ciudad una guarnición de Bizancio. Sus mayores dimensiones las alcanzó durante el período Omeya de la conquista árabe, aunque en esa época no existía aún. En 1597, el corregidor de Gibraltar, Iñigo de Arroyo Santisteban, hizo que el ingeniero Cristóbal de Rojas pasase por Ceuta para visitar el Castillo y reformar el puerto de la ciudad. A mediados del siglo XVIII (1773) se construye la actual fortaleza, según una propuesta de Juan Caballero que proyectaba para el fuerte cuarenta torreones, un nuevo cuartel para doscientos soldados y un polvorín para doscientos quintales.  En 1870 se convirtió en penal.

La Ley de Prisiones de 1849 disponía que los castigados a cadena perpetua cumplieran su condena en Ceuta y otros presidios africanos menores. El Hacho se ha ampliado desde entonces con recintos para distintos usos según las necesidades de cada momento.  Tiene una construcción de planta hexagonal que ocupa una superficie de 10 hectáreas. Las murallas que forman la fortaleza contienen seis baluartes para vigilar sus flancos. Actualmente en el interior de la fortaleza se encuentra el Grupo de Artillería de Costa de Ceuta y el Grupo de Artillería Antiaérea VI.

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