DIEGO CANCA, CUANDO EL ARTE SE HIZO PINTURA

Es difícil explicar la belleza, textura, serenidad, fuerza, dolor… que trasmiten los cuadros de este artista ceutí afincado en Granada, desde hace algunos años. Para conocer su faceta artística y personal, me remito a un escrito de Pedro López Ávila, Catedrático de Lengua y Literatura y escritor… “Decía Baroja. “Yo como muchos he tenido el entusiasmo y el fanatismo por la veracidad. En mí la veracidad no es sólo un convencimiento, sino una técnica”. Y es cabalmente esto: verdad y autenticidad lo que podemos descubrir, si alguien con rigor y seriedad se atreve a enfrentarse a la obra de Canca.
Lo que sucede es que la mediocridad de los presuntuosos, que ellos mismos se autodenominan artistas plásticos, nunca llegarán a comprender que en una personalidad como la de Diego Canca convivan una base de intuición y observación en comunión continua y obsesiva con su compromiso por lo bien hecho; siempre, en la perpetua búsqueda de la perfección. Hasta tal punto llega su perseverancia en el trabajo, que la pintura parece apuntar a la literatura, para concretar una y mil veces, a base de microveladuras de tonalidades, lo que la escritura jamás podría expresar.

Diego Canca, nace en 1948 en Ceuta, en el monte Canca, ya sepultado por bloques de pisos, muy cerca de la playa Benítez, del mar, de ese mar que le ha dejado una resonancia triste, y una huella soñolienta y melancólica dentro de su espíritu. De ahí la llamativa necesidad que nuestro autor siente por volver a su ciudad, a la que visita al menos dos veces por año., porque, según él, al llegar a su ciudad natal, “Dios le toca con el dedo”.

Como en la mayoría de los españoles de la época, las situaciones económicas eran un tanto míseras. Si ya era difícil sobrevivir, más complicado se hacía el estudiar. A pesar de todas las circunstancias adversas, Canca finaliza el Bachillerato, siendo la Profesora de Dibujo la que entendió rápidamente que se encontraba ante un ser excepcional y con unas aptitudes para reproducir la realidad más que sobresalientes.
Me comentaba Diego, con gran sentido de la ironía, que en su niñez carecía de habilidades y destrezas para las prácticas deportivas, por lo que el resto de los niños al formalizar el enfrentamiento de los equipos, en los partidos de fútbol, ya conocían, al igual que él mismo, que el equipo perdedor era en el que él estaba alineado.

Esta anécdota, aparentemente sin importancia, va a ser decisiva y, me parece, que es donde se van a hilvanar esos extraños caminos por los que discurre la vida y que nos conducen azarosamente hacia un destino. Su temprana vocación por el dibujo, por representar objetos y, fundamentalmente, retratar a personas, a las que observaba sus rasgos meticulosamente, le servían y le ayudaban, al menos, para equilibrar su susceptible amor propio ante sus amigos, que quedaban absortos al contrastar la fidelidad y semejanza de sus dibujos (de aquellas imágenes de su blog) con el objeto o personas representadas.

Sin embargo, quizá, el momento más trascendente en la vida de Diego Canca, sería, cuando en el colegio, cayó en sus manos un libro en el que observó una fotografía en la que se ancló su mirada. Se trataba de “El Dios Marte” de Velázquez. En una naturaleza sensitiva como la suya (determinada por los sentidos), le produjo tal impulso enérgico que, tal vez, le hizo pensar, desde ese momento, que no estaba dispuesto a que su vida se agostara en la vulgaridad. Desde ese instante el realismo de la obra de Velázquez se ubicó por delante de la retina del pintor ceutí”, concluye el magnífico y sentido escrito del catedrático Pedro López Ávila.

EN 1985, PRIMERA EXPOSICIÓN EN CEUTA
Desde muy pequeño su inclinación por el dibujo se hace notar en el seno familiar y pasaron pocos años para conseguir un hueco en el mundo del retrato a carboncillo y grafito. Él asegura que vino al mundo con un dedo más en la mano: el lápiz de grafito, del que a día de hoy se ha convertido en su más fiel compañero de viaje. Entre los 12 y 14 años de edad contactó por primera vez con el óleo, animado por su profesora de dibujo, en el instituto donde estudiaba, que veía en él cualidades especiales para dedicarse al arte de la pintura. Exposiciones colectivas se sumaban hasta presentar su primera individual (1985) en Ceuta, por decisión personal, pese a que desde hacía años dejó de residir en la ciudad que le descubrió los primeros colores de su paleta. El éxito de esa exposición y su espíritu inconformista le hizo estudiar a fondo e investigar por su cuenta un estilo personal que al día de hoy marca su signo de identidad. Distintos premios fue acumulando en el transcurso de su vida artística. El número de exposiciones tanto colectivas como individuales se multiplicaron. Así, desde su presentación en Madrid se convirtió en un asiduo de la capital hasta ser captado por la Galería de Arte americana BATIK International Art inc., que paseó su obra por NY, Berlín, Frankfurt, Gante y distintas ferias internacionales de arte.

A BARCELONA CON 14 AÑOS Y UNA CARPETA LLENA DE ILUSIONES
El escritor y Catedrático de Lengua y Literatura, Pedro López Ávila, nos continua describiendo magistralmente la obra y vida de Diego Canca… “A pesar de que su Profesora de Dibujo consiguió facilitarle una beca para que continuara sus estudios en Bellas Artes, la economía familiar no le permitían esos “excesos”, por lo que a la temprana edad de 14 años emigró con su carpeta de dibujos bajo el brazo hacía Barcelona, en donde seguía aprendiendo con los pintores de la calle a los que observaba con mirada depredadora en su obsesiva tarea de aprendizaje.

Vendía sus dibujos para el sustento diario, especialmente, retratos que realizaba para extranjeros. Desde Barcelona se desplaza nuevamente a Cadaqués y llegó a conocer a Dalí, aunque nunca tuvo trato personal con él.
A partir de este momento la receptividad extraordinaria de Diego para expresar las sensaciones de toda especie se convierten en casi patológicas, sobre todo, al descubrir la obra de Dalí. Sus exigencias ahora van a ser cada vez mayores -yo quería ser como Dalí- confiesa en la actualidad. La sobresaliente figura del arrebatado soñador de Figueras quedó depositada para siempre en el fondo del alma de Diego Canca. De hecho, la primera etapa de nuestro pintor ceutí tiene mucho que ver con el surrealismo, con lo onírico, con lo fantástico; conceptos que todavía no ha abandonado como se puede comprobar en su obra actual.

A comienzo de los años 70 se traslada a Madrid, comenzando sus primeras exposiciones en formato pequeño. Así nos dirá: “en el pequeño formato estaba el secreto, para algún día llegar a hacer grandes formatos. Si no se sabe extractar la obra que uno quiere, en el gran formato fácilmente uno se puede perder”.

A partir de aquí, traga con gran voracidad todo el conocimiento que recopila de los clásicos, y de los cuales pueden verse vestigios en su labor futura. Especialmente se interesó y estudió muy profundamente el Renacimiento. -El Renacimiento me subyugó- nos dirá en una de sus conversaciones. Se interesó, no obstante, por todo lo que formase parte de una estética distinta (desde la pintura flamenca, hasta el arte emergente, pasando por la pintura italiana).

En Madrid conoció a Antonio López, con el que en la actualidad mantiene una viva amistad, se intercambian ideas, conceptos, opiniones tendencias, evoluciones y todo lo relacionado con el mundo del arte. Aprendió muchos conceptos de la pintura contemporánea y las formas de aplicarlos en una minuciosa labor de investigación en la técnica del óleo (nuevos Componentes químicos que existen hoy en el mercado, materiales, tipos de pigmentos et…), estudió muchos tratados de pintura, compartió estudio con grandes pintores de los que se nutrió, aunque, eso sí, desde niño llevaba muy hondamente grabado su individualismo , que obtuvo como resultado final la creación de un arte de confección propia en continua evolución, pero sin seguir pautas extrañas a su propia sensibilidad realista.

A finales de los años 80 y hasta nuestros días fija su residencia en un pequeño pueblo, situado en la vega de Granada, Churriana de la Vega, a tiro de de piedra de la ciudad nazarí, a unos 6 km de la capital, en donde continúa arraigado en su ahínco pasional de investigación pictórica. Además, cargado aún de fuerzas y de vigores juveniles, emplea parte de su tiempo en ejercer su magisterio con nuevas generaciones, procedentes en su mayoría de la Facultad de Bellas Artes.

Y concluye el profesor Pedro López Ávila Diego Canca, el artista nato, el narrador literario, el escultor y grabador sugestivo, el melómano empedernido, el hombre que tiene que abrirse camino (pidiendo disculpas) entre el informalismo y la abstracción que emerge hasta nuestros días, es la sensación más cercana al ideal del hombre humanista en nuestro tiempo.

CALLE A SU NOMBRE, EN EL PUEBLO DE ADOPCIÓN

En el 2005, su pueblo de adopción, y que tan bien supo acogerlo, existe una calle que lleva su nombre, y una sala en el museo de Churriana de la Vega, en reconocimiento a sus dilatadas y densas aportaciones al mundo del arte. Se denomina Sala Municipal de Pintura Diego Canca; si bien, en todo el pueblo y en la capital granadina es más reconocido de forma más genérica con el nombre de Museo Diego Canca. Diego no se limita a lo que ya conoce y a partir de mediados de los 90 hace su primera incursión en el mundo del aguafuerte, aguatinta, punta seca y todas las técnicas del grabado. Estudia con los mejores grabadores sin dejar de investigar por cuenta propia hasta alcanzar un altísimo nivel técnico y artístico en esta disciplina. En Ceuta, 2008, ya consagrado como un gran pintor, presenta su exposición “Reditio Ceutam”, una ambiciosa muestra en el prestigioso Museo de las Murallas Reales de Ceuta. Posteriormente, sale a la luz su primer trabajo como novelista “Te espero en el mar”, primera de una trilogía que continuó con “Dolores la mala”, recientemente presentada y “Todas las persianas no son blancas”, con la que cerrará a finales de año la trilogía. Sus últimas exposiciones “LA MITOLOGÍA EN EL ARTE” Galería Rincón del Arte – Granada 2010 FIARTE –Feria Internacional de arte contemporáneo – Granada. 2010 FIARTE – Feria Internacional de arte Contemporáneo. Granada. En el 2011, inauguró LA SALA MUNICIPAL DE PINTURA DIEGO CANCA, en Churriana de la Vega, con la presencia del pintor y amigo ANTONIO LÓPEZ.

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FRANCO DESALOJADO DEL SALÓN DE PLENOS DE CEUTA

Hoy 20 de noviembre se cumplen cuarenta años de la muerte del general Franco, una fecha señalada, para hacer balance de una dictadura: cuarenta años con Franco; cuarenta años sin él. Hoy se realizarán reportajes en la prensa, televisión y seguro que nuevos libros con grandes biografías saldrán a las librerías.

Pero también existe otra historia, más local, que muy bien podemos titular “Historia de un cuadro” en aquella Ceuta, que como en el resto de España comenzaban a dar sus primeros pasos democráticos. Tuvo lugar un hecho que marcaba el final de un eterno letargo en busca de una sociedad más libre.

A las 11,15 del 19 de abril de 1979, se dieron cita en el salón de plenos del Ayuntamiento, los concejales que habían logrado el apoyo de los ceutíes en las elecciones municipales celebradas tan solo unos días atrás.

El número mayor de escaños pertenecían a los independientes (AECAD) liderados por los hermanos Calvo Pecino, con doce; La UCD de Ricardo Muñoz,  con ocho y el PSOE de Fructuoso Miaja, con cinco.

Cuando se están presentando las credenciales, ya un miembro del partido socialista avisa que ellos no tomaran el acta de concejal si no es retirado el cuadro del general Franco del salón de Plenos, donde estuvo desde el inicio de la guerra civil, aunque se quitó de la presidencia y pasó al fondo de la estancia, siendo cambiado por un cuadro, del Rey Juan Carlos I.

Tomó la palabra un portavoz de la UCD, explicando que  esta decisión (la retirada del cuadro de Franco) no es normativa y que  de presentarse se haga a través de un pleno en el que opinen todos.

El secretario general del Ayuntamiento, con la intención de mediar, aunque lo complica más, explica que si no quieren votar los del PSOE en dicho salón, que pueden hacerlo en otro lugar como en el Salón del Trono.

El líder del PSOE Fructuoso Miaja vuelve a decir que si no se quita el cuadro del dictador no votan, se escuchan entre el público aplausos y algunos silbidos, tal y como se reseña en la prensa.

La Mesa estaba presidida por Aurelio Puya (PSOE) y por el independiente Martínez Valdivia (AECAD). Tras jurar su cargo Puya, manifestó “Lo primero que pedimos es quitar el retrato del anterior jefe del Estado”.

Tomó la palabra el portavoz de UCD, Jover Cao de Benos de Les, explicando que no es preceptivo ni está legislado el juramento de los concejales. Fructuoso Miaja, levantándose de su escaño, manifiesta “No hace falta ningún pleno, ya que la democracia no será tal, hasta que no desaparezca ese signo del pasado”.

A los treinta minutos de comenzado el acto del primer ayuntamiento democrático de Ceuta, dos ordenanzas del Ayuntamiento  retiran el retrato de Franco. Nuevamente tomó la palabra Jover de UCD, para dejar sentado que debe constar en acta esta decisión, que no está dentro de la normativa de lo que debe ser el acto de constitución de un Ayuntamiento.

En ese día tan señalado,  además de la anécdota de la retirada del cuadro, se constituyó el primer ayuntamiento democrático de nuestra Ciudad. En aquella primera votación cada grupo votó a su candidato, los independientes (AECAD) a Clemente Calvo Pecino,  doce; UCD a Ricardo muñoz Rodríguez, con ocho y el PSOE a Fructuoso Miaja, con cinco votos.

Al concejal socialista Aurelio Puya, como presidente de la Mesa tuvo el honor de nombrar al primer alcalde democrático de Ceuta tras la guerra civil, Clemente Calvo Pecino. Tras tomar posesión dirigió unas palabras de gratitud al electorado que ha depositado en él y en su grupo su confianza.

Los tenientes de alcalde de aquella histórica corporación fueron: Matías Calvo Pecino, Emilio Cozar Fernandez, Antonio Gálvez Gálvez, Antonio Martínez Valdivia, Ricardo Muñoz Rodriguez, Jose Maria Albert Rosano, Rafael Orozco Rodriguez-Mancheño y Fructuoso Miaja Sánchez.

Fructuoso Miaja: “La democracia no será tal, hasta que no desaparezca ese signo del pasado”

Fructuoso Miaja Sánchez, lo tuvo muy claro desde el inicio de ese histórico pleno en el Ayuntamiento, igual que su compañero de bancada Federico Azcune, los dos habían sufrido el encarcelamiento franquista en su juventud. Tomó la palabra expresando claramente que “No hace falta ningún pleno, ya que la democracia no será tal, hasta que no desaparezca ese signo del pasado”.Miaja a diferencia de Azcune, tuvo una dedicación plena a la política, siendo en 1982 senador, y alcalde de Ceuta (1987-1991). Falleció el 22 de octubre de 2009, a los 92 años. Sobrino del general republicano José Miaja Menant, fue de siempre un hombre de izquierdas, por lo que su situación en Ceuta, donde nació en 1917, se complicó con el golpe del 36. Afiliado con 19 años a la anarquista CNT, ilusionado y con ganas de luchar por un país en libertad, vio cómo Ceuta se convertía entonces en una ciudad llena de miedos y recelos. Partió hacia Tánger, en diciembre de 1936. Tras finalizar la guerra civil, fue encarcelado en el campo de concentración de Albatera y años después pasó a la fortaleza del Hacho y hasta 1944 al penal del Puerto de Santa María.

SIMBOLOGÍA FRANQUISTA EN CEUTA

Tras el final del franquismo en 1975, costó mucho esfuerzo a los demócratas ceutíes los cambios de símbolos que estaban repartidos por toda la ciudad, y que servía como referente icónico para identificar visualmente al régimen y a las personas e instituciones que se identificaban con él.

La parafernalia simbólica del franquismo se originó durante la Guerra Civil (1936-1939), tras su exaltación a la jefatura del Estado, adoptando en buena medida la desarrollada en los años anteriores por Falange Española de las JONS.

En Ceuta tuvimos numerosos monumentos, como la Cruz de los Caídos, en la plaza de África, donde se celebraban actos, brazo en alto, bien avanzada la década de los años setenta. El monumento traido en la década de los años sesenta, piedra a piedra desde el valle de Ketama (Marruecos), conocido como Monolito del Llano Amarillo, o el popular “pies de Franco”, junto al mástil del cañonero Dato, en la plaza que rodea la Ermita de San Antonio.

También nombres de plazas y calles, como Falange Española (actual calle Real), general Franco (paseo de las Palmeras), José Antonio Primo de Rivera (Rebellin), plaza general Galera (plaza Constitución), plaza general Mola (Plaza Azcárate). Avenida Sanjurjo (José Victori Goñalons), calle Calvo Sotelo (Marina Española),  general Yagüe (Fructuoso Miaja) y tantos otros cambios que se fueron produciendo, pero muy poco a poco.

La ley denominada Ley de Memoria Histórica (aprobada por el Congreso de los Diputados el 31 de octubre de 2007) establece la retirada de estos símbolos, obligando a las instituciones públicas a ello, y privando de ayudas a las instituciones privadas que no las retiren.

Fue objeto de particular redacción lo referente a los símbolos que puedan afectar a la Iglesia Católica, introduciéndose una salvaguarda por razones religiosas, junto a la que exceptúa a los monumentos con valor artístico. De hecho cuarenta años después en este 2015 perduran en  Ceuta algunos símbolos de la dictadura. Incumpliendo claramente la Ley de Memoria Histórica.

Tras la muerte de Franco, uno de los primeros pasos era la realización de una Constitución, la de 1978, la que pactaron izquierdas y derechas, partidos nacionales y nacionalistas. Desde el paso del tiempo podemos mirar al pasado, el presente y el futuro de la Ley de Leyes con la tranquilidad del tiempo transcurrido.

Pero no fue nada fácil cuando en aquellos años la izquierda ceutí comienza a salir públicamente y darse a conocer. Tan solo habían pasado tres años de la muerte de Franco. Pero deciden tras cuarenta años de clandestinidad, y según los acontecimientos que se están sucediendo en la vida política nacional, celebrar su primera reunión pública, el 27 de enero de 1977, en el restaurante “La Diagonal”, en la zona del Tarajal.

El salón se ornamentó con pancartas y murales relativos a la democracia. En la mesa presidencial entre otros, Fructuoso Miaja, Francisco Vallecillo, Pepe Escribano o Carlos Medina. El discurso de presentación estuvo a cargo de Miaja.

Unos meses después, el 15 de junio de 1977, los españoles participamos por primera vez en unas elecciones en plena libertad. En las que triunfa la UCD, mientras el PSOE se consolida como el primer partido de la oposición. Tuvieron un carácter espontáneo, que no ha vuelto a repetirse, y en buena medida fueron producto de la improvisación, como demuestra el hecho de que UCD, la coalición a la postre vencedora, se formara el 3 de mayo, veinte días antes de iniciarse la campaña electoral, con el acuerdo de 17 pequeños partidos.

Tras la muerte del general y con ello el final del franquismo, los socialistas ceutíes se comienzan a reunir en libertad, bajo la batuta de dos grandes demócratas Paco Vallecillo y Fructuoso Miaja. Ya no había que celebrarlas en la clandestinidad, en el país vecino o en casa particular.

Las primeras reuniones se suceden entre la cafetería “Noray” de Miaja, la academia de Pepe Escribano, en la casa de Vallecillo en la zona de la playa Benítez o el domicilio de Puga. Cualquier lugar era bueno para comenzar, pero siempre vigilando que la policía no supiera de estas clandestinas reuniones.

Tras la legalización del PSOE, tuvieron varias sedes, Marina Española, calle Independencia, La Legión (casa Guillen), calle García y la sede actual en Daoíz. Existe una fecha histórica y fue la asamblea celebrada en 1977. En esa asamblea, disfrazada, para la policía, como comida de compañeros, se produjo un discurso del secretario de organización, Vallecillo, que marcó en cierta medida la línea a seguir.

Con un clavel rojo en la solapa, dejó claro las pautas que seguirán en el partido para conformar la recién estrenada democracia española. Su intervención de treinta y cinco minutos, entre otras cosas dijo: “No quisiéramos terminar sin decir que la tarea que se abre entre nosotros no va a ser un camino de rosas precisamente. Que nadie piense que el restablecimiento ya inminente de las libertades en España es un festival en el que los socialistas vamos a tomar parte. Llevamos cuatro largas décadas de celebraciones triunfalistas y es precisamente ahora cuando nos toca luchar con dificultades ingentes, porque hemos de recomponer una herencia que nos llega desarbolada, tarada, llena de vicios y de defectos”.

DIEZ ALCALDES PARA UNA DEMOCRACIA

Uno año después de aprobarse la Constitución se celebraron elecciones municipales, donde tuvimos al primer alcalde demócrata de Ceuta, Clemente Calvo Pecino, 1979-1981 (Independiente); continuó Ricardo Muñoz Rodríguez, 1981-1983 (UCD); Francisco Fraiz Armada, 1983-1985 (PSOE); Aurelio Puya Rivas, 1985-1987 (PSPC); Fructuoso Miaja Sánchez, 1987-1991 (PSOE); Nuevamente Francisco Fraiz Armada, 1991-1994 (PFC); Basilio Fernández López, 1994-1995 (PFC). En 1995, tras tener un Estatuto de Autonomía nos convertimos en Ciudad Autónoma, los presidentes fueron Basilio Fernández López, 1995-1996, (PFC); Jesús Cayetano Fortes Ramos, 1996-1999 (PP); Antonio Sampietro Casarramona, 1999-2001(GIL) y el Presidente actual desde 2001, Juan Jesús Vivas Lara, del Partido Popular. En el año 1981 los ayuntamientos de Ceuta y Melilla pidieron el cumplimiento de la transitoria quinta de la Constitución, para poder convertirse en Comunidad Autónoma

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