EN 1892 EL AYUNTAMIENTO DE CEUTA OTORGÓ 500 PESETAS AL MEJOR GRUPO DE CARNAVAL

En 1892, el alcalde de Ceuta, Ricardo Cerni publicó: “Se adjudicara un premio de 500 pesetas para aquella comparsa compuesta de seis o más personas que durante los tres primeros días de carnaval se distinga por el ingenio que despliegue en sus disfraces y coplas”.

La nota oficial decía: “Deseando el cuerpo capitular que presido que durante dicho carnaval se patente una vez más, por este vecindario, el alto sentimiento de cultura que le distingue y que en todas las fiestas públicas ha sabido siempre demostrar; he acordado como estimulo y afín de que no decaiga el justificado concepto que merece por tan preciada como honrosa cualidad establecer los premios siguientes. Así mismo se adjudicara otro premio de 150 pesetas, a la máscara sola o comparsa compuesta de menos de seis personas que reúna iguales condiciones que la anterior señalada. También se adjudicara otro premio que lo constituirá un precioso objeto de arte propio para obsequiarse a la señora que se presente en los paseos públicos o en los bailes de sociedad con el mejor o más ingenioso disfraz”.

Como buen testimonio histórico de que el carnaval ceutí tuvo un gran auge en siglos pasados fue la publicación de unas bases para regir el concurso de 1892. El alcalde Ricardo Cerni tras reunirse con la comisión de fiestas del Ayuntamiento hizo público una nota oficial: “Deseando el cuerpo capitular que presido que durante dicho carnaval se patente una vez más, por este vecindario, el alto sentimiento de cultura que le distingue y que en todas las fiestas públicas ha sabido siempre demostrar; he acordado como estimulo y afín de que no decaiga el justificado concepto que merece por tan preciada como honrosa cualidad establecer los premios siguientes. Se adjudicara un premio de 500 pesetas para aquella comparsa compuesta de seis o más personas que durante los tres primeros días de carnaval próximos, se distinga llamando más la atención general por el lujo o ingenio que despliegue en sus disfraces y coplas. Así mismo se adjudicara otro premio de 150 pesetas, a la máscara sola o comparsa compuesta de menos de seis personas que reúna iguales condiciones que la anterior señalada. También se adjudicara otro premio que lo constituirá un precioso objeto de arte propio para obsequiarse a la señora que se presente en los paseos públicos o en los bailes de sociedad con el mejor o más ingenioso disfraz”.

Cuando se intenta conocer el origen y la historia del carnaval ceutí, nos tenemos que retrotraer a los últimos años del siglo XIX, a 1886, que es cuando tras consultar diferentes hemerotecas he podido encontrar algún dato sobre estas fiestas. De todas formas es fácil suponer que muchos años antes, en los salones de la burguesía de nuestra ciudad, así como en la casa palacio del Gobernador, se celebraban bailes de mascaras entre te y pastas, amenizado por la orquesta militar del momento.

También anuncia la corporación municipal que se formara un jurado censor compuesto por dos concejales, representantes de las asociaciones organizadoras de los distintos bailes y cuatro vecinos que reúnan conocimientos artísticos adecuados. Los premios se entregaran el ultimo día de carnaval y el jurado tendrá un lugar fijo, y, para tal efecto, se construyó una tribuna en el Paseo del Rebellin, en la fachada del teatro Variedades, donde también se daban bailes, este se construyó en 1888, era un local amplio con sala de butacas, platea, bar y un foso para los músicos. El jurado anunció que estará en esta tribuna los tres días que dura el carnaval entre las 14,00 y 16,30 horas, así como en los distintos bailes de mascaras.

El buen orden y la moralidad estaban siempre en primera línea y los gobernantes de aquella ceuta de últimos del siglo XIX, no estaban dispuesto a que algunos se pasaran con sus coplillas y disfraces. Por este motivo el comandante general y ceutí  Miguel Correa y García, publicó un bando que se reproducen en los diarios de la época recomendando a sus paisanos moderación en las coplas y sobre todo no utilizar en ellas temas militares, eclesiásticos y de personalidades. El alcalde, siguiendo la estela censora del comandante general no se queda atrás y publica otro bando:

“” Queremos la corporación municipal advertir al sensato vecindario de esta ilustre población que si bien la fiesta referida representa momentos para el mismo de justa expansión y verdadero solaz, también es cierto que debe presidir en estas diversiones el orden, la compostura y la discreción que imprime siempre en sus demostraciones de júbilo, todo pueblo culto. Por lo tanto, esta alcaldía recomienda encarecidamente a todo el vecindario que cuide y se abstenga de producir desperfectos algunos en jardines y en los paseos públicos, pues de lo contrario, se verá precisa a imponer sin contemplación de ninguna especie el más enérgico correctivo a los contraventores de esta disposición”.

Algunas asociaciones quieren colaborar con el Ayuntamiento y recaudan dinero para los premios, así los Casinos Africano y Círculo de Ceuta, aportan cada uno 50 pesetas. Los diferentes diarios locales siguen resaltando la gran animación que existe en la ciudad para los próximos días de carnaval. El semanario “El Sinapismo” del día 26 de febrero de 1892 escribe que un gran número de grupos se están inscribiendo en el concurso y las distintas sociedades culturales y recreativas están ultimando sus bailes. En el periódico se pueden leer anuncios del “Circulo de Ceuta”, “Casino Africano” o la Sociedad “La Unión”, este último, como dato curioso organiza un baile con el nombre “baile anti-cristiano”, todos ellos se realizaran en el Teatro Variedades.

EN 1916 LOS BAILES DE CARNAVAL EN EL TEATRO DEL REY

En 1915, se inauguró el Teatro del Rey, recordemos que tras la proclamación de la II República se le cambio el nombre por Teatro Cervantes.  Los bailes del carnaval de 1916 ya se celebraron en este céntrico teatro y en cierta medida la fiesta recobra un nuevo impulso.      Tras inaugurarse el teatro del Rey, abrió sus puertas en agosto de 1916, el teatro Salón Apolo, aunque el del Rey seguía siendo el lugar elegido por sus condiciones para los bailes de carnaval. Donde destacaba el tan esperado “Baile de la prensa”.

El Apolo, tenía una capacidad para unas 500 personas distribuidas entre el patio de butacas y los seis palcos de platea. Tras el foso de la orquesta se abría un escenario de reducidas dimensiones. Los accesos se repartían entre las calles de González de la Vega y de Camoens. Tres escaleras comunicaban con el nivel superior, en él se situaba la grada de “general”-con unas 700 plazas- donde desembocaban seis vomitorios dispuestos según la simetría axial del conjunto.

El concejal Martínez Durá para promocionar esta fiesta propuso al pleno municipal otorgar un premio a las mejores máscaras y grupos. Llegando al acuerdo de 100 pesetas, otro de 50, y un tercer premio de 25 pesetas al disfraz más original.

El diario La Opinión el 28 de febrero, en relación a estos premios escribiría: “Una idea, ya que creemos que sería de gran utilidad  a los señores  que han de formar el jurado para otorgar los premios de carnaval, el nombrar como complemento del jurado a los simpáticos modistos Enrique Gabarrón y Adolfo Torres cuyo gusto y arte refinado son bien conocidos de atrás, sería una buena adquisición  para el jurado y una nueva garantía para los concursantes”.

Los bailes públicos se celebraron en el Salón Regina y Varieté en la zona de la Berria (calles Sevilla, Canalejas, Recinto…) donde existen muchos cabaret y los bailes organizados por las distintas sociedades culturales y recreativas de la ciudad en Cine Luz, Sociedad recreativa La Peña, Café Royal y Teatro del Rey.

El alcalde Restituto Palacios, debido a la gran animación que existen durante los tres días de carnaval y para que los carruajes con máscaras lleven un orden, hace público un bando marcando el itinerario que llevaran estas carretas…  “Durante los tres días de carnaval y Domingo de Piñata desde las dos de la tarde solo se permitirá el tránsito de carruajes por las calles y direcciones siguiente: Gómez Pulido, Camoens, Plaza Alfonso XII, Soberanía Nacional, Plaza de Torrijos y Don Juan I de Portugal y regreso por López Pinto, González Besada y Plaza de Prim”.

      La imprenta Ramos publicó en la prensa que habían recibido un gran surtido de articulos para los bailes de máscaras de última novedad y también se anuncia en este mismo número del diario El Heraldo de Ceuta que el modisto Enrique Gabarrón alquila trajes para los bailes así como disfraces y adornos. El establecimiento de Isabel Guerrero también anuncia que ha recibido una gran variedad de disfraces y extenso surtido en antifaces, confetis, serpentinas y caretas relativas a personajes celebres, en la calle José Luís de Torres.

En los carnavales de 1919 la agrupación de Teatro La Farándula, organizó un gran baile de carnaval el 27 de febrero, en el diario El Heraldo  se pudo leer: “En su deseo de que el acto resulte con mayor brillantez posible ruega a los señores socios que a ser posible unifiquen sus disfraces de cuantas parejas quieran concursar, vistiendo las damas de Pierrette o Colombina y los hombres de Pierrot y que los colores serán negro amarillo por ser los colores simples y no sujetos por lo tanto a cambios en su coloración”. La sede de esta sociedad estaba ubicada en la calle Velarde, 21 y los bailes se celebraron en el recién estrenado Teatro del Rey.

 

COPLAS EN LA HISTORIA

EL RESTAURANTE BAR-KIN  

DOS AMIGOS ME ENCONTRÉ

HABLANDO EN EL REBELLÍN

COMENTANDO QUE FERMÍN

HA INSTALADO UN GRAN CAFÉ

YO LES DIJE, EXAGERADOS

EN UN PUEBLO TAN PEQUEÑO

SUS QUEDÁIS CUASI PASMAOS

AUNQUE “SEMOS”   AFRICANOS

PÁSMATE DEL NOTICIÓN

LLEGA A CEUTA UN MOJIGATO

MÁS QUE VENGA DEL TONKÍN

LE DA POR SENTARSE UN RATO

A TOMAR CAFÉ EN EL BAR-KIN.

(Carnaval de Ceuta de 1924)

EL FERROCARRIL CEUTA-TETUÁN

UN FERROCARRIL TENEMOS

QUE A TETUÁN NOS CONDUCE

Y A CADA INSTANTE PRODUCE

ALGO QUE NOS LAMENTEMOS

BIEN PODEMOS PRESUMIR

DEL SLEEPY QUE GOZAMOS

DONDE AL VIAJAR DEJAMOS

EN ESTE MUNDO EXISTIR

YA HE PERDIDO LA NOCIÓN

DE LAS VECES QUE ESE TREN

DESCARRILO EN MALA LÍEN

EN MIRAMAR O EN RINCÓN

QUE GIREN UNA INSPECCIÓN

Y SI EL MATERIAL ES MALO

QUE HAGAN CON EL UN REGALO

A UNA BUENA FUNDICIÓN.

(Carnavales de Ceuta en 1924)

 

 

Anuncios
Estándar

CARNAVAL DE CEUTA EN 1936

En este febrero se cumplen 80 años de que el carnaval fue prohibido, el de 1936 fue el último que se celebró en Ceuta, ya que unos meses más tarde, en julio del 36, un golpe militar nos trajo una España en blanco y negro, llena de censuras y prohibiciones, tuvieron que pasar muchos años… hasta que en 1983 volvió a nuestras calles.

El carnaval durante la República fue una explosión de colorido y de festividad donde los bailes y las murgas por las calles se multiplicaron. Aquel de febrero de 1936, según cuentas las hemerotecas, tuvo un éxito de participación, pese a salir de una campaña electoral que desembocó en la celebración el 16 de febrero de las elecciones generales para el Congreso de los Diputados, donde el candidato por el Frente Popular de Izquierda Manuel Martínez Pedroso (PSOE) obtuvo el acta parlamentaria y el concejal Republicano Sánchez Prado volvió a ser designado alcalde de Ceuta. A últimos de febrero se celebran los carnavales y las diferentes asociaciones recreativas y políticas se vuelcan organizando sus actividades.

Las murgas fueron muy numerosas, el gran autor de letras Roque Guerrero del Peñón contribuyó a este carnaval con la titulada “Los Rumbistas Mexicanos”, y también se pudieron ver a “Los vendedores del Fli” y “Los Piratas” entre otros. Seguramente fueron muchas más pero debido a que no existía ningún concurso de Murgas, ni la prensa en aquellos años prestaba mucha atención a estas agrupaciones tan solo hemos podido saber las que algunos ceutíes que vivieron aquellos carnavales nos han contado.

Entre las  asociaciones tendríamos que destacar el baile de carnaval en el teatro Cervantes  “Blanco y Negro” de la Asociación de la Prensa que presidía Antonio Martín de la Escalera,  organizado por el diario El Defensor, los precios para poder asistir no eran nada barato: ocho pesetas el caballero y dos cincuenta señoras y señoritas. Estableciéndose varios premios, al mejor traje, al grupo más original, al más numeroso que postule por las calles esos días de carnaval y al mejor traje de papel. Los regalos que se entregaran a los premiados se exhibieron en los escaparates de Casa Molina y en el establecimiento de muebles de Aurelio Fernández en la plaza de Azcárate.

También estaban los bailes de máscaras del Casino Africano, Centro de Hijos de Ceuta, Casino de Suboficiales (hoy Banco Popular), Casino Militar y tantas otras.  Una asociación que destacó en este carnaval de 1936, tal y como hemos podido ver en la prensa, y en fotos de la época fue el partido de Izquierda Republicana, quien tenía su amplia sede en plena calle Real, en sus locales celebró dos bailes uno a media tarde para los más jóvenes y ya por la noche para adultos.

Como apuntes históricos sobre este partido en Ceuta señalar que se creó tras fusionarse en   abril de 1934, los partidos Acción Republicana, de Manuel Azaña, el Partido Radical-Socialista, de Marcelino Domingo y la Organización Republicana Gallega Autónoma, de Santiago Casares Quiroga. En la ciudad los primeros pasos para la creación de Izquierda Republicana, los proporcionó el Catedrático del Instituto Hispano-Marroquí, y Presidente de Acción Republicana Luís Abad Carretero, con anterioridad ostentaba el cargo el maestro Ángel Grande Pérez.

El primer comité estuvo presidido por Luís Abad, vicepresidentes Salvador Pulido López y Juan Rueda Lara. En 1.936 tras el triunfo del Frente Popular y la toma de la presidencia de la República por Manuel Azaña, Izquierda Republicana cobra un gran protagonismo en la vida política del país. En Ceuta se produjeron varios cambios, tras la celebración de una asamblea el día 20 de abril de 1936, eligiéndose presidente al abogado Salvador Fossati Puente.

SÁNCHEZ PRADO  EN LAS COPLAS DE LAS MURGAS

El que fuera alcalde y diputado por nuestra ciudad durante la Segunda República, el doctor Antonio López Sánchez Prado, también fue enjuiciado en las coplas. La Murga se llamaba “Las niñas Republicanas”, cuyo director era Francisco Zumaquero Padial y tal vez, fue cantada en los carnavales de 1933. Esta Murga estaba integrada por gente de la mar, su vestimenta era muy llamativa todos vestidos de niñas muy pintadas, con una banda con los colores de la República, fajín y vestido en color rosa y el sombrero republicano. Cuando se paraban en cualquier plaza de la ciudad y lo ceutíes le pedían alguna copla desplegaban una gran bandera tricolor que metían dentro de unas canastas. Sus repertorios era muy crítico y cuando terminaban decían: “Y las niñas republicanas cogen la bandera y se ponen a llorar…” La copla donde se criticó la labor del alcalde tenía su razón tras su discurso el día de la toma de posesión y terminó con un muy comprometedor: “Si veis que no cumplo con mi deber, que me aparto del camino recto, debéis arrojarme de este puesto, con el cual me habéis honrado pero no por la puerta, sino por el balcón”. La copla cantada por esta agrupación decía: “La huelga de los pescadores, lo que el alcalde quería, para tapar un desfalco, que en la caja fondo, de menos tenia, se ahogaron esos hombres, y ahora sus hijos estarán, muertos de hambre y miseria, sin tener padre que les dé pan, a ti, a ti, compañeros pescadores, las niñas republicanas, están dispuestas a tirar, a nuestro alcalde por la ventana”.

LAS MURGAS CANTARON EN 1928 LA VISITA DE ALFONSO XIII

En estos apuntes cronológicos, que estamos dando sobre la historia del carnaval ceutí hoy vamos a dar un salto en el tiempo, persiguiendo la actualidad, y recordar la repercusión que tuvo en los carnavales de 1928 la llegada de Alfonso XIII y Doña Victoria Eugenia a Ceuta un 5 de octubre de hace 90 años.

Los autores de las murgas como Roque Guerrero del Peñón, Corinto, José Benítez Orive, Joaquín Rodríguez Romero y tantos otros se esforzaban todas las noches con sus murguistas para ir insistiendo con las nuevas coplas, y todo esto regando las cuerdas vocales con los buenos caldos de la España Vinícola o de Casa Cosio. Los lugares de aquellas reuniones eran los patios como la Tahona, Páramo, Don Juan, Bisagra, Centenero, Cigarra, y tantos otros donde ultimaban sus tipos y letras.

Tras esta visita Real los murguistas tomaron buena nota de todo aquello que aconteció para plasmarlo en los carnavales de 1928. No sería nada fácil escribir en aquellos tiempos, por la censura establecida, recordemos que desde septiembre de 1923, el general Primo de Rivera se pronunció contra la legalidad constitucional, declaró el Estado de guerra y exigió que el poder pasase a manos de los militares. En Ceuta se estableció una Junta municipal presidida por el teniente coronel José García Benítez.

Recordemos que aquella visita, duró varios días visitando también lo que fue el Protectorado Español en Marruecos.  La ciudad se engalanó para tal ocasión con varios arcos de flores repartidos por la ciudad. Los Reyes llegaron en el buque Jaime I, y tras cumplimentar a las autoridades en el puerto partieron hacia el acuartelamiento legionario de Dar Riffien, donde Doña Victoria Eugenia entregó al coronel del Tercio Eugenio Sanz de Larín la enseña nacional.

Tras este acto partieron hacia Ceuta y el Rey inauguro la empresa petrolífera de Ybarrola y más tarde de forma oficial el palacio municipal. Fueron muchas las coplas que ironizaban aquella visita, pero una quedó para siempre grabada en la memoria de los ceutíes, “Todavía estamos recordando…” y termina evocando que una vieja que vende estropajo puso una bandera que está todavía.

Parece ser que el autor de ella fue el murguista Joaquín Rodríguez Romero, este era propietario de una zapatería en la calle Jaúdenes, su comercio era lugar señalado de tertulias carnavaleras. Una vez cerrado el establecimiento se reunía con su grupo en la calle Obispo Barragán. Aunque no era de Ceuta, ya que nació en Los Barrios, a los pocos meses de nacer, sus padres se trasladaron a nuestra ciudad y aquí echó raíces y aprendió a conocer y querer el carnaval.

Entre los grupos que sacó destacar a “Los huérfanos de la guerra” en 1925, esta murga quiso homenajear con sus coplillas a los fallecidos en la Guerra de Marruecos. Sus tipos eran muy atractivos y llamativos., con una capa negra, grandes sombreros oscuros y botines blancos.

Al año siguiente, su murga satirizaba a las niñas que trabajaban en una sala de fiesta de la calle Larga llamada “El Kursal” y la copla decía: “Presentamos al cocinero, don Arturo y don Jaral, Casimiro y don teclo, camarero del Kursal, la Lola y Beatriz, si si, Amparito y Leonor, jugadoras de ruleta, si si, y señorita encarnación….”

No hemos podido saber todos los componentes de aquella murga que dirigía con maestría Joaquín Rodríguez Romero, pero si al menos, conocemos que entre otros estaban, Manuel Barrientos, llamado cariñosamente “el cojo”, Joaquín Rodríguez Viso, Baldomero y Juan Rodríguez, y la encargada de trasladar a la tela lo imaginado por este grupo de murguistas era la abuela de Barrientos.

Les puedo asegurar que si existe algo que identifique nuestro carnaval con las Murgas y si tuviéramos que nombrar a un autor este sería sin duda Roque Guerrero del Peñón, persona amante y sabedora de cómo hacer una copla para sus agrupaciones.

El nombre de Murga empieza a verse reflejado en los periódicos de la ciudad en la primera década  de 1900, con este dato es fácil deducir que desde primero de siglo a las agrupaciones callejeras ceutíes se les denomine Murga, entendiendo a esta como un grupo de músicos que recorren las calles  cantando coplas, que en general suelen ser similar a lo que hoy entendemos en el mundo del carnaval como cuplé y algunos temas mas serio pasodobles, pero nunca las murgas interpretaban un popurrí. Los instrumentos eran laúd, guitarra y bandurria sin caja ni bombo, y los miembros de estas agrupaciones eran siete, con su inseparable postulante siembre acompañado de una caja de madera  con una ranura en la parte superior para ir echando las “perras gordas” que los ceutíes les daban por cantarles alguna copla.

Los componentes de sus murgas variaban muy poco y cada año eran prácticamente los mismos, donde habría que destacar a Francisco Navarro que tocaba el laúd y la guitarra con maestría, de él salían los arreglos y la música de las coplas, otro miembro muy destacado era Enrique Lara, guitarrista, Juan Pozo, José Moreno y como postulante Eugenio encargado de pasar el calcetín y gritar aquello de “Primera parte una chica, segunda parte una gorda…”.

Ensayaban entre el patio de las gaseosas, propiedad de Alba, en el callejón del Lobo, y la calle la Estrella y el patio la Tahona, en la plaza de Azcarate. Los diferentes grupos de Roque Guerrero fueron: “Marineros en seco con los ases de la pantalla”, “Los representantes del yoyo”, “Los profesores del baile”, “Los jugadores del Golf”,”Los del Wonder-Bar” y los “Rumbistas mexicanos”.  Tras la prohibición del carnaval, siguió reuniéndose con su grupo en la bodega que existía en el callejón del Lobo,  “La Alicantina”. Vivía próximo a ella donde estuvo hasta hace poco la marisquería Silva. La sabiduría de Roque nunca se apagó y mientras vendía sus dulces llamado “Monas” siempre se le podía escuchar alguna coplilla. En 1972, volvió a reunir a su grupo, a petición del historiador Alberto Baeza, para la elección de Maja de España que se celebraba en Ceuta en ese año.

Estas son las murgas que nos han llegado, pero a buen seguro, el grupo que capitaneaba Roque Guerrero sacaron otras muchas mas agrupaciones. El motivo de no saber el nombre de las demás, es muy sencillo, estas agrupaciones no concursaban tan solo salían a la calle a cantar sus coplas de una forma anárquica sin programa establecido y en ningún diario de la época se les entrevistaba o se hacían eco del nombre de sus grupos.

COPLAS PARA LA HISTORIA DEL CARNAVAL DE CEUTA (1886-1936)

ALFONSO XIII Y LA PESCADERÍA (1928)

Todavía estamos recordando

este año que ha pasado,

cuando vino el monarca y la reina

a este gran pueblo africano.

adoquinaron las calles

el puente nuevo se estrenó

para que pasara el monarca

como rey de la nación.

ustedes sabrán señores

que nadie en el pueblo dormía

solo por ver el alumbrado

que en la población había

y no pusieron una luz

allá en la pescadería

y una vieja que vende estropajo

puso una bandera que está todavía.

 BARRACA PLAZA AZCARATE (1935)

Pusieron una barraca

En la Plaza de Azcarate

Para todo el que quisiera

de momento retratarse

Retrataban de torero

de guardia municipal

sacando agua de un pozo

y bailando también el que va

Sí señor, si señor

mi suegra fue y se retrato

si, si, si

con Catano. Alfredo y Pajarraco

y salieron en lo alto

de un aparato

 

Estándar

CEUTA EN LA MEMORIA DEL CARNAVAL

Cuando llega el mes de febrero, nuestras calles se inundarán de coplas y disfraces, el carnaval tomará nuevamente los rincones de nuestra ciudad. Aquella fiesta recuperada tras el franquismo, tuvo su comienzo hace más de un siglo, los datos más antiguos que hemos podido conseguir están fechados a finales del siglo XIX, concretamente en 1886.

Pero aquel carnaval tuvo un gran pasado consiguiendo su mayor esplendor durante la Segunda República (1931-1936). La proclamación del nuevo régimen en nuestro país trajo una mayor libertad, de lo cual los autores de murgas se vieron beneficiados, recordemos que la dictadura del general Primo de Rivera (1923-1930), había traído censura y grandes trabas para poder escribir sus coplas con total libertad.

En Ceuta, desde la llegada de la dictadura, el Ayuntamiento se regia por una Junta municipal cívico-militar, su primer presidente fue el comandante general, Agustín Gómez Morato, continuándole el coronel de Infantería José García Benítez y ya entre 1928 a 1931, el Ingeniero del puerto José Rosende Martín.

Tras las elecciones del 12 de abril de 1931, y la proclamación de la II República sería designado alcalde de Ceuta el jefe de los Republicanos, el doctor Sánchez Prado.

Los años treinta hasta su prohibición en 1937, la fiesta de carnaval logro uno de sus mayores niveles de participación. La hemeroteca del diario El Faro es testigo de los bailes y eventos que se organizaron en estos años. También contribuyeron a este esplendor los muchísimos peninsulares sobretodo de la baja Andalucía que llegaron a nuestra ciudad para trabajar y llegado el mes de febrero formaban sus murgas como hacían en sus pueblos, sumándose a las ya existente en la ciudad.

Recordemos que en Ceuta en la década de los años veinte, la población aumentó de una forma a veces alarmante. Con la creciente intervención militar, de España en el protectorado, la ciudad se convirtió en tribuna, retaguardia y frente de esta aventura.

En Ceuta, desde 1900 a 1910, aumentó la población en 10.638 habitantes, de 1910 a 1920, el ritmo de crecimiento es aún mayor, 11.312 habitantes, son los años de la guerra de África, el comienzo de las obras portuarias ó inauguración de la línea férrea con Tetuán. En el decenio 1920 a 1930, la población aumenta de forma vertiginosa en 15.395 personas. En los albores de la proclamación de la II República, ya cuenta con unos 50.000 habitantes y una gran presión obrera en paro, son muchos los peninsulares que se trasladan al protectorado a trabajar, sirviendo Ceuta de base.

La mayor pujanza obrera se puso de manifiesto en dos núcleos muy determinados. En primer lugar, en las importantes concentraciones de asalariados en algunas obras (especialmente el puerto), en segundo lugar, entre aquellos trabajadores con un oficio, que resultaban muy necesarios en momentos de acrecentada actividad constructora que abundaban en la ciudad; carpinteros, plomeros, electricistas, etc.

En estos años junto al autor de carnaval Roque Guerrero del Peñón, también habría que reseñar a José Moreno, su hijo Eduardo hace unos años me relato como organizaba su padre las Murgas. “El año que sacaron los Rumbistas Mexicanos, me acuerdo que faltaba una semana para comenzar el carnaval y tenían todas las coplas preparadas y ensayadas desde hacia bastantes meses, pero tenían problema con el tipo (disfraz), ya que la cosa estaba cortita de presupuesto y se dirigieron al Patio de la Tahona, en la Plaza Azcárate, y la mujer de uno de los componentes llamado Palmones que era modista, les dio la idea y se fueron a Casa Bentata, compraron unos retales por quince pesetas y con mucha imaginación se lo hicieron…  Desde por la mañana durante los tres días de carnaval estaban recorriendo las calles y los bares de la época como El Preferido, Bar King, La Perla, Hispania, Campanero Chico, Casa Julián y por la noche la visita a los bailes públicos, no podía faltar al Teatro Cervantes, que antes de la República se llamaba del Rey… Algunos de los componentes de la murga fallecieron en el naufragio del pesquero “El Lobo”, detrás del Monte Hacho…”.

LAS SOCIEDADES CULTURALES

En el último cuarto de siglo XIX, los bailes que organizaban los distintos centros culturales, giraban en torno al teatro El Principal, que se encontraba en la calle Galea. Las sociedades culturales tanto civiles como militares se volcaban con estas fiestas llenas de coloridos y alegría. Es digno de destacar la gran cantidad de entidades que colaboraban con esta fiesta anual como, El Casino Africano, El Liceo de Ceuta, La Peña, Ateneo de Sargentos, Circulo Africano, La Juventud Africana, Circulo Popular, Club Abilense, Peña Africana y las musicales, de las cuales a buen seguro salían grupos de calle, Sociedad Filarmónica, El Instituto Popular de Música ó la Peña Musical. Todas estas sociedades recreativas estuvieron presente, en más o menos medida, en las últimas décadas del siglo XIX organizando bailes y actos relacionados con el carnaval según hemos podido saber de la información que hemos sacado de los escasos diarios de la época.

EL SIGLO XIX SE DESPIDIÓ CON UN GRAN CARNAVAL

Los cerca de catorce mil ceutíes de la última década del siglo XIX vivieron un gran carnaval, según cuenta el diario El África los diferentes bailes organizados por las sociedades culturales se vieron muy animados y el paseo del Rebellín  fue el centro de los paseos de las mascaras y coches de caballos engalanados.  Los diferentes bailes se celebraban preferentemente en el Teatro Principal, en la calle Galea y algunos en el Variedades en el paseo del Rebellin.

Una de las sociedades más activa en estos años fue la creada en enero de 1893 Circulo Africano, el diario El África publica  una crónica sobre este carnaval: “ Primer día, estaba bastante desanimado, pero seguramente debido al fallecimiento de Manuel Ortiz-Villajos, persona muy querida y apreciada en la ciudad, el segundo día, creció la animación y el tercer aún más, no hubo mascaras notables  pero llamó la atención dos que imitaban con bastantes propiedad a cierto persona que ocupa el onceno lugar  y dice estar representado en esta localidad por seres pensantes y andantes”.

En otro artículo también se realiza un crónica de estos días: “El Rebellín es el lugar mas bullicioso de las máscaras, en algunos balcones hubo hermosas heroínas que se defendían tenazmente de los bruscos ataques que desde la calle les dirigía enemigo de sexo feo arrojando lluvias de metralla…”.

      Los establecimientos dedicados a tejidos y sastrería se vuelcan con estas fiestas, son muchos los anuncios que se pueden leer en los diferentes diarios, como el ofertado por “La Sultana”  donde explica con todo detalles  que poseen telas de todos colores y adornos como bastones, sombreros y demás utensilios.

La Magnolia, era otro de los establecimientos que ofertaban sus vestimentas, no en vano estaba regentado por el gran modisto Enrique Gabarrón, quien una vez llegado el mes de febrero realizaba los mejores trajes para los bailes de mascaras.

Su establecimiento se encontraba en plena calle Real. Por otra parte el gran artesano de los dulces Cristóbal Lavado, adornaba sus escaparates con alegorías referidas al carnaval. El semanario irónico-festivo The Moour Uno, del 26 de febrero de 1899 publica esta curiosa nota: “El próximo domingo tendrá lugar un baile con los fondos que le han sobrado del pasado carnaval y piensan celebrar la popular sociedad “la nata del boquerón”, no habrá cotillón pero durante el descanso se obsequiará a la concurrencia con cacahuetes y gaseosas”.

El último carnaval del siglo XIX, se presentó con muchas penurias económicas tal y como lo anuncia la sociedad El Casino Africano, quien hace público días anteriores al carnaval que no realizara baile alguno. Pero a los pocos días anuncia que debido al trabajo de los más jóvenes, se pueden llevar a cabo. Los bailes se realizaron en el Teatro Variedades, en el Paseo del Rebellín, y en las sociedades de aquella época, Circulo La Unión, Liceo Africano, La Peña, El Liceo o el Club Abilense entre otros.

Varias carrozas fueron las presentadas por las distintas sociedades, el diario El África, el 28 de febrero de 1899, anuncia que la carroza representando a un ciclistas fue la más aplaudida por su belleza plasticidad y comicidad, otorgándole un premio.

Dando nuevamente un salto en el tiempo, si una persona destacó entre los disfraces individuales que recorrían nuestras calles en los años treinta fue, Antonio Ruiz de Conejo, cariñosamente conocido como “La Coneja”, este caballero regentaba una sala de fiesta en la calle Peligro, al final de la calle Real, era una persona conocedora de la vida y sobre todo con un gran sentido del humor e ironía.

Antonio Ruiz de Conejo todos los años se disfrazaba y sus mascaras eran esperada como un acontecimiento dentro de los tres días de carnaval, año tras año, su presencia en las calles fueron de novia, niña bebé… pero sobre todo en los carnavales de 1936 dio el verdadero “pelotazo”, su disfraz causó la admiración y aplauso de cuantos le vieron por las calles. Antonio se vistió de muñeca, se metió en una caja de cartón de casi dos metros, cogido por el cinto, unos tirabuzones, muy pintada como las muñecas antiguas de Torreluna y tan solo salían de la caja las piernas para caminar, y le acompañaba un señor que iba junto a él vendiendo papeletas para rifarla, el sorteo se efectuaba ante la multitud de ceutíes que le estaban acompañando desde su casa en la Plaza Azcárate, hasta el Rebellín, donde se efectuaba la rifa.

Muchos fueron los personajes populares que han dejado huella en aquellos carnavales de los años treinta. Aquella Ceuta de patios, aportaba muchos personajes anónimos que se lanzaban a las calles sin más, con muchas ganas de divertirse y de reírse de la “hambre” que pasaban y cambiar la realidad de lo cotidiano. Otros muchos personajes que nos han llegado podía ser aquel que disfrazado de chacha y un cochecito donde llevaban a un bebe, que en realidad era una persona mayor, portando un gran biberón lleno de vino.

Las casas comerciales colaboraban con el carnaval regalando sus productos: michelín, repartía balones, Constantino López y Nestlé, chocolatinas, y Casa Borras colocaba una cuba en plena calle Real e invitaba con un jarillo a beber gratis. Muy populares eran los disfraces anónimos o “destrozona” que así se denominaba las mascaras que se vestían con lo primero que pillaban en casa, las calles se transformaban de mascaras y alegría, todo estaba permitido y reinaba el buen humor.

COPLAS PARA LA HISTORIA DEL CARNAVAL DE CEUTA (1886-1936)

 MESES PASADOS EN EL REBELLÍN

SE PELEABAN DOS CHOFER

Y UNO LE DECÍA ASÍ

TU NO ERES MECÁNICO

NI DE ESTO ENTIENDES NA

PORQUE TU VIDA

LA INVERTIDO EN LA BAHÍA

PESCADO BOGAS Y CABALLAS

LOS BOQUERONES Y LAS SARDINAS

TU LO CONOCES, MEJOR QUE LA GASOLINA

TU NO SABES CONDUCIR

NI COCHES, NI CAMIONES

PORQUE EL VOLANTE TE PARECE

QUE LLEVAS EN LA MANO

UNA RED DE BOQUERONES

DE TANTAS MARCAS DE COCHES

ESPAÑOLAS Y EXTRANJERA

TU LO QUE SABES CONDUCIR

SON COCHES CARRETILLAS

CON DOS PATAS Y UNA RUEDA

Autor: Anónimo (hacia 1920)

Estándar