“El franquismo fusiló a mi tío en Ceuta por defender la democracia”

José Congost, pudo ¡por fin!, hace unos días, visitar la tumba en Ceuta de su tío Congost Plá, fusilado en agosto de 1944, en la puerta Málaga de la fortaleza del monte Hacho, junto a sus dos compañeros Antonio Reinares y Ramón Valls Figuerola. Tras visitar la tumba: “… ha sido un momento de emociones mi padre siempre pensó que estaba en una fosa común y gracias a la publicación de un libro conocemos desde hace unos años su nueva ubicación, mi tío que luchó por una España republicana y en libertad de ideas, pensamientos y voluntades que todos los seres humanos merecen.”

Miles de españoles se encontraban el 28 de marzo de 1939 en el puerto de Alicante, entre ellos tres jóvenes, Antonio Reinares Metola, José Congost Plá y Ramón Valls Figuerola, ellos aguardaban un barco que les permitiese abandonar España, camino del exilio, tras la derrota del ejército republicano. Llegó el buque Stanbrook, zarpando hacia Orán (Argelia), cinco años después estos tres alicantinos fueron fusilados ante los muros de la fortaleza del Monte Hacho.

El barco arribó a Orán el 30 de marzo de 1939 y quedó anclado a la entrada del puerto sin poder atracar en los muelles hasta el 6 de abril, día en que amarró en el muelle Ravín Blanc. Allí empezó para muchos un largo exilio, más de 2.600 personas consiguieron escapar, hacinadas, en el mítico “Stanbrook”.

Pero aquella travesía no se les olvidaría a ninguno de sus ocupantes, el barco iba escorado por el exceso de peso, todos estaban apiñados, y apenas tenían comida, y existía el miedo a ser hundidos por los submarinos alemanes o por los aviones que les sobrevolaban. Cuando divisaron al día siguiente las costas africanas, supieron que desembarcarían en Orán, a los exiliados los alojaron en una antigua cárcel con funciones de albergue, y a los tres días fueron repartidos por varias casas de la ciudad.

Muchos de estos exiliados pudieron abandonar Argelia, tras muchas penurias, y establecerse en el Marruecos francés, concretamente en Casablanca, donde organizan una resistencia al régimen de Franco, con la creación de la denominada Unión Nacional Antifascista (U.N.A.). Estudian la posibilidad de restituir en Tánger, como cabeza de lanzadera para después pasar a Ceuta.

La resistencia en Tánger entra en contacto con estos exiliados en Casablanca y le piden que necesitan a un delegado para su apoyo, ya que están muy vigilados. El 10 de agosto de 1941 se desplaza a Tánger Congost Plá. Realizó el viaje en ferrocarril, escondido en un cajón y protegido por el jefe de estación, Leopoldo Serdán.  Se reúne con la resistencia que trabaja en la ciudad y estudian la posibilidad de que Tánger sirva de plataforma para otras ciudades. Comienzan a recibir desde Casablanca el boletín Reconquista de España, que lo adaptarían con el nombre de Liberación de España, escrito a máquina, y lo reparten por la ciudad.  Como el trabajo de captación va en aumento, el recién llegado José Congost requiere nuevamente de Casablanca el envío de otro delegado más y a los pocos meses llegó por el mismo conducto Antonio Réinales Metola, este tiene en sus planes inmediatos el trabajo de reorganizar las Juventudes Socialistas Unificadas. Al cabo de algunos meses formó un comité, integrado por Amalia Guerrero Lemos, secretaría general; Sebastián Mesa Mefre, secretario de propaganda; León Azulay Cohen, secretario de organización, y los vocales Jacob Cuby y Rubén Bengio.

En septiembre de 1941 se envían dos nuevos dirigentes desde Casablanca, Adelo Aguado Hidalgo y Ramón Valls Figuerola; éstos asumen mayores y más amplias atribuciones y, sobre todo, el propósito de abrirse camino hacia Ceuta y el Protectorado. Congost Plá, jefe del comité en Tánger, viaja por varias ciudades del Protectorado y consigue los apoyos de Antonio Gómez Rocober y Ramón Peña en Larache; meses más tarde se desplazó a Tetuán y Ceuta.

EN DETALLE

91 detenidos en Tánger son enviados a Ceuta

En total son noventa y un detenidos, los enviados a Ceuta desde Tánger en 1944, el consejo de guerra se celebró en las dependencias del cuartel del Rebellin, unos años antes, el 14 de junio de 1940 Franco ocupó Tánger con la excusa de mantener su neutralidad. La captura de una gran cantidad de exiliados españoles en esta ciudad era su objetivo oculto. Tras siete días de vistas y declaraciones se aprobaron múltiples condenas, destacando las penas de muerte a los que vinieron de Casablanca, Congost, Reinares y Valls. El 18 de agosto de 1944, a la siete de la mañana, fueron fusilados en los muros de la fortaleza militar del Monte Hacho. El delirio de Franco se había cumplido. Cuando, en 1945, se produce el fin de la II Segunda Guerra Mundial y la derrota de las potencias nazi-fascistas obligaron a Franco a ordenar el abandono de Tánger. Él ya había conseguido su objetivo. Aunque a lo largo de la historia de España ha habido numerosos exilios por razones políticas, el exilio trágico por antonomasia, por encima de todos los demás, ha sido el provocado por la guerra civil de 1936-1939.

¿Quién pagó en 1949 el traslado de la fosa común a un nicho?

Tras el fusilamiento de Jose Congost Plá, Ramon Valls y Antonio Reinare, en agosto de 1944. Un camión militar transportó sus cuerpos al cementerio, siendo enterrados en la fosa común. Cinco años después, el 15 de noviembre de 1949, José Guerrero Garrido, este es el nombre que aparece en el archivo del cementerio de Santa Catalina de Ceuta, abonó el traslado de los restos, tal vez, ese nombre fue ficticio y quien estaba detrás era el partido comunista en el exilio.

Como detalle significativo, en la lápida donde se tallaron sus nombres, se dibujó en grande y justo encima una gran estrella de cinco puntas, símbolo del partido. Tras consultar el archivo del cementerio, los encargado me aseguran que esa lápida fue la que se ubicó en aquellos años cuarenta, ¿Cómo pudieron esquivar a la dictadura y lograr que no se dieran cuenta en pleno franquismo que esa estrella era un símbolo comunista?, esa pregunta, no sé si algún día, tendremos respuesta, actualmente se puede visitar en el cementerio de Ceuta.

Existe un gran desconocimiento, a pesar de los años transcurridos, esa aventura humana que vivió una parte del exilio español en el Magreb, cárceles, campos de concentración, compañías de trabajos forzados, represión y vida clandestina falsa integración en la vida ciudadana, rechazados siempre, de manera más o menos descarada marginados en realidad a lo largo de toda su historia.

La frase ‘siempre nos queda Tánger’ era la más pronunciada por los cientos de republicanos que desde Ceuta, el Protectorado y las ciudades costeras andaluzas huían del golpe del 17 de julio, con el fin refugiarse en la ciudad internacional. Desde la Legación republicana en Tánger, su secretario Clemente Cerdeira, el presidente del PSOE en Ceuta Jiménez Cazorla y el diputado socialista y prestigioso catedrático Martínez Pedroso, intentaban dar cobijo y protección a los que continuamente llegaban.

Desde un primer momento en Tánger se crea una resistencia al franquismo, realizando desde la finalización de la Guerra reuniones en Ceuta y en las vecinas ciudades del protectorado, Tetuán o Larache. Los servicios secretos de Franco los tienen vigilados, pero no pueden detenerlos. Esta resistencia tiene su fin cuando las tropas de Franco toman Tánger en junio de 1940, muchos pudieron huir a Casablanca, protectorado Francés o vía Marsella al exilio europeo y después al continente americano. Otros se quedaron en Tánger continuando con la resistencia al régimen.

La resistencia estaba liderada por el socialista Antonio Castilla y en uno de sus múltiples contactos con los exiliados en Casablanca, les piden que necesitan a un delegado para su apoyo, ya que ellos al ser conocidos en la ciudad están muy vigilados por la policía. Recordemos que en Casablanca se encontraban numerosos españoles exiliados, sobre todo alicantinos, quienes al terminar la guerra pueden huir por los puertos del levante español y cruzar hacia Argelia. Allí tras estar detenidos en los campos de concentración, y pasar penalidades, muchos logran pasar a Casablanca.

Se iniciaba un éxodo en el Magreb de dimensiones cuantitativas y cualitativas como nunca hasta entonces se había conocido en la historia de los españoles. Se veían obligados a abandonar España no sólo las autoridades del Régimen republicano y los dirigentes de los diversos partidos políticos y de los sindicatos, así como sus cuadros, también lo hacía un gran número de profesionales -escritores, periodistas, médicos, catedráticos, juristas, farmacéuticos, ingenieros, militares…-, tal vez los más representativos y cualificados de la inteligencia española de la época.

La aventura de esta España peregrina no terminó oficialmente hasta que iniciada la transición democrática en España tras la muerte de Franco, la nueva Constitución, refrendada por una inmensa mayoría de españoles, puso fin a la realidad y la dialéctica de las dos Españas, iniciándose un periodo de reconciliación y de consenso democrático. La información sobre el exilio republicano, ha sido notoriamente insuficiente en los medios de comunicación de masas, de modo que la mayoría de la población, especialmente los jóvenes, lo desconocen.

Debido a los nuevos proyectos y con el fin de recibir noticias del comité central deciden que el dirigente recién llegado de Casablanca, Adelo Aguado, viaje a Madrid, pero es detenido en la capital. Tras durísimos interrogatorios se le acusó de ‘atentar contra la seguridad del estado y fomentar la organización de partidos políticos’. Se le realizó un consejo de guerra sumarísimo, siendo ejecutado a garrote vil el 28 de mayo de 1942. Ésta detención origina que las autoridades franquistas comiencen a encarcelar a los demás miembros de la resistencia en Tánger.

Crear en Ceuta en 1944 una resistencia al franquismo

Desde  Tánger se desplazan a Ceuta se entrevistaron con Demetrio Valentín, quien sirve de enlace para hablar con Pedro Rodríguez, dirigente socialista quien hacía pocos meses quedó en libertad tras cumplir condena en la fortaleza del monte Hacho. Celebraron varias reuniones en la ciudad, asistiendo también el secretario político del Partido Socialista en Ceuta, Juan Traverso, y los cenetistas Agustín Álvarez y López Infante. Debido a los nuevos proyectos de la resistencia a la dictadura y con el fin de recibir noticias del Comité Central deciden que el dirigente recién llegado desde Casablanca, Adelo Aguado, viaje a Madrid para mantener algunas reuniones y obtener más información. Celebró varias reuniones con las células clandestinas en la capital, pero mientras se encontraba reunido con miembros del comité peninsular fue detenido y llevado a la Dirección General de Seguridad, en la Puerta del Sol, y tras duros interrogatorios se le acusó de “atentar contra la seguridad del Estado y fomentar la organización de partidos políticos”.

Tras un consejo de guerra sumarísimo, fue ejecutado a garrote vil el 28 de mayo de 1942 en Madrid. La detención de Adelo Aguado origina que las autoridades franquistas comiencen a encarcelar a los demás miembros de las células en las ciudades de Ceuta, Tánger y las del Protectorado, Tetuán y Larache.  En total son noventa y un detenidos. Todos son enviados a Ceuta, los hombres a la fortaleza del Hacho y las mujeres a la prisión del Sarchal. Se celebró el consejo en el cuartel de Sanidad, habilitándose una gran sala especial, comenzando el 9 de marzo de 1944.

Después de siete días de vistas y declaraciones se aprobaron las múltiples condenas, destacando las penas de muerte a los alicantinos, José Congost Plá, Antonio Reinares Metola y Ramón Valls Figuerola, acusándoles de un delito contra la seguridad del Estado. El 18 de agosto de 1944, a la siete de la mañana, fueron ejecutados. Un camión militar transportó sus cuerpos al cementerio, siendo enterrados en la fosa común. Cinco años después, el 15 de noviembre de 1949, José Guerrero Garrido abonó el traslado de los restos. Como detalle significativo, en la lapida donde se tallaron sus nombres,  se dibujó en grande y justo encima   una gran estrella de cinco puntas, símbolo de las Juventudes Socialistas Unificadas, que todavía continúa en el cementerio de Ceuta.

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1977 CUANDO APRENDIMOS A VOTAR

Aquel miércoles, 15 de junio de 1977, del que ahora se cumple 40 años, no fue un día cualquiera, muchos ceutíes de mi generación votábamos por primera vez, y otros lo volvían hacer tras  41 años, después de los últimos comicios republicanos. Recuerdo el nerviosismo con el fui a ese primer encuentro con las urnas, fueron muchos años de dictadura y censuras. Mi voto estaba decidido desde hacía mucho tiempo, era para el profesor Tierno Galván.

Era el día señalado, tras una campaña de más de quince días que se inició el 24 de mayo de 1977, que se vivió con tal esperanza e ilusión que parte de los votantes acudieron iba incluso a mítines de partidos a los que no iban a votar. Los colegios electorales abrieron a las nueve de la mañana. Recuerdo votar en las antiguas dependencias de la Escuela de Comercio en la actual Marina Española (edificio patio Paramo). Desde antes de que se abriesen los centros de votación, había colas en algunos incluso de más de ochenta metros, lo que provocó que muchos ciudadanos tuviésemos que esperar varias horas para poder ejercer nuestro derecho al sufragio, no importaba, otros muchos dieron sus vidas, por aquel acto tan sencillo, lleno de libertad.

Durante la transición nacen en Ceuta los partidos que se han caracterizado por el proceso de democratización español, Unión de Centro Democrático (UCD),  y Partido Socialista Obrero Español (PSOE). A las primeras Elecciones Generales, concurren los dos principales partidos de ámbito nacional y otros dos con la misma implantación: el Partido Socialista Popular (PSP) y Reforma Social Española (RSE). En aquellas elecciones, la UCD fue la triunfadora con el 36,3, seguido muy de cerca por el PSOE con el 32,6%.

Además, se presentaron Acción por Ceuta, de ámbito local y la Agrupación de Electores de Ceuta. Años después la desaparición de UCD supuso en Ceuta, como en el resto de España, la aparición de partidos como el Centro Democrático y Social (CDS) y otros de centro derecha que culminaron en un proceso de unificación que confluye con la trasformación de Alianza Popular (AP) en el Partido Popular (PP).

Los datos que ofrezco en este reportaje están extraídos del magnífico y aconsejable libro “Elecciones y partidos políticos en Ceuta y Melilla (1977-2012) del ceutí,  Adolfo Hernández Lafuente y Consuelo Laiz Castro.

Pero también existe otra historia, que pasó en esa Ceuta, que daba sus primeros pasos hacia la democracia, que bien podemos titular “Historia de un cuadro” que da pie a la fotografía principal que acompaña este reportaje. Tuvo lugar un hecho que marcaba el final de un eterno letargo en busca de una sociedad más libre.

El 19 de abril de 1979, se dieron cita en el salón de plenos del Ayuntamiento, los concejales que habían logrado el apoyo de los ceutíes en las elecciones municipales celebradas tan solo unos días atrás. El número mayor de escaños pertenecían a los independientes (AECAD) liderados por los hermanos Calvo Pecino, con doce; La UCD de Ricardo Muñoz,  con ocho y el PSOE de Fructuoso Miaja, con cinco.

Cuando se están presentando las credenciales, ya un miembro del partido socialista avisa que ellos no tomaran el acta de concejal si no es retirado el cuadro del general Franco del salón de Plenos, aunque se quitó de la presidencia y pasó al fondo de la estancia, siendo cambiado por un cuadro, del Rey Juan Carlos I.

Tomó la palabra un portavoz de la UCD, explicando que  esta decisión (la retirada del cuadro de Franco) no es normativa y que  de presentarse se haga a través de un pleno en el que opinen todos.

El secretario general del Ayuntamiento, con la intención de mediar, aunque lo complica más, explica que si no quieren votar los del PSOE en dicho salón, que pueden hacerlo en otro lugar como en el Salón del Trono. El líder del PSOE Fructuoso Miaja vuelve a decir que si no se quita el cuadro del dictador no votan. La Mesa estaba presidida por Aurelio Puya (PSOE) y por el independiente Martínez Valdivia (AECAD). Tras jurar su cargo Puya, manifestó “Lo primero que pedimos es quitar el retrato del anterior jefe del Estado”. A los treinta minutos de comenzado el acto se retiró el retrato de Franco.

FRUCTUOSO MIAJA

“La democracia no será tal, hasta que no desaparezca ese signo del pasado”

El líder del PSOE, Fructuoso Miaja, lo tuvo muy claro desde el inicio de ese histórico pleno en el Ayuntamiento, levantándose de su escaño manifestó que “No hace falta ningún pleno, ya que la democracia no será tal, hasta que no desaparezca ese signo del pasado”,  igual que su compañero de bancada Federico Azcune, los dos habían sufrido el encarcelamiento franquista en su juventud. Miaja a diferencia de Azcune, tuvo una dedicación plena a la política, siendo en 1982 senador, y alcalde de Ceuta (1987-1991). Falleció el 22 de octubre de 2009, a los 92 años. Sobrino del general republicano José Miaja Menant, fue de siempre un hombre de izquierdas, por lo que su situación en Ceuta, donde nació en 1917, se complicó con el golpe del 36. Partió hacia Tánger, en diciembre de 1936. Tras finalizar la guerra civil, fue encarcelado en el campo de concentración de Albatera y años después pasó a la fortaleza del Hacho y en 1944 al penal del Puerto de Santa María.

Primer Ayuntamiento democrático de Ceuta

A  las 11,15 del 19 de abril de 1979, se dieron cita en el salón de plenos del Ayuntamiento los concejales que habían logrado el apoyo de los ceutíes en las elecciones municipales celebradas tan solo unos días atrás. En ese día tan señalado,  además de la anécdota de la retirada del cuadro, se constituyó el primer ayuntamiento democrático de nuestra Ciudad. En aquella primera votación cada grupo votó a su candidato, los independientes (AECAD) a Clemente Calvo Pecino,  doce; UCD a Ricardo muñoz Rodríguez, con ocho y el PSOE a Fructuoso Miaja, con cinco votos.

Al concejal socialista Aurelio Puya, como presidente de la Mesa tuvo el honor de nombrar al primer alcalde democrático de Ceuta tras la guerra civil, Clemente Calvo Pecino. Tras tomar posesión dirigió unas palabras de gratitud al electorado que ha depositado en él y en su grupo su confianza. Los tenientes de alcalde de aquella histórica corporación fueron: Matías Calvo Pecino, Emilio Cozar Fernandez, Antonio Gálvez Gálvez, Antonio Martínez Valdivia, Ricardo Muñoz Rodriguez, Jose Maria Albert Rosano, Rafael Orozco Rodriguez-Mancheño y Fructuoso Miaja Sánchez.

Tras la elección del primer alcalde democrático de Ceuta, Clemente Calvo Pecino, 1979-1981 (Independiente); continuó Ricardo Muñoz Rodríguez, 1981-1983 (UCD); Francisco Fraiz Armada, 1983-1985 (PSOE); Aurelio Puya Rivas, 1985-1987 (PSPC); Fructuoso Miaja Sánchez, 1987-1991 (PSOE); Nuevamente Francisco Fraiz Armada, 1991-1994 (PFC); Basilio Fernández López, 1994-1995 (PFC). En 1995, tras tener un Estatuto de Autonomía nos convertimos en Ciudad Autónoma, los presidentes fueron Basilio Fernández López, 1995-1996, (PFC); Jesús Cayetano Fortes Ramos, 1996-1999 (PP); Antonio Sampietro Casarramona, 1999-2001(GIL) y el Presidente actual desde 2001, Juan Jesús Vivas Lara, del Partido Popular.

Desde el final del franquismo en 1975, costó mucho esfuerzo a los demócratas ceutíes los cambios de símbolos que estaban repartidos por toda la ciudad, y que servía como referente icónico para identificar visualmente al régimen y a las personas e instituciones que se identificaban con él. La parafernalia simbólica del franquismo se originó durante la Guerra Civil (1936-1939), tras su exaltación a la jefatura del Estado, adoptando en buena medida la desarrollada en los años anteriores por Falange Española de las JONS.

En Ceuta tuvimos numerosos monumentos, como la Cruz de los Caídos, en la plaza de África, donde se celebraban actos, brazo en alto, bien avanzada la década de los años setenta. El monumento traído en la década de los años sesenta, piedra a piedra desde el valle de Ketama (Marruecos), conocido como Monolito del Llano Amarillo, o el popular “pies de Franco”, junto al mástil del cañonero Dato, en la plaza que rodea la Ermita de San Antonio.

También nombres de plazas y calles, como Falange Española (actual calle Real), general Franco (paseo de las Palmeras), José Antonio Primo de Rivera (Rebellin), plaza general Galera (plaza Constitución), plaza general Mola (Plaza Azcárate), Avenida Sanjurjo (José Victori Goñalons), calle Calvo Sotelo (Marina Española),  general Yagüe (Fructuoso Miaja) y tantos otros cambios que se fueron produciendo, pero muy poco a poco.

La ley denominada Ley de Memoria Histórica (aprobada por el Congreso de los Diputados el 31 de octubre de 2007) establece la retirada de estos símbolos, obligando a las instituciones públicas a ello, y privando de ayudas a las instituciones privadas que no las retiren. Fue objeto de particular redacción lo referente a los símbolos que puedan afectar a la Iglesia Católica, introduciéndose una salvaguarda por razones religiosas, junto a la que exceptúa a los monumentos con valor artístico. De hecho cuarenta años después en este 2015 perduran en  Ceuta algunos símbolos de la dictadura. Incumpliendo claramente la Ley de Memoria Histórica.

Libro para la historia política de Ceuta

En el recién publicado libro “Atlas de elecciones y partidos políticos en España (1977-2016)”,  del ceutí Adolfo Hernández Lafuente y Consuelo Laiz Castro, nos encontramos con datos sobre el pasado electoral de Ceuta y del resto del pais. Un libro imprescindible para conocer la realidad política de los últimos comicios. Este atlas presenta un análisis electoral y de los partidos políticos de forma sistemática y cuantitativa. Se estudia la serie completa de los resultados electorales de las elecciones al Congreso de los Diputados y la evolución del sistema de partidos desde 1977 hasta la actualidad. Sobre cada una de las consultas electorales se aborda el ambiente preelectoral, la convocatoria, la normativa de las elecciones y las etapas del proceso, el análisis de los resultados electorales y del sistema de partidos, y los aspectos más significativos de cada elección. Se trata de una descripción a partir de los resultados oficiales que incluye una comparación con los resultados de la elección anterior, además de su explicación. Se incluyen mapas electorales de reparto del censo, de abstención y participación, número de escaños por provincias o partido ganador, así como cuadros y gráficos de los resultados. El análisis del comportamiento electoral tiene una importancia capital para evaluar la calidad de la democracia. Los ciudadanos, colectiva o individualmente, al participar en la política, llevan a cabo la necesaria vertebración del sistema democrático, cuya esencia es la existencia de instituciones representativas a cuyos miembros deben elegir.

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UN FOTÓGRAFO ESCOCÉS EN LA CEUTA DEL SIGLO XIX

El fotógrafo escocés Georges Washington Wilson (1823-1893) estuvo en Ceuta hacia 1877 y su producción imponente no está exenta de calidad, como lo demuestra su fondo archivístico con más de 40.000 placas. No todas están catalogadas y otras han desaparecido o se encuentran en estado de restauración.

En 1954, la Universidad de Aberdeen (Escocia) se hizo cargo del material fotográfico, llevándose a cabo un estudioso y concienzudo trabajo de su fondo, fechándolas y clasificándolas. Wilson, en 1850, instaló su primer laboratorio fotográfico, logrando ser el fotógrafo de la familia real británica cuando se desplazaba a Escocia.

Unos años más tarde, en 1855, publica un manual sobre el procedimiento al Colodión Húmedo y el libro Dialogo con la fotografía, procedimiento fotográfico creado en el año 1851 por Scout Archer que supuso un gran avance en el desarrollo de la fotografía.

El método supone la utilización del Colodión, una especie de barniz que se aplica a las placas extendiendo la emulsión química, y una placa de cristal transparente y pulida, lo cual permite la obtención de imágenes nítidas en negativo o, incluso, en positivo. Recibe ese nombre porque la placa ha de permanecer húmeda durante todo el procedimiento de toma y revelado de las imágenes.

Esto suponía que los fotógrafos tenían que llevar consigo el laboratorio fotográfico a fin de preparar la placa antes de la toma y proceder a revelarla inmediatamente. Se generalizó el uso de tiendas de campaña y carromatos reconvertidos en laboratorios para los que trabajaban en el exterior.

Uno de los grandes inconvenientes de este método era el de la fragilidad de las placas de cristal empleadas como soporte, que en multitud de ocasiones acababan rayadas o rotas. Con el empleo de este procedimiento se consiguió reducir el tiempo de  exposición a un máximo de trece segundos y un mínimo de un segundo, lo cual provocó una disminución de los costes.

La gran ventaja era la estabilidad de la emulsión empleada. Su generalización motivó el abandono del empleo de otros procedimientos como el daguerrotipo o el calotipo, a la vez que supuso la popularización del acceso al mercado de imágenes de famosos por parte de las clases obreras.

Otros fotógrafos seguían tomando sus imágenes en papel albúmina, pero él mejoró sus imágenes. Esta posibilidad de conseguir cientos de pruebas de una misma toma fotográfica abrió el camino a una incipiente pero ya en marcha industria a pesar de las dificultades logísticas que todavía se planteaban a los fotógrafos.

Porque, si bien no era especialmente difícil dominar la técnica, sí lo era arrastrar toda la parafernalia necesaria para realizar estos viajes fotográficos, como el realizado a Ceuta, cargados de cámaras, trípodes, placas y un verdadero laboratorio, imprescindible entonces para emulsionar y revelar debidamente los negativos.

De Wilson es de destacar el catálogo publicado en 1863 de 440 fotografías estereoscópicas, así como otras muchas de menor importancia. Participa en varias exposiciones y en 1891 recoge la Medalla mundial de la fotografía como  reconocimiento a su labor artística. Unos años después se asocia con Georges Brown Smith y desde entonces se crea Georges Washington Wilson & Company.

Desde este instante la empresa se amplía y sus colaboradores recorren ciudades y países, plasmando en sus vetustas cámaras todas sus grandezas, sobresaliendo los viajes por Sudáfrica, Australia, España, Gibraltar y el norte de África.

Estas fotografías se comercializaban en unos álbumes donde se reseñaban las diferentes vicisitudes del viaje y su inventario y se editaban en el cuadernillo Catalogue of Landscape, Arquitectural and Figure Photographs in Gibraltar, South of Spain and Morocco, con 151 páginas de 21,2 x17 centímetros, con 305 placas numeradas del 60.001 al 60.305.

EN 1908 CESA LA EMPRESA FOTOGRÁFICA

 A lo largo de todo, Wilson demostró una perspicacia técnica y comercial y, a principios de la década de 1880, la compañía que fundó se había convertido en la mayor y más conocida empresa de fotografía e impresión de Escocia. Wilson entregó el negocio a sus hijos, Charles, Louis y John Wilson en 1888. La compañía, sin embargo, sólo sobrevivió por un corto tiempo bajo la dirección de los hijos de Wilson, con gran parte de la compañía se vendió en 1905 y la compañía finalmente cesa comercialmente en 1908. Las acciones de la compañía fueron subastadas en 1908. Las placas pasaron a la posesión de Fred Hardie, y luego al fotógrafo, Archibald J. Strachan, quien en 1954, las ofreció a la Biblioteca Universitaria. La Universidad se complace en reconocer la previsión y la beneficencia del Sr. Strachan. Toda la colección de negativos de placas de vidrio de ‘George Washington Wilson and Company’ está disponible digitalmente en nuestro sitio web. Cada imagen de alta resolución proporciona un excelente nivel de detalle y la colección es completamente visitable. Por lo tanto, el acceso a las placas de vidrio originales no es permitido por razones de conservación.

 PLACAS FOTOGRÁFICAS DE CEUTA

 Tras desembarcar en Ceuta, realizó varias placas son las tituladas: “Espigón de África”, “Monte de los monos”, tres fotografías de las Murallas Meriníes, tema muy  apreciado por Wilson en busca de las huellas arquitectónicas, y Vista general de la ciudad. Están numeradas del 60.077 al 60.082.

Las placas realizadas en Gibraltar son las numeradas del 60.000 al 60.067, en las que se incluyen vistas generales del Peñón y su población desde tierras españolas, playa del Campamento, Algeciras y los fuertes de San Felipe y Santa Bárbara, en La Línea. Otro importante conjunto, el más numeroso, lo forman las fotografías del camino perimetral del Peñón, marcadas por los bellos y espectaculares acantilados.

Los viajes por Andalucía comprenden imágenes de Algeciras (5), San Roque (10), castellar (6), Jimena (3), Gaucín (2), Ronda (2), Zahara de la Sierra (1), Álora (1), Alhama (3), Vélez-Málaga (1) y Málaga (4).

Las imágenes de esta serie son de un singular valor histórico, tanto por las realidades que capta, como por la forma tan personal de registrarlas, unas fotografías realizadas en un viaje de ida y vuelta a lomos de mulas y barco. También se desplazó a Marruecos, fotografiando las ciudades de Tetuán y Tánger, sobresaliendo su gran interés por los retratos de personajes, sobre todo de familias hebreas y su forma de vida.

En 1893 fallece Wilson, dejando a la empresa un amplio archivo, pero por diversas circunstancias quebró y en 1908 desapareció como tal, pasando los fondos a sus herederos, hasta que en 1954 fueron entregados a la Universidad de Aberdeen (Escocia), donde hoy en día se conservan.

La colección fotográfica de George Washington Wilson y Co. consta de más de 37.000 negativos de placas de vidrio, producidos por la firma Aberdeen entre la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX.

George Washington Wilson (1823-1893), nacido en el noreste de Escocia, fue a Edimburgo y luego a Londres en la década de 1840 para entrenar como miniaturista retrato.

Se estableció en Aberdeen en la década de 1850 como un artista y fotógrafo, y rápidamente se hizo un nombre para sí mismo entre las clases medias y la nobleza de tierra. Su patrocinio por la Familia Real durante sus visitas a los Balmoral Estates comenzó en 1854 cuando fue invitado a tomar fotografías de la familia real en los terrenos de Balmoral.

Recibió el nombramiento oficial del fotógrafo Royal para Escocia en 1860 y su relación con la familia real continuó a lo largo de su carrera. El éxito de Wilson le permitió emplear a fotógrafos de personal para llevar a cabo el negocio rutinario del retrato mientras que él viajó el país que complacía en su nuevo interés en fotografía del paisaje. Wilson ganó varios premios por sus trabajos fotográficos, incluyendo ganar medallas en la Gran Exposición Internacional de Londres de 1862 por su experimentación para exposiciones rápidas.

George Washington Wilson y Co., capturaron imágenes de toda Gran Bretaña, registrando desde la grandeza natural de la Cueva de Fingal en la Isla de Staffa hasta el bullicio de la Oxford Street de Londres. Wilson tenía un equipo de fotógrafos incluyendo a su hijo, Charles Wilson, quien con el fotógrafo del personal senior Fred Hardie, recorrió los municipios coloniales de Sudáfrica. Despachado para capturar imágenes de Australia en 1892, Hardie también viajó por Queensland, Brisbane, Sydney, Melbourne y Adelaida. Estos viajes proporcionan una imagen viva de los mineros de oro y los primeros colonos en el trabajo y el juego, y de la forma de vida nativa o aborigen. La empresa invirtió en la contratación de fotógrafos independientes para capturar el Mediterráneo occidental, donde tomaron imágenes de Gibraltar y el sur de España, Marruecos y Tánger.

LUGAR PREFERIDO POR LOS FOTÓGRAFOS

En la última década del siglo XIX se produce la visita en Ceuta de numerosos fotógrafos como el madrileño Edgardo Debas en 1888 o A. Ciaran hacia 1895, del que poseemos varios retratos. Esta corriente de fotógrafos no residentes en la ciudad poco nos han dejado de la vida de aquellos ceutíes y su forma de vivir. En gran medida se limitaban a constatar las diferentes vistas de la ciudad, sin centrarse en los personajes que en ella habitaban, y la única finalidad era meramente comercial con  la venta de estas imágenes en forma de tarjetas postales tan al uso en esas fechas.

Está claro que ninguno de estos fotógrafos transeúntes pareció sentir el más mínimo interés por los tipos humanos. Así, la imagen de Ceuta que nos han dejado se limita a la desnuda estampa de plazas, calles y monumentos, siguiendo así la tendencia de sus contemporáneos, más interesados en mostrar el aspecto físico de la ciudad.

Este es el caso de Almela y su hijo Luis, que tenían instalado su estudio en la capital hispalense en la calle San Luis. En 1890 se desplazaron a Ceuta y lanzaron un  reportaje del cual tan sólo poseemos una vista panorámica de la plaza de África, que sirvió para ser reflejada en la revista La Ilustración Española y Americana.

En 1893 la ciudad recibe la visita de una embajada extraordinaria de ella se conserva un álbum fotográfico con diferentes imágenes de su visita por toda esta zona. Las instantáneas tienen unas medidas de 18×23, encuadernadas en piel, y en su portada se puede leer Vistas tomadas por la brigada del cuerpo de Estado mayor, deposito de guerra 1893-94.

El gaditano Rafael Rocafull fue otro gran fotógrafo transeúnte que trabajó en Ceuta hacia 1895. Tenía instalado su estudio en la calle Duque de Tetuán, 22-24, de Sevilla. Son conocidos y estimados sus reportajes de ciudades como Sevilla, Alicante, Cartagena y Málaga entre otras. En 1873 obtuvo el premio al mérito en la Gran Exposición Nacional y sus fotografías se difunden por toda España, pero, sobre todo, hay que resaltar su gran trabajo en La Ilustración Española y Americana.

Pasados algunos años se asocia y sus fotografías vienen firmadas como Rocafull y Cía. Esta unión se llevó a cabo con el fotógrafo Monfort. Las fotografías realizadas por Rocafull y Cía. hacia 1895 en Ceuta son las denominadas Comandancia General, Murallas, Baterías de Salvas y Puente de la Almina. Años más tarde, en 1903, estas imágenes sirvieron como soporte ilustrador a la revista ceutí Conchas y

Flores que dirigía Juan Barranco con carácter decenal, impreso en los talleres de Gámez y Buscató. Procedente de Cataluña, hacia 1895, tenemos a M. Gonzalo Casas. Es de destacar sus magníficos retratos realizados a diversos comandantes generales y vistas de la ciudad, algunas de las cuales las hemos podido ver en la revista La Ilustración Española y Americana y de principios del siglo XX tenemos las referencias de los fotógrafos A. Marcucci y Marcelino y Cía.

Como ya hemos dicho, a mediados del siglo XIX tenemos el primer testimonio de un fotógrafo trabajando en Ceuta (con los datos investigados hasta hoy). Le cabe el honor al pintor malagueño Enrique Facio, pionero de la imagen, que como otros muchos, no se dedicaba de un modo profesional a la fotografía. Fueron en su mayoría médicos, científicos, catedráticos progresistas y pintores los que se acercaron a la nueva técnica movidos por una curiosidad puramente intelectual, sin pensar en convertirlo en oficio, pero con el paso de los años si lo hicieron, como fue el caso de este malagueño.

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EDIFICIO DE CORREOS, SEIS DÉCADAS DE HISTORIA EN CEUTA

 

En el próximo 2018, se cumplirán sesenta años de la inauguración de este emblemático edificio de nuestra ciudad, fue un 23 de junio cuando se cortó la cinta del edificio de correos y telégrafos, por parte del director general de telecomunicación, acompañado del alcalde Francisco Ruiz Sánchez y del comandante general Gumersindo Manso.

 

Algún día se debería escribir un trabajo profundo sobre la historia del servicio de Correos en Ceuta, existe un interesante trabajo de investigación sobre su historia en los últimos años del siglo XIX, del escritor Eduardo Martín Pérez, publicado en “El Correo del Estrecho“, indicando que “llegaba a nuestra Ciudad, durante los años 40 y 50 del siglo XIX, el correo era transportado por los jabeques de la Compañía de Mar de Ceuta. Posteriormente, el Estado contrató el servicio con armadores particulares, quienes realizaban la travesía trayendo la correspondencia con los barcos nombrados “María” y “Dos Hermanas”. En aquellos años, que señalan el ecuador del siglo, los correos llegaban a Ceuta los lunes y jueves, siendo despachados para la Península los domingos y miércoles. Si bien, durante los días de temporales rigurosos, la entonces difícil travesía del Freto Hercúleo podía ser demorada por las inclemencias  meteorológicas y, por tanto, retrasar la llegada o partida del correo. Esta situación mejorará a partir de 1.873, con la contratación de los barcos que ya hemos mencionado, y unos años más adelante, cuando empiecen a operar en la travesía pequeños vapores”.

Eduardo Martín, nos continua relatando aquella ceuta donde los presidiarios eran pieza fundamental en el engrane de aquella sociedad… “En aquella época, en Ceuta todos se servían de los penados para los trabajos públicos o privados que aquella sociedad demandaba. Así tenemos que, para lo que respecta a este estudio postal, cuando el barco de Algeciras llegaba, eran dos penados los que, acompañados por el Oficial de Correos de la Plaza quien los tenía como subalternos, se encargaban de descargar y subir a las oficinas del Ramo las sacas de la correspondencia de las que se hacían los apartados para el Penal, los estamentos militar y público y para la población civil de la Ciudad. Otro penado de confianza transportaba la correspondencia desde Correos -en los últimos años del siglo estaba situado en una esquina de la entonces plaza de Alfonso XII, hoy de los Reyes- hasta el emplazamiento de los cercanos Talleres -en la confluencia de las actuales calles Beatriz de Silva y Amargura-, locales que además de albergar los diferentes talleres donde laboraban los presos con oficio reconocido, acogían las oficinas administrativas de la Colonia Penitenciaria: Comandancia, Mayoría y Ayudantía Primera, que concentraban las tareas burocráticas, también realizadas por penados ante la inexistencia de personal funcionario dedicado a estas tareas”.

¡SE BUSCA POLÍTICO PARA CAZAR LEÓN!

En enero del 2016, escribí sobre la dejadez de la delegación del Gobierno de Ceuta de quien depende el edificio de Correos en torno al poco o ningún caso que ofrecían sobre “la cabeza de León” que estaba en la entrada del edificio, antes de la restauración del edificio y nada más se supo. La figura permanece guardada en el sótano del inmueble de la plaza de España a la espera de que se tome una decisión definitiva sobre su futura ubicación. De aquella restauración han pasado cerca de diez años. Recuerdo que cuando escribí mi queja, que era la de cientos de ceutíes, recibí dos llamadas una de la delegación y otra del Ayuntamiento, interesándose por el tema y consultándome donde podía ir ubicado, les di mi opinión y ya nada más se supo. Tan difícil es enviar un trabajador que recoja del sótano este patrimonio y lo ponga para el disfrute de todos. La verdad que no tengo mucha esperanza, y siento que permanecerá en el sótano deteriorándose. Está claro que con esta actitud nuestros políticos están demostrando una gran dejadez y demuestran que poco les interesa nuestro patrimonio. La solución es muy fácil, pero no está en manos de nosotros, los ciudadanos de a pie, lo único que podemos hacer es protestar en los medios de comunicación. ¿Lo conseguiremos antes de que finalice 2017?

EL JEFE DE TELÉGRAFOS DE CEUTA, EN EL EXILIO MEXICANO

El jefe de telégrafos y presidente del PSOE en Ceuta, Rafael Jiménez Cazorla, tiene desde primeras horas de la tarde del 17 de julio de 1936 conocimiento del inicio del golpe en Melilla. Junto a otros dirigentes socialistas visitan al delegado del Gobierno en busca de información, este les tranquiliza comentándole que acaba de hablar con el presidente la República Casares Quiroga y que la sublevación en pocas horas será abortada.

A Jiménez Cazorla, al ostentar el cargo de jefe de telégrafos le llegan noticias alarmantes de que la sublevación en Melilla es un hecho y no tiene viso de ser frenada. Observa como los acontecimientos se están precipitando, y que Ceuta será tomada por las tropas sublevadas en pocas horas. Mantiene una conversación con su buen amigo el Ingenieros de la Junta de Obras del Puerto, Gustavo Piñuelas, y deciden salir de Ceuta hacia la ciudad internacional de Tánger, y una vez allí esperan acontecimientos.

Cuando al caer la tarde del 17 de julio de 1936, el jefe de Telégrafos Rafael Jiménez Cazorla partió de la ciudad camino del exilio, a la ciudad internacional de Tánger, se llevaba consigo la historia del PSOE de Ceuta, tras permanecer toda la guerra en la ciudad tangerina, partiría definitivamente hacía el exilio mexicano donde falleció.

Jiménez Cazorla, izó la bandera republicana en la ciudad, el 14 de abril de 1931 a las cinco de la tarde, en el edificio de telégrafos donde trabajaba.  Las noticias que llegaban desde la península, no dejaban duda de la pronta proclamación de la República en todo el país.

En efecto, los servicios de comunicaciones y transmisiones del Estado se habían decantado por el nuevo régimen, transmitiendo desde las tres de la tarde de aquel 14 de abril a toda España, el cambio de régimen. El secretario del Ayuntamiento, Alfredo Meca, fue testigo de estos acontecimientos: “Cuando transitaba por la calle La Marina, observe izada  en la casa de Telégrafos la bandera tricolor, presurosamente me dirigí a la Casa Consistorial, donde llegue al mismo tiempo que una manifestación con banderas y con gran alegría, pretendían colocar la nueva enseña en el balcón del ayuntamiento. Así se hizo en medio del mayor entusiasmo y con todo orden y respeto para los muebles y efectos municipales esperándose a que retirara los papeles y sumarios que sobre la mesa de la rotonda principal había”.

En la ciudad internacional estuvo ayudando a los exiliados que llegaban huyendo de los sublevados. Los escasos ceutíes que pudieron huir de la represión le relataban los sucesos que se estaban sucediendo con fusilamientos diarios.

El jefe de telégrafos Jiménez Cazorla, junto a su familia, llegó a México como otros muchos exiliados con lo justo, con muchas penurias, en el penúltimo barco que zarpó, en tercera clase, llegaron al Puerto de Veracruz, el 19 de noviembre de 1941, según un documento del Departamento Demográfico, de la Secretaría de Gobernación mexicana. En un principio vivió en México capital en la colonia Tabacalera, tras unos cinco años se trasladaron a la colonia Cuahutémoc  donde vivían muchos exiliados.

Desarrolló una gran labor recibiendo a los que llegaban huyendo de la sublevación, entre otros al ceutí Fructuoso Miaja que pudo salir de Ceuta en una pequeña embarcación, recordemos que tras la llegada de la democracia fue Senador y Alcalde de Ceuta.

 

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“CAMINO HACIA LA TIERRA OLVIDADA” HISTORIA DE LA GUERRA CIVIL EN EL PROTECTORADO

 

Acaba de ser publicado un interesante libro de los historiadores Félix Ramos y Pedro Feria, que lleva por título “Camino hacia la tierra olvidada” con interesantes documentos y testimonios personales sobre los sucesos tras el golpe militar del 36 en el Protectorado Español en Marruecos. Unos doscientos españoles están en las fosas de los cementerios de Tetuán y Larache, fusilados tras no secundar la sublevación.

      En muchas ocasiones sus familiares han intentado dignificar esos lugares, colocar placas y restituir en parte esa dignidad que se les negó durante tanto años. En su introducción dejan claro su objetivo principal… “Mucho se ha escrito ya sobre la hecatombe sufrida por nuestro país entre 1936 y 1939. Los estantes de librerías y bibliotecas están sobrecargados de títulos dedicados a casi todos los aspectos del conflicto: política, economía, asuntos militares, vida cotidiana, etc., y lo mismo puede decirse de las videotecas, saturadas de documentales y películas de ficción de desigual calidad. Cuando paseamos entre las montañas de libros editados y los kilómetros de películas rodadas sobre el tema en los más de tres cuartos de siglo transcurridos desde el fin de la guerra, podríamos pensar que ya está todo dicho, que no queda nada por mostrar, pero, siempre que lo hacemos, nos equivocamos”.

      “Por toda nuestra geografía cientos de investigadores siguen trabajando. Unos lo hacen en solitario, otros en el seno de grupos de investigación patrocinados por asociaciones ciudadanas, instituciones o universidades. Algunos, los menos, cuentan con apoyo público, otros, los más, deben luchar a brazo partido contra la incomprensión de buena parte de la sociedad, que les censura querer “reabrir heridas” y centrarse en el pasado en lugar de “mirar al futuro”, como si lo segundo fuera posible sin lo primero”.

En la introducción del libro continúan los historiadores haciendo hincapié en el desconocimiento que existe sobre la represión en el protectorado: “Pero entre todos están revolucionando el conocimiento que tenemos sobre la Guerra Civil. Constantemente nos descubren nuevas fuentes que arrojan luz sobre partes oscuras de nuestra historia, llaman la atención sobre puntos de vista que durante años fueron despreciados, y ponen en valor testimonios olvidados. Ellos están consiguiendo que cada vez queden menos zonas de sombra en la historiografía sobre el conflicto, para desgracia de aquellos que piensan que “es mejor olvidar”.

“Entre estas lagunas de conocimiento que aún subsisten podríamos incluir la represión a la que el régimen franquista sometió a cientos de miles de disidentes durante la guerra y más allá, represión que durante décadas revistió diversas formas, ya fueran físicas, mentales o económicas. Tema polémico como pocos, fue sistemáticamente ocultado durante los años de la dictadura, olvidado durante la transición por un país que confundió “reconciliación” con “amnesia” y obviado en la actualidad por muchos historiadores deseosos de evitarse “problemas”.

“Si hacemos recuento, podemos considerarla la “cenicienta” de los estudios sobre la Guerra Civil; de las montañas de libros editados sobre el conflicto de las que hablábamos, los volúmenes (de calidad y bien documentados) dedicados a la represión suponen si acaso un pequeño montículo. Hasta hace poco. Hoy, gracias a la apertura de nuevos archivos y al cambio de actitud de la sociedad civil y de nuestros representantes políticos, tenemos ya un conocimiento bastante aproximado de lo que para este país supuso la represión franquista”.

“Lo hasta ahora sabido y lo que se sigue averiguando pone los pelos de punta, y explica muy bien porqué durante tantos años ciertos poderes negaron a los investigadores el acceso a los archivos donde estaba depositada la documentación referente: fusilamientos arbitrarios masivos, uso extensivo del trabajo esclavo, empleo sistemático de la tortura, apertura de numerosas cárceles y campos de concentración saturados y sin condiciones higiénicas donde cientos de presos morían a diario, miles de millones de pesetas confiscados a sus legítimos propietarios…”

Concluyen los autores del libro Félix Ramos y Pedro Feria que “No sólo quedan lagunas temáticas, sino también geográficas. Todavía hoy, muchos españoles siguen pensando que en su pueblo o ciudad durante la guerra “no pasó nada”. Quedan provincias enteras donde aún no se ha realizado un solo estudio histórico riguroso sobre los periodos de la II República, la Guerra Civil y el franquismo (o como mucho sólo se ha publicado la versión de los vencedores), y los archivos locales sobre la represión siguen cerrados o han desaparecido, víctimas de la mala fe o la dejadez de las administraciones…”

INVESTIGACIÓN PROFUNDA

Los autores exponen que aunando la bibliografía, las hemerotecas, los documentos archivísticos y los testimonios orales, se ha compuesto este trabajo, que pretende ser un gran aporte con nuevos datos sobre sucesos y víctimas de la represión franquista que no habían quedado recogidas en investigaciones anteriores en la zona del Protectorado.      Resaltando que una de las fuentes que mayor ayuda les ha proporcionado para la investigación han sido las archivísticas. Visitando en busca de documentación numerosos archivos nacionales, como el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca, los archivos militares de Ávila y Guadalajara, el Archivo Histórico del PCE, la base de datos “Todos (…) los nombres” y el Archivo General de la Administración de Alcalá de Henares, en cuya “Sección África” quedó depositada la documentación del Alto Comisariado de España en Marruecos y la Delegación de Asuntos Indígenas, fundamental para entender el funcionamiento institucional del Protectorado y el devenir político del mismo.

HISTORIAS SIN CONTAR

Con el libro “Camino hacia la tierra olvidada” de los historiadores Félix Ramos y Pedro Feria, se ha logrado poner cada cosa en su sitio, son páginas con datos, nombres y sucesos, imprescindible para acercarnos a la represión que se realizó en el protectorado Español de Marruecos. Su aventura de compromiso con estas víctimas de la guerra civil, comenzó en el 2006, cuando visitaron la ciudad de Tetuán y Tánger, desde ese momento, sabían que todo lo que ocurrió en el protectorado debían plasmarlo en un libro y así ha sido.

Ellos explican perfectamente su laborioso trabajo de recopilación: “Conforme recorríamos la zona sentíamos que nos internábamos en una tierra olvidada, que se nos antojaba muy lejana pero a la vez cercana. Paseando por las calles céntricas de Tetuán nos sorprendimos del aspecto español de muchas de ellas y de la gran cantidad de rótulos en castellano que aún subsistían. Nos contaron que en aquella ciudad españoles, musulmanes y judíos convivieron pacíficamente durante muchos años, y ni la guerra rompió esa coexistencia. Hoy ya no queda nada o casi nada de aquello. Los españoles se fueron, y poco a poco su legado se fue perdiendo. El Protectorado y su particular idiosincrasia desaparecieron, y ya sólo subsiste en el recuerdo de quienes vivieron en él”.

También visitaron el campo de concentración que existió en Tetuán, El Mogote así como el cementerio español que tras décadas de abandono, a finales de los años 90 el gobierno español sufragó la restauración de este último, concentrando allí los restos de otros cementerios españoles que se encontraban desperdigados por la zona a merced del vandalismo. Sin embargo, fue una restauración incompleta; el cementerio se divide en dos sectores, uno militar y otro civil, separados por una tapia, y mientras que el primero ha sido perfectamente acondicionado, limpiadas y reparadas sus tumbas, arregladas las aceras e instalados bancos y papeleras, el cementerio civil se encuentra en muchas peores condiciones.

Sobre esa restauración apostillan: “Se limitó a colocar unas tristes cruces de hierro pintadas de negro sobre las lápidas, y la limpieza deja mucho que desear. En un sombrío ángulo del mismo se encuentran, semiocultas entre matorrales y suciedad, cinco gruesas losas de cemento pintadas con cal y sin ninguna inscripción; es precisamente allí donde está situaba la fosa común en la que fueron enterradas las víctimas tetuaníes de la represión durante la Guerra Civil. Nosotros les rendimos un improvisado homenaje colocando sobre las lápidas una bandera republicana”.

FORO POR LA MEMORIA DE ANDALUCÍA

De aquella visita en el 2006, quedaron empeñados en contar las historias de los españoles que dieron en el Protectorado y sufrieron la represión franquista, quedaron fascinados por lo que encontraron en el transcurso de aquel viaje. En su decisión también influyeron las peticiones de familiares de víctimas asesinadas en el Protectorado, que trataban de averiguar lo sucedido a sus deudos y se pusieron en contacto con ellos.

En la introducción se lamentan de la dejadez de la Administración, sumada a los estragos de una incompleta y mediocre Ley de Memoria Histórica, y han tenido que ser asociaciones como a la que ellos pertenecen, FORO POR LA MEMORIA DE ANDALUCÍA, las que tengan que paliar dicha desidia y se ocuparan de recuperar los cuerpos y la memoria de tantos miles y miles de asesinados por el fascismo y de arropar a sus descendientes.

Volvieron varias veces a Marruecos para ampliar sus conocimientos, criticando duramente que a pesar de los años trascurridos  sigue siendo tarea complicada acceder a cierta documentación. También contaron para la realización de este ya imprescindible libro, con otras fuentes alternativas, y una de ellas fueron los testimonios orales.

Como ellos indican: “Estas fuentes poseen innegables ventajas, como la de constituir historia viva, ser una ventana directa al pasado abierta por una persona que fue testigo presencial de los hechos que estudiamos.   Poseen también algunas desventajas, como su gran subjetividad, ya que cada cual analiza los acontecimientos según su particular punto de vista. El propio paso del tiempo, así como el miedo o el olvido impuesto o autoimpuesto han hecho mella en la memoria de muchos testigos, que no recuerdan bien algunos sucesos. Además, en la actualidad quedan muy pocas personas con recuerdos directos de la Guerra Civil; casi todas los que sobreviven eran niños en la época, y por ello sus recuerdos están tamizados por la mirada propia de la infancia. En cualquier caso, tuvimos la inmensa suerte de localizar, entre otros testigos, a una persona que en 1936 era adulta y participó directamente en los hechos, Francisco Lara Campoy, quien tras la guerra se exilió en Francia, desde donde se puso en contacto con nosotros”.

Los autores del libro indican que con este trabajo quieren llegar al  gran público que no recuerda que en el norte de Marruecos hubo un protectorado español. Desgranando el libro en su más de medio millar de páginas, en la primera parte del libro analizan cómo se estableció el dominio español y cuál era su funcionamiento administrativo, además de estudiar las peculiares características de la sociedad hispano-marroquí en el Protectorado.

Siguiendo mostrando cómo la II República se instauró en el territorio, y las vicisitudes políticas de dicho período. Los datos sobre la preparación del golpe del 36 también es una pieza fundamental en el libro, recordando los trágicos sucesos que siguieron al mismo. La verdad que se consigue dar una visión de conjunto de lo que significó la guerra en todo el norte de África, incluyendo los territorios de Ifni, Cabo Juby y Sáhara.

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EL INDEPENDISTA CUBANO QUE EN 1896 RECUPERÓ LA VISTA A UNA CEUTÍ

El prestigioso médico cubano José Ramón Montalvo, llegó a Ceuta en 1896 junto a otros 600 independentistas deportados por su ideología. El destino hizo que operara a la hija de un alto cargo militar en el hospital Central, ubicado en la plaza de los reyes, con total éxito.

Este hecho, lo narra el también preso cubano Pablo de la Concepción que lo dejó escrito en un documentado diario… Con la intervención en el hospital de Ceuta de un médico cubano, tenemos una historia que nos causó verdadera admiración. Un militar de alta graduación tenía una niña que había nacido ciega, y habiendo tenido noticia de la fama de oculista de que gozaba el doctor Montalvo, fue a la fortaleza del Hacho en busca de sus servicios”.

      “Una difícil operación seguida de un cuidadoso tratamiento, hizo brillar la luz en aquellos ojitos que había nacido apagado, y el padre vio con tristeza la retirada del ilustre deportado, cuando aún su hija necesitaba de su ciencia. Con verdadero patriotismo y desinterés curó el doctor Montalvo a todos sus compañeros de prisión que necesitábamos sus servicios”.

      “Mientras el sufría el infortunio del destierro en el Hacho, alejado del hogar querido, donde su familia sufría la inmensa tristeza que producía la ausencia del padre. Amantísimo, allá en el indómito Oriente, el más intrépido de sus hijos ganaba grados y distinciones las órdenes del mayor general Calixto García, quien le confió siempre las operaciones más difíciles de la campaña”.

       “Después de hecha la República en Cuba, Dios lo llamó a su seno, pero antes le permitió la satisfacción de ver a sus hijos perfectamente encaminados en la senda de la vida, brillando como estrellas de primera magnitud en nuestro cielo social y político. Dejó escrito su compañero de celda Pablo de la Concepción”.

En el presidio del Hacho tuvo como compañero de galera a los doctores González Lanuza y Alfredo Zayas Alfonso y del pedagogo José María Reposo. Al ser detenido, las autoridades españolas le echaron en cara que sus hijos Rafael y Juan se encontraran alzados en armas contra el gobierno de España, a lo que respondió lleno de orgullo: “Yo les enseñé el camino”.

Nació en 1843, provenía de las familias más aristocráticas de Cuba los Montalvo, O’Farril, Calvo de la Puerta y Peñalver. Licenciado en medicina en la Universidad de La Habana, el 29 de mayo de 1867, poco tiempo después viajó a París donde se especializó en enfermedades de los ojos en la clínica del célebre profesor Xavier Galezowski.

Tras conseguir la libertad en Ceuta, regresó a la isla ejerció la medicina en La Habana con gran éxito y fueron famosos los debates que sostuvo en la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales con el eminente oftalmólogo Juan Santos Fernández.

Poseía una sólida formación en medicina interna lo que le permitió realizar notables oposiciones a la Cátedra de Clínica Médica en 1882, frente a los doctores Raimundo de Castro y Antonio Jover,  aunque no la obtuvo, demostró públicamente sus conocimientos. Su preparación, de que también hizo gala en el campo de las enfermedades de la infancia, la adquirió en un largo ejercicio  como médico en la Casa de Beneficencia y Maternidad, falleciendo, el 21 de junio de 1901 en La Habana.

EN EL HACHO OPERABA A SUS COMPAÑEROS DE PRISIÓN

El también preso cubano Pablo de la Concepción que lo dejó escrito… “Sufriendo en pleno rostro el embate del terrible cierzo helado, lo veíamos acudir diariamente durante cierto tiempo, a la Ayudantía, donde con permiso solicitado por él, curó la vista a un compañero de mi misma galera”. Y se tiene constancia por otros documentos que durante su deportación en Ceuta, fueron numerosos los ceuties que se acercaban al Hacho para recibir sus sabios cuidados y consejos sobre las enfermedades oculares. José Ramón Montalvo, fue miembro fundador de la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba, era considerado en el país como el segundo en competencia en esta importante ciencia del hombre, solo precedido por el doctor Luis Montané Dardé, creador de la Cátedra de Antropología en la Universidad de La Habana. Miembro fundador de la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana, fue vicepresidente y en dos ocasiones ocupó su presidencia. Académico de número de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana.

CONSIGUE LA LIBERTAD EN 1898

Y por fin los independistas cubanos deportados a Ceuta consiguen la libertad, algunos quedan en la ciudad, ya que han conseguido tener lazos familiares y también trabajo. Ese éxodo hacia su Cuba natal del doctor José Ramón Montalvo y sus compañeros, comenzó en octubre de 1898, a petición de los Comisionados Americanos de la Paz.

Muchos fallecieron y están enterrados en el cementerio de Santa Catalina tal y como se refleja en los libros de defunciones de la Iglesia de los Remedios. Los más afortunados, los que pudieron sobrevivir a las muchas penurias pudieron rehacer sus vidas quedaron en libertad, algunos fueron posteriormente grandes personajes de la política, entre ellos, destacar a Alfredo Zayas, presidente de Cuba (1921-25).

El cubano Pablo de la Concepción dejó escrito: “El verdadero objeto de este diario no es otro que dar a conocer al pueblo cubano los sufrimientos experimentados por los prisioneros de guerra y deportados por medida gubernativa, que el Gobierno de España nos recluyó en Ceuta durante la Guerra de Independencia. Muy lejos de nuestro ánimo está la idea de despertar odios entre cubanos y los que combatieron y odiaron su libertad por cuya razón, suplicamos al que nos honre leyendo este diario, que juzgue los tristes sucesos que en él se relatan, como la consecuencia natural de la tempestad de pasiones que la guerra desató sobre la Isla…”

También describe su permanencia, antes de ser trasladado a Ceuta, en la fortaleza del Morro, en la Habana, narrándonos los largos días en la prisión, en sus oscuros calabozos, donde vio a muchos compañeros suyos fusilados. Nuestro autor del diario, tras un consejo de Guerra fue condenado a ser deportado a Ceuta, tal vez, contó a su favor, para no ser fusilado, que tan solo contaba con 17 años.

Al terminarse la guerra permitieron de nuevo la entrada de los periódicos en las galeras, y durante el mes de septiembre pudimos seguir el curso de los acontecimientos, disipando un tanto la impaciencia que nos consumía. El día primero de octubre de 1898 se reunieron en París los comisionados a las conferencias de paz, y el día 3 llegó a Ceuta la orden de ponerlos en libertad, la primera exigencia de los comisionados norteamericanos fue la inmediata libertad de los prisioneros cubanos.

Queremos suponer que jamás el cable, desde su instalación, había sido portador de una noticia que produjo más alegría. La orden llegó por la tarde, y fue comunicada como a las cinco y media, cuando llegaron de trabajar fuera del Hacho. Los compañeros que estaban en las galeras, les esperaban cerca del cuerpo de guardia, y al divisar la cabeza de la columna, prorrumpieron en vítores de libertad, y algunos más lanzados: “Cuba Libre” “Cuba Libre”… lo que fue tolerado por los jefes y soldados de la escolta.

A medida que llegaban las cuadrillas de las diferentes secciones, se repetían aquellas escenas de intensa alegría. Después del rancho fueron llamados al patio, y en formación, les comunicaron que habían recibido la orden de poner en libertad inmediatamente a los que tuvieran recursos para costearse el viaje, y que los restantes tendrían que esperar a que el Gobierno contratara con la Compañía Trasatlántica el traslado a Cuba. Que los que pudieron pagar su viaje deberían estar listos para ser conducidos al día siguiente a la ciudad, donde tomarían el vapor correo para ir hasta Algeciras, donde los ponía el Gobierno gratuitamente.

CUBANOS ENTERRADOS EN SANTA CATALINA

Al menos 300 cubanos están enterrados en el cementerio de Santa Catalina de Ceuta. Según un magnífico y minucioso estudio del ceutí  Emilio Barranco, se cita que la primera inscripción data del 10 de agosto de 1869, y la última del 25 de julio de 1909, por lo que se entiende que están incluidos los prisioneros de la primera guerra, desde la Guerra Grande o de los Diez Años hasta más de 10 años después de terminada la Guerra de Independencia de Cuba en 1898.

Pero volviendo a su paso por Ceuta, recordaremos lo escrito en esos últimas horas, tras comunicarle que quedaban en libertad “Cuando atravesábamos la ciudad a nuestro regreso del trabajo, llegó hasta nosotros, trascendiendo del público, la grata noticia de que España había pedido la paz. Cuando llegamos al Hacho, ya sabían allí la noticia, aunque extraoficialmente.

     Indescriptible fue la alegría que ensanchó nuestros corazones. Aquella noche casi no dormimos, porque las negras nubes que encapotaban nuestro cuelo,  empezaban a disiparse, y el inefable consuelo que invadió nuestros corazones, satisfizo las necesidades del organismo, y el sueño huyó de nuestros ojos. No teníamos una idea definida de cómo sería nuestra libertad, pero no nos cabía la menor duda de que, siendo los norteamericanos los vencedores, seríamos reclamados tan pronto principiaran las negociaciones de paz. Al día siguiente fue confirmada oficialmente la noticia de la terminación de la guerra, y los jefes del Hacho operaron un verdadero cambio en su trato para con nosotros”.

“No hay palabras para describir la intensísima alegría que invadió nuestros corazones y el profundo agradecimiento que sentíamos por el pueblo y el Gobierno norteamericanos, que tan humanitariamente se portaban con nosotros, sacrificando vidas e intereses nacionales, para darnos la anhelada libertad, arrancándonos por la fuerza, puede decirse, de las inmundas prisiones donde hubieran bastado muy pocos años para que el último bajara a la tumba triste y solitaria, en aquella agreste península, asiento de todo mal. Tan pronto cerraron las galeras después del recuento, principiaron las deliberaciones sobre la forma de libertad que se nos ofrecía. Como las circunstancias habían variado completamente, la mayor parte de los que la otra vez habíamos sido partidarios de la libertad en cualquier forma, éramos en aquella ocasión decididos oposicionistas del viaje a Cuba por nuestra cuenta. Habíamos sido reclamados como prisioneros de guerra, y lo justo y equitativo era que se nos condujera a Cuba”.

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EL DÍA EN QUE CEUTA AMANECIÓ REPUBLICANA

El 14 de abril de 1931, a las cinco de la tarde, desde el balcón del edificio de telégrafos de Ceuta, situado en el paseo de la Marina,  se izó la bandera republicana. Al día siguiente seria la proclamación oficial desde el balcón del palacio municipal, en la plaza de África, ante cerca de 15.000 ceutíes.

Unos días antes, el domingo 12 de abril, la ciudad amaneció cubierta de carteles. A las ocho se abrieron los colegios electorales, el devenir de la jornada fue de total tranquilidad, formándose grandes colas. Los ceutíes decantaron su voto por la Conjunción Republicana-Socialista obteniendo el 80%, con 22 concejales, repartiéndose doce para los republicanos y diez para el PSOE. Únicamente en tres de los ocho distritos se inclinaron por el partido Defensa de Ceuta, obteniendo 7 concejales; el Partido Reformista 4, y 2 Independientes, hacen el total de 35 concejales. Ninguno de los candidatos del Partido liberal Independiente y de la Concentración Monárquica, consiguieron escaño.

El secretario del Ayuntamiento, Alfredo Meca, fue testigo de esos acontecimientos: “Cuando transitaba por la calle la Marina, observe izada en la casa de Telégrafos la bandera tricolor, presurosamente me dirigí a la Casa Consistorial, donde llegue al mismo tiempo que una manifestación con banderas y con gran alegría, pretendían colocar la nueva enseña en el balcón del Ayuntamiento. Así se hizo en medio del mayor entusiasmo y con todo orden y respeto para los muebles y efectos municipales esperándose a que retirara los papeles y sumarios que sobre la mesa de la rotonda principal había. Varios manifestantes deseaban un retrato del Rey, y mientras los porteros del Ayuntamiento subían uno que se encontraba en una dependencia del piso bajo, otros, penetraron en el salón de sesiones, descolgaron el retrato que bajo el dosel se encontraba y lo arrojaron por el balcón. Después llegó otra manifestación que presidían los miembros del comité de la Conjunción Republicano-Socialista, tomando el Ayuntamiento”.

Dejando para el día siguiente, 15 de abril, la proclamación oficial desde el balcón del Ayuntamiento. Cuentan las crónicas que desde primeras horas se pueden ver a numerosos ceutíes con banderas tricolor por la ciudad, todos van hacia la plaza de África.

Al edificio municipal han accedido numerosos ciudadanos quedando totalmente repletos los pasillos, ventanas y balcones. En el salón de plenos se encuentra la corporación saliente, con su presidente José Rosende al frente. Sobre las doce proceden a la ceremonia de dar la bienvenida a los nuevos concejales.

Seguidamente se dirigieron al balcón principal, donde izaron la bandera, rindieron honores una compañía del Regimiento de Infantería. Al término de los discursos se organizó una manifestación, donde los diferentes diarios consultados, calculan que veinte mil personas al menos, estaban presentes. Tras pasar el puente de la Almina, se ramificó en dos, una emprendía su marcha por la Marina y la otra por el Rebellin. Cuando se volvieron a encontrar en la plaza de Maestranza, apareció un hidroavión sobrevolando la plazoleta a escasos metros de los edificios, el piloto, Antonio de Haro, mostró por una de sus ventanillas, una gran bandera republicana.

Los cambios prometidos durante la campaña electoral se producen con prontitud y una de las máximas aspiraciones, se hace realidad al conseguir la llegada de un delegado del Gobierno civil, tomando posesión el republicano Rafael Vegazo. El Gobierno Provisional de la República, decretó que la autoridad gubernativa pasaba a depender directamente del Gobierno Central, con las mismas funciones y atribuciones que las delegaciones provinciales y diputaciones, con una total desvinculación de la Alta Comisaría, y por otra parte, la posibilidad de elegir un diputado, derogándose los decretos del 1 de abril y 31 de octubre de 1930.

La corporación salida de las urnas el 12 de abril de 1931, realizó su primer acuerdo designando alcalde. Su nombramiento fue un acuerdo que firmaron los republicanos y el PSOE antes de las elecciones. El candidato que más votos obtuviera sería nombrado presidente de la corporación. Literalmente el decreto decía: ”En virtud de acuerdo adoptado se designa a Don Antonio López Sánchez Prado, como Presidente del Ayuntamiento de Ceuta”.

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